Archivo | 15:15

Días salvajes

13 May

“Una película es (o debería ser) como la música. Debe ser una progresión de ánimos y sentimientos. El tema viene detrás de la emoción; el sentido, después.”

Stanley Kubrick

.

.

Días salvajes

.

Días salvajes

.

Año: 1990.

Director: Wong Kar-wai.

Reparto: Leslie Cheung, Maggie Cheung, Andy Lau, Carina Lau, Rebecca Pan, Jackie Cheung, Tita Muñoz.

Tráiler

.

            El amor y la soledad, las redes que tejen los caprichosos sentimientos atrapando en ellas a una maraña de criaturas confusas, y el inexorable paso del tiempo, que todo lo devora. Días salvajes, la segunda película de Wong Kar-wai, expone a las claras la esencia de su filmografía, sus inquietudes personales y la atmósfera íntima y delicada pero terriblemente cargada de emociones. Exageradamente, como hiciera Francis Ford Coppola en La ley de la calle, los relojes dominan el escenario por el que, a través de finitos lapsos físicos que paradójicamente se extienden durante largos periodos emocionales, transitan entrelazados un grupo de personas frágiles y desorientadas, atormentadas por ausencias, traumas y anhelos sin resolver.

            El autor hongkonés estrecha la trama de confluencias románticas en la que se inscriben un dandy incapaz de concretar sus impulsos emocionales, una dependienta insegura y frágil, una cabaretera caprichosa y un policía solitario y desarraigado. Todos ellos quedan encerrados  entre fragmentos temporales que marcan el encuentro, la pérdida, la recuperación y el olvido. La vida y la muerte, en resumen, tal y como determinan los recorridos circulares que traza el relato, advertidos ya por unos títulos de crédito oníricos que, en realidad, terminan desvelándose como admonitorios –si bien quizás rotos en último término por las evocaciones que deja esa fecha compartida del 26 de abril; al igual que quizás estén condenados a repetirse a raíz de lo que sugiere la escena suelta con Tony Leung que cierra el metraje-.

            A lo largo de este recorrido doliente, de contenido pero palpable y conmovedor apasionamiento, Días salvajes indaga en la casuística amorosa del ser humano. Un universo complejo donde el deseo perturba sin remedio la razón y que no siempre conduce a la realización y a la plenitud –más bien al contrario, ya que a ese maremágnum de sentimientos se suman el engaño, la compraventa material y el interés egoísta-. Tendencias que por tanto, invariablemente, condenan a la melancolía y la soledad, a la frustración y la autodestrucción en el peor de los casos. De la mano de Wong, este cúmulo incontenible de emociones se filtra entre la cadencia lánguida del montaje, la atmósfera pesada por el bochorno y la lluvia tropical, y la sensación terminal que gobierna el drama.

El cineasta desarrolla así una narración fragmentaria y de fuerte sentido lírico, todavía no tan elaborado formalmente como en sus obras posteriores pero dueño de una inconfundible elegancia estética y donde, de igual manera, amanecen señas definitorias como, por ejemplo, la selección de canciones de la banda sonora.

            La cinta, concebida como la primera parte de un proyecto más extenso –de ahí la desconectada secuencia de cierre-, quedaría zanjada aquí por el fracaso comercial que sufrió en su estreno. Sin embargo, deja plantada la semilla que fructificaría una década después en filmes como Deseando amar (In the Mood of Love) y 2046, con las que bien podría conformar una coherente trilogía que navega por el pasado, el presente y el futuro a caballo de las emociones y donde, de nuevo, el tiempo se erige como una variable determinante, trágica e incontrolable, aunque asimismo insospechadamente volátil, puesto que un minuto puede equivaler, debidamente estimulado, a una eternidad. Y viceversa.

.

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota de blog: 8.

A %d blogueros les gusta esto: