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Repulsión

28 Dic

“Los únicos monstruos que existen son los que tenemos dentro de nosotros mismos. Sin embargo, parece que el mercado exija siempre al vampiro con los caninos afilados y saliendo del ataúd o bien la desagradable cara de la criatura de cartón piedra.”

Mario Bava

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Repulsión

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Repulsión

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Año: 1965.

Director: Roman Polanski.

Reparto: Catherine Deneuve, Ian Hendry, John Fraser, Yvonne Furneaux, Patrick Wymark.

Tráiler

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            En su segundo largometraje, rodado en inglés y ambientado en Londres, el cineasta polaco Roman Polanski encontraba las claves del cine que le haría célebre: películas de terror psicológico, escenificadas en un lugar en principio cotidiano y seguro como la propia vivienda y en los que los protagonistas sufren el hostigamiento de una amenaza que parece provenir del interior de su mente, arrasada por el impacto traumas y trastornos somatizados en forma de desasosegantes paranoias y alucinaciones.

            Repulsión -a la que seguirían La semilla del diablo y El quimérico inquilino para configurar la denominada “trilogía de los apartamentos”-, se adentra en la degradación terminal de la cordura de una joven (Catherine Deneuve) cuya animadversión patológica hacia el género masculino se materializa a través de recurrentes delirios de violación.

            Polanski traslada la perspectiva perturbada de la muchacha a la atmósfera densa, enfermiza y claustrofóbica que domina el filme, que permite sentir en carne propia el acoso sudoroso y hediondo, cargado de tensión sexual, que cree sufrir por parte de los hombres –todos ellos culpables bajo su punto de vista, independientemente de sus intenciones-.

La constante y enervante incidencia del apartado de sonido –el reloj, las campanas, los gemidos sexuales de la hermana,…- impregna de manera paulatina una sensación de inquietud, la cual se acentúa al máximo gracias a la naturaleza de la protagonista y la interpretación que de ella hace Deneuve: ausente y sonámbula, desvalida, irritante, enajenada y siniestra a partes iguales, atrincherada en un refugio decrépito que, en paralelo a su descenso a la demencia, parece a su vez desmoronarse sobre su ser, lo que incrementa esa sensación de agobio y acorralamiento anteriormente apuntada.

            En contraste con la cierta redundancia en la exposición de las malsanas fantasías de la mujer -a pesar de su utilidad para describir con progresiva intensidad el resquebrajamiento de los últimos muros de la razón-, destaca la sutileza, elegancia y expresividad con la que Polanski describe las raíces psicológicas del caso: una mirada casual capturada en una fotografía que es capaz de decirlo todo mediante la pura insinuación.

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Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 7.

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