Tag Archives: Infidelidad

Ciudadano Kane

24 Ene

.

Año: 1941.

Director: Orson Welles.

Reparto: Orson Welles, Joseph Cotten, Dorothy Comingore, Ruth Warrick, Everett Sloane, George Coulouris, Ray Collins, Paul Stewart, Erskine Sandford, William Alland, Agnes Moorehead, Harry Shannon.

Tráiler

.

          Los aspirantes a genios deben tirar abajo la puerta del vestuario del primer equipo, como exigía José Antonio Camacho. Más allá de descubrimientos recientes –Corazones del tiempo, Too Much Johnson-, Ciudadano Kane es el debut lógico en el séptimo arte de una personalidad como Orson Welles. No podía haber sido de otra manera. Welles no desembarcó en el cine para pasar inadvertido, para ser uno más. Sobre todo cuando había aterrizado, casi literalmente, desde el espacio exterior, convenciendo a medio país, con su adaptación radiofónica de La guerra de los mundos, de que habían sido invadidos por los extraterrestres. Ahora, su invasión particular de Hollywood traería consigo una paradoja: la altura de su talento obligará a las producciones venideras a poner techo a sus decorados, una consecuencia de su rompedora concepción del espacio de rodaje y del uso de la técnica.

          Así pues, tras no poder estrenarse de la mano de una obra maestra de la literatura, El corazón de las tinieblas, dotándola además de una mirada cinematográfica completamente nueva -el punto de vista subjetivo de la cámara, que fuerza la perspectiva del espectador, convertido en personaje-, una ambición como la de Welles terminaría desembocando en un retrato arrollador de una criatura mitológica, uno de esos seres atronadores, casi sobrehumanos, que condicionan tiempos y lugares, y en los que él acostumbraría a entrar físicamente, caracterizado como actor, y cinematográficamente, estudiándolos como creador. Este primer desafío hurgará en la intimidad de una de esas figuras patriarcales que se arrogan la escritura el relato legendario de los Estados Unidos. En su primer reto, Welles se arroja contra un magnate, William Randolph Hearst, potentado de la prensa que inspira en buena medida a Charles Foster Kane. La primera batalla cae del lado del poderoso: sus descomunales tentáculos influirán, entre otros factores, en el fracaso comercial de la cinta. La guerra será para Welles: Ciudadano Kane es uno de los títulos recurrentes para encabezar las listas de mejores películas de la historia.

          Pero quizás sea una victoria pírrica. Nunca, como en esta primera obra, Welles contará con semejante libertad artística, así como con unos medios de producción afines a sus aspiraciones. Gregg Toland en la fotografía, Bernard Herrmann en la partitura, Perry Ferguson en la dirección artística, Robert Wise en el montaje. Su troupe de la Mercury Theatre en el reparto. La base a partir de la cual empezar a embeberse en el puzzle de Charles Foster Kane. Un enigma sepultado en un castillo colosal, detrás de unas vallas infranqueables, bajo la deslumbrante luz de unos focos perpetuos. Las incógnitas humanas serán la clave del cine de Welles desde este primer hito. Las existencias de los individuos comparecen como historias inabarcables, con pasajes perdidos, acciones contradictorias, narradores poco fiables o directamente fraudulentos, testigos parciales o interesados, mentiras, medias verdades y verdades como puños. Hay un enfrentamiento directo entre la verdad pública de Charles Foster Kane, recolectada en un noticiario de cine, y la verdad íntima y última de su vida, que es en la que indaga, como representante del espectador, un periodista cualquiera, prácticamente anónimo y sin rostro.

          Una teoría clásica sostiene que Edipo Rey es el primer relato de detectives de la historia, en el que el trágico protagonista investiga un asesinato y una violación para descubrir, a través de un recorrido existencialista, que el culpable es, en realidad, él mismo. Ciudadano Kane es, fundamentalmente, una investigación. Unas pesquisas que tratan de completar o de dar sentido a un ser humano misterioso. Tan enigmático como cualquiera de nosotros, a pesar de sus dimensiones ciclópeas. O tal vez más, en fin, debido precisamente al brillo cegador que proviene de esa sobreexposición inaudita. De este modo, ese interés por la perspectiva que ya mostraba Welles se ajusta aquí a una nueva forma de abordar la imagen, la construcción del fotograma y de la escena. Hasta cuatro planos de profundidad en una composición, grandes angulares, travellings verticales, contrapicados y encuadres forzados, reflejos multiplicados, distintas texturas en la fotografía, montajes que juegan constantemente con una narración fragmentada en saltos temporales, cambios de tono e incluso de género, innovaciones sonoras… Un mundo que, si acaso no enteramente nuevo, sí cobraba nuevos y poderosos significados, transgrediendo el intento de dirigir con presunto realismo y naturalidad la mirada del espectador hacia lo que se cuenta, como era costumbre en el cine del periodo.

          Nada se puede dar por seguro, por objetivo, en esta aproximación a Charles Foster Kane, que se aborda, según cada entrevistado, desde una óptica empresarial, periodística, amistosa o romántica. Siempre insuficientes para catalogar una vida, si bien, por el camino, en su monumentalidad hasta exagerada, Welles desarrolla una ácida concepción satírica ese prohombre hecho a sí mismo, héroe de la mitología nacional. Y en ella se incluye un apunte, puede que un tanto sencillo -o como sentencia el investigador, tan solo una pieza más de un rompecabezas interminable-, a propósito del paraíso perdido de la infancia y la impotencia que sufre hasta del tipo más rico del mundo para comprar un dinosaurio, como diría Homer Simpson en referencia al multimillonario Montgomery Burns, un personaje y una serie profundamente marcados por Ciudadano Kane. El hombre más grande del mundo; el mayor perdedor de todos los tiempos. El genio que conquista el séptimo arte y al que el sistema del cine derrota en la primera partida.

.

Nota IMDB: 8,3.

Nota FilmAffinity: 8,2.

Nota del blog: 9,5.

Hannah y sus hermanas

15 Ene

.

Año: 1986.

Director: Woody Allen.

Reparto: Mia Farrow, Michael Caine, Barbara Hershey, Dianne Wiest, Woody Allen, Max von Sydow, Carrie Fisher, Maureen O’Sullivan, Lloyd Nolan, Sam Waterston, Tony Roberts, Julie Kavner, Daniel Stern, Richard Jenkins, Julia Louis-Dreyfuss, John Turturro.

Tráiler

.

         En Hannah y sus hermanas la vida parece dar círculos y círculos entre cena de Acción de Gracias y cena de Acción de Gracias. Una espiral de rituales, convenciones y repeticiones entre las que se escurren los días, hasta que a uno le diagnostican un cáncer y se queda mirándole de frente a la eternidad. Woody Allen toma como lejano punto de partida la obra teatral Las tres hermanas, de Antón Chéjov; se deja influir por su admirado Ingmar Bergman con la estructura narrativa de Fanny y Alexander o el intelectual emocionalmente miope de Max von Sydow, y liga todo desde esa perspectiva particular donde las tribulaciones de la existencia se evisceran desde el humor, incluso con la añoranza por el absurdo de los hermanos Marx.

         El cineasta neoyorkino contrapone distintos puntos de vista -y hasta las reflexiones interiores frente a las acciones físicas- para ensayar un nuevo acercamiento a las relaciones sentimentales de un grupo de personajes que se concentra alrededor de una figura clave, Hannah (Mia Farrow), a quien la cierta idealización de su retrato no le garantiza tampoco una recompensa cierta, tales son las inconstancias de la vida y, en especial, de los afectos humanos. De hecho, transposición de la propia actriz y por entonces pareja de Allen, el apartamento de Farrow ofrece parte de los decorados de la producción, de igual modo que su madre, Maureen O’Sullivan, encarna a su madre en la ficción y sus hijos adoptivos deambulan por la escena como extras.

         Manejada con coherencia y desde una sencillez que le aporta una encomiable naturalidad al argumento, esta óptica múltiple va enriqueciendo distintas facetas de esta exploración de los inciertos caminos del amor y el desamor, del éxito y el fracaso, de la realización y de la infelicidad; al mismo tiempo que resulta una arquitectura ligera, acorde a la equilibrada combinación de drama y comedia con la que se desarrolla el relato, análogo a esos matices con los que se dibuja el día a día. La reflexión, la intimidad y la angustia vital no riñen con la carcajada y la fluidez.

A ello contribuye asimismo la matizada construcción de los personajes y las interpretaciones de un reparto a la altura, con sendos premios Óscar para Michael Caine y Dianne Wiest -aparte del de guion original para Allen, que también estaba nominado como director-.

.

Nota IMDB: 7,9.

Nota FilmAffinity: 7,8.

Nota del blog: 8.

Casino

21 Jun

.

Año: 1995.

Director: Martin Scorsese.

Reparto: Robert De Niro, Joe Pesci, Sharon Stone, Frank Vincent, Pasquale Cajano, James Woods, Don Rickles, Kevin Pollak, Vinnie Vella, Bill Allison, Alan King, L.Q. Jones, Erika von Tagen, Catherine Scorsese.

Tráiler

.

          La forja de los Estados Unidos a través de la violencia, en muchas ocasiones ejercida desde esas sociedades alternativas y marginales que son las organizaciones mafiosas, es una de las constantes del cine de Martin Scorsese. Y en pocos sitios como en Las Vegas se puede apreciar el papel del gángster -que no deja de ser una expresión antirreglamentaria del capitalismo- como parte estructural del país norteamericano. Es célebre la decisiva influencia de Bugsy Siegel en la configuración de la ciudad del juego; un capítulo que puede verse reflejado, a su vez, en un clásico del género como El padrino, en otros filmes menores como Bugsy y en, precisamente, en una serie monitorizada por Scorsese, Boardwalk Empire.

En Casino, el cineasta italoamericano recorre la excéntrica urbe a través de las décadas de los sesenta, setenta y primeros ochenta, intermediado por las perspectivas de Sam ‘Ace’ Rothstein -basado en la figura del apostador profesional y ejecutivo de casinos Frank ‘Lefty’ Rosenthal– y Nicky Santoro -inspirado por el matón Tony ‘The Ant’ Spilotro-, quienes describen de viva voz los engranajes de esta exaltación del sistema capitalista, especulativo y materialista característico de la nación, perfectamente integrado en su lógica sociocultural. Otra forma del sueño americano. De hecho, la extinción de los viejos reyes mafiosos y la refundación de Las Vegas la mano de los especuladores bursátiles, herederos blanqueados de los anteriores, bien podrían conectar en espíritu Casino con la futura El lobo de Wall Street.

          Así pues, este retrato se encastra en el tradicional esquema de ascenso y caída, con una introducción que, ya desde los títulos de crédito, entremezcla la llamada de la tentación de las luminarias de los hoteles con las llamaradas de la condenación, todo ello entre sobrecogedores coros sacros y con imágenes, como la de los capos sentados a la mesa entre sombras, que parecen tétricos retablos religiosos.

Scorsese, que como en Uno de los nuestros vuelve a acudir a otro relato periodístico de Nick Pileggi, compone con fuerza y habilidad este entramado legal, ilegal y alegal que, situado bajo la autoridad del dinero, es también un asunto moral, inmoral y amoral. Las manifestaciones de los poderes legítimos -económicos y políticos- se combinan por tanto con las turbulentas realidades del mundo del hampa -la violencia despiadada, las víctimas que, en lugar de ser adictos a los estupefacientes, son adictos a las apuestas-; todo ello bañado de lujos deslumbrantes y música popular que imprimen un carisma corrompido y hortera, pero en cierto modo fascinante, a las aventuras de Rothstein y Santoro.

          Las formas y el tono escogidos por el director hacen que este estudio social surja arrollador e imponente, pero lastran el filme en cuanto el argumento se adentra en el drama matrimonial. Es atractiva la idea de que un sistema fundado sobre la codicia material implosione cuando queda contaminado por las emociones -es decir, la conversión del infalible Rothstein en uno de los recalcitrantes fulleros a los que tanto desprecia en su casino-, aunque la deriva de los excesos narrativos no permiten que funcione adecuadamente. La extravagancia que domina la mirada -adecuada a la naturaleza misma de Las Vegas- convierte el conflicto íntimo en un mal espectáculo protagonizado por monigotes grotescos, llevándose incluso por delante la esencia trágica de un personaje tan interesante como el que interpreta Sharon Stone -la verdadera víctima, la tramposa estrictamente honesta-.

.

Nota IMDB: 8,2.

Nota FilmAffinity: 8,1.

Nota del blog: 7.

Sombra

3 Jun

.

Año: 2018.

Director: Yang Zhimou.

Reparto: Deng Chao, Sun Li, Ryan Zheng, Guan Xiaotong, Wang Qianyuan, Wang Jingchun, Hu Jun, Lei Wu.

Tráiler

.

          El wuxia contemporáneo, el que traspasa las fronteras chinas para adentrarse en las salas extranjeras, ajenas a este subgénero histórico, caballeresco y de artes marciales aun a pesar del éxito de Tigre y dragón y alguna de sus sucesivas importaciones -y del fracaso de otras, como La gran muralla-, parece ser un asunto estético. En el caso de Sombra, entre los rasgos que destacan a primera vista, ese cromatismo exhacerbado que Zhang Yimou aplicaba a Hero o La casa de las dagas voladoras queda filtrado hasta reducirse a un insondable blanco y negro. Es estética, pero también argumento.

          Al igual que Este contraveneno del Oeste, una de las primeras enseñas de esta corriente internacionalizada y de autor, Sombra es una obra que se adentra en un juego de duplicados y de contrarios: el comandante y su doble; el reino Pei y el reino Yang; las acciones a la vista y los planes ocultos; el hombre y la mujer -lo que da pie a un apunte de reivindicación feminista acorde a los tiempos, tanto en la influencia de los personajes femeninos para el triunfo como en su dimensión dramática dentro de la confluencia de entramados-… La luz y la oscuridad; el Bien y el Mal. Todos ellos, radios de una rueda donde quedan encadenados los destinos de unos personajes movidos por unas pasiones -la reivindicación del yo y el regreso al hogar; el amor imposible, la venganza enquistada, la ambición desaforada, la rebeldía irreprimible…- que conforman una amalgama inflamable preparada para estallar por los aires en un desenlace de sanguinolenta tragedia shakesperiana. El plano final condensa esa idea de hado irreparable, circular.

          El cinesta chino, que dirige y escribe la función, dispone con suma paciencia las piezas sobre el diagrama del yin y el yang que preside filosóficamente el relato. Quizás con demasiada parsimonia, ya que la dilatada introducción queda un tanto descompensada, también por una narración que no termina de ser ni demasiado limpia ni demasiado elegante, en ocasiones teatral hasta lo caricaturesco, centrada en sublimar esa atmósfera de tonalidad dual, extensible a los paneles y telas que traban el encuadre con unos motivos caligráficos que, asimismo, plasman conceptos en negro sobre blanco.

Sea como fuere, la plasticidad de los fotogramas alcanza su esplendor durante ese crescendo en el que converge todo, envuelto en la batalla, la violencia y la barbarie. Ahí, las coreografías en la lluvia entregan imágenes verdaderamente ocurrentes, de poderosa fuerza visual.

.

Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 6,5.

18 comidas

29 Mar

.

Año: 2010.

Director: Jorge Coira.

Reparto: Luis Tosar, Esperanza Pedreño, Víctor Clavijo, Sergio Peris Mencheta, Juan Carlos Vellido, Camila Bossa, Víctor Fábregas, Federico Pérez Rey, Pedro Alonso, Cristina Brondo, Xosé Barato, Antonio Mourelos, Nuncy Valcárcel, María Vázquez, Xosé Manuel Olveira ‘Pico’, Ricardo de Barreiro, Mario Zorrilla, Gael Nodar Fernández, Jorge Cabezas, Milan Tocinovski, José María Pérez García, María del Carmen Pereira Pena.

Tráiler

.

          El cine gallego comenzó la década de 2010 con producciones que alcanzaron una notable repercusión dentro de Galicia (sitio distinto) e incluso trascendieron sus fronteras, como Crebinsky, Retornos, Todos vosotros sois capitanes o 18 comidas; anticipos de una cinematografía local que en adelante destacará especialmente en la producción de obras de corte experimental con querencia a explorar los límites genéricos y formales.

          18 comidas es una película que sobresale sobre todo en dos aspectos: un montaje muy bien resuelto y un soberbio trabajo actoral. Ambas son consecuencia del método de rodaje aplicado por el lucense Jorge Coira, que en apenas dos semanas de filmación acumuló 90 horas de material en bruto. La razón son las maratonianas sesiones a las que se sometía al elenco, con escasísimas indicaciones por parte del director y guionista, y con las cámaras siempre en activo, a fin de extraer de ellas una representación natural, inmediata, sin las artificiales imposiciones del libreto o del ensayo, ayudada igualmente por la elección de los intérpretes para su papel -como a Víctor Fábregas, que parece que lo han recogido del Maycar y han tirado para adelante-.

          Ese ‘laissez faire’ cinematográfico logra afinar una imitación bastante fidedigna de los ritmos y experiencias de la vida a través de seis historias repartidas a lo largo de las tres comidas de la jornada. La mesa como vértice de la comunidad, existencial e incluso litúrgico. Los relatos se entrecruzan y comunican por medio de los recorridos de los personajes -Santiago es en verdad una ciudad pequeña- y también de cierta visión de conjunto acerca de las relaciones humanas, de cierta búsqueda de la realización emocional y de sus conflictos por los distintos grados de éxito o frustración que puedan derivar de este atolladero diario. De ahí parte igualmente toda la gama de sentimientos y reacciones, desde la comedia a la tragedia, que concita la evolución de los acontecimientos.

          Y, mientras que en alguno de los episodios que podrían considerarse principales se aprecia más esa decisión de dejar transcurrir las secuencias -el de la esposa desencantada, que de regodearse en tanta indecisión termina por caer en un exceso de languidez- probablemente sean los de premisas minimalistas los que queden mejor redondeados, con mención destacada para el segmento de la pareja de abuelos -de una veracidad tierna, lírica y poderosa-, que es el que sublima las aspiraciones del filme.

.

Nota IMDB: 6,4.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 7.

Viudas

3 Dic

.

Año: 2018.

Director: Steve McQueen.

Reparto: Viola Davis, Michelle Rodriguez, Elizabeth Debicki, Cynthia Erivo, Colin Farrell, Robert Duvall, Brian Tyree Henry, Daniel Kaluuya, Liam Neeson, Carrie Coon, Lukas Haas, Molly Kunz, Garret Dillahunt, Jacki Weaver, Kevin J. O’Connor, John Bernthal, Manuel García-Rulfo.

Tráiler

.

          “We can do it!”, exclamaba Rosie la Remachadora desde los carteles propagandísticos de la Segunda Guerra Mundial en los que se reivindicaba que, con los hombres luchando o caídos en el frente, las féminas estaban igual de capacitadas para sacar adelante la producción industrial de los Estados Unidos. “Podemos hacerlo”, insiste la mujer recién enviudada de un ladrón que insta a sus compañeras de luto a heredar el siguiente proyecto criminal que preparaban sus difuntas parejas.

Steve McQueen se adentra en el cine de género para trasladar al Chicago contemporáneo una miniserie británica de la primera mitad de los ochenta que ahora encaja a la perfección con la pujanza de uno de los grandes temas reflexivos y comerciales que aborda el cine actual: el empoderamiento femenino y su papel no solo en la sociedad, sino también dentro del propio universo cinematográfico. Viudas es una ‘caper movie’ que abunda en ese infrecuente protagonismo femenino como lo hacía recientemente, con una mayor sensación de oportunismo, Ocean’s 8.

Quizás haya que inscribir en este mismo debate el hecho de que, a decir verdad, cuesta esfuerzo creerse el giro delictivo que emprenden una madura liberada sindical, la patrona de una tienda especializada en celebraciones de quinceañera y una mujer-objeto. Aunque, en este contexto, se podría argumentar que es simplemente un asunto imputable al libreto que readapta la obra de Lynda La Plante -la cual contaba con la ventaja de poder extenderse a lo largo de seis episodios-, porque la premisa de partida es forzada y su desarrollo no consigue hacerla convincente.

          Viudas posee una atmósfera intensa, el tempo narrativo está templado, las actrices cumplen con solvencia y McQueen demuestra detalles de ingenio realizador -por ejemplo, esa conversación rodada desde fuera del coche, que logra concitar una aire de realista filtración macbethiana-. Son cualidades que sacan adelante un guion ambicioso pero algo disperso, que empeña parte de su intriga en tratar de seguir el rastro del dinero sucio a través de las distintas capas de la sociedad. Aquí, la vinculación criminal con una política corrompida, puro negocio ajeno al servicio público o la responsabilidad moral, está trazada con superficialidad a pesar de contener sonoras sentencias -cuánto daño ha hecho David Simon a la hora de establecer odiosas comparaciones-. Con todo, el padre y el hijo que continúan la saga de concejales de distrito, como una pequeña y endogámica aristocracia local, son personajes que gozan de una buena construcción.

          Porque, por lo general, Viudas es más interesante en el retrato personal que en el social. Los conflictos están mejor enfocados desde este punto de vista privado, como ocurre con esa impronta fatalista que atrapa e incluso hermana en un descastamiento irreparable a la lideresa de la banda y a la muchacha tratada por todos como un pedazo de carne: el “bienvenida de vuelta” que le dedica el mafioso a la primera, así como la muerte de su hijo -en la que aflora una rabia decididamente vinculada al presente, al igual que el resto de puntuales alusiones a la cuestión racial-; el tipo de miradas y de comentarios que permanente recibe la segunda, tal vez el personaje más interesante del filme a la postre.

Son situaciones de sustrato similar y que ubican a ambas como víctimas de una estructura social que, al final, es imposible de quebrar; una noción contra la que rebelarse que, a buen seguro, está transferido desde la clasista Gran Bretaña. En el fondo, en otro elemento diferencial, el botín de este grupo de ladronas es la reparación de unos agravios, la regeneración del mal que producen los hombres.

.

Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: 6,5.

Nota del blog: 6.

Nuestro tiempo

20 Nov

.

Año: 2018.

Director: Carlos Reygadas.

Reparto: Carlos Reygadas, Natalia Lopez, Phil Burgers, Eleazar Reygadas, Rut Reygadas.

Tráiler

.

          En la apertura de Nuestro tiempo, la cámara de Carlos Reygadas se entretiene capturando retazos de una tarde de juegos infantiles en una presa y de unos adolescentes que dejan pasar la vida entre cervezas y marihuana. En los primeros se decreta una guerra: los chicos van a expulsar a las chicas de la balsa neumática. En los segundos, un chaval se pierde con la muchacha que le gusta para compartir un fugaz destello íntimo, que luego se apaga pisoteado cuando ella vuelve al regazo de su enamorado. Hay oposición entre sexos, hay frustración romántica. Hay un amor que se ha consumido incluso antes de consumarse.

          Nuestro tiempo es una indagación en el amor. En concreto, en la posibilidad de conservar viva su llama, en el presentimiento de su muerte inexorable, como si se tratase de un ser orgánico, sometido a los embates del tiempo que no perdona. Reygadas, que se planta delante del objetivo junto a su mujer y sus hijos para interpretar también a una familia en la pantalla, escenifica estas reflexiones en el seno de un matrimonio de ideas liberales, en el que la confianza mutua y el rechazo del concepto de posesión de pareja se encuentra proscrito en aras de buscar la felicidad mutua por medio de una convivencia compartida en libertad, en colaboración abierta y franca.

Pero, pese a estas premisas destinadas a esquivar las desilusiones, opresiones y violencias que puede arrastrar consigo una visión más tradicional de la vida conyugal, a Juan y Ester el amor también se les rompe, y de nuevo por una traición secreta, por una infidelidad al credo común, según desde el punto de vista que se mire.

          Juan, poeta además de ganadero de reses bravas, encarna la impotencia del artista para, a pesar de su capacidad introspectiva por medio de la palabra y de sus peroratas liricoteóricas, descifrar el sentido último los misterios y para comprender las necesidades de los sentimientos más profundos del otro, más escondidos. Las emociones no respetan tratados de conducta. Pero no estamos ante una disección bergmaniana sobre la frialdad del artista; mas bien al contrario. En el protagonista de Nuestro tiempo se palpa la desesperación a la que conduce su duda, su desorientación. Un miedo cierto que da pie a tanto actuaciones con un trasfondo a priori honorables como a reacciones imbuidas de terrible patetismo. Un desacierto tras otro para reparar lo irreparable.

          Reygadas retrata esta catástrofe universal, que ya planeaba en piezas anteriores de su filmografía, con su característico estilo de tomas dilatadas y tempo lánguido que se afirma sobre una cotidianeidad a menudo difícilmente escrutable, aunque esta vez huérfano de irrupciones mágicas o surrealistas -habría que descontar, eso sí, una extravagante aparición musical de El Muertho de Tijuana-. El autor mexicano sí continúa sumergiéndose en la sublime belleza del escenario natural y sus reminiscencias trascendentales, superiores al ser humano. Los planos sobre las vivencias de los personajes se llenan de reflejos, se enmarcan en parajes o acontecimientos tan constantes como sobrecogedores, eternos, lo que contribuye a ahondar en la abstracción del relato.

En las imágenes cohabita en condición de igualdad lo hermoso con lo trágico, y hasta lo sórdido o lo cruel. La majestuosidad del toro que brama en la alborada puede contrastar con su ferocidad para destripar a una mula, o de su impiedad para expulsar al macho beta de la manada -una sombra alegórica que sobrevuela sobre el argumento-. La naturaleza también encuentra su propio reflejo en el arte: en un soberbio mosaico, en un singular concierto de timbales que se acompasa al ritmo de la existencia exterior a la sala, que no se detiene ante nada. Acorde con esta relación abstracta, la contemplación lírica y naturalista se rompe igualmente a través de pasajes de narración en off omnisciente, acompañados asimismo de una levemente chocante música extradiegética.

          Y, en mitad de todo ello, Juan se pregunta qué es lo que quiere, si está a su alcance, si depende de él solo, si le queda esperanza, si está abandonado a su suerte. A dónde va.

.

Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 7,5.

A %d blogueros les gusta esto: