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Salve, héroe victorioso

11 May

“El verdadero héroe es siempre un héroe por error, su sueño era ser un cobarde honesto como todos los demás.” 

Umberto Ecco

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Salve, héroe victorioso

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Salve, héroe victorioso

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Año: 1944.

Director: Preston Sturges.

Reparto: Eddie Bracken, Ella Raines, William Demarest, Freddie Steele, Jimmie Dundee, Raymond Walburn, Georgia Caine, Bill Edwards, Franklin Pangborn, Al Bridge, Elizabeth Patterson, Jimmy Conlin, Harry Hayden.

Tráiler

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            El de héroe a la fuerza es uno de los arquetipos tradicionales que la ficción emplea, lúdica o interesadamente, para que el lector/espectador asimile sus capacidades a las del protagonista y experimente desde su propia piel el honor y la gloria de protagonizar unos hechos extraordinarios al servicio de sus congéneres –y en realidad de sí mismo, ya que al final de sus aventuras está destinado a priori a recibir la debida admiración y loa de sus otrora iguales, especialmente si son féminas atractivas-.

El cine, claro, es un gran exportador de este tipo de relatos, que en tiempos bélicos suelen funcionar como una suerte de propaganda inspiradora, hábilmente endulzada para su consumo, asunción e imitación.

            Estrenada en 1944, cuando la Segunda Guerra Mundial parecía empezar a decantarse del lado de los aliados aunque todavía con un desmesurado e irreparable coste humano, Salve, héroe victorioso ofrece una sorprendente vuelta de tuerca sobre este sobado paradigma, ya que el héroe no es tal y la fuerza que le empuja a serlo es una simple mentira piadosa perpetrada por seis testarudos militares de permiso en California y empeñados en saldar una deuda moral –y, también, en otorgarle paz a una madre-.

            Esta delirante conspiración que se lleva por delante al falso héroe, zarandeado de un lado a otro como un pelele por las circunstancias y por el afiladísimo ritmo de la función, lleva la inconfundible firma de Preston Sturges, un tipo lúcido, escéptico y con un encantador sentido de la comicidad.

Bajo su pluma y frente a su cámara, Salve, héroe victorioso se convierte en una obra que, sin descuidar en último término su respeto por los marines en plena lucha –“unos hombres que pueden hacerlo todo”-, arroja una visión nada complaciente de la situación de los soldados –sin un duro, con tendencia a la gorronería y al comercio de suvenires frivolizados del frente de combate- y, sobre todo, del culto popular del héroe: una fantasía irreal en sí misma, que exige un ingenuo acto de fe y con la que desvela numerosas dudas acerca de su influencia social, dado que entraña no pocos peligros debido a la suspensión del criticismo que exige y a cierto sentido de la deuda gestionado de una forma verdaderamente cuestionable.

En consecuencia, como condensación de este discurso al completo, las bofetadas más sonoras se le acabarán propinando a la política estadounidense.

            Curiosamente, a pesar de que describe una trayectoria opuesta a otra comedia pseudoheróica como Bill, qué grande eres, las conclusiones que alcanzan Sturges y John Ford son similares en muchos aspectos. En cualquier caso, desde su esperpento colectivo, Salve, héroe victorioso satiriza los laureles marciales y, guiado por la lucidez de un loco –el soldado huérfano Bugsy (Freddie Steele, campeón del mundo de boxeo en categoría peso mediano)-, reivindica también una especie de antiépico héroe civil para el que servir a la comunidad desde el hogar no debe ser una tarea en absoluto deshonrosa.

La potencia satírica del guion se acomoda entonces a una puesta en escena y un montaje de extraordinario dinamismo, repleto de idas y venidas argumentales y visuales que hacen perfectamente palpable el desternillante agobio que embarga al desdichado Woodrow Lafayette Pershing Truesmith (Eddie Bracken), héroe a la fuerza.

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Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 7,5.

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