Los mejores años de nuestra vida

6 Sep

“William Wyler fue, en mi opinión, el director más grande que ha dado Hollywood.”

Bette Davis

 

 

Los mejores años de nuestra vida

 

Año: 1946.

Director: William Wyler.

Reparto: Dana Andrews, Fredric March, Harold Russell, Myrna Loy, Teresa Wright, Virginia Mayo, Cathy O’Donnell.

Tráiler

 

 

           William Wyler combina en su filmografía grandes obras de encargo, con su espíritu artesanal y su perfeccionismo minucioso detrás, con melodramas que exploraban territorios más íntimos de la condición humana, muchas veces también de trasfondo grandilocuente.

Los mejores años de nuestra vida supuso el mayor éxito de su carrera, avalado por siete Oscars y su pervivencia en un público que en su día vio reflejados a la perfección muchas de sus situaciones, de sus sentimientos, a través de una obra que no deja de ser un homenaje a los soldados que retornaban de una Segunda Guerra Mundial  –hay que decir que procedían en su mayoría de alistamientos entre el común de la población, es decir, de entre tipos sin aspiraciones de carrera militar- concluida el año anterior y en la que el propio Wyler, de raíces alemanas y hebreas, había tomado parte en el cuerpo de aviación del ejército estadounidense.

            Es una película que busca precisamente ese reflejo natural, veraz, de una generación que retornaba a casa sin saber qué es lo que se encontraría, que debía comenzar de cero sin saber dónde se había dejado el punto de partida, cuando ya ni ellos eran las mismas personas, con las heridas aún abiertas por un sacrificio mayúsculo, ni tampoco lo era –o se reconocían entre ellos- el mundo dejado atrás.

Con este fin, Wyler toma de la novela original de MacKinlay Kantor tres personajes que representen a todo el espectro de los veteranos de guerra.

El primero será un capitán de aviación –que recoge a su veces muchas de las experiencias bélicas del propio Wyler- Fred Derry (Dana Andrews) que ha de volver a sus orígenes humildes tras los fastos de su heroicismo para revelar las profundas decepciones personales que lo aguardan, para naufragar en sus sueños rotos de felicidad y prosperidad.

El segundo, el sargento de infantería Al Stephenson (Fredric March), que se enfrentará a un sistema del que era parte integrante y en el cual no encuentra los valores por los que ha combatido, o bien es que se le ha caído la venda de los ojos.

El tercero, Homer Parrish (Harold Russell), quien entregó sus manos a la marina y que tan solo aspira en cambio a recibir un reconocimiento de igualdad, sin condescendencia barata, de sus semejantes, sin darse cuenta de que él ha de ser el primero en aceptarse a sí mismo.

Temores de posguerra casi tan terribles como la batalla, que se tratan de rehuir o de afrontar reuniendo arrestos en borracheras, en ilusiones que están condenadas a truncarse.

             Así, Los mejores años de nuestra vida ofrece, con grandes medios, una inmaculada realización y un reparto con lo más granado del panorama interpretativo del momento, un retrato desgarrado de la experiencia de estos hombres, siempre mejor y más efectivo en el terreno de lo sutil que en lo melodramático e impresionista y que pierde una negrura que podría haber sido magnífica en unas intenciones finales de loa al heroico soldado y a un país en la línea de las películas de la época de Roosevelt de alineamiento con la política oficial -si bien cabe señalar que es la lucha de Stephenson por dignificar un sistema en el que imperen los valores morales y la justicia social con el veterano el que queda finalmente más en el aire (o se olvida, quizás)- que anulan buena parte del espíritu crítico que podría albergar, del mismo modo que la sensiblería que apunta al por desgracia inevitable happy ending regalado a una audiencia ansiosa de recobrarse moral y físicamente del conflicto.

          De ahí su rotundo éxito, cuya mejor imagen será Harold Russell, auténtico mutilado de guerra, premiado con dos Oscar, uno por su trabajo como actor y otro por su valor como fuente de esperanza para otros veteranos.

 

Nota IMDB: 8,3.

Nota FilmAffinity: 8,3.

Nota del blog: 6,5.

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