Archivo | 16:55

Mud

6 Ene

“A lo mejor que dentro de veinte años podré decir «yo trabajé con Jeff Nichols» y que a él se le tenga en la misma consideración que se le tiene ahora a Michael Scorsese.”

Michael Shannon

.

.

Mud

.

Mud.

Año: 2012.

Director: Jeff Nichols.

Reparto: Tye Sheridan, Matthew McConaughey, Jacob Lofland, Reese Witherspoon, Ray McKinnon, Sarah Paulson, Sam Sephard, Michael Shannon, Paul Sparks, Joe Don Baker.

Tráiler

.

            Mud es una de las noticias más gratificantes del pasado año cinematográfico, ya que supone la confirmación definitiva de una de las voces más particulares y especiales dentro de una industria conmemorada a la fórmula prefabricada, los remakes a cada cual más innecesario, las franquicias inacabables y, en definitiva, a la esterilidad creativa.

Jeff Nichols recoge el aliento de Mark Twain y tradiciones literarias endémicas norteamericanas como el gótico sureño para componer una fábula acerca del rito iniciático de un chaval, Ellis (Tye Sheridan), guiado por las decisivas experiencias que vivirá junto a un misterioso forajido oculto en una isla en mitad del Mississippi (Matthew McConaughey, empeñado en labrarse una carrera de prestigio tras sus papeles en Killer Joe, Magic Mike, la venidera Dallas Buyers Club y la serie True Detective).

            En el filme subyace como principal clave temática la visión romántica y apasionada del niño acerca del amor, erosionada por el impacto de la cruda realidad. La ingenuidad –el amor eterno de los cuentos de hadas, el matrimonio como expresión máxima e inquebrantable de amor, la preceptiva correspondencia del primer flechazo,…- entra en áspero conflicto con las prosaicas y enmarañadas imágenes y lecciones que recibe a golpes por parte de un mundo que se desmorona bajo sus pies: la sombra del divorcio de sus progenitores, la airada misoginia de su padre, el siempre complicado primer encuentro con el sexo femenino, las chicas de usar y tirar del tío de su mejor amigo, las heridas sin sanar de su viejo vecino, las advertencias sobre el carácter maléfico, benéfico o intrascendente de la mujer.

De este modo, su amistad con el fugado, con la suerte encadenada para bien o mal a una lealtad sin fisuras para con su amor de juventud, servirá de proyección psicológica y terapia desesperada en contra de los males que asedian a su abnegado idealismo romántico.

            En Mud se respira verdad, lirismo y emoción. La dirección de Nichols, delicada y elegante, de una rotunda pero sutil belleza estética, convierten al río en un personaje más o, asimilado en su naturaleza al enigmático Mud -el cual incorpora sugerentes rasgos espectrales desde su presentación-, en la extrapolación misma de la atmósfera de la película: exuberante, amenazador, inspirador, violento, mágico, etéreo.

No obstante, lo que engrandece definitivamente la obra es la naturalidad y el hipnótico poder evocador del proceso de descubrimiento infantil, alérgico a énfasis pasados de rosca y exhibicionismos melodramáticos, y apoyado en la soberbia interpretación de los actores Tye Sheridan y Jacob Lofland. La narración de este pequeño y universal aunque palpable y decisivo viaje iniciático, íntimo y aventurero, es tan sencilla y verosímil y a la vez tan compleja y profunda que la puntual aparición de notas criminales en la trama despierta cierta sensación de impostura, disonancia que afectará en buena medida al desenlace del filme si bien, por fortuna, no de manera insalvable.

Una joya.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 6,9.

Nota del blog: 9.

A %d blogueros les gusta esto: