Archivo | febrero, 2014

Un grito en la niebla

28 Feb

Nueva colaboración para la sección DVD de Cine Archivo.

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Pacific Rim

27 Feb

“Los robots siempre me han puesto cachondo.”

Guillermo del Toro

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Pacific Rim

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Pacific Rim.

Año: 2013.

Director: Guillermo del Toro.

Reparto: Charlie Hunnam, Idris Elba, Rinko Kikuchi, Max Martini, Robert Kazinsky, Charlie Day, Burn Gorman, Clifton Collins Jr., Ron Perlman, Santiago Segura.

Tráiler

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             Como decía Orson Welles, el cine es el tren eléctrico más caro del mundo. Amparados en su talento, expresión en parte de una pasión insaciable por el séptimo arte, realizadores como Guillermo del Toro poseen la fortuna de mezclar sin distinción en su filmografía trabajo y juego. Para ser justos, con manifiesta primacía de esta segunda vertiente.

             Pacific Rim es la devoción del director mexicano por el ‘kaiju eiga’ y el ‘mecha eiga’ hecha fotogramas. Es decir, las populares películas japonesas de monstruos y de robots gigantes, respectivamente. No obstante, Del Toro no es un tipo egoísta y desea que el espectador comparta su ilusión.

             La narración respeta escrupulosamente los códigos del género –el trauma personal del protagonista, la soledad y la adaptación al trabajo en equipo, la rivalidad, la redención y el sacrificio, la reivindicación del marginal y el heterodoxo, los caricaturescos estereotipos de los países, los dudosos procedimientos de la autoridad,…-, así como su tradicional lectura crítica del presente –si en origen se plasmaba el temor producido por el holocausto nuclear de la Segunda Guerra Mundial, aquí se rastrea una discreta denuncia ecologista y trémulos detalles pos-11 de septiembre en la especie de nieve que sobrevuela el escenario tras la catastrófica destrucción de las megalópolis–.

             Sin embargo, Del Toro evita caer en la nostalgia empalagosa del homenaje rendido. A pesar de que al conjunto le sobra algo de volumen, la vigorosa dirección, fundamentada en el estimable empleo de la escala y la eficacia en el rodaje de la acción, sumada a la espectacularidad de los efectos especiales, consigue dar como resultado una película entretenida y disfrutable para el profano en la materia.

             Un ‘blockbuster’ creado con amor y respeto.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 6,5.

A propósito de Schmidt

26 Feb

“No pienso jubilarme porque sé que me echarías mucho de menos.”

Jack Nicholson

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A propósito de Schmidt

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A propósito de Schmidt.

Año: 2002.

Director: Alexander Payne.

Reparto: Jack Nicholson, Hope Davis, Kathy Bates, Dermont Mulroney, June Squibb.

Tráiler

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             El hombre, desorientado en la encrucijada. Ya sea a causa de la jubilación y la viudez repentina, sea a causa del infortunio romántico, sea a causa de la tragedia familiar, los protagonistas de A propósito de Schmidt, Entre copas y Los descendientes, obras señeras de Alexander Payne, son víctimas de una crisis personal decantada por una mezcla de soledad y desarraigo que los conduce a la búsqueda de respuestas, no se sabe bien dónde ni cómo.

             Al igual que otros ilustres ejemplos de miembros de la tercera edad volcados a la carretera –Fresas salvajes, Harry y Tonto, Una historia verdadera-, Warren Schmidt tratará de resolver los brumosos interrogantes existenciales que lo acongojan por medio de un viaje iniciático situado, paradójicamente, al final del camino.

Un periplo donde poder repasar el debe y el haber de su biografía, revisar su escala de valores y creencias y encontrar un sentido que ofrezca al menos consuelo frente al derrumbe del mundo que lo rodea, herido de muerte y condenado a la desaparición sin huella –su supresión como miembro útil y activo de la comunidad, el fin de su figura como padre proveedor, el hurto del recuerdo idealizado y añorante de su esposa fallecida-.

             Schmidt, encarnado por un formidable y contenido Jack Nicholson, es la viva imagen de la clase media norteamericana-occidental, anestesiada por la grisura de un consumo superficial, la consecución de unos sueños de promoción laboral absolutamente inanes e insatisfactorios y el ensimismamiento dentro un matrimonio tradicional exitoso solo en su fachada publicitaria, carente de significado afectivo verdadero y fundamentado en la incomunicación entre extraños. Carcasas vacías que, en realidad, esconden un sinfín de humillaciones y frustraciones acumuladas y mal digeridas.

De ahí el punto de contraste que ofrece el niño Ndugu, desternillante confesor a distancia y, acaso, instrumento redentor por su agradecida inocencia y sinceridad.

             Payne retrata a su criatura en su enternecedor patetismo natural, melancólico, estupefacto e hilarante a partes iguales; rasgos característicos, involuntarios y universales que se ciernen sobre todo individuo perdido y desamparado, mártir de una sociedad deformada, hipócrita, absurda e ininteligible.

En consecuencia, la narración practica hábiles equilibrios entre el drama y la comedia. Su sabia administración por parte de su director, un cineasta con excelente oído para captar las pequeñas miserias de la experiencia diaria del ser humano contemporáneo y una más que notable pericia para la puesta en escena –la mole grisácea que atrapa a un hombre que mata al tiempo mientras el tiempo lo mata, el progresivo desorden de su persona y su entorno-, evita que la película se transforme en una tragicomedia de cartón piedra.

             Un conmovedor y divertido acercamiento al fracaso cotidiano, al miedo que produce la soledad y el olvido, a la necesidad íntima y vital de crear un legado.

 

Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 8.

Robocop

25 Feb

El agente Murphy vuelve de entre los muertos… otra vez. En El Peliculista.

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Los amantes de la noche

24 Feb

Los amantes de la noche, debut de Nicholas Ray, poeta de los marginados, en Bandeja de Plata. Pinchando en el enlace, el artículo completo. Aquí, un pequeño extracto.

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Harry y Tonto

23 Feb

“Alguien dijo que solo se pueden contar tres historias: una es la Odisea, otra es chico encuentra chica y no me acuerdo de cuál es la tercera.”

Joel Coen

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Harry y Tonto

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Harry y Tonto.

Año: 1974.

Director: Paul Mazursky.

Reparto: Art Carney, Ellen Burstyn, Philip Bruns, Josh Mostel, Larry Hangman, Herbert Berghof, Melanie Mayron, Chief Dan George.

Tráiler

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           Imagino que, en realidad, el paso de los años tampoco aporta demasiadas certezas a la existencia humana, más aún a medida que uno va encontrándose sin asideros a los que agarrarse frente a la presencia cada vez más cercana de la muerte. Por ello mismo, el final del camino parece un período tan bueno como cualquier otro para emprender un periplo iniciático a través del cual reencontrar el lugar al que se pertenece, para descubrirse a uno mismo.

           Harry y Tonto es un filme que se encuadra en un contexto particularmente propicio para celebrar esta búsqueda interior a través de un viaje de carretera: la road movie constituirá una de las enseñas del Nuevo Hollywood, que hallaba en el asfalto solitario e interminable el último espacio de libertad dentro de un tiempo, la década de los setenta, en el que los Estados Unidos había sido desnudado a sangre y fuego de su pretendida inocencia y sus radiantes ideales.

Años de decepción, desconcierto y profundo cambio. Ahí están Easy Rider, Llueve sobre mi corazón, Punto límite: Cero, Mi vida es mi vida, Carretera asfaltada en dos direcciones, Malas tierras, La huida, Alicia ya no vive aquí. Allí, el asesinato de Martin Luther King, el homicidio de Robert Kennedy, Charles Manson y La Familia, la resaca de la edad del amor libre y las drogas, los conflictos raciales, la inseguridad callejera, Vietnam, el resurgimiento del conservadurismo con Richard Nixon, el escándalo del Watergate.

           Harry, un hombre con las puertas de la muerte y el olvido ante su rostro, es también, en cierto modo, el resultado de esta desoladora corrupción y decadencia: un anciano viudo, desahuciado de su hogar, desamparado por las instituciones, marginado por la violencia cotidiana y desplazado por la imposible asistencia de su familia –un tenso y desordenado matrimonio residente en los suburbios, una mujer frustrada que enfila su cuarto divorcio y un hombre que esconde su bancarrota tras una hortera fachada de playboy-.

           Más allá de su validez como testimonio, quizás sea esta pretensión de constituir el retrato de una época el elemento que peor ha envejecido de la película, demasiado circunscrito, en ocasiones de manera un tanto forzada y superficial, a este instante concreto de la historia estadounidense –algo de ello también había en Easy Rider-. Mejor fortuna corre el aspecto emocional de las peripecias del septuagenario Harry y su gato Tonto –nombrado por el indio acompañante del Llanero solitario, claro- en su recorrido de costa a costa del país, un destierro en dirección hacia el crepúsculo.

           Con su estilo desmañado y urgente, Paul Mazursky, también partícipe de la escritura del guion junto al debutante Josh Greenfeld, compone una entrañabilísima película que cabalga sobre el drama, la comedia y la crítica social, la nostalgia y la esperanza para dejar en su transcurso un poso de reconfortante optimismo, parejo al renacimiento espiritual del protagonista.

De talante humanista, bonachón y un tanto complaciente, Harry y Tonto amenaza con caer en el sentimentalismo en unas cuantas escenas, pero la impecable actuación de Art Carney –vencedor de un reñidísimo Óscar a la mejor interpretación masculina– ejerce como salvaguarda frente a los excesos chantajistas.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 8,5.

Y el mundo marcha

22 Feb

“No hay arte que mejor nos proporcione el dinamismo del mundo contemporáneo que el cine.”

Charles Chaplin

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Y el mundo marcha

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Y el mundo marcha.

Año: 1928.

Director: King Vidor.

Reparto: James Murray, Eleanor Boardman, Bert Roach, Daniel G. Tomlison, Dell Henderson, Lucy Beaumont, Freddie Burke Frederick, Alice Mildred Puter.

Tráiler

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            No hace falta acudir al cinismo de la poscontemporaneidad para encontrar revisiones críticas -si no directamente negaciones- acerca del sueño americano. En tiempos anteriores a la regulación moral impuesta por el Código Hays, la voz de Hollywood poseía la libertad suficiente como para cuestionar el ideal paradigmático y definitorio de los Estados Unidos, autoproclamado país de las oportunidades.

            Y el mundo marcha filma la biografía de John Sims, un hombre común nacido bajo el signo del 4 de julio, aniversario de la nación, y al compás de un nuevo y prometedor siglo, el XX. Como cualquier hijo de vecino, un hombre al que sus padres imaginan destinado a los más elevados menesteres; un hombre que fantasea legítimamente con la promoción social y económica en el seno de una cultura que glorifica al éxito como única manera de entender la existencia.

            King Vidor, experto en el terreno del melodrama socialEl gran desfile, Aleluya, El pan nuestro de cada día, Un sueño americano-, cuestiona los fundamentos de esta sociedad del triunfo, deshumanizada e insolidaria, resuelta a aplastar la voluntad del individuo con su fuerza leviatánica -basada paradójicamente en la suma de sujetos despojados de conciencia colectiva-  en aras de sus propios fines.

            Producida en una época en la que las fronteras de los géneros cinematográficos se encontraban todavía maleables, Y el mundo marcha fusiona, a imitación de la vida, drama y comedia, pantomima y tragedia –en algún caso de manera un tanto exagerada, caso de la colisión entre felicidad y desgracia en el principal punto de giro del guion-; herramientas de cirujano empleadas para diseccionar la enconada lucha de Sims contra la masa humana que lo repele, subsume y oprime al mismo tiempo en su camino de superación personal.

            El cineasta de origen húngaro exhibe una excelente técnica visual y un expresivo tratamiento de la puesta en escena y de los escenarios naturales –cuenta con tramos de rodaje fuera de estudio en las calles de Nueva York-, empleados a modo de extensión del estado mental y anímico de los personajes –la sofocante mole de hormigón y acero de la megalópolis, los planos cenitales que reducen a Sims a un simple número sin rostro en medio de la multitud, la exuberancia eufórica de las cataratas del Niágara, la miseria desoladora del paisaje suburbial-.

Con idéntica pericia y amparado en la capacidad de identificación intrínseca a este ‘don Nadie’ –todo el mundo, por definición-, el libreto, trasladado a la pantalla de forma dinámica por medio de ágiles elipsis y un firme pulso narrativo, traza un conmovedor crescendo emocional que reconcilia al espectador con el optimista credo de la nación norteamericana. Eso sí, reformulado en clave estrictamente afectiva y familiar desde una postura instalada en la decepción y ajena a la autocondescendencia.

            Después de casi noventa años, Y el mundo marcha es un filme aún vigente.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 8,2.

Nota del blog: 8,5.

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