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Las dos inglesas y el amor

2 Dic

“François Truffaut utiliza el cine para transmitir su amor. Es su medio de expresión vital.”

Fanny Ardant

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Las dos inglesas y el amor

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Las dos inglesas y el amor.

Año: 1971.

Director: François Truffaut.

Reparto: Jean Pierre Léaud, Kika Markham, Stacey Tendeter, Sylvia Marriott, Marie Mansart, Philippe Léotard.

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            Justo diez años después de rodar Jules y Jim, considerada uno de los filmes más emblemáticos de la década de los sesenta, François Truffaut, a quien su defensa de la autoría del director como estandarte de la Nouvelle Vague no le había pesado para evolucionar hacia caminos más honestos y ortodoxos que, como se ve, llegaban a incluir múltiples adaptaciones literarias, se replanteaba la novela original de Henri-Pierre Roché para explorar los aún más insólitos recovecos entre los que yace el esfuerzo de la creación artística.

Es decir, que Las dos inglesas y el amor recoge con libertad el proceso demiúrgico de Roché, basado en una experiencia de juventud y testimoniado por una serie de apuntes anotados en su diario personal, los cuales se fusionan por supuesto con la afín imaginación inquieta y la sensibilidad sin cortapisas del propio Truffaut.

           De este modo, el encantador triángulo amoroso de Jules y Jim encuentra su reflejo en la presente película por medio de los vaivenes, idas y venidas, dilatados apasionamientos y desengaños abruptos que enmarcan en el aspecto vital y existencial a un joven francés (Jean-Pierre Léaud, eterno alter ego del cineasta parisino) y a dos hermanas galesas que gozan de múltiples similitudes con otras personalidades creadoras: las novelistas británicas Emily y Charlotte Brönte –aquí, respectivamente, Muriel, estricta racionalista y emocionalmente contenida, y Anna, sensible y con inclinación por vivir las cosas tal y como le vienen-.

            Enclavada en un escenario de notas fantásticas y oníricas, a medio camino entre el cine y la literatura, en Las dos inglesas y el amor la voz del narrador-creador (interpretada por Truffaut) se entremezcla con la vida de sus criaturas-inspiración, las cuales, a su vez, relatan en primera persona sus puntos de vista por medio de cartas, monólogos y confesiones que, en el caso del protagonista masculino, darán como fruto el libro que cierra el círculo entre ambas obras cinematográficas.

Truffaut envuelve este universo de tensiones sexuales predestinadas, prohibidas, resueltas y por resolver con una pátina poética y delicada, al mismo tiempo que aleja el filme a idéntica distancia de las prosaicas ligaduras del encuentro sexual como acto puramente físico y de cualquier sensiblería fabulosa y acaramelada. Su realización, desbordante de cariño hacia sus personajes y estilizada hasta lindar con el esteticismo, seduce al espectador y le invita a recorrer la evolución de un idilio compartido por tres jóvenes llenos de vida, en especial esas dos hermanas antitéticas y fascinantes encarnadas por las igualmente hermosas Kika Markham y Stacey Tendeter.

            Las dos inglesas y el amor llegaría a las salas con numerosos cortes imprevistos en su montaje primigenio. Descontento con ello, Truffaut elaboraría en 1984 una segunda versión –la que se comenta en esta crítica-, más acorde con sus pretensiones. Sería estrenada a su muerte.

 

Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 7,5.

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