Tag Archives: Extraterrestre

Alien: Covenant

5 Jun

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Año: 2017.

Director: Ridley Scott.

Reparto: Michael Fassbender, Katherine Waterston, Billy Cudrup, Danny McBride, Demián Bichir, Amy Seimetz, Carmen Ejogo, Jussie Smollett, Callie Hernandez, James Franco, Guy Pearce.

Tráiler

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           El inglés Ridley Scott podría personificar el erial de ideas que parece asolar el cine comercial de Hollywood, entregado a las trilogías, las sagas, las secuelas, las precuelas, los crossovers. los remakes, los reboots y la nostalgia como producto de mercadotecnia. Otrora director de prestigio, en los últimos años su concurrencia en el séptimo arte viene ligada de la recuperación de Alien, el octavo pasajero y Blade Runner, dos piezas que justifican por sí solas una carrera y, por lo visto, a cuya mítica estela está decidido entregar este tramo final de su filmografía. O no solo a ella, porque rizando el rizo incluso ha planteado la posibilidad de resucitar -esta vez literalmente- al Máximo Decimo Meridio de Gladiator, ídolo popular. 

           Alien: Covenant no solo subvierte la premisa original de distanciar la nueva serie iniciada con Prometheus de la saga precedente de Alien -una decisión cuyo cumplimiento era ya bastante cuestionable en la anterior-, sino que profundiza en las fallidas intenciones filosóficas de su antecesora inmediata hasta conformar una especie de híbrido de, precisamente, Blade Runner. En ella, el androide David replica definitivamente al rebelde, reflexivo y agónico Roy Batty -guiños directos incluidos-; si bien el romántico Nexus-6, aparte de ser una mezcla de superhombre y monstruo de Frankenstein que repudiaba a su frío creador, amaba empáticamente la vida sobre todas las cosas, a diferencia de este ciborg que insiste en proclamarse el Ángel Caído que reina sobre el paraíso perdido de John Milton.

           La búsqueda del sentido de la vida a través del encuentro con el demiurgo -principal leit motiv de Prometheus-, de nuevo la tentación de jugar a ser Dios y sus implicaciones morales -obviamente con música de Richard Wagner para aludir a las filiaciones nietszcheanas y nazis del debate-, la dualidad espiritual -aunque sea dentro de una carcasa sintética-, la tensión psicológica que propicia el conflicto entre la fe -el Destino manifiesto que reproducen estos colonos de una nueva frontera- y el azar como explicación potencial de la existencia y de los hechos que ocurren. El argumento de Alien: Covenant es ambicioso. Sin embargo, ni el texto ni Scott desde la imagen encuentran la clave para dotar de trascendencia a la obra, que se limita a lanzar sentencias rimbombantes al vacío, desligadas de un empaque verdadero.

           Es de agradecer que el libreto no sea el desastre lógico que hundía Prometheus y que la narración esté articulada con fluidez. Pero aun así, la parte más lúdica del filme, su componente de terror en el espacio, de la supervivencia en la caza del ser humano retrotraído a los escalafones inferiores de la cadena trófica, no deja de ser la repetición de unos sustos bien conocidos y suficientemente explotados en todas las entregas precedentes. En este aspecto, funcionan mejor cuanto más ‘artesanales’ son. Esto es, cuando la realización cruda, la presencia gótica y las sensaciones físicas priman sobre el equilibrismo digital. 

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Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 5,9.

Nota del blog: 6.

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Midnight Special

29 Dic

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Año: 2016.

Director: Jeff Nichols.

Reparto: Michael Shannon, Joel Edgerton, Kirsten DunstJaeden Lieberher, Adam Driver, Paul Sparks, Bill Camp, Sam Shepard.

Tráiler

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           A lo largo de la trayectoria autoral que está componiendo el cineasta Jeff Nichols, subyace la familia como uno de los temas principales, a partir del cual se establecen relaciones problemáticas acerca de la irreparable consanguineidad del pecado (Shotgun Stories),  la supervivencia en la descomposición de la clase media a causa de la catastrófica crisis económica contemporánea (Take Shelter) o el refugio en una figura paterna sublimada para asumir, desde una fantasía romántica, el desmoronamiento de la estructura familiar tradicional (Mud).

           Estrenada de soslayo en España a pesar de la estimulante progresión de Nichols, Midnight Special podría considerarse un retorno a los presupuestos de Take Shelter a raíz de la proyección de un evento sobrenatural y apocalíptico como eje alrededor del cual bascula la vivencia de una familia que, en este caso, queda compuesta por un niño con habilidades sobrehumanas (Jaeden Lieberher) y un padre (Michael Shannon) que lo secuestra de la comunidad -la pequeña secta que lo considera el salvador, el Gobierno que lo vigila como amenaza-, ayudado por la madre (Kirsten Dunst) y un amigo (Joel Edgerton) que, a estos efectos, bien podría pasar por un tío del chaval. “Hubierais sido una bonita familia”, observará este individuo, un tanto ajeno a la especial naturaleza del chaval en cuestión.

           Los personajes se enfrentan pues a una sociedad ambigua donde las fronteras entre la bondad y la villanía se diluyen debido al contraste entre prioridades, sacrificios y desesperación en el caos, los cuales, en último término, tienden a encontrar en ese núcleo íntimo un refugio de protección contra el exterior amenazador.

De ese conflicto proceden las líneas más poderosas del filme, concentradas en las emociones del progenitor, si bien incluso corren el riesgo de desaprovecharse en medio de la vorágine estrictamente perteneciente a la ciencia ficción, dueña de notables lecturas místicas y cuya concepción general resulta más convencional y menos interesante -la incomprensión y persecución del diferente-.

           “Me gusta preocuparme por ti, ese es el trato”, zanja el hombre mientras abraza a su hijo, que quizás está construido de forma un tanto rígida y en consecuencia contraproducente para esa expresión de la inquebrantable conexión paternofilial que constituye el meollo de la obra.

Y eso a pesar de que, con todo, la plasmación de la vertiente fantacientífica del relato sabe tomar cierta distancia respecto a la grandilocuente espectacularización que en ocasiones afecta a este género -la ingenuidad de las gafas de buceo que protegen al niño, las invocaciones al cómic y la cultura popular estadounidense-.

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Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 5,9.

Nota del blog: 6,5.

La llegada

27 Nov

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Año: 2016.

Director: Denis Villeneuve.

Reparto: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitaker, Michael Stuhlbarg, Mark O’Brien, Tzi Ma

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           Resulta curioso que en La llegada las naves alienígenas parezcan emular el enigmático monolito de 2001: Una odisea del espacio -el punto de inflexión de la ciencia ficción cinematográfica debido a su adentramiento en el universo filosófico posible- y, sin embargo, su utilización dramática se asemeja en mayor medida a la del planeta que era capaz de destripar la mente de los astronautas en Solaris -la contestación humanística y metafísica del soviético Andrei Tarkovski a este género que, en manos de los americanos, consideraba que se reducía a imágenes vistosas aunque vacías de alma-.

           La odisea que propone La llegada, pues, se orienta de nuevo hacia el interior del ser humano, y no hacia el exterior del cosmos. Protagonizada por una lingüista a la que se encarga establecer contacto con los extraterrestes, a partir de un armazón espectacular -la intriga acerca de las intenciones de los viajeros cósmicos, la tensión política que provoca su presencia extraña-, el filme explora una cuestión existencialista con toques místicos -la asunción estoica del Destino ligada al carpe diem, al aprovechamiento del camino a pesar del fatalismo inexorable que implica vivir-.

           Así las cosas, el libreto -tomado del relato corto La historia de tu vida, de Ted Chiangno se decide a reducir a los extraterrestres a lo que son, un mcguffin -trascendente en todas sus acepciones, pero mcguffin al fin y al cabo-, y monta alrededor de ellos un circo de tres pistas. El problema es que la viga maestra que sostiene las carpas de este circo es una paradoja tremendamente frágil porque depende de una dudosísima transgresión de las leyes espaciotemporales -elemento siempre propenso a crear contradicciones lógicas- y por la incoherencia que, a la postre, infunde a las acciones de los heptápodos -es difícil encontrar congruente su inteligencia precognitiva con sus procedimientos de contacto con la humanidad, o darle sentido último a su misión-.

Además, en el recorrido quedan subtextos interesantes, caso de la sempiterna y problemática relación entre el Nosotros y el Otro -los recurrentes términos de corte belicista o heterófobo, la igualación entre el helicóptero militar y la nave espacial, las referencias históricas y actuales al colonialismo…- o de la reflexión filológica a propósito la conexión entre lenguaje, comunicación y esquemas socioculturales -articulado primero mediante conceptos expuestos a las bravas, con crudos discursos teóricos, y luego finiquitado a salto de mata-.

           A uno le queda la sensación de presenciar un conjunto desequilibrado. De que el despliegue de medios técnicos y argumentales es exageradamente aparatoso para que, finalmente, el mensaje se reduzca a unas conclusiones filosóficas e intimistas abordadas con tanta superficialidad -y hasta cursilería-. De que son muchas alforjas para tan poco camino. De que La llegada es más Contact o Interstellar que Solaris.

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Nota IMDB: 8,4.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 5.

Zebraman

10 Abr

“No soy fan de los superhéroes. Si un tío es invulnerable, ¿qué gracia tiene?”

Armie Hammer

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Zebraman

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Zebraman

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Año: 2004.

Director: Takashi Miike.

Reparto: Shô Aikawa, Kyôka Suzuki, Atsuro Watabe, Naoki Yasukôchi, Yoshimasha Mishima, Makiko Watanabe, Yui Ichikawa, Kôen Kondô, Ren Ôsugi.

Tráiler

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            Japón posee una de las ficciones más feraces y con mayor tradición en el universo de los superhéroes, históricamente muy ligado a la recuperación del orgullo nacional y militar destruido por la traumática derrota de la Segunda Guerra Mundial –la aparición del monstruo destructor- e incluso, paradójicamente, plasmada también desde la asunción de esos símbolos negativos para regenerarlos en su propio favor –el posterior carácter benefactor de Godzilla como ejemplo palmario-. Una tendencia que, de nuevo, será revertida en tiempos postmodernos más escépticos y desencantados –como en Big Man Japan, donde el presunto héroe salvador era en realidad la aberración destructiva, desnudado con el desmitificador realismo del (falso) documental-.

            Zebraman pertenece ya a este periodo donde la figura heroica se encuentra deformada por el desgaste y, por ende, puede ser atacada en sus flaquezas –los tópicos y las convenciones sobre los que asentaba su gloria pasada-, empleando la parodia a modo de palanca con la que agrandar las grietas de su infortunio presente. Las intenciones del filme, no obstante, no son tanto las de demoler esta estatua colosal como la de reciclar el arquetipo, en un proceso bastante semejante al que se ha producido en este Hollywood contemporáneo ahíto de superhéroes grandilocuentes y donde, desde los dioses de tragedia griega ofrecidos por Christopher Nolan, se ha dado el relevo al hombre común y desenfadado de los Iron Man, Guardianes de la Galaxia y, recientemente, todavía en un paso más allá, Deadpool.

El recorrido que traza Zebraman nace de las tokusatsu –películas o, en este caso, teleseries de fantasía, ciencia ficción, y acción que tienen en los efectos especiales su razón de ser, como podrían ser Ultraman, Bioman o los Power Rangers– para, mediante su caricaturización, regresar de nuevo a la calidez de su seno, nostálgica y realizadora frente a la frialdad y la hostilidad del mundo interior. Y es que el guion de la obra camina paralelo a los guiones sobre los que se construía la imaginaria Zebraman, serie de culto para el protagonista, al estilo del conocimiento del cine de terror que les servía a los personajes de Scream 2 para predecir los movimientos del villano a fuerza de clichés identificados por el fan, o de la traviesa alegoría acerca de la construcción y el disfrute de este mismo género en La cabaña del bosque.

            Dentro del alucinado, no demasiado coherente y a ratos un poco espeso argumento del filme –un pusilánime maestro de escuela que lucha contra una invasión alienígena en Yokohama travistiéndose con el traje del héroe televisivo de su infancia-, confluyen numerosos elementos clásicos –el desencanto de la vida adulta, el agresivo patetismo de la cotidianeidad; la familia encontrada, el descubrimiento del destino personal-. Mimbres dramáticos fundacionales –el disfraz como verdadera identidad, en resumen- que hallan un interesante punto de distinción gracias a su encauzamiento y desarrollo gracias a esta lectura metalingüística que, a la postre, se erige en una defensa de la necesidad existencial de ese estado de ilusión transitoria, pero absolutamente poderosa e incluso inspiradora, que es capaz de insuflar la ficción.

Un universo mágico que, de este modo, imprime su huella sobre la anodina realidad a través de la voluntad entusiasta del fan y donde, como insisten a decirle al héroe improvisado de la función, “todo es posible”.

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Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 5,9.

Nota del blog: 6,5.

Guardianes de la galaxia

7 Ene

“¡Los vengadores son como los Beatles, pero los Guardianes son como los Rolling Stones!”

James Gunn

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Guardianes de la galaxia

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Guardianes de la galaxia.

Año: 2013.

Director: James Gunn.

Reparto: Chris Pratt, Zoe Saldana, Bradley Cooper, Dave Bautista, Vin Diesel, Lee Pace, Michael Rooker, Karen Gillan, Djimon Hounsou, John C. Reilly, Glenn Close, Benicio del Toro, Josh Brolin.

Tráiler

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           Es diametral la divergencia cinematográfica entre los superhéroes de DC ComicsBatman, Supermany la MarvelSpiderman, Los vengadores, Guardianes de la galaxia,…-, condenada a perpetuarse ad eternum por medio de prolongaciones correlativas ya anunciadas para los próximos cinco años. La primera, nocturna y torturada, de acuerdo con los preceptos del héroe trágico impuestos por la trilogía batmaniana de Christopher Nolan. La segunda, solar, desenfadada y autoconsciente, de acuerdo con la magnética personalidad asimilada por el Tony Stark de Iron Man y definitivamente canonizada por Joss Whedon en Los vengadores.

Aunque la ambiciosa primera variante ha arrojado resultados realmente estimables –la arrolladora El caballero oscuro como máximo exponente-, el triunfo popular parece inclinarse, posiblemente con razón, hacia esta segunda, responsable de productos de entretenimiento tan disfrutables como esa Los vengadores antes mencionada. Menos pretenciosa en lo dramático, igual de desopilante y excesiva en la recreación informática de su imaginario, más amigable para los profanos de la viñeta como un servidor.

           En la escena que abre Guardianes de la galaxia –justo después de la inevitable introducción donde aparece el tradicional trauma motivador del héroe-, Peter Quill, protagonista de la función, desfila por un abrumador escenario cósmico armado con un walkman ochentero y la melodía de Come and Get Your Love en sus auriculares. Improvisando en su festivo bailoteo, atrapa a una agresiva criatura extraterrestre para blandirla como micrófono mientras asesta rítmicos golpes de pelvis. De inmediato queda fijada la personalidad del personaje y, en paralelo, el tono del filme.

Nos encontramos en resumen ante un héroe intergaláctico canalla, vacileta y bailongo, interpretado además por un tipo relativamente común y simpaticote como Chris Pratt –dejando de lado su nueva y portentosa musculatura- y que, con su nostalgia de la música, la cultura y el lenguaje popular de los ochenta, persigue sin disimulo la complicidad de un espectador identificado con unos gustos probablemente similares a los suyos. Es decir, como si La guerra de las galaxias estuviera protagonizada no por Luke Skywalker, sino por un Han Solo que luce cintas de Los Bravos y Alaska y los Pegamoides en el radiocasete de su Halcón Milenario.

           Guardianes de la galaxia aspira a establecer un fino equilibrio entre los códigos del cómic –la cicatriz emocional sin cerrar, la conversión del renegado en héroe o cuanto menos antihéroe responsable, la amenaza planetaria, el sacrificio personal- y la conveniente desmitificación de estos tópico sobados –la autoparodia a golpe de torpeza y anacronismo, el homenaje cultural, el insólito guiño cinematográfico, los cameos sorprendentes, los codacitos para iniciados en el cómic-.

Así, entre otros numerosísimos gags organizados en una amplia escala que va desde la cachonda socarronería hasta el infantilismo total, Guardianes de la galaxia puede permitirse la inclusión de agradecidos chistes a costa del ‘heroico’ Kevin Bacon, Howard el Pato o la perrita Laika –aunque leo decepcionado que es un personaje de la serie: el perro soviético Cosmo-. Son estos los que, al final, sostienen el filme ejerciendo de contrapeso frente a una trama muy justa de imaginación –lástima que el discurso se alíe con la línea política oficial americana en vez de ser auténticamente subversiva como Iron Man 3 y su villano-.

Un libreto elemental que, además, queda expresado en pantalla por aplastamiento digital y no tanto por talento visual o por la coreografía de las correspondientes batallas épicas, culmen del abigarramiento de unos efectos especiales solo digeribles debido a su clásico y muy asequible sostén narrativo.

           La película se fundamenta en definitiva en el carisma de sus personajes. La falta de gravedad desactiva cualquier aspiración pretenciosa que, de existir, hubiera condenado sin remedio a la cinta, como tantas veces ha sucedido en un género por lo general cortado por patrones demasiado estrictos y repetitivos. De este modo, Guardianes de la galaxia sobrevive y divierte sin miramientos, si bien jugando con una caricatura gamberra que no sé hasta qué punto considerarán respetuosa y admisible los devotos de los tebeos originales.

 

Nota IMDB: 8,2.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 6,5.

Extraterrestre

21 Jul

“En Nueva York todo el mundo es un poco extraterrestre.”

Scarlett Johansson

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Extraterrestre

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Extraterrestre.

Año: 2012.

Director: Nacho Vigalondo.

Reparto: Julián Villagrán, Michelle Jenner, Carlos Areces, Raúl Cimas.

Tráiler

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           Si algo nos ha enseñado Hollywood, es que en los momentos de mayor adversidad es cuando surgen los héroes. Cuando uno toma conciencia de su deber moral y asume el sacrificio que le corresponde sobreponiéndose a minucias como el egoísmo, la indecisión o el miedo. Pero a Nacho Vigalondo no le engañan. Él sabe que, en cualquier situación que se precie, corriente o extraordinaria, lo que realmente predomina en la convivencia humana son los momentos incómodos y humillantes, el patetismo más indecoroso y vulgar que, por lo general y de manera inmisericorde, tiende a predominar en la existencia del individuo de a pie.

El contraste entre épica y cotidianeidad, entre lo ejemplar y lo mediocre, entre lo memorable y lo mísero. Una contradicción de irónica mordacidad que, en muchos aspectos, se traduce a una situación por casi todos conocida: el bochornoso contraste entre la emulación de los códigos ideales que vemos en las películas y su cutre resultado de su puesta en práctica en la realidad.

           En Extraterrestre, el invasor alienígena no es una herramienta para una parodia chusca, y ni siquiera alcanza en la trama la categoría de ‘macguffin’. Es un simple decorado anecdótico bajo el que una serie de personas, perfectamente normales, entrecruzan por azar sus caminos y sus prosaicas preocupaciones, necesidades y deseos. Siguiendo esta idea, la premisa de la última Eva, una constante del cine apocalíptico, queda reducida a una comedia de enredo absurda pero a su manera sobria y muy creíble, en la que destaca la absoluta e hilarante naturalidad de las líneas de guion, hechas buenas por un buen reparto en el que, faltaría más, destaca la particularísima e impagable vis cómica de Carlos Areces.

           Se agradece por tanto que el argumento, de nuevo, se centre más en la descripción de ese absurdo indisociable de la sociedad y del hombre que en el puro (y básico) entramado romántico -el desenlace, más convencional y mucho menos inspirado, presenta la única excepción a tan recomendable norma-. Una decisión difícil de acometer, resuelta con talento -incluso superando con admirable suficiencia la barrera que supone la pérdida de la sorpresa inicial-, y que por otro lado permite a Vigalondo, gracias a esas pequeñas, mezquinas, reconocibles y dolorosas traiciones que refleja, trazar una visión bastante amarga del género humano. De cualquier hijo de vecino, vamos. En boca de los personajes, las alusiones a los bichos, al Mal, nunca van dirigidas hacia los extraterrestres.

 

Nota IMDB: 5,8.

Nota FilmAffinity: 5,6.

Nota del blog: 7,5.

Pacific Rim

27 Feb

“Los robots siempre me han puesto cachondo.”

Guillermo del Toro

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Pacific Rim

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Pacific Rim.

Año: 2013.

Director: Guillermo del Toro.

Reparto: Charlie Hunnam, Idris Elba, Rinko Kikuchi, Max Martini, Robert Kazinsky, Charlie Day, Burn Gorman, Clifton Collins Jr., Ron Perlman, Santiago Segura.

Tráiler

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             Como decía Orson Welles, el cine es el tren eléctrico más caro del mundo. Amparados en su talento, expresión en parte de una pasión insaciable por el séptimo arte, realizadores como Guillermo del Toro poseen la fortuna de mezclar sin distinción en su filmografía trabajo y juego. Para ser justos, con manifiesta primacía de esta segunda vertiente.

             Pacific Rim es la devoción del director mexicano por el ‘kaiju eiga’ y el ‘mecha eiga’ hecha fotogramas. Es decir, las populares películas japonesas de monstruos y de robots gigantes, respectivamente. No obstante, Del Toro no es un tipo egoísta y desea que el espectador comparta su ilusión.

             La narración respeta escrupulosamente los códigos del género –el trauma personal del protagonista, la soledad y la adaptación al trabajo en equipo, la rivalidad, la redención y el sacrificio, la reivindicación del marginal y el heterodoxo, los caricaturescos estereotipos de los países, los dudosos procedimientos de la autoridad,…-, así como su tradicional lectura crítica del presente –si en origen se plasmaba el temor producido por el holocausto nuclear de la Segunda Guerra Mundial, aquí se rastrea una discreta denuncia ecologista y trémulos detalles pos-11 de septiembre en la especie de nieve que sobrevuela el escenario tras la catastrófica destrucción de las megalópolis–.

             Sin embargo, Del Toro evita caer en la nostalgia empalagosa del homenaje rendido. A pesar de que al conjunto le sobra algo de volumen, la vigorosa dirección, fundamentada en el estimable empleo de la escala y la eficacia en el rodaje de la acción, sumada a la espectacularidad de los efectos especiales, consigue dar como resultado una película entretenida y disfrutable para el profano en la materia.

             Un ‘blockbuster’ creado con amor y respeto.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 6,5.

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