Archivo | 16:12

Origen

24 Dic

“Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad.”

Antoine de Saint-Exupéry

Origen

 .

Año: 2010.

Director: Christopher Nolan.

Reparto: Leonardo DiCaprio, Joseph Gordon-Levitt, Ellen Page, Ken Watanabe, Tom Hardy, Cillian Murphy, Marion Cotillard.

Tráiler

 .

           Christopher Nolan: un tipo que se atreve a dar el salto a Hollywood con un fascinante rompecabezas inverso (Memento), que brinda a Al Pacino la que probablemente es la última pelicula decente que ha hecho (Insomnio) y que revive y reinventa una franquicia aniquilada como Batman con un entusiasmo y habilidad fuera de lo común (Batman Begins y, sobre todo, la magnífica El caballero oscuro) no puede ser malo. Un cineasta que apuesta siempre al riesgo que supone proponer algo original y atrevido, una cualidad tristemente escasa en el panorama cinematográfico hollywoodiense actual, o es un fenómeno o es un loco. Y Nolan sabe bien lo que se hace.

            Origen es la séptima película del director londinense, una obra que bebe de las fuentes del anime japonés Paprika, de Satoshi Kon, con la vuelta de tuerca que supone la filmación de una trama tan surrealista con actores reales, y que podría definirse como una audaz mezcolanza entre El golpe, ¡Olvídate de mí! y La ciencia del sueño –tres películas y temáticas que me apasionan, por otra parte-. El argumento presenta una película de robos trasladada al laberíntico mundo de la mente y de los sueños, en el que un particular equipo de ladrones desarrolla sus golpes dentro del subconsciente de sus víctimas para extraer de ellos información oculta para otras empresas; aunque en esta ocasión tendrán que rizar el rizo y “sembrar” una idea tendenciosa en el joven heredero de una poderosa corporativa en vez de robarla. Un plan en el que Cobb (Leonardo DiCaprio) tendrá que luchar contra todo tipo de adversidades y contra sus propios remordimientos por la muerte de su esposa en circunstancias similares.

No me dirán que no es un planteamiento arriesgado.

            En su desarrollo, la maestría de Nolan en el dominio de la escena y de la progresión dramática, con una dirección artística con un montaje muy trabajado repleto de imágenes sugerentes y que imita secuencias oníricas, permiten que la película funcione tanto en su parte más surrealista –aunque la frecuencia de explicaciones hace que los diálogos parezcan a veces acartonados y confusos- como en la parte de acción, con un ritmo trepidante que, si bien, en ocasiones parece de tráiler; un campo en el que Nolan ya había obtenido buenos resultados (Memento, El caballero oscuro). El reparto, capitaneado por DiCaprio –que no es mal actor, pero que siempre se empeña en intentar dar una imagen más adulta frunciendo el entrecejo y con una perilla de disfraz de El Zorro– luce a buen nivel.

            No será del agrado de todo el mundo, también puede ser acusada de excesiva y pretenciosa pero, a mí, me ha encantado.

 .

Nota IMDB: 9.

Nota FilmAffinity: 8,1.

Nota del blog: 9,5. *

 

* Vuelta a ver, se detectan  los laberintos  y trucos que pone en acción, de forma sobrepensada y muchas veces con empujones de esteroides visuales, este grandilocuente circo de tres pistas. Como ocurre luego con Interestelar (donde parece que, consciente de ello, trata de compensarlo a palazos de edulcorante), no deja de ser curiosa la escala con la que Nolan traduce ese amor ‘bigger than life’, esas pérdidas traumáticas sepultadas bajo capas cuánticas de recuerdos, sueños o dimensiones espaciotemporales. Una rebuscada aparatosidad que acaba jugando en contra precisamente de la emoción natural, aplastada bajo un despliegue técnico que, eso sí, me sigue resultando bien entretenido. La condición del sueño permite desplegar una explosiva combinación de géneros y subgéneros con un gran sentido lúdico que se potencia a través del músculo de la realización, capaz de mantener clímax de una hora, con un muy buen control del montaje y un ritmo torrencial que, sin embargo, en el peor de los casos, por su desaforada intensidad, con banda sonora a juego, puede provocar igualmente que algunos tramos parezcan enormes tráileres promocionales. De hecho, a esta vocación popular quizás también responda esa tendencia sobreexplicativa, el miedo a que alguien se pierda en el laberinto de trucos y paradojas tan medido al dedillo.

Nota del blog: 7.

A %d blogueros les gusta esto: