Stalker

20 Oct

“En ninguna de mis películas se simboliza algo. La Zona es sencillamente La Zona”

Andrei Tarkovsky

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Stalker

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Stalker.

Año: 1979.

Director: Andrei Tarkovsky.

Reparto: Aleksandr Kaidanovskiy, Anatoliy Slonitsyn, Nikolay Grinko, Alisa Freyndlikh, Natalya Abramova.

Tráiler

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            Futuro, presente o pasado, realidad o fantasía, son conceptos indiferentes. Andrei Tarkovsky, autor ajeno a géneros y convenciones, emplearía la ciencia ficción tan solo como herramienta para explorar el interior incognoscible del ser humano. Frente al espectáculo externo, de efectos especiales y mundos imposibles, Tarkovsky pretende diseccionar las intimidades más recónditas del individuo. La odisea a la que invita el cineasta soviético es introspectiva y metafísica.

            En este sentido, Stalker podría tomarse como una prolongación de Solaris, filme cuyos resultados habían producido una cierta insatisfacción a su creador. Si en Solaris, ambientada en un planeta enigmático capaz de desnudar la mente del viajero, Tarkovsky hacía colisionar violentamente la frialdad científica del individuo contemporáneo con la necesidad imperiosa de vivir a través de los sentimientos –el reencuentro de su humanidad, en conclusión-, en Stalker será un escenario igualmente sobrenatural y ambiguo, “La Zona”, donde el género humano se enfrente en este caso a la escalofriante oportunidad de materializar sus deseos más profundos; a la posibilidad, o no, de alcanzar la ansiada e imposible felicidad. Una constante que Tarkovski abordará de manera recurrente en sus filmes posteriores, ya desde el exilio.

Como el monolito de 2001: Una odisea espacial, La Zona es un elemento mágico, mistérico, huérfano de simbolismos que pudieran restringir su capacidad de sugerencia –por mucho que las autoridades culturales soviéticas interpretaran en ella una alegoría del pernicioso capitalismo-, y que, abordado en todo momento desde un punto de vista absolutamente particular y subjetivo, significa el todo o la nada, quién sabe.

             Si precisamente 2001: Una odisea espacial y Solaris establecían una paradoja en su recreación del futuro por medio del uso de música clásica, Stalker, película onírica y sombría, construye su degradada atmósfera sobre un realismo sucio servido por la mugre y la miseria, la ruina, la contaminación. Un universo tornado hostil por la propia mano del hombre-máquina: muerto y corrompido en su ser, emocionalmente aséptico, desprovisto de dignidad y vergüenza, subastado al mejor postor.

Un universo, en definitiva, condenado a su extinción, ya que, como reflexiona el agudo, apasionado y desesperado stalker del título –un guía furtivo que orienta a los visitantes en esa región clausurada por el ejército y cuya mutante regulación física se ciñe a las circunstancias espirituales del forastero-, lo fuerte e inconmovible es síntoma de muerte; lo vulnerable y dúctil, de vida.

Serán un científico y un escritor –anónimos, paradigmáticos y pertinaces representantes de la estéril ‘intelligentsia’ que domina ese mundo sin fe, arrasado material y moralmente-, quienes de la mano del stalker visiten la supuesta tierra de los milagros, la cual, como el Oz de Victor Fleming, se inunda de color en contraste con la oscuridad de tonos sepia del agonizante exterior –es significativo que las únicas secuencias dotadas de cromatismo fuera de la Zona impliquen a la hija minusválida del protagonista-.

             A lo largo de este periplo espiritual escrito mediante larguísimas tomas, capaces de provocar impresiones tan desoladoras como líricas -expresión del máximo refinamiento estético de Tarkovsky-, las discusiones filosóficas sobre la ciencia, el arte, la realización personal y la condición humana enfrentan con desgarrado pesimismo la visión del mundo moderno del científico y el escritor, pervertidos por la autocompasión y el cinismo, contra la desamparada postura del stalker, el último alma empecinada en venerar la esperanza como medio, fin y medida de la existencia.

             Y como en Solaris, de nuevo un millón de preguntas trascendentes se agolpan durante el transcurso de esta experiencia abstracta y sensorial, densa y profunda, sin encontrar su tranquilizadora pero siempre impostada respuesta. Más bien, a modo de extensión de la prodigiosa Zona que protagoniza el filme, éstas deben amoldarse a la particular percepción intelectual del espectador. O viceversa.

 

Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 8.

Nota del blog: 8.

11 comentarios to “Stalker”

  1. Dessjuest 20 octubre, 2013 a 16:44 #

    Yo reconozco que no pude con ella, pero también reconozco que es esta, quizá, la peli que mayores filias y fobias debe producir en el aficionado al cine, una peli en la que la nota media sobra, o la califican de sobresaliente o de truñaco de los gordos.

    Para mí ya te digo que lo segundo.

    • elcriticoabulico 20 octubre, 2013 a 18:47 #

      Tarkovsky entra de esa categoría de autores a los que se adora o se odia. De momento me ha convencido lo que he visto suyo, pero entiendo perfectamente que sus películas puedan hacerse pesadas. De hecho, la única reseña crítica que muestra FilmAffinity en su ficha, firmada por Carlos Boyero, se despacha con un sucinto “aburrida”.

  2. Sergio 20 octubre, 2013 a 20:11 #

    La cita que has puesto es fundamental, él dice lo mismo sobre el tan traído y llevado papel del agua en sus películas. Tarkovski es aún más interesante más allá de las interpretaciones simbólicas con que se han machacado sus películas. A mi me entusiasma y “Stalker” tiene un cierto aire de western, de aventuras, de búsqueda.

    • elcriticoabulico 20 octubre, 2013 a 22:25 #

      Cierto, el tema central es la búsqueda o, en el caso de los dos antagonistas, el rechazo, sino desprecio directo, de esa búsqueda imprescindible en toda existencia. De ahí la desesperación del stalker, quien podría decirse el último ser humano auténticamente vivo. Película doliente y pesimista, sin duda, pero consiguió mantenerme hechizado durante todo el metraje.

  3. antoniomartingarcia 21 octubre, 2013 a 22:40 #

    A mí, más que hechizado, consiguió mantenerme despierto, pero le costó lo suyo. Reconozco su perturbadora mística, su imponente dominio del plano-secuencia y alguna que otra virtud que posee su cine, pero Tarkovsky no deja de ser para mí todo un desafío al sueño por su tedioso estilo narrativo, que, en ocasiones, llega a ser incluso irritante. Ahora, es cierto, que esta parábola metafísica (igual que “Solaris”) tienes un halo de misterio muy particular. Entiendo que tu siguiente película fuese “La fiera de mi niña”…

    • elcriticoabulico 21 octubre, 2013 a 22:42 #

      Polos opuestos, sí. Diferencia abismal en el tempo narrativo. Siempre he encontrado curioso que Antonioni me desespere y en cambio Tarkovski me guste. Contradicciones que tiene uno. O pillar sus obras en el momento adecuado, que también.

  4. altaica 21 octubre, 2013 a 23:19 #

    No he visto Stalker, pero habrá que reconocer que el comentario de Antonio, en su impagable ironía, es para enmarcar. Y decir, que una de las cosas que más admiro de Abúlico es su capacidad para deglutir estilos, obras, formas y conceptos. Más quisiera yo tener su amplitud de miras. Bueno, puede que en el pasado me viese reflejado en él, pues también era capaz de intentar ver más allá. Tengo curiosidad por ver esta película. Y comentaremos. Por cierto, ¡qué nivel de gente y de opiniones!, esto es un lujo.

  5. altaica 21 octubre, 2013 a 23:21 #

    Miento sí la he visto, pero es como si no lo hubiera hecho, pues fue en un estado complicado, pero eso es otro historia. Es como si tuviera que volver a verla.

    • elcriticoabulico 22 octubre, 2013 a 14:44 #

      En principio Stalker es una película de esas que por lo general no te entusiasman… por decirlo suave jeje. No recuerdo que tuvieras Solaris, por ejemplo, en demasiada estima. Sobre los comentaristas, un lujo que alegra el blog. Lo que se aprende con vosotros.

  6. plared 24 octubre, 2013 a 04:02 #

    Cierto aire de aventuras si, pero con la lentitud de un director como Tarkovsky. Buena película y como todas las suyas cargadas de simbolismo. Para gente extraña, sin mas discusión posible

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