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Maborosi

6 Dic

“Creo que el cine ejerce cierto poder hipnótico en el espectador. No hay más que mirar a la gente cuando sale a la calle después de ver una película: callados, cabizbajos, ausentes.”

Luis Buñuel

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Maborosi

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Maborosi.

Año: 1995.

Director: Hirozaku Koreeda.

Reparto: Makiko Esumi, Takashi Naitô, Tadanobu Asano, Gohki Kashiyama, Naomi Watanabe.

Tráiler

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           Posicionado como uno de los directores más relevantes de la cinematografía nipona contemporánea, proclamado heredero legítimo del maestro Yasujirô Ozu por ciertos sectores de la crítica, la carrera internacional de Hirozaku Koreeda comenzaba a sonar con fuerza gracias al León de plata a la mejor dirección obtenido en el festival de Venecia -exaequo con Kenneth Branagh- por Maborosi, su debut en el largometraje de ficción.

            Maborosi es una obra caracterizada por la elegancia. La narración, escueta y sencilla en sus mimbres, describe los avatares de una mujer en el intento de reconstruir su vida y superar el trauma repetido de su experiencia con la muerte –la de su abuela, ocurrida durante la infancia; el presunto suicidio de su marido-. El delicadísimo reflejo de estos fallecimientos –personas que se marchan o desaparecen sin ruido, como atendiendo con serenidad a una llamada ultraterrena-, sirve para definir el tono general del filme.

            Koreeda construye su película desde la renuncia al desgarro y al melodrama en el que fácilmente podría despeñarse semejante su argumento. Su cámara pudorosa mantiene en todo momento la distancia con los personajes –nunca se pasa del plano medio- sin que por ello su mirada sea fría. Al contrario, el cineasta tokiota obtiene con ello una atmósfera de incomparable intimidad.

Las imágenes acarician con dulzura y franqueza la evolución del drama por medio de abundantes de planos fijos de hermosa composición, tomas pausadas y el empleo de colores apagados y luz natural, perfectos para plasmar ese aura melancólica y apesadumbrada de la que no consigue desprenderse la protagonista a pesar de su nuevo matrimonio en la remota y fría costa de la península de Noto.

La imperecedera presencia del amor perdido, que no se ausenta.

            En consecuencia, el tratamiento del tema es igualmente comedido y sutil. La conjunción entre el cariñoso retrato de caracteres -dibujados con encomiable humanidad desde primero hasta el último- y la suave pero compleja calma del guion, permite que Maborosi despierte con autenticidad una amplia y conmovedora gama de sensaciones sin que por ello se condene a caer en la vulgar pornografía emocional.

 

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 8.

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