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Compañías mortales

18 Sep

“Lo que aprendí de Compañías mortales es que nunca tienes que aceptar dirigir una película si no tienes el control del guion. Desde entonces, he aprendido que a veces ni eso basta.”

Sam Peckinpah

 

 

Compañías mortales

 

Año: 1962.

Director: Sam Peckinpah.

Reparto: Brian Keith, Maureen O’Hara, Steve Cochran, Chill Wills.

 

 

 

            Sam Peckinpah hacía su irrupción en la gran pantalla con Compañías mortales tras su experiencia como segunda unidad de Don Siegel y como director de varios capítulos de seriales del Oeste para la televisión, espacio donde el género parecía quedar cada vez más restringido, inmerso en un proceso de decadencia que solo autores como Peckinpah pudieron retrasar con dignidad, si bien alejándose de muchos de los códigos clásicos.

            Compañías mortales es un western de escaso presupuesto, lo que revierte en su pobreza visual general, y que desarrolla la historia de un hombre con heridas de guerra aún sin cicatrizar física y moralmente, que ha hecho de la búsqueda de venganza su vida. Un individuo misterioso que elige, bien por azar, bien por ocultas intenciones, a dos insólitos secuaces de correrías en lo que supuestamente sería el robo del banco de una pequeña localidad de Arizona: un pistolero joven, arrogante y mujeriego y un desequilibrado y brutal desertor del ejército confederado. Pero un desgraciado accidente en el que por su culpa fallece un niño le lleva a cambiar de planes para acompañar en su viaje fúnebre a la madre del muchacho, una mujer que, como el protagonista, también se encuentra herida y abandonada pero que intenta mantener su orgullo y su integridad a duras penas; una prostituta-santa que es símbolo, como es frecuente en el cine de Bloody Sam, de una inesperada oportunidad de redención y vuelta a una vida que se creía perdida irremisiblemente.

            Lo que parece sobre el papel un relato con posibilidades queda truncado por un guion tremendamente inconsistente, con fallos de lógica elementales y errores de continuidad en su desarrollo pantalla, libreto sobre el que Peckinpah careció totalmente de control, sometido a una producción que hizo y deshizo a su antojo, para mal del filme.

Por su parte, el californiano hace lo que puede con una historia condenada al fracaso, dando muestras de una destacable capacidad para exprimir notas de amarga poesía de los conflictos personales de unos seres sin futuro, extraños compañeros en su desesperación.

Aún así, no será suficiente para levantar la película.

 

Nota IMDB: 6,2.

Nota FilmAffinity: 5,1.

Nota del blog: 4.

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