Archivo | enero, 2011

¿Quién engañó a Roger Rabbit?

31 Ene

“El humor es parte de la vida y en consecuencia no debe ser excluido, ni aún de la literatura seria.”

Lin Yutang 

 

 

¿Quién engañó a Roger Rabbit?

 

 

Año: 1988.

Director: Robert Zemeckis.

Reparto: Bob Hoskins, Christopher Lloyd, Joanna Cassidy.

Tráiler 

 

 

            Robert Zemeckis descollaba en la década de los ochenta como el alumno aventajado de Spielberg, etiqueta de la que aún no ha sido capaz de despegarse. Tras encarrilar grandes éxitos de taquilla con Tras el corazón verde y el ya clásico Regreso al futuro, el director abordaba la que sería la película más cara de la década. Zemeckis nunca fue un ahorrador.

            En ¿Quién engañó a Roger Rabbit? Zemeckis propone la subversión total de los códigos del cine negro más clásico, con un argumento en la que confluyen personajes como un detective marcado por el rencor y el alcoholismo, una estrella de la comedia al borde del colapso, acosado por los celos e implicado en un turbio asesinato que no cometió; una despampanante femme fatale, esposa del segundo; un juez iluminado, sádico y terrible,… toda una trama turbulenta de pasiones y oscuros deseos en una decadente Los Ángeles que bien podría haber sido escrito por Raymond Chandler pero que en realidad reivindica el valor de la risa y el humor como motor de vida en una película mezcla de imágenes reales y animación con los personajes clásicos de la Disney y la Warner Bros. de la época.

Buenos golpes de humor impulsados sobre todo por el buen hacer de los actores reales y por unas animaciones llenas de vida propia gracias a unos esmerados efectos especiales, galardonados en los Oscars, siempre al servicio de una trama cuidada, ágil y bien trenzada. Abundantes guiños cinéfilos para una cinta llena de sabor que funciona con notables resultados tanto en lo paródico como en la parte más noir y que sirvió para la recuperación de la factoría Disney a finales de los ochenta.

 

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 6,5.

Nota del blog: 8.

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The endless summer

28 Ene

“Mientras surfeas, vives. Todo lo demás es espera.”

Josh Mitchell

 

 

 

The endless summer

 

Año: 1966.

Director: Bruce Brown.

Reparto: Robert August, Michael Hynson.

Tráiler

 

 

 

           The endless summer es la obra totémica de los aficionados al surf de todo el mundo, especialmente en California, descubridora de numerosos espacios anteriormente desconocidos y ahora pequeños lugares de peregrinación surfera, como Cape St. Francis en Sudáfrica, y creadora de imágenes de gran belleza e icónicas de este deporte.

          El documental, firmado por Bruce Brown, un apasionado del tema y que ya contaba con otros seis documentales sobre el surf en su haber, consiste básicamente -tras una presentación del surf hawaiano y californiano del momento, los principales conceptos del deporte y algunas de sus estrellas- en el seguimiento de  la experiencia protagonizada por los surfistas californianos Michael Hynson y Robert August en su viaje alrededor de las playas del mundo siguiendo el verano sin fin del título. Aguas cálidas veraniegas en territorios vírgenes de surfistas con idílicos escenarios, olas perfectas y rojizas puestas de sol en las que, además de cabalgar sobre las olas, conocerán algo sobre las costumbres locales a través de su contacto con los nativos del lugar.

Pese al despreocupado existencialismo hedonista como tópico surfero y la ligera dramatización presente para amenizar el contenido, Brown procura alejarse de las películas de teen exploitation, enormemente populares en la época, que usaban el entorno del surf como excusa. Toda la belleza de este deporte, su amor por la naturaleza y el espíritu vitalista y positivo propio de finales de la década queda plasmado por medio de preciosas imágenes en entornos paradisíacos y que, gracias a la evolución técnica, permitía incluso la filmación desde dentro del agua por los propios protagonistas del film, aún no del todo desarrollada pero sí destacable. Quizás se le puede achacar cierta jocosidad inocentona frente a los habitantes de las costas africanas pero, en fin, no es este tema del documental.

           En los noventa, el mismo autor rodaría su segunda parte, que repite también el esquema del viaje alrededor de playas del mundo.

           Seleccionada en 2002 para su preservación en el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, como parte de los bienes cultural, histórica o estéticamente significativos de la nación.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 8.

Pat Garrett y Billy the Kid

27 Ene

“Hay mucho de Peckinpah que en el fondo trata sobre el fracaso, y no es fácil de ver… Es duro de reconocer que alguien pueda convertir un fracaso en épica.” 

Elvis Mitchell

 

 

Pat Garrett y Billy the Kid

 

Año: 1973.

Director: Sam Peckinpah.

Reparto: James Coburn, Kris Kristofferson, Bob Dylan.

Tráiler

 

  

           Pat Garrett y Billy the Kid es una de las obras más personales del maestro Peckinpah, que vuelve a regalarnos uno de esos western crepusculares suyos, tan llenos de melancolía y rabia.

Un western en el que ya es patente la evolución del género, ya inmerso en su decadencia, en el que se conjuga toda la la herencia eurowestern, el fin del código Hays y las nuevas tendencias cinematográficas imperantes en Hollywood. Un mundo que toca a su fin, poblado de vaqueros más sucios física y moralmente que imprime su huella en los personajes, la estructura y la música de la película, a cargo del mismísimo Bob Dylan, también actor en el film, y que incluye la archiconocida Knockin’ on Heaven’s door, canción que desafortunadamente todo aspirante a musicucho ha versionado o pretende versionar.

Por supuesto, a todo ello hay que sumar la propia personalidad del director californiano, patente en unos personajes amorales, repudiados por un mundo hostil que no acepta la particular e insobornable nobleza de sus olvidades códigos, y en esas escenas tan suyas de sexualidad y violencia descarnada y poderosa, rodada a cámara lenta, una de sus marcas distintivas, entremezclada con un lirismo elegíaco, de una nostalgia sentida capaz que surge del alma de un director experto en imposibles finales felices y furiosas agonías de sangre, plomo y lodo. Entre ellas, una de las muertes más conmovedoras y hermosas jamás rodadas en un género prolijo en homicidios escritos en cruda prosa.

           El argumento de la cinta desgrana la persecución de Pat Garrett (James Coburn, con todo su carisma y su mirada de acero) en busca de Billy the Kid (Kris Kristofferson), personajes que representan unos mismos ideales pero que, a causa de una época en extinción, convulsa y traumática, en los que se ha  perdido los viejos códigos éticos y la mal llamada Ley da bandazos en función de los deseos de los ricos terratenientes, uno se ha convertido en perseguidor y otro en perseguido, todo ello mostrado desde el punto de vista neutral, casi equiparable al del espectador, de Alias (Bob Dylan, muy en su papel), nuevo miembro de la banda de Billy, un espectro que observa fascinado los últimos estertores de un antiguo universo en llamas.

La recurrente mirada de Peckinpah a las dos caras de una misma moneda –Duelo en la Alta Sierra, Mayor Dundee, Grupo Salvaje,…-, eterna condena a un final trágico, a una epopeya cainita.

Unos personajes de vuelta de todo, ecos de tiempos pasados, estoicos ante un futuro que tiene poco que aportar más que la muerte y en el que Garrett, ahora sheriff, se ve forzado a atrapar a su otrora amigo y compañero de correrías Billy the Kid, en el que aún puede ver la libertad y el vitalismo que él mismo poseía y que parece haber perdido y añora, adocenado por estos nuevos tiempos; forzado pues a acabar con su pasado y, en cierta manera, consigo mismo.

El hombre que persigue a su sombra, a quien no ha querido, o ha sabido, renegar de sí mismo.

           Peckinpah se confirmaba como maestro del western crepuscular con una obra genial, diferente.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Notal del blog: 9.

O Brother!

26 Ene

“Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca debes rogar que el viaje sea largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias…”

Kostantinos Kavafis

 

 

O Brother!

 

Año: 2000.

Director: Joel Coen, Ethan Coen.

Reparto: George Clooney, John Turturro, Tim Blake Nelson, John Goodman, Holly Hunter.

Tráiler

 

 

            Los hermanos Coen, unos tipos que alcanzan la maestría en numerosos títulos y siempre con un estilo y visión peculiar, unos verdaderos autores con tanta inventiva como genialidad, tanto en historias originales como en la confección de adaptaciones a las que llenan de esa ambientación suya tan característica, llena de simbolismo y de trazos de humor surrealista.

           Si ya se atrevieron con El gran Lebowski a coenizar nada menos que al Hitchcock de Con la muerte en los talones y no sólo salir airosos, sino que lograron casi el imposible de superar una ya de por sí obra maestra del orondo director inglés; en este caso los hermanos Coen entraban en el nuevo milenio atreviéndose a adaptar el más grande relato de aventuras de todos los tiempos: La Odisea, de Homero. Y no sólo eso, sino, a través de su particular tamizado, trasladarla al polvoriento Deep South americano de La Gran Depresión con un fugado de prisión como el fecundo en ideas Ulises (correcto, George Clooney), acompañado de otros dos curiosos presidiarios (el inconfundible John Turturro y un inspirado Tim Blake Nelson), en su periplo por recuperar su “reino” y a su Penélope; el regreso del héroe que ha de atravesar en su viaje todo tipo de obstáculos con su propio malvado Poseidón, sus seductoras sirenas, sus terribles cíclopes, sus lotófagos, etc.

Una película imaginativa, con un ritmo fluido que garantiza por medio de su calidad la diversión y el entretenimiento y con un plano artístico igualmente conseguido, como es habitual en la cinematografía de los Coen, que pese a que la comedia pura no es uno de sus fuertes -aunque son mejores que la mayoría de realizadores de comedia actuales-, consiguen en O’Brother una cinta realmente ingeniosa, encantadora y especial.

Y en breve, la adaptación de Valor de ley. Seguro que mala no es.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 8,5.

Umberto D.

24 Ene

“Italia querida, con razón o sin ella, ya que este es mi país con sus grandes cualidades y sus grandes defectos.”

Enzo Biagi

Umberto D.

Año: 1952.

Director: Vittorio De Sica.

Reparto: Carlo Battisti, Maria-Pia Casilio, Lina Gennari.

Tráiler

 .

           El fin de la Segunda Guerra Mundial dejó a Italia herida y en la miseria económica y social más absoluta tras los falsos sueños supremacistas e imperialistas del fascismo mussoliniano. En este contexto de depresión y pobreza es donde tiene lugar el nacimiento de una nueva corriente cinematográfica, en oposición tanto a las grandilocuentes producciones fascistas como al cine que provenía de Hollywood, que cambiará la manera de ver y hacer cine en todo el mundo: el Neorrealismo.

En su base radica la vida real como objetivo de la filmación, tanto en el plano temático –destacado compromiso social, protagonismo de personajes anónimos, importancia del colectivo humano, situaciones crudas y veraces- como en el plano formal –la calle como escenario natural, destruido por la guerra; actores no profesionales, iluminación natural, sobriedad y renuncia a cualquier tipo de embellecimiento-.

Vittorio de Sica será el mejor exponente de este movimiento, no tan exageradamente melodramático y más positivo que otros de su generación como Rossellini. Suya es la primera gran película neorrealista, I bambini ci guardano (1943), así como dos de sus obras cumbres: la tremendamente conmovedora El ladrón de bicicletas (1948) y esta Umberto D.

           Umberto D. enfoca su mirada hacia la vida de un anciano, el Umberto D. del título, que, frente a lo desesperado de su situación, con el mundo que conocía derrumbándosele encima por momentos, sólo encuentra sustento frente a la pérdida de toda esperanza en la conservación a duras penas de su propia dignidad, muchas veces más lastre que solución, y en el amor incondicional de su perro. Es este un emotivo retrato del abandono que sufren los más débiles en una situación de pesimismo y desorientación de todo un país en ruinas, del rebajamiento más absoluto de uno mismo en esa desesperanza y de la necesidad de encontrar motivos positivos para sobreponerse a ella frente a la mezquindad e insensibilización de una sociedad hundida material y moralmente.

           En el aspecto artístico, la cinta recoge todos esos principios anteriormente citados del Neorrealismo, donde se refleja una Roma destruida que sobrevive a duras penas entre situaciones de egoísmo e inmisericordia, bondad humana y solidaridad o pura picaresca según cada cual; y con la destacable actuación, acertada y llena de matices, de un Carlo Battisti cuyo oficio era en realidad el de profesor de Lingüística en la Universidad de Florencia.

           Una de las cimas por méritos propios del Neorrealismo y del cine social en general, un ejemplo de realismo tratado con seriedad, sobriedad, compromiso y profunda sensibilidad.   

Nota IMDB: 8,3.

Nota FilmAffinity: 8,3.

Nota del blog: 8,5.

La red social

23 Ene

“No se fíe de los ordenadores, pero menos aún de los seres humanos.”

Primera ley de fiabilidad de Gilb

La red social

Año: 2010.

Director: David Fincher.

Reparto: Jesse Eisenberg, Andrew Garfield, Justin Timberlake, Armie Hammer, Max Minghella, Rooney Mara.

Tráiler

 .

            David Fincher avanza embalado hacia los premios Oscar tras triunfar ampliamente en los Globos de Oro con esta película. Un director que siempre ha sido tan interesante como grandilocuente, con una carrera hacia el estrellato en imparable línea ascendente desde su infravalorado debut con Alien 3 hasta su confirmación ante el público con los éxitos de la loable Seven y la deleznable El club de la lucha, y ante la crítica y la Academia con la notable Zodiac y la interesante pero sobrevalorada El curioso caso de Benjamin Button. En esta evolución, Fincher ha renunciado algo al exceso formal –hay menos de esos planos-secuencia imposibles marca de la casa-, con cierta tendencia a un mayor clasicismo pero sin renunciar a fórmulas cuajadas en el rodaje de videoclips que marcaron sus inicios como cineasta.

             En La red social, el director norteamericano apuesta por un bien llevado –un poco alargado quizás, otra marca de las obras de Fincher– retrato de la generación de las cibercomunicaciones y la sociedad de esta época; hacer historia del presente. Algo que no es nada fácil. La película narra la búsqueda personal de Mark Zuckerberg -correctamente interpretado por Jesse Eisenberg- de su propio Rosebud; la insatisfacción que marca a un joven de apariencia apática y ataráxica pero que pone en marcha toda su genialidad para superar la única barrera que parece insalvable para él: conseguir aceptación de la chica que le gusta y que no ve en él, no sin razón, nada más que un capullo egocéntrico, insensible e inadaptado.

Esta premisa es la que pone en marcha el motor de la trama, la representación del la creación y desarrollo de Facebook, la red social que más ha influido en la manera de relacionarse, una historia al uso de ascenso y relativa caída  y de cómo ese éxito y creciente poder tiene un precio: los conflictos que afectan a las relaciones personales de los implicados, su amistad, sus sentimientos, etc.; es decir, una excusa para analizar las pasiones y emociones humanas en esta época presente marcada por las relaciones impersonales a distancia, informática mediante, que ejemplifican precisamente estas redes sociales; unas relaciones asépticas y artificiales que ocultan en realidad los verdaderos anhelos que desea satisfacer todo individuo: lograr reconocimiento social, lograr que el ser amado te corresponda.

Lo de toda la vida, vamos.

Nota IMDB: 8,2.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 7,5.

Sharktopus

22 Ene

“El cine es un vehículo de expresión, pero no estoy muy seguro de que sea un arte.”

Fernando Fernán Gómez

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Sharktopus

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Año: 2010.

Director: Declan O’Brien.

Reparto: Kerem Bursin, Sara Malakul Lane, Eric Roberts.

Tráiler

 

 

           El cine de serie B, nacido en la década de los años treinta, tiene como máximos exponentes a los directores Ed Wood, mitificado por Tim Burton en la película homónima, y Roger Corman, autor de obras tan modestas como inclasificables, películas pírricas rodadas en una semana con dos duros, medios infracinematográficos, escenarios y monstruos de obra de colegio de extrarradio pero con gran pasión por el séptimo arte, lo que, aún así, contadas veces compensaba las carencias de las mismas. No obstante, son muchísimos los grandes directores y actores en los que el señor Corman puso su particular grano de arena en su evolución. No en vano recibió público homenaje con la estatuilla honorífica en reconocimiento de toda su carrera en los Oscar 2009.

           Sharktopus es uno de esos productos demenciales que elabora el canal de televisión por cable americano Syfy, un argumento que se basa en el clásico experimento que sale rana, en este caso el de una nueva superarma biológica llama da 11-S (¿casualidad?, ¿mensaje?): un híbrido de pulpo y tiburón que se va de las manos y se marcha al soleado México a masacrar bañistas ante el horror de sus creadores: una atractiva científica y su padre, Eric Roberts que, pese a ser una de las estrellas emergentes en los ochenta, nominación al Oscar incluida –lo que dice mucho de lo que son los ochenta en cuarto a gusto artístico se refiere-, nunca le ha temblado el pulso a la hora de embarcarse en producciones de este pelaje, donde se lo pasa como un enano y, es un suponer, cobra suficiente dinero para pagar el alquiler y demás necesidades.

Es este pues un eco-terror film muy del gusto de dicho canal y de su productor, nada menos que Corman que, pese ha que ha hecho películas horribles no es nada tonto y, vistas las carencias artísticas y de medios, con fotografía de calidad de video de boda y efectos especiales diseñados con el Paint; decide evitar errores comunes en este tipo de obras y apuesta por restar seriedad al asunto y darle a la historia un punto guasón y desenfadado que, por lo menos, la convierte en un producto adorable, simpático y relativamente entretenido -aunque puede que tampoco tanto como para hora y media de metraje-. Además, regala a la audiencia un hilarante cameo en la película.

           Una de esas pelis malas que caen bien. Y, por si fuera poco, me la tragué en versión original, para apreciar mejor la intensidad de las actuaciones.

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Nota IMDB: 3,9.

Nota FilmAffinity: 3,2.

Nota del blog: 4,5.

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