Tag Archives: Infidelidad

El asesino

17 Mar

el-asesino

.

Año: 1961.

Director: Elio Petri.

Reparto: Marcello Mastroianni, Salvo Randone, Micheline Presle, Cristina Gaioni.

Tráiler

.

          “Podría haber sido cualquiera”, repiten recurrentemente los personajes de El asesino esgrimiendo la frase tanto a modo de excusa como a modo de acusación. En efecto, la intención de Elio Petri es apuntar indiscriminadamente su mazo de juez hacia todo habitante de Italia -y por extensión de Occidente-, argumentando que, al contrario que sucederá con el omnipotente inspector de homicidios de Investigación de un ciudadano libre de toda sospecha, son individuos merecedores de toda desconfianza. No es casual que, en una escena de interrogatorio, el flexo hostigador no apunte hacia el protagonista, sino que parezca romper la cuarta pared para clavar su inquisitivo y deslumbrante haz de luz en los ojos del espectador congestionado al otro lado del fotograma.

          Hasta entonces guionista y auxiliar de dirección, Petri tomaba por fin las riendas de un proyecto cuya base ideará junto a Tonino Guerra y que emplea una coartada policíaca -el asesinato de una mujer- como herramienta con la que desnudar las circunstancias, la inmoralidad y la mezquindad del burgués italiano, que aquí posee el rostro formal y elegante de Marcello Mastroianni. Y, tras contemplar ante el espejo semejante cuerpo en cueros, el realizador novel asumirá que el tono farsesco es el que mejor le conviene al asunto. De hecho, será la clave que predomine a lo largo de su comprometida carrera como director.

          El asesino somete a examen a su protagonista a través de una indagación en tiempo presente -su asunción de sus numerosas y variopintas culpabilidades- en la que hábilmente se intercalan delatores testimonios provenientes del pasado, de la memoria culpable. Se compone así una semblanza que es personal y social al mismo tiempo, puesto que los comportamientos descritos son también producto de la acción o cuanto menos de la mentalidad colectiva -la maquiavélica corrupción como forma de entender el negocio o la promoción en la comunidad, la nueva legitimación del fascismo, la volubilidad del juicio público, la carencia de empatía hacia el prójimo-.

          De esta manera, y aunque quizás le queda por compensar un punto más de profundidad dentro del aun así poliédrico y agrio desencanto que subyace en la narración, la acidez del humor de El asesino corroe uno por uno los disfraces de respetabilidad que esconden a un ente caricaturesco, patético en su indefendible miseria moral.

.

Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 7,5.

El Decamerón

3 Ene

Pier Paolo Pasolini contra los cánones artísticos, estéticos y sociales. Incluso contra la muerte. El Decamerón, vitalidad y libertad, alta cultura y cultura popular. Para la sección de estrenos en Blu-ray de Cine Archivo.

.

Sigue leyendo

Julieta

30 Dic

julieta

.

Año: 2016.

Director: Pedro Almodóvar.

Reparto: Emma Suárez, Adriana Ugarte, Daniel Grao, Darío Grandinetti, Inma Cuesta, Rossy de Palma, Michelle Jenner, Priscilla Delgado, Blanca Parés, Pilar Castro, Nathalie Poza, Tomás del Estal.

Tráiler

.

          “Es la peor recepción comercial que he tenido nunca”, se lamentaba Pedro Almodóvar por los resultados que cosechó el estreno de Julieta en la taquilla española. Quizás la aparición de su nombre en el escándalo de los papeles de Panamá alimentó una animadversión popular hacia el cineasta manchego y su cine que, en el plano artístico, parece poco justificada en este caso, más allá de la tradicional antipatía que, entre los sectores más reaccionarios de la sociedad, despiertan los abanderados del séptimo arte estatal que se han significado públicamente en favor de la izquierda política durante los últimos años -véase por ejemplo el reciente boicot ‘patriótico’ a Fernando Trueba-.

Porque no hay Julieta la estridencia provocativa de las obras iniciales del director, ni los tópicos que acusan a su obra de inquietudes obsesivas por la sexualidad anticonvencional, ni del modernismo combinado con el costumbrismo para crear una mezcla petarda, ni de la acumulación desbocada de citas y referencias. Julieta es una película libre de excesos, más allá del tremendo melodrama que habita su protagonista. Pero la contención y el grito reprimido son los rasgos que dominan este relato de desgarros que no cesan, de una turbulenta sucesión de pérdidas y culpa que agostan la vitalidad de una mujer a lo largo de su existencia.

          Almodóvar se basa en una serie de textos de Alice Munro para reconstruir, con voz en primera persona, una personalidad femenina despedazada por el trauma. Así, el relato que se desgrana dentro del relato nace de la muerte, pero se enhebra a través del amor para describir un futuro siempre incierto en el que, al igual que le sucede a cada uno de nosotros, resulta imposible averiguar de qué lado caerá la suerte cada vez, independientemente del fatalismo que parecen cargar las decisiones vitales de Julieta (Emma Suárez y Adriana Ugarte). No por nada, ella lee a sus alumnos de literatura clásica un pasaje de la Odisea -el libro primigenio, el gran viaje de vivir- en el que el héroe prefiere escoger la aventura inescrutable -la esencia de la vida- a la inmortalidad encerrada los brazos de Calipso.

          Entre los paralelismos que la memoria y el dolor trazan a lo largo de la historia, entre los contrastes del desaliento y la esperanza, Almodóvar moldea la semblanza de una mujer en la que refleja con gran sensibilidad la fragilidad y la desesperación, sometida a los castigos de la conciencia propia y ajena, inmersa en un universo reconcentrado donde los males de las entrañas o se purgan o se heredan. Desde la realización, la perspectiva personal de la protagonista-narradora se desborda en un halo onirismo a través una puesta en escena muy estilizada donde el tratamiento del color en el vestuario, los objetos y el decorado cobra especial relevancia para estimular sensaciones de pasión, de abatimiento o de ofuscación. Contribuye también a ello, no sé si voluntaria o involuntariamente, el formalismo literario de los diálogos y su apariencia de estar dictados y luego enunciados.

          Sea como fuera, esta fuga de tenue surrealismo le sienta bien a la película para aliviar el recargamiento trágico en el que podría encallar el libreto y termina de pulir este camino de curvas inseguro y hechizante.

.

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 8.

Una vida

28 Nov

une-vie

.

Año: 2016.

Director: Stéphane Brizé.

Reparto: Judith Chemla, Jean-Pierre Darroussin, Yolande Moreau, Swann Arlaud, Nina Meurisse, Clotilde Hesme, Alan Beigel, Finnegan Oldfield

Tráiler

.

           Es tentador trazar un paralelismo a través de casi dos siglos al enfrentar los argumentos de las dos últimas obras de Stéphane Brizé, La ley del mercado y Una vida, para constatar con ello la infinita prueba de resistencia que el individuo afronta contra las circunstancias y contra las imposiciones de la sociedad a la que pertenece. Si en el primer caso el protagonista desarrolla una lucha para mantener su dignidad humana frente a un sistema contemporáneo que lo reduce a simple cifra o pieza de reemplazo, en el segundo la protagonista trata de prevalecer frente a las exigencias conservadoras que definen a la sociedad del siglo XIX, en especial en lo referente al rol femenino.

           En Una vida, una joven francesa se pregunta sobre el sentido de la existencia mientras encadena una incesante serie de contrariedades, infortunios y sinsabores derivados todos de los férreos códigos sociales que coartan sin piedad los anhelos, instintos y emociones de las personas sometidas a su monstruosa falacia -la tragedia sentimental y vital es, de hecho, una infamia que se hereda y transmite de generación en generación-.

           Encajonada en unos fotogramas de formato prácticamente cuadrado, la biografía de Jeanne (Judith Chemla) se narra desde su florecimiento primaveral -su retorno del convento donde ha pasado su infancia recibiendo educación- hasta el otoño de sus días. El filme, que adapta un texto de Guy de Maupassant, captura como se marchita su vitalidad juvenil a lo largo de un matrimonio desgraciado, una maternidad turbulenta y una decadencia física inexorable.

Brizé recorre los capítulos de su vida empleando con maestría las elipsis y reflejando apropiadamente los estados de ánimo de la mujer por medio del juego con la luminosidad del escenario, el uso de localizaciones interiores o exteriores, y la ubicación de la acción en una determinada estación del año. Gracias a estos recursos estéticos, el realizador y coadaptador articula una narración fluida en la que se percibe con expresividad y lirismo el sufrimiento y la ocasional alegría que experimenta Jeanne, toda recuerdos soleados y porvenires tormentosos.

           Pero, como le suele sucede a los dramones decimonónicos, sean victorianos o franceses -al menos en mi caso particular, admito que me resulta un periodo un tanto repelente en su estética y sus recurrentes angustias aristocráticas-, el tremendismo, por innecesariamente redundante y empachoso, termina ahogando la película en su tramo final, enredada en el regodeo con la desgracia familiar de la desdichada Jeanne.

.

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 5,9.

Nota del blog: 6,5.

Vorágine

22 Nov

Otto Preminger bajo el retrato de Laura Hunt. Vorágine, ordalía de una esposa alienada para el especial del terrible austríaco en Cinearchivo.

.

Sigue leyendo

Lady Macbeth

14 Nov

lady-macbeth

.

Año: 2016.

Director: William Oldroyd.

Reparto: Florence Pugh, Cosmo Jarvis, Naomie Ackie, Christopher Fairbank, Paul Hilton, Golda Rosheuvel, Anton Palmer.

.

           Es inevitable sentir fascinación por las femmes fatales: las han dibujado así. Son parte de una fantasía a la que el cine ha sacado excelentes réditos, generalmente enmarcándolas en tramas desbordadas de adrenalina y erotismo. Y, por tanto, dentro de las convenciones de esa fantasía, se acepta sentir complicidad hacia sus terribles actos, destinados a condenar a la perdición a los incautos que escuchen sus cantos de sirena.

           En Lady Macbeth, su segundo largometraje, el británico William Oldroyd juega precisamente con la empatía hacia este arquetipo femenino que, como recuerda el título del filme, encuentra raíces en figuras literarias como la conspiradora noble escocesa de William Shakespeare. Como aquella, la protagonista del filme se rebela contra los rasgos de carácter que se le suponen a la mujer -la obediencia, la fidelidad, la ternura, la fragilidad-, reforzados además por las estrictas imposiciones de la sociedad victoriana, que esclavizan al individuo -lo que se aplica tanto a ella como prácticamente al resto de habitantes de la mansión-. 

           Un alzamiento contra el patriarcado, pues, que el cineasta plantea argumental y visualmente para que el espectador se ponga de su parte, divertido por el comportamiento anacrónico y por tanto comprensible de la joven Katherine Lester, interpretada además por una magnética Florence Pugh -igualmente actriz de belleza anticanónica-. Retrata de inicio como una pieza de mobiliario o una simple cabeza de ganado, encerrada en la cuadrícula de un sistema represivo -los planos interiores calculadamente simétricos y pictoricistas-, esta violenta escalada se legitima -dentro de los códigos de la ficción, insistimos- al proyectarse prácticamente como una liberación de los corsés literales y metafóricos que la constriñen -un matrimonio comprado, un encarcelamiento doméstico, una obligación conyugal, social y sexual-.

Hasta que, como Michael Haneke en Funny Games -aunque con menor petulancia y mayor elegancia-, Oldroyd da la vuelta al espejo para enfrentar al público contra su propio reflejo, distorsionado por las emociones a las que le mueve el relato pero, a fin de cuentas, real.

           Este cambio desconcertante y demoledor se plasma por medio de una variación puntual -y talentuda- del lenguaje cinematográfico por la cual la narración se torna cruelmente cruda, gélida. Una aguda y desasosegante evolución que sirve, en definitiva, tanto para desarrollar una reflexión sobre la naturaleza social de la violencia como, en paralelo, una exploración de los mecanismos que rigen las fantasías humanas.

           Premio Fipresci en el festival de San Sebastián.

.

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 7,5.

Que Dios nos perdone

2 Nov

que-dios-nos-perdone

.

Año: 2016.

Director: Rodrigo Sorogoyen.

Reparto: Roberto Álamo, Antonio de la Torre, Javier Pereira, María Ballesteros, Luis Zahera, Raúl Prieto, Rocío Muñoz-Cobo, Mónica López, José Luis García Pérez.

Tráiler

.

           Tras su descubrimiento con Stockholm -primer largometraje cinematográfico que firmaba en solitario y por el que recibiría la nominación al premio Goya a mejor director novel-, Rodrigo Sorogoyen regresa de nuevo a la gran pantalla, otra vez acompañado de Isabel Peña en la escritura del libreto –galardonado en el festival de San Sebastián-, si bien ahora decide cambiar de tercio y entregar una pieza de género puro. Que Dios nos perdone sigue entonces la estela de un neonoir español que, fiel a los temas, arquetipos e inquietudes de este microuniverso, y al mismo tiempo perfectamente amoldado a la turbulenta realidad contemporánea del país, acostumbra a entregar un puñado de interesantes obras cada temporada.

En este caso, Que Dios nos perdone plantea un argumento tradicional en el que una pareja de investigadores divergentes aunque igualados por una naturaleza que les precipita a la marginalidad, emprenden la caza de un cazador de hombres. Antihéroes, en definitiva, que con sus falibilidades y fracasos íntimos –la fractura familiar y emocional, volcadas en una bomba de relojería humana e incluso en una tara física innecesariamente enfática-, se erigen en el último baluarte contra el derrumbamiento definitivo en un mundo que asiste con histérica normalidad a la disolución de la moral y la destrucción de los vínculos afectivos y sociales.

           El recurso a paradigmas y prototipos no es un rasgo negativo en sí mismo, pero exige una capacidad de renovación, determinada por el talento creativo de los autores, que impida que estos se transformen en simples tópicos marchitos y manoseados, cuyo olor a podrido no se soluciona ni siquiera con un nuevo proceso de plastificación y enlucido.

Al respecto, Sorogoyen desarrolla un enérgico trabajo de realización para explotar expresivamente el conflicto interior de los protagonistas, la crispación de su entorno urbano y la tensión de la trama policíaca –tres vertientes caldeadas además por el calor estival de Madrid-, mediante cambios en la cadencia en los planos, su distanciamiento o acercamiento para encerrar a los personajes o dejarlos desamparados, y su conjunción con el opresivo empleo del sonido, funesto, acuciante o violento según la escena.

Herramientas formales que fermentan la densa atmósfera que embarga el relato, la cual no queda afectada por ligeras máculas como el puntual corte del ritmo narrativo cuando la película se aleja de la estricta investigación detectivesca o algún giro de guion que chirría por estar encajado a la fuerza o por apoyarse en psicologismos de manual, cuestión que -aparte de ser objetada desde el diálogo por alguno de los protagonistas- queda de manifiesto especialmente a causa de la, por otra parte, firme verosimilitud de ambientes y tipos humanos que recorre la obra, tanto por su aspecto arquitectónico y fisionómico como por su plasmación visual y su interpretación actoral.

           Gracias a esta virtud predominante, los arquetipos utilizados, característicos del género, no resultan caducos, sino que cobran una enorme potencia, sobre todo el inspector encomiablemente encarnado por Roberto Álamo, que siempre parece imponerse como una presencia incómoda en el fotograma, físicamente invasiva, psicológicamente intimidante y, al mismo tiempo, matizada y compleja.

           El resultado es un thriller tremendamente contundente, estilizado y colérico a partes iguales, donde la fórmula se reconstituye para, cumpliendo con los mejores fundamentos del género, obtener un sabor auténtico e intenso a partir de una indagación de absorbente intriga que, en paralelo, recompone un escenario desolador.

.

Nota IMDB: 7,9.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 8.

A %d blogueros les gusta esto: