Los amantes del Pont-Neuf

2 Feb

“Juliette Binoche es como un camaleón, tiene un montón de colores dentro.”

Rinko Kikuchi

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Los amantes del Pont-Neuf

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Los amantes de Pont-Neuf

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Año: 1991.

Director: Leos Carax.

Reparto: Daniel Lavant, Juliette Binoche, Klaus-Michael Glüber.

Tráiler

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            Por lo visto, Leos Carax pretendía elaborar una película sencilla, con un equipo reducido e incluso rodada en Super 8 con fotografía en blanco y negro, retornando en cierto modo a los orígenes íntimos, experimentales y nouvellevagueianos que presidían su singular debut, Chico conoce a chica. Sin embargo, Los amantes del Pont-Neuf terminaría siendo la más cara producción francesa de la Historia –principalmente, provocado por la reconstrucción en Montpellier del monumento arquitectónico del título-. Con todo, la personalidad del cineasta no se vería mermada un ápice, con un argumento en el que se identifican sus inquietudes y sus filias recurrentes. Más aún, se redoblarían sus posibilidades de componer las potentes y originales imágenes que caracterizan su obra.

            Cinta dionisíaca –en todos los sentidos de la palabra-, Los amantes del Pont-Neuf arroja un melodrama romántico donde colisiona la miseria y la esperanza, el amor y el egoísmo. Sobre el puente más antiguo de la ciudad París se encuentran los caminos de Alex, un artista callejero alcoholizado y adicto a los tranquilizantes (Denis Lavant), y Michelle (Juliette Binoche), una herida sin cicatrizar producto de un desengaño amoroso y que sufre una enfermedad ocular degenerativa que amenaza con sumergir en la oscuridad el último baluarte de su existencia: la pintura.

            Se palpa una desasosegante y conmovedora desesperación en el romance a la fuerza entre Alex y Michelle, condenado de antemano porque, pese a coincidir en este punto por caprichos del azar, ambos todavía se perciben como criaturas pertenecientes a universos distintos, tal y como advierte esa figura oracular y paterna que es el vagabundo Hans (Klaus-Michael Glüber), también sentenciado a la extinción por mandato de los simbolismos psicológicos tradicionales. Alex y Michelle aman contra todo, pero queda siempre flotando la duda de si lo hacen con todo.

Las pulsiones de muerte se funden así con los de la vida que, ilusoriamente, promete esta flor germinada en medio del vertedero. Carax alterna la ternura de las emociones de Alex con las inclinaciones posesivas a la que le conducen sus irremediables circunstancias –materiales y espirituales-, como mezcla igualmente la carnalidad saciante de Michelle con tormentosas sombras que se adivinan en su mirada maldita. El consuelo mutuo confluye sin distinción con el engaño compartido. En consecuencia, un mascarón de un puente medio derruido se puede convertir en una cama principesca con dosel; una declaración de necesidad amorosa se puede encontrar de plano, por ejemplo, con una humillante inspección física.

            Una vez más, las emanaciones de la mente de los protagonistas cobran enorme relevancia en los fotogramas, como una nota de surrealismo exaltada asimismo por la realidad desquiciada en torno a ellos –las celebraciones del bicentenario de la República, fundamentalmente-. Rupturas que juegan entonces, retorciéndolas, con prototipos de fantasía romántica –recursos explorados ya, de forma directa e iconoclasta, por aquella Chico conoce a chica-. Aquella fantasía, pues, que es capaz (ilusoriamente) de reconstruir cualquier cosa dañada. Ante tanta confrontación, el desenlace no podrá dirimirse en una doliente ambigüedad.

            Diseñada al milímetro por el autor galo, Los amantes del Pont-Neuf abandona tras de sí el rastro de una conseguida amargura, que se desprende de una aventura emocional de alto voltaje, expresada con frescura, rotundidad y coherencia.

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Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 8.

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2 comentarios to “Los amantes del Pont-Neuf”

  1. Hildy Johnson 3 febrero, 2016 a 13:24 #

    Me gusta mucho esta película. Volví de nuevo a ella una vez que vi Holy Motors… y entonces me apeteció regresar al Pont Neuf. Otro director con universo especial, Leo Carax. Y un final homenaje a esa otra joya de Jean Vigo, L’Atalante.

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 4 febrero, 2016 a 16:54 #

      A mí es la que más me gusta de Carax. Ese homenaje a Vigo es parte de la discusión de la película, porque a mí me parece un final feliz muy, muy engañoso. Si no directamente alucinado o surrealista.

      Besos.

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