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Centurión

19 Dic

“Roma es como un libro de fábulas, en cada página te encuentras con un prodigio.”

Hans Christian Andersen

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Centurión

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Año: 2010.

Director: Neil Marshall.

Reparto: Michael Fassbender, Dominic West, Olga Kurylenko.

Tráiler

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            Las películas de romanos son tan antiguas como el propio Séptimo Arte. Una época de conquistas épicas, esplendor, decadencia –personalmente el declive y caída del Imperio es una época que me entusiasmaba como estudiante de Historia-, racionalismo y visceralidad que ha sugestionado a las mentes creadoras del cine. De ahí surgen tanto las megalómanas superproducciones de los 50’ y 60’ que acabarían llevando a la ruina a más de un estudio, como los más modestos pero divertidos peplum italianos, aparte de conformar la base de la programación televisiva de Semana Santa con todo tipo de  producciones filocristianas. Un género que parecía en ocaso hasta la vigorosa revitalización que supuso en la entrada del nuevo milenio el éxito de Gladiator, con un gran reconocimiento de crítica y público para esta muy entretenida obra –a veces menospreciada precisamente por ello-, con fuerte influencia de clásicos como La caída del Imperio Romano entre otras.

           Centurión es una de esas películas que surgen a rebufo de esta nueva ola del peplum; una mezcla entre Gladiator y el El malvado Zaroff que se centra más en la huida desesperada de siete soldados romanos a través de territorio enemigo que en grandes y épicas batallas, por lo que el hecho de enclavarse en tiempos del Imperio romano parece más anecdótico que relevante, aunque sirva para realzar el atractivo de una historia de por sí poco original, incluso ya muy similar a la vista en El rey Arturo, con la que también comparte un amplio peso europeo en la producción y en la inclusión de los celtas pictos como terrible enemigo perseguidor.

Si bien se trata de un film que no se hace pesado, Centurión carece frente a otras películas del género la maestría en la dirección que aportaba Ridley Scott en Gladiator o, cuanto menos, la eficiencia de Wolfgang Petersen en Troya –que también era poco más que una cinta entretenidilla-, lo que se nota especialmente en unas batallas que parecen más catálogos de perrerías gore que luchas bien coreografiadas. No es casual que hasta ahora  la filmografía de Neil Marshall se haya cimentado en el género de terror. Por otra parte, el argumento acaba pareciendo un poco tontorrón en algunas fases –sobre todo en el final- y suele caer en abundantes lugares comunes y fórmulas estereotipadas para representar la épica que, a estas alturas, están ya muy sobadas, como las típicas bravuconadas sobre el honor del guerrero, voz en off con frases supuestamente descarnadas, banda sonora con voz de mujer desgarrada,… recursos muy poco imaginativos que te puedes encontrar en cualquier producción del género, desde Gladiator como modelo fundacional hasta Hispania.

Demasiados claroscuros para ser una buena película, poca sensación de aburrimiento para ser mala.

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Nota IMDB: 6,4.

Nota FilmAffinity: 5,2.

Nota del blog: 5.

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