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La sombra del testigo

14 Dic

“Alguna vez oí decir que Hollywood es la celebración de la mediocridad, lo que para mí se ajusta bien a la realidad.”

Mickey Rourke

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La sombra del testigo

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La sombra del testigo.

Año: 1987.

Director: Ridley Scott.

Reparto: Tom Berenger, Mimi Rogers, Lorraine Bracco, Jerry Orbach, John Rubinstein, Andreas Katsulas, Tony Di Benedetto.

Tráiler

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            Había escrito su nombre con letras de oro en los muros de la ciencia ficción con Alien: el octavo pasajero y Blade Runner –que, todo sea dicho, no sería en tiempos de su estreno una película particularmente apreciada por crítica y público-, pero después de filmar semejantes clásicos, a Ridley Scott le iba a costar retomar el pulso a su carrera. Hay quien dice –y cada vez me cuesta más rebatirlo, uno que aún tiene en estima cintas como la despreciada 1492: La conquista del paraíso y Gladiator, en demasiadas ocasiones denostada por su carácter popular- que de hecho Scott nunca lograría tal empeño y que, en vista de su deriva actual –corriente de opinión aplicada gratuita e injustamente a la estimable El consejero-, lo raro es que entregase aquel ya lejano par de obras maestras.

Primero serían los varapalos por Legend, sencillo cuento de hadas ahogado finalmente en la simplonería. Tres años más tarde, los abucheos recaerían sobre La sombra del testigo. El asunto es que, a la hora de atribuir las culpas del fracaso, cabe apuntar antes al libreto que a la dirección.

            La sombra del testigo, mezcla de romance y thriller sustentado sobre una trama de protección de testigos, es un filme perteneciente a esa especie de subgénero que es el de la íntima relación entre el guardaespaldas y su objeto de custodia, en este caso presenta gotas añadidas de La dama y el vagabundo al tratarse los protagonistas de un rudo policía de Queens y una sofisticada y atractiva chica pudiente de Park Avenue, respectivamente.

             El principal problema del guion no es la ligereza e inconsistencia de la historia de amor, narrada en con evidente desgana, el empleo de risibles estereotipos en su inelegante dibujo escrito y visual de caracteres o la rutinaria confección de la intriga policíaca complementaria/paralela, sino el hecho de que todos los personajes parecen comportarse como auténticos botarates –la lamentable labor de vigilancia del detective, el infantilismo de la esposa incentivado por la caricaturesca interpretación de Lorraine Bracco, el inexplicable secuestro final destinado a propiciar una forzada redención profesional y familiar del infiel agente de la ley,…-.

             De este modo, por solvente que sea el tempo del filme, el oficio que le ponga Tom Berenger o lo guapa que aparezca Mimi Rogers, el argumento que debe sustentar la función se hunde por completo a causa de sus flagrantes carencias de verosimilitud, emoción, sensualidad y suspense.

 

Nota IMDB: 6.

Nota FilmAffinity: 5,9.

Nota del blog: 4.

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