Tag Archives: Rescate

En realidad, nunca estuviste aquí

9 Nov

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Año: 2017.

Directora: Lynne Ramsay.

Reparto: Joaquin Phoenix, Ekaterina Samsonov, Judith Robers, Alessandro Nivola, Alex Manette, John Doman.

Tráiler

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          Es importante no tomarse demasiado en serio a uno mismo. En lo que respecta al cine, esto significa rehuir las tentaciones de una grandilocuencia inflada a través, por ejemplo, de la apertura a la ironía o el reconocimiento del espíritu de la serie B. Y, con buen tino, En realidad, nunca estuviste aquí se abraza sin tapujos al espíritu de la serie B que domina su naturaleza. Por ello, a pesar de abordar premisas coincidentes como el trauma del veterano de guerra y los sucios callejones de la depravación sexual, su narración no se adentra en el retrato sociológico/psicológico de una comunidad enferma que podría firmar un autor como Paul SchraderTaxi Driver, Hardcore: Un mundo oculto-. Ni tampoco da rienda suelta al sentimentalismo en su aproximación al clásico de la redención del antihéroe dudoso por medio de la salvación del menor inocente –León, el profesionalEl fuego de la venganza, El hombre sin pasado…-.

          En realidad, nunca estuviste aquí mantiene la sórdida trama que afronta el protagonista dentro de los parámetros de un esquematismo tendente a la abstracción, en línea con un dibujo de la ciudad como un caos de movimientos inquietantes, sonidos estridentes y música inarmónica. Son elementos que conforman un escenario inestable, acorde a la volatilidad latente del personaje, mercenario solventador de secuestros a mazazo limpio, hombre con demasiado tiempo al borde del abismo y que pende de él con el tormento de poseer aún rescoldos de humanidad -las escenas cotidianas, introducidas también con equilibrio-.

El relato, pues, no se entrega al regodeo de la exploitation y al mismo tiempo, al renunciar a cualquier pretensión analítica o de denuncia creíble, evita que su evolución se desmonte a causa de una elaboración en exceso pormenorizada o intrincada. Es una historia correosa pero templada, de sencillez sin contemplaciones pero cuidada con atención.

          La directora y guionista escocesa Lynne Ramsay arroja el filme, contenido en 95 minutos, con una concisión de otros tiempos, con un notable uso de la elipsis y el fuera de campo en la plasmación de una violencia que no por ello es menos contundente. Su fisicidad que reside en lo que se escucha, en lo que se sobreentiende. En la presencia de un contundente martillo erigido en icono del pulp posmoderno –Oldboy, Drive-; en el hastío convertido en minimalismo gestual de Joaquin Phoenix, cuyo físico es puro escombro abandonado; basto, cansado y rotundo. Con idénticas armas -la precisión y la potencia-, la cineasta consigue incorporar recursos psicologistas a golpe de flashback, esquivando al límite una cierta inclinación al abuso que es más palpable hacia el desenlace. Menos éxito tienen los contrates con composiciones de ambiciones líricas y detalles de ejercicio de estilo. 

          Premios al mejor libreto y mejor interpretación masculina en el festival de Cannes.

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Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 6.6.

Nota del blog: 7,5.

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Dunkerque

26 Jul

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Año: 2017.

Director: Christopher Nolan.

Reparto: Fionn Whitehead, Aneurin Barnard, Mark Rylance, Barry Keoghan, Tom Glynn-Carney, Cillian Murphy, Tom Hardy, Jack Lowden, Kenneth Branagh, James D’Arcy, Harry Styles.

Tráiler

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         Como prestigioso director de blockbusters, el estilo narrativo de Christopher Nolan tiende al encadenamiento constante y la acumulación de escenas climáticas, a la construcción de colosales arquitecturas de montaje cuyos ramales colisionan entre sí a ritmo trepidante. El frenesí bélico, por tanto, semeja campo abonado para la aplicación de esta estructura de altas revoluciones, de tensión límite sostenida con tiralíneas.

En este sentido, Dunkerque reconstruye esta batalla y evacuación aliada en la Segunda Guerra Mundial frente al entonces imparable enemigo nazi utilizando como plantilla el esquema que Nolan aplicaba en la operación central de Origen, donde tres capas del subconsciente, desplegadas en diferentes espacios temporales, convergían a contrarreloj en dirección a un mismo objetivo. Y es similar asimismo a la que se desarrollaba a través de distintas dimensiones espaciotemporales en la todavía más ambiciosa Interstellar. Esto es, tres escenarios -el espigón de la ciudad sitiada, la travesía de una embarcación de ocio levada para el rescate del contingente y la misión de un avión de combate de la RAF; tierra, mar y aire- que avanzan de dificultad en dificultad, de peligro en peligro, de imposible en imposible, hasta el desenlace ansiado, mientras desde la banda sonora de Hans Zimmer -traductor musical del torbellino gramatical del cineasta británico- no deja de sonar el tictac del cronómetro.

         Desde el primer momento, Dunkerque apabulla al espectador y lo empuja contra la butaca. El caos, bien organizado visualmente, eleva la adrenalina a la par que el instinto de supervivencia mueve al soldado raso o que el templado aviador persigue, derriba y escapa de los stukas alemanes. El sonido es ensordecedor, los proyectiles parecen caer en la sala y las balas rebotar en sus paredes. El suelo tiembla con los estallidos y también con el ritmo y el volumen creciente de la partitura del compositor alemán. La guerra como espectáculo. Dunkerque es una película tremendamente dinámica. Nolan hace gala de su férreo dominio del tempo y el montaje, que coordina y encaja al milímetro este rompecabezas de tres caras. Su pretensión apunta a sentir la batalla, no tanto a crear un marco reflexivo entorno a ella. Quizás por esta razón, debajo del ruido y la furia -y del entretenimiento-, hay cierta sensación de vacío, de ausencia de alma.

         Si la aparatosidad formal y conceptual de Interstellar servía para exponer un discurso sensiblero, en Dunkerque el apartado humano, más allá de apuntes sobre el salvajismo del hombre reducido a bestia que intenta salvar su pellejo, es más escaso que contenido. O, mejor dicho, cuando aparece es un tanto tópico -la abnegación del piloto Farrier- o directamente pueril -el pequeño George, orgulloso de hacer algo verdaderamente grande, personificación del sacrificio civil británico en el conflicto-.

La obra agradece que, con relativa honestidad, el guion no abunde en exceso en melodramatismos heroicos -dejando de lado el enfático alegato final- y que, por encima de ello, el tercio de la playa consiga arrojar imágenes de inquietante, penetrante y fantasmagórica desesperación -el episodio del amanecer que sigue al torpedeo del barco de rescate-. Protagonizada por Fionn Whitehead -un actor que parece sacado del Free Cinema-, es esta la trama más sugerente y con mayores posibilidades -cinematográficas y filosóficas-, sobre todo en comparación con todo lo que ocurre a bordo del bote de recreo, a pesar de que cuenta aquí con la sólida presencia de Mark Rylance. Pero al compartir metraje con los otros dos segmentos, su potencial se diluye en parte y desaprovecha.

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Nota IMDB: 8,7.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 7.

The Haunted World of El Superbeasto

28 Jun

“Hace seis años compré dos casas separadas de la familiar. Tengo mis casas para mis monstruos y otra casa para vivir. Vivo con mi familia y de vez en cuando voy a ver a mis monstruos, con los que vivo un romance perpetuo. Lo llevamos bien.”

Guillermo del Toro

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The Haunted World of

El Superbeasto

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The Haunted World of el Superbeasto

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Año: 2009.

Director: Rob Zombie.

Reparto: Tom Papa, Sheri Moon Zombie, Paul Giamatti, Tom Kenny, Rosario Dawson, Brian Posehn, Rob Paulsen.

Tráiler

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           Son dibujos animados, sí, pero eso no supone en modo alguno la renuncia de Rob Zombie, una de las figuras más personales y relevantes dentro del cine de terror actual, a su particular sensibilidad cinematográfica -principalmente porque, artista polifacético, estos son la adaptación a la gran pantalla de su incursión en el cómic-. Más aún, esta circunstancia contribuye incluso a exacerbarla gracias a  la esencia gamberra y libérrima del proyecto, donde la animación permite además burlar las limitaciones de la imagen real, de la contención cinéfila y hasta de la lógica.

           The Haunted World of El Superbeasto es un catálogo de filiaciones y fetichismos desplegado en el marco de un universo fantástico: uno de esos mundos paralelos que habitan los fanáticos de la ficción terrorífica en estimulante compañía de sus héroes, sus villanos y, especialmente, sus queridos y adorados monstruos.

Todas las criaturas del género -ya sea en su periodo clásico, de serie B, revisionista, de exploitation o contemporáneo-, están citadas a convivir en esta sociedad paralela, como sumergida en los pinceles de Tex Avery o del primer Ralph Bakshi, y en la que un campeón enmascarado de lucha libre mexicana, El Superbeasto, es la celebridad local que combate el crimen que perturba el escenario, en este caso provocado por el ansia del Doctor Satán -antes Steve Wachowski-, por encontrar a su nueva y blasfema esposa, quien despertará definitivamente sus maléficos poderes.

           La película, tan irreverente como cariñosa hacia su objeto de culto, avanza encadenando gags sin mayores pretensiones, sin ataduras argumentales más allá de un esquema elemental. The Haunted World of el Superbeasto es, en síntesis, una herramienta para el disfrute de Zombie y sus amigos, quienes no obstante permiten participar del juego también al espectador -ya sea igual de aficionado que ellos, o no, a este microcosmos- por la vía del humor escatológico combinado con erotismo despendolado y un frenético festival-homenaje metacinematográfico –que, asimismo, por supuesto, abarca inevitables autorreferencias-.

En ocasiones puede resultan un tanto repetitiva a causa de esta ligereza, entregada con devoción a la ocurrencia puntual y la ofrenda desatada, pero a grandes rasgos divierte por su apasionada incontención idólatra y su sentido del delirio.

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Nota IMDB: 6,1.

Nota FilmAffinity: 5,5.

Nota del blog: 6.

No tocar la pasta

4 Feb

La melancolía del gángster. No tocar la pasta para la sección de cine clásico de Bandeja de plata.

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Parque Jurásico III (Jurassic Park III)

28 Jun

“El problema con una película como Jurassic Park no es lo que hacen los dinosaurios, sino lo que hace la gente.”

Alexander Payne

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Parque Jurásico III

(Jurassic Park III)

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Parque Jurásico III (Jurassic Park 3)

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Año: 2001.

Director: Joe Johnston.

Reparto: Sam Neill, William H. Macy, Téa Leoni, Alessandro Nivola, Trevor Morgan, Michael Jeter, John Diehl, Bruce A. Young, Taylor Nichols, Laura Dern.

Tráiler

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           Viejos protagonistas, nuevos y más poderosos adversarios; idéntica ambición de explotar el gancho popular de los dinosaurios. En 2001, cuatro años después de la segunda entrega y ocho de la primera, y a pesar del cambio en la dirección –Steven Spielberg se reservará labores de productor ejecutivo, sustituido por Joe Johnston como realizador mientras que el libreto no estará basado en un original en papel de Michael Crichton pese a tomar ideas de las dos novelas utilizadas anteriormente-, el parque reabría sus taquillas, ávido de una nueva remesa de dólares cosechados entre los incondicionales de los lagartos terribles.

           Parque Jurásico III es la celebración de la propia saga, repleta de autorreferencias y con un sentido del espectáculo que prefiere la redundancia a la diversificación. Más liviano -y corto, alrededor de hora y media de metraje- que sus precedentes –El mundo perdido ya adolecía de cierta pesadez-, este tercer episodio apuesta por incrementar el peso de la tecnología digital, más avanzada que en el momento de estreno de la serie, aunque sin prescindir de la fisicidad de los muñecos animatrónicos que tan buenos réditos le habían reportado hasta ahora. Johnston demuestra que no es Spielberg con una factura visual menos rotunda pero sí que, al menos, sabe conducir con ritmo un blockbuster, su principal campo de acción en el cine.

Por su parte, el guion, elaborado a seis manos y entre las que destaca Alexander Payne, interesantísimo cineasta, infiltra una mayor dosis de humor en el conjunto de la mano de la desastrosa pareja de divorciados encarnada por William H. Macy y Téa Leoni, en búsqueda de su hijo en común, desaparecido en la isla de Sorna, la zona B de InGen o su criadero de dinosaurios, con la ayuda contra su voluntad del doctor Grant (Sam Neill), protagonista del filme inaugural. A su vez, los redactores se esfuerzan (poco) en dotar de un trasfondo tridimensional a sus personajes –el drama familiar de pérdida y reconciliación; la tentación y la redención-, pero resulta tan tópico y somero que apenas aporta nada.

Respecto a las estrellas del filme, los velociraptores y los tiranosaurios quedan sustituidos –además de manera gráfica en su presentación, con un duelo entre carnívoros que deja las cosas claras en cuanto al poder del bicho en cuestión-, por el mayor depredador conocido entre los dinosaurios: el Spinosaurus Aegypciacus, menos fotogénico que los anteriores. Sin embargo, el culto al velociraptor no desaparece, sino que avanza un nuevo paso hasta dotarlos de una inteligencia que no duda en trasgredir la verosimilitud –que intuyan la desaparición de un par de huevos como un robo recobrable y no como un acto de depredación para alimento por parte de otra especie desconocida-.

           Dado que al fin y al cabo Parque Jurásico III es una película sencilla de ver, que en conjunto tampoco se toma demasiado en serio y en la que siguen apareciendo dinosaurios muy curiosos, consigue pasar el corte. Y, aunque más discretos que Parque Jurásico y El mundo perdido, obtendría unos jugosos réditos en las salas del mundo entero.

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Nota IMDB: 5,9.

Nota FilmAffinity: 4,8.

Nota del blog: 5,5.

Jauja

6 Ene

“El cine es un misterio. Es un misterio para el propio director. El resultado, el film acabado, debe ser siempre un misterio para el director, de otra forma no sería interesante.” 

Andrei Tarkovsky

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Jauja

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Jauja.

Año: 2014.

Director: Lisandro Alonso.

Reparto: Viggo Mortensen, Viilbjørk Malling Agger, Diego Román, Ghita Nørby, Mariano Arce, Misael Saavedra, Adrián Fondari.

Tráiler

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           En el pase de prensa de Jauja para los periodistas argentinos, los distribuidores olvidaron incluir los subtítulos para los segmentos hablados en danés y que principalmente protagoniza Viggo Mortensen. Los presentes obviaron el error hasta una conversación de unos diez minutos situada al final del metraje, íntegramente en el idioma nórdico y de aspecto decisivo para esclarecer el significado de la obra. Mortensen, asistente al evento, hubo de pedir disculpas, advertir de que la omisión no era voluntaria y anunciar que se volvería a reproducir el filme desde ese preciso instante. A modo de sentencia, el actor descerrajó sin pelos en la lengua que, de todas maneras, “con subtítulos tampoco se entiende una mierda”.

           Efectivamente, a un servidor le resulta complicado descifrar qué quiere contar Lisandro Alonso en Jauja, si es que acaso desea contar algo. El argumento sitúa a un capitán danés (Mortensen, muy implicado en la producción, algo desorientado en la interpretación) y a su hija en la inmensidad desértica de la Patagonia, envueltos en unas razones que permanecen ocultas en el enigma y reducidos al absurdo por una naturaleza prodigiosa y sobrecogedora, así como por la patética incomunicación que domina esa expedición babélica perdida en la nada y condenada de antemano, sean cuales sean sus intenciones.

           El minimalismo y la abstracción de su argumento, determinado por la fuga de la muchacha con un joven soldado y su búsqueda por parte del padre, provocan que resuenen sobre el escenario ciertos ecos de Aguirre, la cólera de Dios –la persecución alucinada e irracional de El Dorado, aquí supuestamente de Jauja, indica la introducción-, y también de los acid-western de Monte Hellman o de la literatura de Joseph Conrad -la inmersión en una especie de purgatorio irreal indirectamente guiada por la figura casi sobrenatural, fantasmagórica y siempre latente del renegado Zuluaga y su ejército de indígenas, quien podría emparentarse con del Kurtz de El corazón de las tinieblas y Apocalypse Now.

           Abandonándose a un esteticismo telúrico un tanto plastificado e incluso de aspecto artificioso en ciertas escenas, Alonso trata de inducir la hipnosis del espectador para que se embarque en el viaje sin rumbo del militar danés, enmarcado en fotogramas que recuerdan a las fotografías de principio de siglo por su composición y sus esquinas redondeadas.

Sin embargo, esa trama conceptual con giros surrealistas no sería una puerta de acceso a una indagación metafísica –o, si lo es, no consigue su propósito en caso del que suscribe-, sino que más bien parece envolver el vacío en una aparatosa pretenciosidad, engoladamente inaccesible, que en el fondo poco o nada tiene que decir, entregándose por completo a la supuesta sugerencia sensitiva y subconsciente de sus imágenes.

 

Nota IMDB: 6,6.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 4.

Asalto al poder

10 Oct

El artículo original, en el tercer capítulo de El Piniculista. Digo El Peliculista.

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