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Los sobornados

24 Jul

“He hecho todas mis películas como un sonámbulo. He hecho todo lo que creía correcto, nunca he preguntado a nadie si lo que hacía estaba bien o mal.”

Fritz Lang

 

 

Los sobornados

 

Año: 1953.

Director: Fritz Lang.

Reparto: Glenn Ford, Gloria Grahame, Lee Marvin, Jocelyn Brando, Alexander Scourby.

Tráiler

 

 

             El paradigma del hombre acorralado, islote, para bien o para mal, en una sociedad hostil, tiene en el cine de Fritz Lang una presencia especial, base para crear películas opresivas, previas al cine negro o incluidas ya en un género cuya obra que contribuyó a crear de manera decisiva.

             En esta ocasión, el sargento Bannion (Glenn Ford, exhibiendo todo su aplomo) representa el último rescoldo de honradez en una sociedad putrefacta regida por un ratero de la ley seca venido a más, secundado por un estamento policial puesto a sus pies y, en caso de ser necesario, su cohorte privada de asesinos a sueldo.

Así, Bannion aparece siempre pulcro, decente, obstinado en su defensa de la justicia, dueño de un hogar idílico, con un matrimonio y una hija perfectos hasta lo cursi o lo cruelmente sarcástico –otros detalles también inciden en esa última idea, como que en una escena de bar suene el icónico Put the Blame on Mame de Gilda con Glenn Ford marcando territorio-.

Un efecto de contraste que, de tan exagerado, puede llegar a lo risible en su confrontación con un mundo sumido en la decadencia, corrompido por el dinero y los vicios, tan poderoso que amenaza incluso con contaminar el pequeño paraíso del último hombre honrado, reducido a ser una bestia más para combatir a la propia bestia.

             El bien social llevado al terreno de la venganza personal que aproxima a Bannion, aunque sin llegar a tanto, y con mayor turbiedad en el retrato de su ambigüedad moral, a la figura del vigilante bronsoniano, firme defensor de la acción por la fuerza como herramienta para la resolución de conflictos a pequeña y gran escala, indiferentemente.

             Quizás por estos elementos desconcertantes la trama policíaca, también algo plana y previsible, no llega nunca a alcanzar demasiado relieve. Queda, eso sí, el empaque incuestionable del duelo entre Glenn Ford y un Lee Marvin que empezaba a forjar su fama de villano con un papel de sádico matón y maltratador de mujeres, además de los detalles que ponen una vez más de manifiesto la maestría del director alemán, como esa escena en la que la música de fiesta se va desvaneciendo imperceptiblemente a medida que la discusión entre Bannion y Lagana aumenta en tensión y agresividad –recurso que más tarde utilizaría de manera similar Martin Scorsese en Uno de los nuestros-.

Considerada una de las obras maestras del noir.

 

Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 8,3.

Nota del blog: 7.

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