Tag Archives: Sobrenatural

Akira

3 Jul

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Año: 1988.

Director: Katsuhiro Ôtomo.

Reparto (V.O.): Mitsuo Iwata, Nozomu Sasaki, Mami Koyama, Taro Ishida, Mizuho Suzuki, Fukue Itô, Tatsuhiko Nakamura, Kazuhiro Kamifuji, Tesshô Genda, Yuriko Fuchizaki.

Tráiler

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          No le cojo el punto a Akira. Es la segunda vez que la veo y la segunda vez que no logro sumergirme o sentirme interesado en qué cuenta, a quién le ocurre lo que cuenta y cómo me lo cuenta. No es un asunto de testarudez, ya que ha pasado suficiente tiempo entre ambos pases para haber limpiado la primera impresión y evolucionado mi gusto personal. Y dado que es una obra de culto, reverenciada en multitud de países y continentes, este desapego tampoco debe de tratarse de una cuestión cultural, a pesar de que la obra contenga nociones místicas que parecen manar de cosmogonías y cosmovisiones puramente orientales. También es cierto que no soy aficionado al anime y que, generalizando injustamente, me repelen un tanto los códigos narrativos, las formas expresivas y las estereotipaciones que acostumbran a aparecer en este universo particular. Este, por cierto, fue el anime con mayor presupuesto rodado hasta aquella fecha, lo que se aprecia en la suntuosidad y el nivel de detalle de su decorado, así como en la esmerada movilidad de los rostros de los personajes.

          El argumento, en el que Katsuhiro Ôtomo traduce su propio manga -que por su lado cerraría un par de años después del estreno del filme alterando el final aquí expuesto-, vuelca los traumas apocalípticos que perduran en el Japón y el cine japonés heredero de la destrucción nuclear de la Segunda Guerra Mundial -la nueva destrucción por el hongo atómico, la repetición del cataclismo global, el resurgimiento de las cenizas, la mutación y la aberración del ser humano fusionado con o influido por elementos destructivos o maléficos…-.

Pero Akira contiene igualmente ecos de distopías geográficamente lejanas como Metrópolis -la ciudad monstruosa, la revolución en ciernes, el mesías ambivalente, el brazo mecánico y el nuevo hombre-máquina- y de alientos de romanticismos melodramáticos de tiempos pasados como Rebelde sin causa -la inspiración estética, los fetichismos motorísticos y las emociones descontentas-, amén de ecos estéticos del fantástico y el cyberpunk en los que resuenan notas que van desde 2001: Una odisea del espacio hasta Blade Runner.

Además, concurren una serie de líneas recurrentes en las pesadilla de ciencia ficción futurística, como son el Gobierno opresivo, la amenaza del militarismo o la corrupción del progreso científico, resumidos en la pérdida de la esperanza que encarnan estos dos amigos huérfanos que matan el tiempo entre peleas de bandas y delincuencia menor hasta que el terrible contexto y el destino fatalista les enfrenta en duelo a través de caminos antagónicos.

          De la coctelera sale una mezcla prolija y deslavazada que avanza con los empujones de una narración más bien farragosa, de megalomanía visual y conceptual, y algo histérica o estridente en su desarrollo de caracteres. Entiendo que su éxito procede de su atención por fundar e inocular una atmósfera y un estado anímico que cabalga entre el pesimismo y la épica adolescentes, donde la visceral rebelión personal conduce a la reparación de una sociedad alienada y alienante, que persigue y destruye cualquier atisbo restante de inocencia -los niños psíquicos como paradigma- y desprecia, margina y condena al individuo incomprendido. Características de conexión asegurada con determinadas pulsiones contemporáneas y/o generacionales.

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Nota IMDB: 8,1.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 4,5.

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Personal Shopper

20 May

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Año: 2016.

Director: Olivier Assayas.

Reparto: Kristen Stewart, Lars Eidinger, Sigrid Bouaziz, Nora von Waldstätten, Ty Olwin.

Tráiler

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          En cierto modo, Personal Shopper parece una pieza desgajada de Viaje a Sils Maria, la anterior película de Olivier Assayas, pues ambas está protagonizadas por la asistente personal de una celebridad -interpretada en ambos casos por Kristen Stewart, empeñada en cambiar su vitola de ídolo ‘teen’ por la de musa ‘arty’- y están dominadas por una sensación de pérdida y desorientación, que en este caso se encuentra directamente ligada con el duelo de la joven por el fallecimiento de su hermano gemelo, víctima de una cardiopatía congénita también presente en ella. 

          A través de este estado de luto, por el que la muchacha se encierra en París a la espera de confirmar su supuesto don como médium y comunicarse con el espíritu de su hermano, Assayas va planteando una serie de conflictos presentes en la sociedad contemporánea, los cuales proceden fundamentalmente de la colisión entre el materialismo exacerbado -el consumismo que canaliza la protagonista como encargada de compras ajenas, su servilismo laboral, las paradojas de las redes sociales entre la información y el aislamiento, las alusiones a relaciones sentimentales movidas exclusivamente por lo físico, las acciones supuestamente altruistas que esconden detrás un objetivo comercial…- y una necesidad espiritual insatisfecha -el simbólico contacto más allá de la vida, su rebelación contra lo prohibido incluso-.

No obstante, debido al duelo insuperable que experimenta la mujer, casi obsesivo -y además trabucado por los tics de Stewart-, el filme parece cuestionar asimismo la fijación exclusiva por lo inmaterial, que conduce igualmente a la alienación y convierte en fantasmas a sus relaciones más cercanas y emocionales -su novio, apenas un holograma que se manifiesta desde el ordenador-.

          En un París lánguido y triste, de cielos plomizos, suelos mojados y mansiones solitarias, el cineasta despliega esta suma de pulsiones y deseos contradictorios, desbordando la percepción y la mente de una protagonista cada vez más confundida en su transitar entre dos mundos y, sobre todo, consigo misma. Esta duplicidad se expresa por medio de una trama que, desde el drama intimista, avanza topándose con elementos del terror sobrenatural y el thriller, entre los fantasmas psicológicos de Ingmar Bergman y el violento desquiciamiento de Brian De Palma, dibujando una evolución para la que recurre a soluciones discutibles aunque acordes con el discurso general -las extensas y fatigantes conversaciones por mensaje de móvil- y un juego con el misterio, el subconsciente y, en definitiva, la abstracción y el cripticismo siempre abierto a interpretaciones y ambigüedades.

          Tras los abucheos en la sala, cosecharía el premio a la mejor dirección en el festival de Cannes, compartido con Cristian Mungiu por Los exámenes.

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Nota IMDB: 6,3.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 6,5.

Your Name

10 Abr

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Año: 2016.

Director: Makoto Shinkai.

Reparto (V.O.): Ryûnosuke Kamiki, Mone Kamishiraishi, Ryô Narita, Aoi Yuki, Nobunaga Shimazaki, Kaito Ishikawa.

Tráiler

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            El amor es superior al destino; es una fuerza redentora frente a cualquier tragedia o cataclismo. En Las tres luces, Fritz Lang plasmaba la odisea de una mujer por salvar a su amado de la guadaña de la Parca, que le concedía insólitamente tres oportunidades de librarle del fatal destino que pesa inexorablemente sobre la existencia humana. Emociones que son más grandes que la propia vida, que se encuentran en sintonía con el universo mismo.

Algo de ello hay en Your Name, que parece arrancar bajo la premisa cómico-romántica del intercambio de cuerpos -aquí una muchacha que reside en un aislado pueblecito y un joven natural de Tokio- para, paulatinamente, adentrarse en cuestiones místicas, adscritas a una cosmovisión sintoista, que empujan al argumento hacia un territorio en el que el destino de estos dos adolescentes se entrelaza a través del tiempo y el espacio en una trama de salvación que es, al mismo tiempo, sentimental y literal -la caída de un meteorito-.

            A pesar de tamaña complejidad -o de tamaño popurrí temático- el cóctel logra funcionar durante buena parte del metraje, con una evolución en la que no se aprecia impostura dentro de la notable ambición filosófica y poética que subyace en el texto. Deja gotas de humor que se incorporan con eficiencia al desarrollo, sin que entren en contradicción con el afloramiento de las lecturas espirituales y trascendentes de la historia, o con la dimensión onírica, fantástica e incluso astral en la que se mueve la película, a la vez tan apegada al paisaje natural y urbano del país -con su belleza particular, con sus paradojas, con su nostalgia y sus cambios presentes- como a elementos intangibles y misteriosos -el crepúsculo como seno de todos ellos-. Y, asimismo, aunque con menor fortuna, hace concesiones populares por medio de una estridente banda sonora de notas pop, esta sí bastante chirriante.

Son puertas que se cierran y que se abren, lazos trenzados que se extienden por aquí y por allá, uniendo o distanciando el relato vital de los seres humanos.

            Pero es en el desenlace, cuando las vidas paralelas de los personajes comienzan a confluir, cuando Your Name pone el filme a unas revoluciones tan excesivas, exige tanta atención para los giros espaciotemporales y recurre a tantas repeticiones verbales y visuales para clarificar el discurso, que la parte emocional de la función, que debería explosionar en este clímax trepidante, termina resintiéndose, ahogada en la agitación.

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Nota IMDB: 8,6.

Nota FilmAffinity: 7,8.

Nota del blog: 6.

La tortuga roja

17 Ene

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Año: 2016.

Director: Michael Dudok de Wit.

Tráiler

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          Las creaciones del estudio Ghibli entroncan con sentimientos universales, independientemente de que en sus imágenes perviva un evidente sustrato nipón en su cosmovisión y su mitología, si bien amalgamado en algunas ocasiones con imaginarios procedentes de otros lugares y otros tiempos.

Una concepción universal, pues, que en La tortuga roja se materializa por primera vez en la producción, ya que el guion del holandés Michael Dudok de Wit, director de cuatro cortometrajes previos -entre ellos Padre e hija, con el que conquistó la atención de la legendaria productora- quedó bajo la supervisión de Isao Takahata, cofundador de Ghibli y firmante de obras como La tumba de las luciérnagas o El cuento de la princesa Kaguya.

          En La tortuga roja se percibe una coherencia temática y estilística con la casa japonesa, derivada de la manera de retratar la comunión entre el hombre y una naturaleza sacralizada, de la entrañable ternura que producen los elementos secundarios -los cangrejos, que bien podrían equivaler a los duendes del polvo de Mi vecino Totoro y de la sencillez con la que profundiza en asuntos trascedentales como la necesidad del otro, la unión familiar y, en resumen, los ciclos de la existencia -estos quizás, por poner alguna objeción, un tanto agolpados en el metraje-. Sustanciales pilares temáticos desgranados, por otro lado, desde un estilo narrativo próximo al cuento tradicional en su convivencia de realidad y fantasía como parte de un mismo todo, de la propia existencia humana -los eventos prodigiosos, las ensoñaciones particulares, lo cotidiano y lo extraordinario, lo físico y metafísico reflejados ambos en los detalles de la animación-.

Pero además, en paralelo, aunque acorde con el espíritu artesanal del estudio, se percibe asimismo su raigambre europea en unas líneas de dibujo claras, gratas y expresivas que remiten a Hergé.

          Carente de diálogos, la película expone con extraordinario lirismo la vida de un náufrago bendecido con una mujer por las fuerzas sobrenaturales que moran la isla donde se encuentra atrapado -también bajo su ambigua y caprichosa influencia-. Es una sinfonía delicada, que destaca por la sensibilidad con la que, desde el humilde minimalismo, compone esta conmovedora aventura emocional y espiritual. Poderosamente combinada con la música para acentuar los clímax dramáticos de la función -en este sentido, cierra astutamente el filme con un contundente crescendo final-, se devuelve  la imagen la capacidad para expresar sentimientos que calan con enorme fuerza.

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Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 7,5.

Midnight Special

29 Dic

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Año: 2016.

Director: Jeff Nichols.

Reparto: Michael Shannon, Joel Edgerton, Kirsten DunstJaeden Lieberher, Adam Driver, Paul Sparks, Bill Camp, Sam Shepard.

Tráiler

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           A lo largo de la trayectoria autoral que está componiendo el cineasta Jeff Nichols, subyace la familia como uno de los temas principales, a partir del cual se establecen relaciones problemáticas acerca de la irreparable consanguineidad del pecado (Shotgun Stories),  la supervivencia en la descomposición de la clase media a causa de la catastrófica crisis económica contemporánea (Take Shelter) o el refugio en una figura paterna sublimada para asumir, desde una fantasía romántica, el desmoronamiento de la estructura familiar tradicional (Mud).

           Estrenada de soslayo en España a pesar de la estimulante progresión de Nichols, Midnight Special podría considerarse un retorno a los presupuestos de Take Shelter a raíz de la proyección de un evento sobrenatural y apocalíptico como eje alrededor del cual bascula la vivencia de una familia que, en este caso, queda compuesta por un niño con habilidades sobrehumanas (Jaeden Lieberher) y un padre (Michael Shannon) que lo secuestra de la comunidad -la pequeña secta que lo considera el salvador, el Gobierno que lo vigila como amenaza-, ayudado por la madre (Kirsten Dunst) y un amigo (Joel Edgerton) que, a estos efectos, bien podría pasar por un tío del chaval. “Hubierais sido una bonita familia”, observará este individuo, un tanto ajeno a la especial naturaleza del chaval en cuestión.

           Los personajes se enfrentan pues a una sociedad ambigua donde las fronteras entre la bondad y la villanía se diluyen debido al contraste entre prioridades, sacrificios y desesperación en el caos, los cuales, en último término, tienden a encontrar en ese núcleo íntimo un refugio de protección contra el exterior amenazador.

De ese conflicto proceden las líneas más poderosas del filme, concentradas en las emociones del progenitor, si bien incluso corren el riesgo de desaprovecharse en medio de la vorágine estrictamente perteneciente a la ciencia ficción, dueña de notables lecturas místicas y cuya concepción general resulta más convencional y menos interesante -la incomprensión y persecución del diferente-.

           “Me gusta preocuparme por ti, ese es el trato”, zanja el hombre mientras abraza a su hijo, que quizás está construido de forma un tanto rígida y en consecuencia contraproducente para esa expresión de la inquebrantable conexión paternofilial que constituye el meollo de la obra.

Y eso a pesar de que, con todo, la plasmación de la vertiente fantacientífica del relato sabe tomar cierta distancia respecto a la grandilocuente espectacularización que en ocasiones afecta a este género -la ingenuidad de las gafas de buceo que protegen al niño, las invocaciones al cómic y la cultura popular estadounidense-.

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Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 5,9.

Nota del blog: 6,5.

El grito

28 Oct

Un alarido para abrir las puertas entre la realidad y el delirio, la razón y la locura, los terrores sobrenaturales y los terrores cotidianos. La peculiar El grito, para la sección de estrenos en DVD/Blu-ray de Cine Archivo.

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A Field in England

6 Jun

“Lo inexplicable es una parte esencial de la metáfora. Decodificar un misterio equivale a destruirlo.”

Theo Angelopoulos

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A Field in England

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A Field in England

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Año: 2013.

Director: Ben Wheatley.

Reparto: Reece ShearsmithPeter FerdinandoMichael SmileyRichard GloverRyan Pope, Julian Barratt.

Tráiler

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            La influencia de Amy Jump como guionista –ya había actuado como editora en el cortometraje Rob Loves Kerrysobre la filmografía de Ben Weathley parece conducir a esta hacia una mayor abstracción y hermetismo a partir de su acreditación en la escritura de Kill List, elaborada a cuatro manos con su pareja artística y sentimental. De ahí que se pueda afirmar que, precisamente, el ya iconoclasta debut en la dirección de largometrajes del británico, Down Terrace, es hasta la más clásica -y sin duda accesible- de sus películas.

            De tal modo, la ambientación de A Field in England en la Guerra Civil inglesa del siglo XVII, la anodina fotografía en blanco y negro –hasta aquí se la podría emparentar con el falso documental Culloden– e incluso su neutro título –“un campo en Inglaterra”-, actúan como simples contrastes con la naturaleza alucinada, surrealista y críptica de la obra, influida por la injerencia de la magia, la psicodelia y la metafísica.

Elementos que sirven para empujar el argumento hacia los terrenos del ocultismo y hacia una idea de renacimiento a través de un proceso sobrenatural y circular que, precisamente, parecía encontrarse ya presente en Kill List. La colisión de esta dualidad se dará, de hecho, en una especie de clímax enajenado que se traduce en fotogramas mediante una extensa secuencia de imágenes especulares y estroboscópicas.

            Al igual que ocurre con esas búsquedas cinematográficas y extrasensoriales de Alejandro Jodorowsky, resulta complicado -y probablemente desaconsejable- racionalizar el argumento del filme, no exento de desconcertantes toques de humor –los patéticos arrebatos pictoricistas, de voluntaria obviedad-.

La principal objeción de A Field in England, por tanto, provendría de que no consiga suscitar el necesario trance hipnótico con el que asimilar el estado mental propio a la experiencia de los personajes al otro lado de la pantalla. Quizás ese juego de contradicciones formales y temáticas se vuelva contra ella, al contrario de lo que sucedía con la contraposición entre estética realista y acciones surrealistas que se daba en las precedentes Kill List y Turistas (Sightseers).

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Nota IMDB: 6,3.

Nota FilmAffinity: 5,3.

Nota del blog: 5.

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