Archivo |

Sábado noche, domingo mañana

23 Jul

“Los problemas de los hombres simples son también los problemas de los dioses.”

Alan Sillitoe

 

 

Sábado noche, domingo mañana

 

Año: 1960.

Director: Karel Reisz.

Reparto: Albert Finney, Shirley Anne Field, Rachel Roberts, Norman Rossington, Bryan Pringle, Hylda Baker.

Tráiler

 

 

            Arthur Seaton es un joven que no encuentra mayor motivo ni objetivo en la vida que derrochar su escueto salario en amargas pintas de cerveza negra, levantar faldas de mujeres casadas y seducir jóvenes guapas, explotado como una pieza más de la cadena de montaje de la fábrica en la que trabaja, insatisfecho por un horizonte que parece arrastrarle a un matrimonio aislado por las ondas catódicas del televisor en una casa suburbial confundida en el mar de la ladrillo de la gris, humeante y acabada Nottingham.

Ante ello, opone su rebeldía por el hedonismo, visceral, antiintelectual, airado e insuficiente. Una vida que solo transcurre entre la noche del sábado y la mañana del domingo.

             Aunque fuera uno de sus miembros más moderados, Karel Reisz hace notar de nuevo el rugido de rabia de los Angry Young Men, también representados por miembros fundacionales del movimiento en la idea, basada en la novela homónima de Alan Sillitoe; la producción, a cargo Tony Richardson, y la interpretación, con Albert Finney, uno de los rostros de la renovación de la escena británica, en estado de gracia.

Son los hijos de la caída del imperio, aquellos que se agitan contra el conservadurismo del gobierno, contra la desigualdad de una sociedad elitista, contra un cine timorato y acartonado. Tipos que han mamado sus conocimientos de las nuevas técnicas y tecnologías de la televisión británica, que extraen su influencia del cine documental británico de los años treinta y cuarenta. Creadores que ponen a la clase obrera como pilar fundamental de su mirada a la decadente realidad británica. La generación del fregadero de la cocina.

Es en esa estancia, considerada entonces tan poco cinematográfica, donde Arthur Seaton aparece por primera vez en su humilde casa.

              Sábado noche, domingo mañana recorre la existencia sin futuro de un joven medio, en una ciudad media, atado a las cadenas infinitas del trabajo y de una realización vital que no merece la pena conocerse, por imposible de antemano. El perdedor al que solo le quedan pírricas y absurdas victorias de fin de semana, fanfarronear con melancolía sobre lo que podría ser y no será.

              El estilo acompaña al fondo. Una fotografía acerada, cruda, impregnada del humo y la humedad fabril de esa Nottingham roñosa y de ocasionales de efluvios alcohólicos en los sudorosos garitos en los que Arthur ejercita su mísera libertad. Resignada sobriedad y detalles irónicos descarnados –la música de circo que sobrevuela la imagen de Arthur apaleado en un callejón-, con un final al que pese a las apariencias cuesta calificar como feliz.

              Quizás acusa algo el paso del tiempo pero, bien mirada, puede que no tanto como sería deseable.

 

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 7,5.

A %d blogueros les gusta esto: