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United 93

29 Sep

“Si te soy sincero, si he usado cámara al hombro es porque no pude conseguir trípodes.”

Paul Greengrass

 

 

United 93

 

Año: 2006.

Director: Paul Greengrass.

Reparto: Khalid Abdalla, Lewis Alsamari, Jamie Harding, Christian Clemenson, David Alan Basche, Ray Charleson, Patrick St. Spirit.

Tráiler

 

 

            Después de transportar el cine de espías al siglo XXI con El mito de Bourne, el británico Paul Greengrass tomaba las riendas de la dirección y, de nuevo, el guion para componer, como en Bloody Sunday, el filme que le había puesto en el escaparate internacional, otro ejercicio de recreación histórica: la reconstrucción de uno de los intentos de atentados del 11 de septiembre de 2001, en concreto el secuestro del avión United 93 y su fallido intento de hacerlo estrellar en Washington.

            Como en la anterior, Greengrass busca la máxima verosimilitud por medio de un ingente trabajo de documentación que trata de plasmarse en la pantalla con un tratamiento de apariencia improvisado, casi documental, con cámara en mano, varias localizaciones –el propio avión, las torres de control de Boston y Cleveland, el centro de control aéreo nacional en Virginia y la base de la fuerza aérea de Nueva York- y protagonismo coral con rostros poco conocidos que no distraigan la atención del transcurso de los hechos.

Unos acontecimientos que muestran las reacciones y comportamientos humanos ante la tragedia, ante un horror incomprensible que aparece de improviso, sin rostro, sin origen, indetectable y, por tanto, aparentemente inevitable para aquellos que tienen la fortuna de verlo, aterrados, desde la distancia, igual de inexplicable, pero pavorosamente palpable, para los pasajeros que sufren la locura en sus carnes.

            Greengrass hace una nueva exhibición de talento para este tipo de historias, con una estructura de localizaciones paralelas que contribuye en mucho a aligerar la cinta sin restarla empaque y con ese trabajado estilo de pretensiones realistas que triunfa en su traslado de las emociones de los personajes a la piel del espectador, al que logra remover sus sensaciones, transmitirle la claustrofobia del encierro en la carlina, el olor a muerte que flota en el pasaje, con el postrero recuerdo que tan solo puede dedicarse a los seres queridos y la tensión extrema de la lucha desesperada, último recurso que se sabe fútil pero que es la única esperanza a la que aferrarse.

Vívida. Impactante.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 8,5.

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