Tag Archives: Duelo

Zatoichi

28 Abr

.

Año: 2003.

Director: Takeshi Kitano.

Reparto: Takeshi Kitano, Tadanobu Asano, Yuuko Daike, Daigoro Tachibana, Michiyo Okusu, Guadalcanal Taka, Yui Natsukawa, Ittoku Kishibe, Saburô Ishikura, Akira Emoto, Ben Hiura.

Tráiler

.

            Dentro de esa exótica hibridación entre el jidaigeki japonés, el western estadounidense y el spaghetti western mediterráneo, explícito en películas como Los siete samuráis, Los siete magníficos, Yojimbo (El mercenario) o Por un puñado de dólares, el masajista y espadachín ciego Zatoichi vendría a encarnar el arquetipo del justiciero errante que desface entuertos allí por donde para. Un personaje fértil -protagonizó una saga de 26 películas y un centenar de episodios de televisión hasta 1989-, al que Takeshi Kitano ya había parodiado en Getting Any? debido a su popularidad en el país asiático, y del que se iba a apropiar en esta Zatoichi, remozando el modelo con su propia personalidad incluso a pesar de que la idea de recuperarlo para el cine había procedido de terceros. Casi por encargo, por así decirlo.

            Entonces, Zatoichi aparece en pantalla con el cabello rubio platino pero con sus habilidades de esgrima intactas, con las que se enfrenta a una piara de villanos cobardes y sin honor. Es una visión irreverente, acorde al sentir de Kitano, a quien su pesaroso e irredimible fatalismo le convierte en un ironizador ácido y peligroso.

Pero también, siguiendo esta sensibilidad característica del cineasta, es una visión un tanto melancólica, marcada por las cicatrices del pasado, la conciencia de la muerte omnipresente y la preparación de un duelo entre iguales, entre marginales anacrónicos que, como los siete guerreros heroicos y trágicos de Akira Kurosawa, ya no tienen cabida en la sociedad, toda vez que esta última misión a la que se enfrentan desprende ya palpitaciones terminales.

            De esta confluencia -análoga a la encrucijada de caminos y de violencias donde convergen Zatoichi, un ronin en busca del honor perdido y dos geishas que pretenden regenerarse desde la venganza-, nace una obra poética -la sangre indisimuladamente digital que se transforma en pinceladas artísticas- y patética -las incursiones humorísticas cercanas al slapstick, sintetizadas en la imagen que cierra el metraje-. Una obra que narra de forma similar la acción sangrienta y el humor cándido -el típico juego estático de Kitano con una imagen inicial de causa y otra final de consecuencia, frecuentemente elidiendo la transición entre ambas-. Una obra musical de repeticiones rítmicas entre recuerdos pretéritos y acciones presentes, entre evocaciones y reacciones. De ahí la participación de unos labriegos que parecen marcar con sus movimientos y herramientas el ritmo de la vida, que sigue fluyendo una vez concluya la trama -el festivo, chocante y encantador número de baile-.

            Recuperando de nuevo la conexión a través de las culturas, Zatoichi también tendrá un par de versiones foráneas: la italiana El justiciero ciego (Blindman) y la americana Furia ciega, amén de otros homenajes como el que aparece en la reciente Rogue One: Una historia de Star Wars.

.

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 8.

The Hunted (La presa)

17 Abr

Benicio del Toro también comería cosas que harían vomitar a una cabra. El síndrome posbélico se perpetúa en The Hunted (La presa), dentro de la segunda entrega del especial de Cine Archivo sobre William Friedkin.

.

Sigue leyendo

En el corazón del mar

7 Abr

En el corazón del mar

.

Año: 2015.

Director: Ron Howard.

Reparto: Chris Hemsworth, Benjamin Walker, Cillian Murphy, Tom Holland, Brendan Gleeson, Ben Whishaw, Michelle Farley, Frank Dillane, Osy Ikhile, Gary Beadle, Joseph Mawle, Paul Anderson, Charlotte Riley.

Tráiler

.

            No deja de resultar paradójico el planteamiento de En el corazón del mar, que parece aspirar a encontrar la realidad detrás de la historia concebida en Moby Dick -relato fundamental de la literatura estadounidense y universal-, pero al mismo tiempo termina por entregarse a lecturas alegóricas y trascendentales semejantes a las de una novela ubérrima en interpretaciones morales y merafísicas.

            La traducción del mito literario a realidad factual -bastante similar esas innecesarias precuelas que buscan la recomposición psicológica de personajes populares concebidos prácticamente desde la abstracción-, se orienta en En el corazón del mar hacia la exposición de un mensaje de actualidad -la superposición del beneficio económico sobre cualquier otra consideración, la rebeldía que supone regresar a valores humanísticos y ecológicos-, en el que el elemento precipitador es, de nuevo, una ballena de proporciones y comportamiento sobrenaturales -el acecho sigiloso como un monstruo de cine de terror, su contacto sensorial y casi místico con el protagonista, su identificación con la tormenta como instrumentos de la voluntad, las admoniciones y las enseñanzas de fuerzas superiores al hombre-.

            Aunque narrada con pulso solvente -a pesar de decisiones estéticas cuestionables en algunos primerísimos planos de fotografía demasiado digital o con exceso de añadidos veristas- esta situación deja al filme navegando entre dos aguas y sin terminar de adentrarse en ninguna de ellas, puesto que ni es una película de aventuras marinas y supervivencia particularmente vibrante -le falta fisicidad, sensación de sufrimiento entre tanto trabajo de ordenador- ni su faceta reflexiva y/o espiritual posee demasiado calado -también con tópicos del género como el duelo en cubierta entre personalidades antagónicas-.

.

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6,3.

Nota del blog: 6.

Stockholm

4 Nov

stockholm

.

Año: 2013.

Director: Rodrigo Sorogoyen.

Reparto: Aura Garrido, Javier Pereira.

Tráiler

.

           De un cabezazo, la protagonista de Stockholm atraviesa el espejo y enfrenta la primera mitad del filme, donde la iniciativa de los hechos pertenecía al varón, contra su reflejo desde el punto de vista femenino, indignado y colérico.

Por medio de este esquema dual, el segundo largometraje de Rodrigo Sorogoyen subvierte los códigos y las conductas establecidas por la sociedad patriarcal respecto del cortejo, casi como si se tratase de una versión contemporánea de El seductor o cotidiana de Hard Candy. Es decir, que presenta una obra que se une a esa especie de corriente cinematográfica actual comprometida con la demolición del estereotipo del macho alfa como modelo preeminente y exitoso -de Fuerza mayor a Mad Men, de Chevalier a Los Soprano-. “Tengo la sensación de que el género masculino está en decadencia absoluta”, comentaba hace poco el cineasta Jonás Trueba confesando su miedo hacia que las mujeres, el género fuerte psicológica y moralmente, se cansen definitivamente del perpetuo infantilismo de los hombres.

           Es pues ese intercambio -un tanto artificioso en su voluntad discursiva, aunque interesante en sus efectos narrativos-, el que otorga sentido al filme, incluso a costa de arriesgar toda su primera mitad, falsamente romántica pero que, con talento, va imprimiendo esa penetrante sensación de incomodidad que se desprende de observar en acción al típico ligoncete “encantador” -léase grimoso- en todos los sentidos.

           Es Stockholm una película sucinta hasta en su resolución -un tanto exagerada probablemente por falta de mejores ideas-, bien dirigida por Sorogoyen a través del adecuado manejo de los espacios, la luz y los colores para plasmar esta oposición radical del argumento -la noche y el día, literalmente-, y en la que Javier Pereira y Aura Garrido asumen con eficiencia unos personajes que, no obstante, y aunque sea forma intencional, tienen parte de arquetipo estrictamente calculado.

.

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,5.

Nota del blog: 7.

Rivales

5 Oct

La caída del ‘homo americanus’, retratada entre peleas de Howard Hawks, Samuel Goldwyn y William Wyler. Se recupera de la sección de cine clásico de Bandeja de Plata.

.

Sigue leyendo

Nunca en domingo

22 Abr

“Cuando la gente no puede controlar sus propias emociones, entonces empieza a querer controlar el comportamiento de otras personas.”

John Cleese

.

.

Nunca en domingo

.

Nunca en domingo

.

Año: 1960.

Director: Jules Dassin.

Reparto: Jules Dassin, Melina Mercouri, Giorgos Foundas, Mitsos Ligizos, Titos Vandis, Despo Diamantidou, Alexis Solomos.

Tráiler

.

            En las Guerras napoleónicas, los soldados británicos solían mofarse, con su idiosincrático labio superior enhiesto, de que sus rivales franceses se mostraban más interesados en beber y follar que en practicar el arte bélico. Para la cultura anglosajona, el Mediterráneo acostumbra a simbolizar la ‘joie de vivre’, tanto en el bueno como en el mal sentido.

Compuesta desde la mirada extranjera del estadounidense Jules Dassin, director y guionista, Nunca en domingo es la síntesis de ese enfrentamiento de estereotipos entre la mentalidad anglosajona racional (e imperialista en su arrogancia) y la espontaneidad expansiva y relajada que se cultiva a orillas del Mare Nostrum –aquí, en el puerto ateniense de El Pireo, concretamente-. Dos cosmovisiones milenarias enzarzadas de este modo en un enfrentamiento que, favorecido por la monumental historia que acoge la localización, adquiere tintes de batalla filosófica.

            En cierta línea de diálogo, el turista Homer (el propio Dassin), arribado a la capital griega para hallar respuestas a la caída de la Atenas de los filósofos y la democracia, tacha de epicúrea y estoica, y por tanto de superficial y decadente a sus ojos, a la despreocupada Ilya (Melina Mercouri): una mujer capaz de levantar en armas una nación, que ejerce la prostitución por placer y con su gusto personal como único requisito para su clientela, que hermana y unifica cualquier corriente política por más que estén polarizadas por la Guerra Fría, y que, en el último de sus atrevimientos, no tiene reparo alguno en desacreditar las conclusiones de sus intelectuales e inmortales ancestros justificándose en el desprecio de ellos hacia el valor absoluto de la mujer y de la felicidad sensitiva e inmediata.

            De estas dos posturas antitéticas nace el conflicto ideológico y dramático de esta comedia romántica, que de nuevo motivada por el escenario cita referencias clásicas como Pigmalión o Lisístrata para sumarse al canto vitalista y arrollador que enarbola, irreductible, superando el arquetipo de ‘prostituta de corazón de oro’, su protagonista femenina, encarnada por Mercouri con un colosal derroche de energía y un sonoro magnetismo.

Se rastrea en Nunca es domingo la huella existencial de Dassin, más allá de compartir lugar de procedencia con su personaje: Middeltown, Conneticut. El cineasta, exiliado de los Estados Unidos desde la infame Caza de brujas macarthista, regala una loa entusiasmada a las virtudes de su patria adoptiva, encarnada por supuesto en la figura de la diva helena, con quien se casará seis años después.

            Esta calidez convierte a Nunca en domingo en una obra que, además de servir un interesante e inagotable debate –al que, como decimos, el realizador aportará por su parte conclusiones personales y proselitistas que uno puede compartir o no-, resulta divertida y contagiosa en su vivacidad soleada y fragante, gracias a la cual logra trascender por otro lado el toque de costumbrismo de postal que entraña la perspectiva original del filme y las ciertas caídas en el interés y el ritmo narrativo que se producen mediado el metraje.

.

Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: 6,9.

Nota del blog: 7,5.

Crueldad intolerable

2 Abr

“Yo creo en las familias numerosas: toda mujer debería tener al menos tres maridos.”

Zsa Zsa Gabor

.

.

Crueldad intolerable

.

Crueldad intolerable

.

Año: 2003.

Directores: Joel Coen, Ethan Coen.

Reparto: George Clooney, Catherine Zeta-Jones, Geoffrey Rush, Cedric the Entertainer, Edward Herrman, Paul Adelstein, Richard Jenkins, Billy Bob Thornton, Julia Duffy, Tom Aldredge.

Tráiler                                                 

.

            Es coherente que los Coen, expertos en dinamitar las postales del American Way of Life, encontraran en el romance de película un buen filón sobre el que colocar una nueva carga de dinamita satírica. Y eso que la autoría del material original de Crueldad intolerable no es suya, ya que trabajaron a partir de una historia previa firmada por una pareja de discretísimos guionistas de comedia, Matthew Stone y Robert Ramsey, y la cual llevaba unos cuantos años rondando por las catacumbas de los estudios, ya remozada por los propios cineastas de Minnesota en tiempos anteriores e incluso acariciado como proyecto para otro vehículo de lucimiento –uno más- a mayor gloria de los novios de América: Richard Gere y Julia Roberts.

Con todo, el toque de los Coen, de nuevo en posesión del texto, resulta evidente en la cinta, con escenas que llevan su sello de marca –la hiperbólica presentación de esa especie de divinidad terrible y lamentable encerrada en su tétrica torre de marfil- y a través incluso de sus traviesos jugueteos autorreferenciales, como ocurre en el radical cambio de Billy Bob Thornton en la velocidad del habla respecto a la previa El hombre que nunca estuvo allí, dentro de un proceso transformador muy semejante al sufrido por Steve Buscemi entre Fargo y El gran Lebowski.

            Así las cosas, no es de extrañar que la mentira sea la protagonista de la primera y última comedia romántica de los hermanos, o que el culto al dinero como sinónimo de liberación e independencia, tan arraigado en la cultura del país, sea otro irracional factor de (auto)engaño. Y es que, a fin de cuentas, contienen un grado idéntico de verdad –cero- los alegatos del implacable abogado matrimonialista para salvar la hacienda de los millonarios en trámites de divorcio (George Clooney) como las declaraciones amorosas de la cazadora de fortunas con quien entablará un duelo jurídico-sexual (Catherine Zeta Jones). Una guerra de sexos clásica, establecida a través de un duelo jurídico-romántico entre los protagonistas, y por medio del cual los Coen actualizan las ‘screwball comedies’ de los años treinta, con Clooney explotando su histrionismo seductor a lo Cary Grant y Zeta-Jones con la altiva rebeldía feminista a lo Katharine Hepburn –cada uno a su modo, se entiende-.

            Lo malo es que a Crueldad intolerable los gags no siempre le quedan tan medidos en agudeza y tempo como los que podría tener una de esas piezas alocadas de, por ejemplo, Howard Hawks. El libreto contiene algunas líneas con mordiente sarcástica y el metraje transcurre con soltura, pero perdura la sensación de que los cineastas no terminan de colonizar por completo del relato y éste permanece a medio camino entre la genialidad del toque Coen y la convencionalidad de sus hechuras, más evidente conforme se aproxima el desenlace y hasta un tanto contradictorias con el espíritu que, con buen tino, gobernaba la obra.

.

Nota IMDB: 6,3.

Nota FilmAffinity: 5,5.

Nota del blog: 6.

A %d blogueros les gusta esto: