Sombras

28 May

“Cineastas como John Cassavetes siempre me han motivado bastante porque en ningún caso intentaron hacerse un hueco en el mercado, hacían cine solo porque necesitaban expresarse.”

Jim Jarmusch

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Sombras

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Sombras

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Año: 1959.

Director: John Cassavetes.

Reparto: Ben Carruthers, Lelia Goldoni, Hugh Hurd, Anthony Ray, Dennis Sallas, Tom Reese, David Pokitillow, Rupert Crosse.

Tráiler

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          Quizás mostraba menos arrogancia artística que la Nouvelle Vague francesa y menos voluntad de compromiso que el Free Cinema británico -y quizás por ello también es menos popular en este presente actual tan dado al olvido-, pero, igual que ellos, la escena cinematográfica estadounidense poseía en el cambio entre los cincuenta y los sesenta una corriente revolucionaria y vanguardista que, desde los márgenes del sistema –artístico y social- pugnaba por volcar patas arriba lo establecido –en lo artístico y en lo social-, y por regenerar la salud y la pureza de un séptimo arte viciado por el conformismo y la complacencia hacia sí mismo y hacia el público.

El actor neoyorkino John Cassavetes se arrogaría la bandera de este cine underground norteamericano. Sombras, su debut al otro lado de las cámaras –y en la escritura de guiones y la edición-, será calificado por algunos estudiosos como el nacimiento del cine independiente en el país de Hollywood. Cabe empezar a describirla por el final: “el filme que usted acaba de ver es una improvisación”, revelan los créditos de cierre. A partir de un esquema argumental de base, Cassavetes, secundado por compañeros de clase, amigos y voluntarios en el equipo de realización y el reparto, deja fluir los diálogos al ritmo de la calle, que es el que aporta este grupo heterogéneo y desacomplejado de gente que comparten con el creador su deseo de hacer tábula rasa con el cine y, además, los medios necesarios para tal fin.

          A juego, y anticipando la tendencia que se consolidará con la llegada del Nuevo Hollywood años después, en busca de un realismo fresco y renovador, Cassavetes se lanza con su cámara portátil de 16 milímetros a las aceras de una Nueva York que, desde sus métodos de guerrilla urbana, fomentados por la carencia de permisos de rodaje, ofrece un escenario natural idóneo; caótico e inimitable por cualquier trabajo de estudio. El escenario perfecto donde liberar el desarrollo del relato, que se adentra entonces en el ambiente juvenil, nocturno y jazzístico –otra improvisación por definición- de la gran ciudad. Parajes semejantes a los que Jack Kerouac, bardo de la libertad, cantaba en la referencial En el camino. No obstante, Sombras, que es libre hasta de sí misma, también critica al beatnick reducido en moda del momento, en sensación limpiada, envasada y comercializada para su consumo burgués.

“Si eres tú mismo, no puedes sufrir daño alguno”, sostiene la protagonista femenina convirtiendo en suya una de las máximas defendidas por Cassavetes en su vida. La personalidad contestataria e independiente de esta veinteañera, uno de los tres hermanos que vertebra la narración –concepción familiar que parece alegórica: ninguno pertenece a la misma raza, dada la ascendencia étnica de los intérpretes-, será otro de los puntos de rebelión de la película, que se atreve a retratar sin tapujos una relación sexual no intermediada por el matrimonio y en la que la mujer desempeña un papel fundamental en el asunto.

Su caso se inserta en el entramado de angustias y desencantos existenciales que domina el drama, extendidas por medio de cada hermano hacia el terreno artístico, romántico o simplemente vital.

          Orgullosamente imperfecta –o no tanto, puesto que tras la mala acogida de los primeros pases en 1957 y 1958, Cassavettes la reconstruiría de nuevo al año siguiente-, himno generacional y manifiesto cinematográfico por encima de todo, a Sombras, como le ocurre por lo general a las obras rompedoras y pioneras, también le afecta el paso del tiempo, que ha interiorizado, imitado, reinterpretado, superado, recuperado y reformulado sus innovaciones un buen puñado de veces.

          La confirmación de esta nueva ola norteamericana llegaría en las costas de Italia, merced al premio de la crítica conquistado en el festival de Venecia.

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Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 7.

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