2001: Una odisea del espacio

9 Dic

“Si se comprende por completo 2001, es que hemos fracasado. Nuestra intención era plantear más preguntas de las que se dan respuesta.”

Arthur C. Clarke

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2001: Una odisea del espacio

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Año: 1968.

Director: Stanley Kubrick.

Reparto: Keir Dullea, Douglas Rain, Gary Lockwood, William Sylvester.

Tráiler

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            La creciente ambición y afán de perfeccionismo de Stanley Kubrick, reconocido ya mundialmente por enormes y variopintos trabajos como Atraco perfecto, Senderos de gloria, Espartaco, Lolita y ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, llevará al mayor distanciamiento entre títulos, dado ese nivel de autoexigencia, atrevimiento y calidad (y megalomanía), inalcanzable para prácticamente cualquier director coetáneo, precedente o posterior.

Su siguiente proyecto, 2001: Una odisea del espacio tendrá como fin nada menos que concentrar la historia de la humanidad en una película –osadía que solo puede parangonarse a la de Terrence Malick con su extraordinaria El árbol de la vida-, en lo que significará además la conducción del cine de ciencia-ficción, simple divertimento barato, a una trascendencia filosófica y nivel artístico insospechados hasta entonces.

            2001: Una odisea del espacio es indiscutiblemente una película de director, diseñada al milímetro por Kubrick, desde la consabida inspiración en El centinela, relato corto de uno de los popes de la literatura de ciencia-ficción, Arthur C. Clarke, con quien elabora el guion, hasta en la banda sonora donde despliega sus ingentes conocimientos melómanos –música clásica para una película futurista– o la impactante escenografía, consultada a cientos de expertos en cualquier materia relacionada –científicos e ingenieros espaciales, informáticos, diseñadores de moda y mobiliario,…- e inventada expresamente para el filme, en el que incluso la gravedad cero se reproduce en una centrifugadora creada a tal efecto.

Una revolución argumental que iría acompañada de una no menos genial revolución técnica –puede que en exceso formalista en ocasiones, pero desde luego impagable-, de efectos especiales y puesta en escena apabullantes.

            Un monolito rectangular negro, imponente, inspirador, intimidante, solemne, temible, como centro a partir del cual gravita la película. Es el todo, la nada, la divinidad, la omnisciencia, un hito que marca el camino en el viaje de una especie, que pone la semilla de lo humano y delimita sus estadios de evolución, desde la primera herramienta, el prosaico hueso de un cadáver, hasta –por medio de la elipsis más famosa del cine– la última, el HAL 9000 que convierte al hombre, a su vez, en creador de vida, en el nuevo demiurgo insuflador de conciencia, de inteligencia y sentimientos precisamente a un ser contra el que el protagonista, aséptico, impasible, calculador -contrapuesto a esa máquina visceral, llena de inquietudes y emociones-, ha de entablar una particular partida de ajedrez por sobrevivir.

            Es cine de originalidad inigualable, de una maestría técnica y artística al alcance de muy pocos –o ninguno- por parte de autor visionario, innovador hasta su última consecuencia. También cine poco accesible al gran público, de ritmo lento y significado hermético, abstracto e inescrutable en la mayoría de las ocasiones –reconozco que se me resiste el captar el significado del cuarto acto, Júpiter y más allá del infinito; ¿el fin de las últimas barreras, de nuevo la omnisciencia?, ¿el nacimiento del superhombre en un nivel aún más elevado, equiparable a la divinidad?- pero, independientemente de que se comprenda o no, ha legado al séptimo arte imágenes portentosas, sobrecogedoras, impresionantes, perturbadoras, alucinadas, descomunales, aterradoras, fascinantes, irrepetibles, imperecederas; inconcebibles para el común de los mortales.

 

Nota IMDB: 8,4.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 9.

4 comentarios to “2001: Una odisea del espacio”

  1. ALTAICA 9 diciembre, 2011 a 20:21 #

    Crítica de 10 absoluto. Y no lo digo por adulación gratuita, pues la crónica, sin extensiones innecesarias a estas alturas de la “película”, es en su concisión un ejemplo magistral de precisión y acierto.

    Puede que yo con esta película no sea imparcial (¿lo soy con alguna?, ¿podría serlo?), pero es una de las películas que más veces he visto y que más veces veré. Habrá otras, sin duda, pero creo que me entenderás al decir que 2001 es comparable a lo que El Acorazado Pontemkin fue para el lenguaje y la técnica cinematográfica. 2001 es no solo “el mayor viaje en la historia del cine”, es pura, dura y magistral evolución en el cine. Hablar de que nos guste o no nos guste, es completamente vacuo, pues su dimensión conceptual, de procedimiento, de capacidad y de abstracción superan cualquier afrenta, la cual sucumbe ante el asombro.

    Sigo pensando que pese a sus posibles excesos, sus lipotimias psicodélicas, sus decorados sesenteros o pretensiones eruditas, la obra es de tal colosal dimensión y magisterio que solo me queda calificarla como obra cumbre entre las obras cumbres del séptimo arte. Su excelencia e innovación la articulan como un monolito de la cultura de un siglo y su imaginario. La anticipación no se pueden entender en el cine sin Metrópolis y sin 2001, y todas las demás serán legatarios de ellas. Una pieza angular en la historia del cine y una de mis películas favoritas. Es a partir de ahí, de ella, cuando su creador comienza un camino inverso, esto es, hacia lo peor de su cine, hacia la megalomanía que lo llevaría a dejarnos resultados como La chaqueta …, La naranja …, El resplandor, Barry … o su testamento cinematográfico, Eyes…, ejemplos de contradicción, petulancia, vacuidad, esteticismo o vanidad, en diverso grado y pelaje.

    • elcriticoabulico 10 diciembre, 2011 a 15:47 #

      2001 no es solo un peliculón, sino que es además una obra que marca un antes y un después. Exige una maestría, una capacidad de “ver más allá” inalcanzable para el 99% de la gente, independientemente de sus aptitudes artísticas. Es una película que exige un genio. Y Kubrick es, en mi opinión, un genio total.
      Y, por favor, seamos parciales a la hora de comentar películas. Si no esto tiene poco sentido.
      Siempre es un placer leerte.

  2. Samuel Regueira 15 diciembre, 2011 a 17:21 #

    Auténtica joyita, en todos los sentidos. Una película para revisitar una y otra vez. Qué auténtica genialidad, a la altura del renombre de Kubrick (artífice de otras mucho más sobrevaloradas).

    Maravillosa, simplemente.

    • elcriticoabulico 15 diciembre, 2011 a 18:16 #

      El caso es que fue la que más me descolocó en su momento, creo que es una cinta para la que es necesaria cierta madurez y cierta educación cinematográfica para disfrutarla plenamente. Es una película mayúscula, aunque me siguo quedando con Senderos de gloria, eh.

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