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Hobo with a Shotgun

13 Sep

“Si he hecho que trabajar la violencia sea más fácil para los directores, al menos he conseguido algo.”

Quentin Tarantino

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Hobo with a Shotgun

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Año: 2011.

Director: Jason Eisener.

Reparto: Rutger Hauer, Molly Dunsworth, Gregory Smith, Nick Bateman, Brian Downey.

Tráiler

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             Hobo with a Shotgun es, después de Machete, el segundo spin off que surge de los falsos tráilers del festival gamberro de Quentin Tarantino y Robert Rodriguez Grindhouse.

             Al igual que su película matriz y su predecesora, Hobo with a Shotgun vuelve a rendir sentido homenaje a la exploitation más peleona, en la que inspira desde un argumento demencial y ultraviolento a partes iguales, con regodeo en lo escabroso, hasta una estética que imita los pobreza de recursos del género, con una fotografía amarillenta, una partitura que recuerda al gore de marca italiana y una ambientación que recupera los ochenta más kitsch del punk, el arcade y el glam fluorescente, década en la que no es casual que despuntase el protagonista de la cinta: un Rutger Hauer cuya caracterización como indigente –si le hubieran ensuciado la dentadura ya hubiera sido perfecta- es, de largo, lo mejor de la función.

Un personaje que, a modo de western postapocalíptico, llega a una ciudad dominada por un cacique con alma de showman televisivo que reina a través del terror, la corrupción, la droga y las sangrientas correrías de sus díscolos retoños. Un vertedero de asfalto y cemento que obligará al vagabundo vengador a renunciar a sus sueños –comprar un cortacésped-, a limpiar las calles de escoria con sangre y plomo y, de paso, a ejercer de salvador de lo único bueno que queda de ella, de su esperanza: la joven prostituta Abby (Molly Dunsworth).

              El canadiense Jason Eisener lleva así a la gran pantalla el que había sido su propio corto, un director prácticamente novel en el largometraje, hecho que se nota para mal. Le viene grande una cinta a la que le falta contundencia, la cual trata de ligar únicamente a la acumulación de sangre, vísceras y atrocidades –y, por lo tanto, fracasa-, en vez de a través de un guion más estructurado y concreto y, por tanto, más sólido y potente, que no se limitara a una autoindulgente copia de los códigos formales de la exploitation.

              De esta manera, Eisener atraviesa la fina línea que separa el intento sano de irónica y nostálgica glorificación de lo trash con resultados cuanto menos entretenidos (la saga Kill Bill, Machete) y el convertirse en aquello a lo que se imita (Death Proof, Perras furiosas), el puro escombro cinematográfico.

 

Nota IMDB: 6,3.

Nota FilmAffinity: 5,8.

Nota del blog: 3.

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