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¡Hatari!

21 Ene

“Una buena película depende de una buena historia y una buena realización, lo demás es adorno.”

Stan Winston

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¡Hatari!

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¡Hatari!.

Año: 1962.

Director: Howard Hawks.

Reparto: John Wayne, Elsa Martinelli, Hardy Krüger, Red Buttons, Gérard Blain, Bruce Cabot, Michèle Girardon, Valentín de Vargas.

Tráiler

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           En ocasiones, no hay nada como reencontrarse con el placer de disfrutar de una buena historia bien contada. ¡Hatari! no narra nada de especial trascendencia, ni disecciona los entresijos del hombre, ni se pregunta por la relación entre lo divino y lo humano. Ni falta que le hace. Transmitir el placer de la vida y de la aventura que experimentan un grupo de cazadores de animales para zoológicos establecidos en la sabana keniata es suficiente material como para cumplimentar de sobra dos horas y media de entretenidísimo metraje. Las ventajas de ser Howard Hawks.

           ¡Hatari! es un plato sabroso, condimentado con gusto y repleto de ricos ingredientes: acción, exotismo, guerra de sexos, humor, camaradería,… Se trata de una película de contagiosa vitalidad, de trazo sencillo pero convencido –a un servidor le evoca reminiscencias de los entrañables relatos infantiles de Roald Dahl-, excelente ritmo, personalidad propia y simpatía en su retrato humano, que goza de una construcción de caracteres atenta y esmerada.

Un espectáculo luminoso y disfrutable en el que, por así decirlo, se ofrece refugio al mundo entero: irlandeses desengañados, taxistas neoyorkinos, accidentados pilotos de carreras alemanes, expertos tiradores amerindios, franceses buscafortunas, toreros mexicanos, coquetas fotógrafas italianas,…

           Su naturaleza exótica, proclive al envejecimiento acelerado, conserva salud, vigor y pasión gracias a la cierta verosimilitud de su esporádico apunte antropológico, de la chispa que aporta un humor picarón y atrevido para la época en el plano sexual –el punto picante de la mediterránea Elsa Martinelli, la resolución de los conflictos románticos, guasonas bromas sueltas-, dotado además de sorprendentes trazos ‘cartoonescos’ –la marciana cacería de monos-, y, en especial, a causa de la proverbial efectividad de Hawks para el rodaje de escenas de acción, filmadas con los propios actores inmersos en situaciones de gran riesgo físico.

Ya se sabe que, en aras de favorecer la naturalidad de las mismas y, por qué no, de satisfacer su curiosidad hacia todo lo que desprenda adrenalina, el realizador estadounidense procuraba informarse con minuciosidad de la dinámica característica del asunto. Las secuencias cinegéticas son buena prueba de ello.

           En realidad, lo mismo da que se trate de un safari africano que una descripción detallada del trabajo de los rancheros de Nuevo México. En cualquier caso, contra los disparates de una vida ingrata, Hawks arma a sus personajes con media sonrisa socarrona y unas indestructibles ganas de plantar batalla y, más aún, derrotar a la adversidad. Y a fe mía que lo consiguen.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 7,5.

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