Traición sin límites

15 Nov

“¿Narcotraficantes mexicanos? Tenemos que bajar allí, matarlos a todos y arrasar el lugar con bulldozers para que cuando despiertes al día siguiente, no quede nada en absoluto. Creo que si se tiene fuerza militar, hay que emplearla.”

John Milius

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Traición sin límites

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Año: 1987.

Director: Walter Hill.

Reparto: Nick Nolte, Powers Boothe, María Conchita Alonso, Michael Ironside, Clancy Brown, Rip Torn.

Tráiler

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            No podía esperarse menos de la colaboración entre Walter Hill y John Milius, guionistas capaces de escribir libretos más que notables –La huida, Límite: 48 horas; Dillinger, Apocalypse Now, Conan, el bárbaro, respectivamente- pero propensos a la irregularidad y a la loa a la fuerza bruta y al militarismo hasta extremos a veces risibles –Aliens: el regreso, Danko: calor rojo; Amanecer rojo, inspirar el personaje paródico de ese Walter Sobchak incapaz de dejar atrás la Guerra del Vietnam inclusive-, que una cinta de tipos duros, justicieros con pistola y militares heroicos y crepusculares.

           Traición sin límites es un batiburrillo con aire de western en el que un incorruptible ranger de Texas (Nick Nolte) ha de lidiar día a día en su feudo con la degradación espiritual y la violencia del tráfico de drogas, dirigido por su amigo de toda la vida (Powers Boothe) desde el lado opuesto de la frontera, de la moral, de la ley y del corazón de su chica (María Conchita Alonso). Por si no fuera suficiente, esta titánica y viril lucha entre camaradas va a pillar por medio a un secreto cuerpo de élite del ejército, émulos del entonces exitoso Equipo-A, que busca recuperar del banco local pruebas incriminatorias del susodicho narco, disimulándolo astutamente con un robo a la luz del día, con explosivos y tecnología puntera (de los ochenta). Casi nada.

            Un guion delirante que da lugar a una historia sin demasiada lógica al servicio de una ensalada de tiros, testosterona mal controlada, mexicanos desaliñados, justicia sumarísima, cocaína, melodrama machista forzado y algún tímido chascarrillo metido con calzador, todo ello aderezado con una de esas deleznables bandas sonoras propias de la década –qué afición por el sonido electrónico y por marcar los tiempos con la batería, señor, señor-, y que, no contento con incluir sin venir a cuento una presentación inicial de personajes que homenajea a un western mayúsculo como Los profesionales, tiene finalmente la desfachatez de dedicarle otro execrable tributo a la gigantesca Grupo salvaje.

            Poco se puede rescatar del naufragio, a excepción de un Nick Nolte que por lo menos le pone empeño al asunto.

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Nota IMDB: 6,3.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 3,5.

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