Lincoln

7 Ene

“Un estado en el que coexisten la libertad y la esclavitud no puede perdurar.”

Abraham Lincoln

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Lincoln

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Lincoln.

Año: 2012.

Director: Steven Spielberg.

Reparto: Daniel Day-Lewis, Sally Field, Tommy Lee Jones, David Strathairn, Joseph Gordon-Levitt, James Spader, Hal Holbrook, John Hawkes, Peter McRobbie, Lee Pace, Jackie Earle Haley, Jared Harris.

Tráiler

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            ¿Puede ser el honesto Abraham Lincoln uno de los más firmes representantes del cínico Nicolás Maquiavelo?

Después de la lacrimógena War Horse, Steven Spielberg retorna al cine adulto para explorar los laberínticos caminos de dilemas éticos y renuncias privadas que se extienden en los campos de la alta política. Para tal fin, empleará a modo brújula una las figuras decisivas y más inspiradoras de la historia de los Estados Unidos, Abraham Lincoln, artífice de la liberación de los esclavos negros -conflicto racial en el seno de los en teoría idealistas Estados Unidos que Spielberg, comprometido humanista aparte de sacacuartos a escala industrial, había abordado ya, con mayor o menor fortuna, en películas como El color púrpura y Amistad-.

            Lincoln plantea la disyuntiva entre la deontología y la teleología en el ámbito político a propósito de la duda del Presidente entre asestar el golpe definitivo a la cruenta Guerra de Secesión o, haciendo uso ilegítimo de los poderes extraordinarios conferidos a su persona por el contexto marcial, acometer la trascendente empresa que dicta su conciencia: reformar la Constitución norteamericana para abolir la oprobiosa esclavitud.

Una decisión azarosa y personalista que parece contradecir la estricta prudencia que definía el retrato compuesto en El joven Lincoln por el maestro John Ford, admirador del ‘honesto Abe’. No obstante, es imposible no reconocer en la presente etopeya otros rasgos definitorios del auténtico héroe popular fordiano, como la capacidad del presidente para conmover, convencer y seducir gracias a su abrumador e incontestable sentido común, lógica y filantropía. De hecho, en cierta manera, la excelsa interpretación de Daniel Day-Lewis -que basta por sí misma para sostener sobre sus hombros la colosal arquitectura de la obra-, recuerda no tanto a la actuación de Henry Fonda en aquella, sino más bien a los entrañables personajes de Will Rogers –en especial el doctor Bull y el juez Priest, quintaesencias del humanismo fordiano, erigidos en referentes morales de una pequeña comunidad que condensa el espíritu del país- a causa de la sencillez de su carácter, propenso a las anécdotas ejemplificantes y a la sabiduría campesina, la humildad de su talante e incluso las flexiones de su voz.

            Así pues, la devastadora crueldad del conflicto bélico se limita a aparecer de manera tangencial, dejando asomar de vez en cuando sus sangrientas consecuencias. De igual modo que Los idus de marzo y Moneyball –ésta en el terreno deportivo-, Lincoln reduce la política de estado a un desordenado juego de despachos y negociaciones en el que prima el posibilismo, el artificio, la persuasión –apoyada o no en mecanismos de corrupción- y el sacrificio privado físico e idealista, el cual se extiende también, con sus propias bajas de guerra, al núcleo familiar –vertiente más sobada del precio del poder que evita ahogarse en el melodramatismo gracias a su carácter puntual y a la credibilidad que Sally Field confiere a su personaje-.

Ni siquiera se realizan grandes y evocadores discursos: Lincoln se limita a sacar breves prédicas del fondo de su chistera –significativo- mientras que, por otro lado, uno de los alegatos climáticos del filme, pronunciado por el igualitarista radical Thaddeus Stevens (Tommy Lee Jones), el verdadero humanista adelantado a su tiempo, constituye simplemente una demostración de cómo comerse un sapo con incomparable elegancia.

            Es la apasionante partida de ajedrez, desbordante de encrucijadas morales y disputada alrededor de la hostil Cámara de Representantes, la que posee un dinámico y fascinante sentido de la intriga, beneficiado por el buen hacer de Spielberg en la construcción de atmósfera y el manejo de los tiempos del metraje.

No es justo ni conveniente extraer lecciones de práctica política a partir de un hecho del siglo XIX, pero bien podrían establecerse ciertos paralelismos con el secuestro en el congreso que, en la actualidad, sufre la ambiciosa Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible (el célebre “Obamacare”), un programa de cobertura médica universal a cargo del Estado: como la erradicación del esclavismo, una medida de solidaridad necesaria y fundamental a ojos de todo mundo civilizado menos para el ala republicana y parte de las filas demócratas estadounidenses y por la cual el presidente Barack Obama ha recibido idénticos epítetos de tirano.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 8.

22 comentarios to “Lincoln”

  1. antoniomartingarcia 7 enero, 2014 a 18:59 #

    Después de leer tu crítica me he animado algo más a verla, pues reconozco que me daba mucha pereza…

    • elcriticoabulico 7 enero, 2014 a 19:23 #

      A mí no me entusiasmaba nada la idea de verla. De hecho ni me planteé ir al cine en su día, cosa que agradezco ya que sin el doblaje de Jordi Brau he descubierto que lo que decían por ahí era cierto: Daniel Day-Lewis, hasta entonces para mí un tipo con tendencia a estar reconcentrado, es en realidad un gran actor. Después de revisarla, no me queda otra que reconocer que la película me pareció valiosa.

  2. Dessjuest 7 enero, 2014 a 23:03 #

    Dí al “me gusta” por la crítica, pero la peli es un tostonazo de los gordos, digna de ese bonito término técnico llamado “truñaco”.

    Aburrida, con actores sobreactuando constantemente, no sé, uno se acuerda de la miniserie “John Adams” que no era gran cosa por cierto, y hasta la recuerda con cariño 🙂

    • elcriticoabulico 8 enero, 2014 a 00:35 #

      ¡Hombre Dessjuest! Me temblequeaban las canillas esperando tu aparición en la sala. Yo te digo: las películas históricas con tintes biográficos tienden a aburrirme. Como digo, ni me digné a subir al cine a verla en su momento. Pero diantres, me puse a verla por si había que incluirla en las películas del año que me encargaron (dejo aquí la lista: http://www.nosologeeks.es/2013/12/31/doce-criticos-diez-peliculas-mejor-cine-2013-nosologeeks/) y no me quedó más remedio que hacerla un hueco por ahí. A mí es que últimamente me pirran estas películas muy dialogadas sobre tramoyas políticas y demás (como los dos ejemplos que cito o como la chilena No, que comentaré dentro de unas entradas). Un abrazo.

      • Dessjuest 8 enero, 2014 a 00:44 #

        Ojo, que a mí el tema me interesaba especialmente, todo lo relacionado con esos años y lo que pasó durante ellos en aquel país me interesa mucho, aun estoy esperando esa gran peli sobre la marcha de Sherman, por ejemplo.

        Pero es que es aburridísima y pomposa, aunque claro, todo depende de los gustos 🙂

      • elcriticoabulico 8 enero, 2014 a 00:55 #

        Claro, claro. Por ejemplo no sé si una de marcha militar de tres o cuatro horas (ya sabes como se las gasta el cine bélico) me iba a sentar muy allá. Me conozco y la épica militar no es lo mío. Ni siquiera una peli prestigiosa como Patton logró convencerme de lo contrario.

      • Dessjuest 8 enero, 2014 a 08:15 #

        A mí esa que dices me parece un truñaco de los serios, quizá es que esa escena inicial con el general discurseando sobre el escenario ya predispone 🙂

      • elcriticoabulico 8 enero, 2014 a 18:28 #

        Predispone, porque parece una parodia y nunca termino de tener claro si realmente lo es. O no. O no sé.

  3. E. J. Castroviejo 8 enero, 2014 a 02:54 #

    Pues la tenía ganas tras un docu sobre Walt Whitman que andaba en youtube subtitulado, y con tu crítica me han entrado las prisas otra vez.

    Como siempre tu prosa es perfecta, por eso me permito el lujo de señalarte “erigidos en un referentes morales” para que lo apañes (pero son casi las dos e igual me paso de listo). Un abrazo.

    • elcriticoabulico 8 enero, 2014 a 03:56 #

      Nada, nada. En este blog tienes barra libre para señalar defectos, Eduardo. Se me suelen colar cuando enmiendo textos antes de colgarlos… La emoción del momento, supongo. Un abrazo.

  4. Walder Messin 8 enero, 2014 a 23:51 #

    Pues yo siempre tengo mis reservas a estas adaptaciones históricas que se hacen mucho eco, lo mismo me pasó al visionar la panfletaria “Argo” esta la ví sin mucho animo y no me dijo nada, un Lincoln que igual y no es como lo pintan acá. Venga ya, buscare documentarme.

    • elcriticoabulico 9 enero, 2014 a 03:55 #

      Desconfía de la mayoría de documentos y trata de componer una imagen suya basada en hechos que sean irrefutables, como que bajo su mandato se erradica la esclavitud en los Estados Unidos. ¿Claroscuros? Por supuesto que los tendrá y, dependiendo de quien estudie su figura, serán más o menos cuantiosos, tergiversados, certeros, malintencionados o desengañados. Pero cuanto menos, ese solo hecho, cuyo trasfondo ideológico se puede fundamentar a través de sus propios discursos (los cuales también se han de coger con pinzas y contextualizar con criterio), ya vale como indicativo de la catadura moral del personaje. Sé lo que me digo, que estoy licenciado en Historia.
      Personalmente, mitificado o no, maltratado e invocado en vano o no, creo en la capacidad inspiradora de Lincoln. Me ocurre lo mismo que con Mandela: también tiene una lista de asuntos en su debe que tampoco se han de ignorar, pero eso no evita que le tenga por un referente político y moral en toda regla.

      • Walder Messin 10 enero, 2014 a 02:03 #

        Por supuesto, y sin duda Lincoln es todo un personaje, sin embargo siempre he creído sea cierto o no, que la enmienda tenía como objetivo no solo la alta moral, también la estratagema, astuta sin duda, de acabar con la economía de ese rebelde sur. Recordar que el hombre afroamericano, como ya bien dice el soldado no se liberaría del fantasma del racismo hasta hace tan solo 60 años. Pero ya eso es otra historia.

      • elcriticoabulico 10 enero, 2014 a 15:55 #

        Sí, era un golpe directo a la línea de flotación del sur. De hecho, por lo visto Lincoln no era favorable a la igualdad democrática entre razas. Es decir, que los negros votasen.

  5. kaldina 9 enero, 2014 a 15:07 #

    Muy buena crítica, sin embargo la peli no me gustó, reconozco que tiene sus virtudes, pero tampoco puedo señalar muy bien cuales son porque me quedé dormida a la mitad.

    • elcriticoabulico 9 enero, 2014 a 15:26 #

      Pues no eres la única, a Dessjuest se le llevan los demonios cada vez que se le menciona la peli. De hecho, si uno entra a ver qué se escribe de ella en FilmAffinity, las opiniones mejor valoradas tiran también por esos fueros.

  6. Dessjuest 10 enero, 2014 a 08:19 #

    Al hilo de lo que habláis del transfondo histórico de la peli me acuerdo mucho del falso documental “CSA Confederate”, sobre todo de los anuncios que salen en la peli, anuncios que en teoría saldrían en una televisión de un país donde el sur hubiera ganado la guerra, pero que resulta que era lo único verdadero de toda la película.

    Pero vaya, a estas alturas creo que poca gente tiene dudas de que no fue la liberación de los negros del sur el motivo de aquella guerra.

    Saludos.

  7. plared 14 enero, 2014 a 01:50 #

    Es un petardo, básicamente por que fuera de su país la historia interesa mas bien poco. Por lo que o se hace amena o aburre a las ovejas y esta…De amena tiene poco. Cuidate

    • elcriticoabulico 14 enero, 2014 a 14:57 #

      Desde un principio tuve claro que el raro era yo por haberme entretenido con los parlamentos y tejemanejes de esta película. En fin, considero que el tema sí es interesante aun fuera de las fronteras de los USA (la abolición de la esclavitud y el final de una guerra intestina, nada menos) y que, en todo caso, el problema puede venir más de su tratamiento, más susceptible de resultar tedioso por la preeminencia del diálogo sobre la acción. Un abrazo.

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