Calles de fuego

20 Abr

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Año: 1984.

Director: Walter Hill.

Reparto: Michael Paré, Diane Lane, Amy Madigan, Rick Moranis, Willem Dafoe, Deborah van Valkenburgh, Richard Lawson, Rick Rossovich, Bill Paxton, Stoney Jackson, Elizabeth Daily, Lee Ving.

Tráiler

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            Calles de fuego es un cuento de caballeros andantes, princesas en peligro y malvados monstruos que quieren poseerlas. Calles de fuego es también un western donde el pistolero errante se enfrenta al cacique de la ciudad para salvar a la chica en apuros. Calles de fuego es una película ambientada en los años cincuenta, pero también en los ochenta y, de paso, en un futuro inconcreto. Calles de fuego es una fábula del rock and roll.

            Entre el pulp, el cómic y el fantástico, Walter Hill recoge arquetipos tradicionales para arrojarlos a un universo donde la noche se enfrenta a la luz de neón, cuya tonalidad y cromatismo procede de la frontera con lo onírico, con lo irreal. Dentro de esta estética y esta atmósfera, orgullosamente artificial, coquetamente atractiva, tiene cabida el romanticismo arrebatado que demanda la historia. Épica urbana que, dentro de la filmografía del cineasta, entronca en espíritu con la de Los amos de la noche (The Warriors) en su ejemplo más evidente. Son ingredientes que se encuentran pues al filo de lo imposible, en el límite de lo directamente kitsch, pero que entregan una obra que seduce y deja recuerdo de su carisma.

Las tribus de este mundo salvaje, lideradas por Willem Dafoe y su rostro vampiresco, atentan contra la estrella que lo ilumina, una rock star de regreso a casa que luce la dulce belleza de Diane Lane. Como de regreso a casa, retornado de un limbo de dolor y endurecimiento, está también el héroe, impasible ante cualquier adversidad y con el que Michael Paré reparte tiros sin mudar el gesto, todo autoconfianza, arrastrando palabras con melancólica desgana, como si fuera John Wayne -quien también había retornado misterioso de la nada para completar una misión de rescate en Centauros del desierto-.

            Acorde al palpitar del relato, Calles de fuego exhibe una potente banda sonora, capaz de contagiar su energía juvenil incluso a un tipo relativamente alérgico a la música ochentera como servidor. Por supuesto, su ritmo electriza el montaje del filme -más allá de escenas que son auténticos videoclips-, impregnado este también de sabores urbanos como esas cortinillas que imitan el paso de un vagón de tren o de metro.

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Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6,3.

Nota del blog: 7,5.

10 comentarios para “Calles de fuego”

  1. tony kanapes 20 abril, 2020 a 13:17 #

    Peli de ritmo irregular, que va de mas a menos, pero repleta de encanto. Una de mis pelis favoritas de Hill, sobre todo porque es capaz de crear un mundo propio basado en su adolescencia y colarlo en el imaginario colectivo.

    Y el compact de la banda sonora lo guardo como una joya en mi colección, aunque solo sea por las dos canciones de Jim Steinman, debe ser recordada.

    • elcriticoabulico 20 abril, 2020 a 13:26 #

      A mí es una peli que me ganó por completo, ni siquiera la vi demasiado irregular dentro de las limitaciones que pueda tener por ser como es. Camina sobre esa finísima línea que separa lo ridículo de lo sublime, haciendo equilibrios con una venda en los ojos. Me lo pasé fenomenal con ella. Y esos dos temas es que son como una descarga de energía total.

  2. Deckard 20 abril, 2020 a 17:19 #

    No me convence. Creo que solo la he visto entera una vez. Y eso que Walter Hill me merece todos los respetos y que Diane Lane siempre ha sido un bellezon (y lo sigue siendo ahora, con el encanto añadido de los buenos vinos que mejoran con la edad). Y ella aquí está como un pulpo en un garaje. No sé. Esa ambientación retrofuturista no acaba de hechizar porque Hill no es un director de ambientes, sino de narraciones ásperas. Y aquí lograr una atmósfera glamourosa en el mundo del rock podría haber tenido su importancia. Ese papel de marimacho de Amy Madigan podría hacernos pensar que su marido, Ed Harris, tiene pujos de sumiso servil. Y Willem Defoe, con esos pantalones de cuero y ese maquillaje tan excesivo resulta demasiado pintoresco. No hacía falta pintarle la cara a lo Bela Lugosi para convencernos de lo cabron que puede llegar a parecer… Eso sí., me gustaría volver a recuperar su banda sonora porque en su día no le preste la atención requerida.

    Saludos.

    • tony kanapes 20 abril, 2020 a 21:20 #

      Deckard, ya estás tardando en volver a escuchar su banda sonora.

      • Deckard 20 abril, 2020 a 23:50 #

        No. Ya se que en su día lo peto, pero como yo la vi como veinte años después del estreno y estaba más atento al argumento que a la música, no le preste la atención debida a las canciones. Pero me habéis despertado el gusanillo….

    • elcriticoabulico 20 abril, 2020 a 21:48 #

      Ah, pues le pone bastante empeño para ser estrella de rock. Hombre, es de esas personas que siempre tienen mi voto a favor, pero se la ve convencida. Tanto como Madigan haciendo de Nick Nolte. Grotesco es Dafoe como exagerado es todo, la verdad. El caso es que otros delirios de Hill así del estilo me han llegado a irritar, pero esta la vi tan desacomplejada y tan decidida en su fábula que me prendó. La banda sonora, por cierto, anda por ahí accesible en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=XRHvZg-Z7cE&list=OLAK5uy_lQCzxP_q0dkwWXngp-rwc-9CLOnoNHSLY

      • Deckard 21 abril, 2020 a 00:21 #

        Sí. La canción principal la recordaba bien, y es muy espectacular, en la línea no sé, de unas Runaways ochenteras. Bastante chula. Pero me refiero a que tengo que profundizar en todas las demás de la banda sonora…..(Por cierto ¿quien canta? Tengo entendido que Diane Lane, desde luego, no…..)

        Y en cuanto a Walter Hill, ha tenido una carrera irregular. Con muchos altibajos. Tengo pendiente de ver “El luchador”, que tiene mucho prestigio. Y con toda la fama que tiene “Drive”, me parece un poco injusto que la gente recuerde tan poco “Driver”, que es una película bastante maja (“Drive”, aunque me gusta muchísimo, no deja de ser casi un corta-pega postmoderno , así que habría que reivindicar la original). “Forajidos de leyenda”, cuando la vi por primera vez me encantó, con la particularidad esa de estar protagonizada por tres sagas de hermanos (los Quaid, los Carradine y los Keach), algo que le daba un encanto especial, aunque cuando la volví a ver no me impactó tanto. Pero es bastante recomendable. “Lïmite 48 horas” fue una de las películas fundacionales de la “buddy movie” que tan tópica se hizo en los 80. “La presa” es una interesante película de culto. Bueno, no había pretendido hacer un repaso completo a su filmografía, pero algo que a lo mejor muchos no saben es que Walter Hill estuvo a punto de dirigir “Alien”, en la que figura como productor (y en casi toda la saga). No creo que en sus manos hubiera resultado tan bien como ahora la vemos. Scott era un director más apropiado. En los 80 Hill trabajó muchísimo. Hizo ese homenaje a Robert Johnson (“Crossroads” con el entonces en boga Ralph Macchio, hoy casi un “juguete roto”) y otra un tanto extraña: “Johnny el guapo” (con Mickey Rourke: ahora que lo pienso a lo mejor Hill es un poco cenizo).

        Una suya que por una u otra razón nunca he conseguido ver entera es “El último hombre” (y eso que soy fan de “Cosecha roja” de Hammett). Pero no sé lo que pasa. No es que se vea fácilmente, pero en algunas épocas en las que se ha emitido por televisión, o me venía mal, o la he cogido empezada y no me apetecía. En su día me la perdí en el cine y no acabo de encontrar el momento adecuado para darle un visionado completo….

        Como curiosidad, decir que Walter Hill tiene mucha amistad con el productor (también de “Alien”) y guionista David Giler (guionista de “Esta casa es una ruina”, película que es un poco rígida en sus gags, pero que destila algunos chistes muy mordaces y una mala leche tremenda contra los agentes inmobiliarios y los gremios de la construcción). Giler también es muy amigo de Jose Luis Garci, porque creo que vive en Marbella (o al menos, pasa largas temporadas allí).

        Hill es un director de la escuela de Sam Peckinpah. Un tipo de apariencia ruda y que hace un cine muy masculino. Obviamente, lo suyo no son las estéticas sutiles, pero en algunas ocasiones, sus películas tienen mucha fuerza y son muy recomendables. Los cinéfilos más jóvenes deberían de tratar de hacerse un breve ciclo suyo, porque a lo mejor descubren un puñado de pequeñas joyas que les alegren el día..

        Un saludo.

        • elcriticoabulico 21 abril, 2020 a 13:29 #

          Canta una tal Laurie Sangent, que por lo visto debía de pertenecer al grupo que hace los coros en la escena. Aunque estuvieras más atento al argumento, la música, en sí misma, era parte del argumento, hombre.
          Hill es un poco Peckinpah… pero más por admiración que otra cosa. De hecho, cuando le rinde homenajes, como en Forajidos de leyenda, me pone bastante nervioso. Pero sí, es muy masculino, como otros anacronismos rodantes de la época como John Milius (de hecho, se aliarán en Gerónimo y Traición sin límites, que debería revisar porque creo que ahora, con mayor conocimiento, le cogería mejor el punto). Quizás como una vertiente de eso mismo, Hill es a la vez bastante comiquero. Por lo general, suele haber una mezcla de fantasía de tebeo, esencias noir y destilaciones westernianas en sus películas, con mayor o menor ironía o romanticismo en su empleo. Irregular, efectivamente. Hay veces que se le fue la olla en bastantes proyectos y ha acabado su carrera de director bastante reguleramente. La que más me guste de su filmgrafía será La presa.
          Un saludo, Deckard.

  3. Deckard 21 abril, 2020 a 13:58 #

    Si. Ya se que todo esto era un homenaje al rock y que Diane Lane era la cantante, pero lo que quería decir era, que la tenía bastante olvidada en general. Salvo porque hace unos años, Antonio Martínez en “Notas de cine” de la cadena SER volvió a hablar de la peli y (como ahora) hice un propósito parecido de indagar en la banda sonora, pero lo dejé correr. Pero me da, que esa música (“Nowhere fast” es muy buena, aunque me da que un poco larga para las radioformulas, hecho que quizás explica que en algunos países está peli en su estreno no tuviera mayor eco comercial) es lo único un poco memorable de “Calles de fuego”. El reparto es buenísimo, y la música también, pero aquí el trazo de Hill me parecio un poco de brocha gorda. Comprendo que la viste con espíritu abierto y que te hizo pasar un buen rato, pero no creo que sea la típica película a la que vuelva uno muy a menudo….
    Un abrazo.

    • elcriticoabulico 21 abril, 2020 a 16:39 #

      Tonight Is What It Means To Be Young tampoco es moco de pavo. Sí, ese juego con arquetipos de una pieza, como de cuento tradicional, entiendo que pueda tenerse por brocha gorda. Yo lo veo parte del juego y creo que queda bien. Pero comprendo perfectamente lo contrario, porque con algunas de Hill, como digo, me ha ocurrido.
      Un abrazo, Deckard.

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