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La caza

8 Ene

“Una patrulla de linchadores no está formada por hombres. He estado algunas veces junto a ellos y otras frente a ellos; y sé de qué hablo. Una patrulla de linchamiento es un animal, que actúa como un animal y piensa como un animal.”

Johnny Guitar (Johnny Guitar)

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La caza

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La caza.

Año: 2012.

Director: Thomas Vinterberg.

Reparto: Mads Mikkelsen, Thomas Bo Larsen, Annika Wedderkopp, Lasse Fogelstrøm, Susse Wold, Anne Louise Hassing, Lars Ranthe, Alexandra Rappaport.

Tráiler

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            Thomas Vinterberg tiene el honor de ser el inaugurador oficial del movimiento Dogma ’95 -el cual había regulado en conjunto con el cineasta Lars von Trier-, por medio de Celebración, un filme que a la postre se convertiría en uno de los más memorables, si no el que más, dentro de dicha denominación de origen.

Corrosiva crítica contra la institución familiar burguesa de Dinamarca, Celebración convertía un ostentoso banquete de cumpleaños en una farsa cruel a través de la progresiva revelación de una serie de abusos sexuales cometidos por el festejado patriarca. Un tema provocador y polémico al que los tintes satíricos y surrealistas del tratamiento le conferían un tono particularmente cáustico al asunto.

En cierto modo, La caza procede a poner patas arriba a Celebración para, desde el extremo contrario, alcanzar una conclusión muy similar. Narrada desde el realismo crudo y áspero, La caza parece preguntarse qué sucedería si aquellas graves confesiones no fueran sino un testimonio ficticio y malintencionado.

            El punto de vista es semejante: observar neutralmente el infierno que se cierne sobre aquel que atenta contra el orden establecido, sobre el cuerpo extraño o la aberración –el Otro, en definitiva- que trata de ser purgado a la fuerza por parte de una comunidad cerrada, hostil y cejijunta que, durante el proceso, saca a la luz así mismo su propia podredumbre interna.

Si en el primer ejemplo, partiendo de una premisa especialmente hiriente por su desquiciada vuelta de tuerca, este monstruo al que se perseguía antorcha en mano era el sujeto martirizado por la incestuosa pederastia, en el presente filme, prosiguiendo con ese citado verismo, pasa a ser el presunto agresor sexual, falso culpable, individuo indefenso y víctima propiciatoria encarnada sensacionalmente por Mads Mikkelsen –premio al mejor actor en el festival de Cannes-.

            La película indaga en las miserias de la condición humana, reducida a una masa impulsiva, irracional y despiadada, dispuesta a librarse de sus ligaduras éticas y saciar su intrínseca sed de sangre mediante cualquier justificación moral ramplona y peregrina: en este caso la incuestionable inocencia infantil, sintetizada por medio del falaz axioma de que “los niños nunca mienten”. Como alegoriza el perro que reacciona con exasperados ladridos ante la simple mención de su antigua dueña, la turbamulta llena su boca de espumarajos, arremete y embiste ante la sola alusión del hipotético crimen pedófilo.

            Incómoda y asfixiante hasta alcanzar escenas de insoportable tensión, La caza replantea, convulsiona y dinamita los valores morales –la justicia, el perdón, la piedad, la caridad, la empatía- y los tabúes censurados –la violencia, la perversión sexual- de la cínicamente llamada civilización, cuya naturaleza, tal y como ejemplifica la dulce niña acusadora, tiende a inclinarse hacia un mal caprichoso, banal, egoísta, hipócrita y, cabe decir, aquí en buena medida inconsciente y contaminado.

El desenlace, en el que la apariencia mansa y bucólica de sus escenas contrasta con el espíritu malicioso, frío y desasosegante que impregna los fotogramas –es significativo que el ritual de integración en la sociedad sea poseer un brutal rifle-, asesta de manera certera y rotunda el descabello a esta vitriólica, dura e impactante función.

 

Nota IMDB: 8,3.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 8.

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