Archivo | 14:46

Stoker

4 Ene

“Trabajar en esto del cine lejos de Hollywood es como hacerlo para la industria del coche fuera de Detroit.”

Roman Polanski

.

.

Stoker

.

Stoker.

Año: 2013.

Director: Park Chan-wook.

Reparto: Mia Wasikowska, Matthew Goode, Nicole Kidman, Delmont Mulroney, Jackie Weaver, Alden Ehrenreich.

Tráiler

.

            Hollywood es un súcubo que succiona el alma de aquellos que osan pactar con él. En los últimos años lo hemos podido observar con Oliver Hirschbiegel y Florian Henckel von Donnersmarck, dos cineastas alemanes que habían ganado reputación gracias a El hundimiento y La vida de los otros y que han acabado saltando el charco para entregar las prefabricadas Diana y The Tourist. Otros, como el danés Nicolas Winding Refn o el coreano Kim Ji-woon, conseguían llevar sus encargos, Drive y El último desafío, a su propio terreno, cuanto menos en lo que se refiere a la parcela estilística, donde se podía apreciar su sello de marca.

El caso de Park Chan-wook, emblema del nuevo cine negro coreano merced a su Trilogía de la venganza y uno de los realizadores más personales de la actualidad, se aproxima más al segundo ejemplo. Por primera vez en su carrera, el realizador seulés renuncia a redactar el libreto del filme, el cual, firmado por el conocido actor Wentworth Miller, había estado acumulando polvo durante años en los recónditos trasteros de la industria.

            Stoker narra el paso de la adolescencia a la edad adulta y el fin de la inocencia de una joven retraída e hipersensible –factor ideal para que Chan-wook explote su fijación con el apartado de sonido- que afronta la reciente muerte de su padre, referente vital durante su infancia. Es el tradicional proceso íntimo de autoconocimiento, aceptación y liberación que, en este relato, más afincado en el terreno de lo fantástico que en el del drama, se canaliza en el plano exterior a través de la intrigante, seductora y siniestra presencia de un tío desconocido.

Escoger para tal papel a un tipo anticarismático como Matthew Goode no parece una decisión acertada. Por fortuna, Mia Wasikowska resulta lo suficientemente fascinante para compensar el balance del casting.

            La historia encuentra ciertos puntos de conexión con la sensibilidad de su director, aficionado a los personajes marginales o especiales y a las tramas rebuscadas y retorcidas, en las que el contraste entre la realidad mental alterada o enfermiza y la rotundidad de la realidad física colisiona a través de la violencia. El guion reflexiona acerca del peso de la herencia en la configuración de la propia personalidad y en las tentaciones de la llamada del mal inherente a uno mismo –aquí violencia sociopática y sexo como pulsiones gemelas, naturales e irrefrenables, abordada la primera con ciertas similitudes a lo planteado en la serie Dexter-.

            Pero se trata de un recorrido irregular en intensidad e interés que precisamente, en sus ocasionales fases de desfallecimiento, logra mantener a flote la desbordante creatividad de Chan-wook en la puesta en escena, más modulada (o encorsetada, la timidez del recién llegado) en comparación con sus últimas cintas –donde terminaba por pasarse de rosca-. Su talento artístico queda patente en el expresivo uso del cromatismo como traslación del estado anímico, el encuadre y los movimientos de cámara, la audacia en las elipsis y la originalidad en el ingenio de metáforas visuales que manifiestan el convulso espíritu y las turbias relaciones entre los personajes.

Como en Oldboy, las piezas del enigma se van conectando poco a poco mediante el diestro manejo del montaje para, en una escena climática e impactante, fusionar presente y pasado con furia desatada. Sin embargo, en Stoker dicha escena antecede en al desenlace, lo que provoca que la conclusión del filme se encuentre por otro lado inserta en una trayectoria ligeramente descendente.

            Curiosa e imperfecta a partes iguales.

 

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 7.

A %d blogueros les gusta esto: