No tocar la pasta

4 Feb

La melancolía del gángster. No tocar la pasta para la sección de cine clásico de Bandeja de plata.

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“El cine es narrar historias.”

Jean Renoir

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No tocar la pasta

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No tocar la pasta

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Año: 1954.

Director: Jacques Becker.

Reparto: Jean Gabin, René DaryLino Ventura, Jeanne Moreau, Paul Frankeur, Dora Doll, Daniel Cauchy, Jean Riveyre.

Tráiler

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            No recuerdo dónde lo leí en su día, como tampoco recuerdo el monólogo al detalle, pero en realidad no importa demasiado. En Madrid, 1987, cuando los dos protagonistas llevan ya demasiadas horas encerrados en el baño, desnudos y agotados, el maduro escritor que interpreta José Sacristán decide aliviar la espera a la adolescente que encarna su vitalidad perdida relatándole, tan solo apoyado en la fuerza de la densidad de su voz, la escena de una antigua película, ya olvidada. Según leí, decía, la escena se trata de un fragmento de No tocar la pasta. Sea como fuere, la rotundidad narradora que exhibía Sacristán en esta secuencia conecta de forma tan sencilla como tangible con la naturaleza misma del cine –o con parte de su naturaleza, matizarán los guardianes de las elevadas esencias artísticas-: el placer de escuchar una buena historia.

            No tocar la pasta, en efecto, representa también ese arte atávico e inmortal de compartir una historia capaz de fascinar la mente y transportarla a otro mundo paralelo, donde personajes irresistibles se ven sometidos a las conspiraciones que plantean las circunstancias y, todavía más interesante, sus convicciones existenciales privadas. [más] un aroma profundamente melancólico y crepuscular que sumerge el argumento, genuinamente noir, en un denso clima de fatalidad y pesimismo.

[más] el rol de Max, ladrón retirado tras un fructífero último golpe, se ajusta como un guante a la mirada de vuelta de todo, la elegancia otoñal y el incombustible porte de seductor del astro parisino. Pero la clase de Max ya no pertenece a esta sociedad grosera y materialista. El conflicto que afrontará el último de los criminales nobles es, por tanto, un conflicto entre los códigos éticos como manera de entender la vida y la inmoralidad que se aviene en unos tiempos de corrupción y barbarie. [más]

            Se trata, en definitiva, de una disyuntiva paradigmática del cine negro que, en cualquier caso, se aborda desde una sensibilidad con denominación de origen francesa: el polar [más].

En No tocar la pasta, esta concepción particular del noir se traduce en una plasmación extraordinariamente física y descarnada de las acciones, que comprende desde las más sórdidas –el esnifado de cocaína, la sexualidad manifiesta en obscenos magreos o las fotografías eróticas, los violentos bofetones que propina Gabin sin distinción a hombres y mujeres- hasta las más domésticas y prosaicas –el pijama y el cepillado de dientes-, ambas elididas con frecuencia desde las convenciones del género y ambas igualmente significativas en la configuración de personajes y contexto trágico. [más]

Más allá del estilo en su vestimenta y su aristocrática manera de conducirse, la capacidad de discriminar los negocios de los amoríos es uno de los auténticos rasgos de distinción de Max [más].

Este último particular es el que, encauzado a partir de un decepcionado y arrollador diálogo entre raciones de paté, espolea el conflicto dramático de No tocar la pasta, ya fundado de base por la colisión entre ese mundo romántico que se agota y su áspero opuesto que emerge para demolerlo definitivamente, y ahora, avanzando la trama, acuciado por el dilema del antihéroe entre recuperar la pequeña fortuna de su retiro o mantener el valor de sus principios y resarcir a su amigo [más].

            La obra crece entre las intimidades de Max, en su lucha de resistencia desarrollada por la pura potencia de su ingenio y de su viril honorabilidad. Mientras, en consonancia, Jacques Becker estimula con una narración convenientemente cadenciosa y apesadumbrada, y con intenso y conmovedor lirismo –las magníficas escenas contrapuestas de los soliloquios-, este combate entre dignidad y derrotismo que embarga la atmósfera [más].

            Porque, en sentido estricto, aquí lo de menos es la pasta que menciona el título, reducida casi a la nada por esa percepción del inexorable paso del tiempo que arroja la situación, los avatares y las fidelidades del viejo Max.

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Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 8,5.

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4 comentarios to “No tocar la pasta”

  1. JVilloria 5 febrero, 2016 a 20:50 #

    Tengo muchas ganas de ver esta, porque de Becker solo he visto tres y una me parece una obra maestra (La evasión) y las otras dos como mínimo notables (Los amantes de Montparnasse y París, bajos fondos). Así que como ésta esté cerca de ese nivel merecerá la pena seguro…

    • elcriticoabulico 7 febrero, 2016 a 15:54 #

      Pues merece la pena, eh. Becker at his finests. Espero que no te defraude.

      • JVilloria 10 febrero, 2016 a 19:18 #

        Vista, y no me ha defraudado, no. Quizás un pasito por detrás de las que cité en el comentario, pero mucho más interesante que la gran mayoría de estrenos de hoy en día. Lo que me (o nos) gusta el cine negro clásico…
        Gracias por “recordarme” que tenía que verla 😉

      • elcriticoabulico 11 febrero, 2016 a 16:40 #

        El noir… y sobre todo el polar, que es una variante que me fascina, todo melancolía. Me alegra que te complaciera.

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