Tag Archives: Trilogía de la venganza

Sympathy for Lady Vengeance

6 Feb

“Todo ángel no es más que un tiburón bien gobernado.”

Herman Melville

 

 

Sympathy for Lady Vengeance

 

Sympathy for Lady Vengeance

Año: 2006.

Director: Park Chan-wook.

Reparto: Yeong Ae-Lee, Choi Min-sik, Kim Shi-hoo, Kwon Yea-young.

Tráiler

 

 

             Ya confirmado internacionalmente como uno de los nuevos directores a seguir gracias al éxito de la impresionante Oldboy, Park Chan-wook clausuraba con Sympathy for Lady Vengeance su casual e improvisada trilogía de la venganza, ácida representación de la salvaje ferocidad que todavía permanece en la naturaleza del hombre, oculta tras una sociedad racional y civilizada.

             En esta ocasión, la apología del ojo por ojo como sentimiento intrínseco al ser humano tendrá un punto de vista femenino. Es el mal llamado sexo débil -aquel al que se le atribuye un mayor tacto y mesura a la hora de afrontar impulsos agresivos y, a la vez, el que posee los sentimientos más extremos y elevados a causa de su carácter de madre, de productora de vida-, quien se encargue aquí de dar rienda suelta a un ejercicio de furia vengativa y sanadora.

             Una situación clásica de falso culpable por el secuestro y homicidio de un niño sirve como punto de partida para la reconstrucción caleidoscópica de la figura de la protagonista, víctima y culpable al mismo tiempo, un ser tan corrompido por las circunstancias que convierte su belleza y su bondad un arma, una herramienta para la consecución de sus cruentos planes de venganza contra el origen de sus males (un origen masculino, por supuesto, con el rostro del gran Choi Min-sik), el responsable de la monstruosa muerte de una criatura inocente y de la lacerante supresión de su propia maternidad.

            La seductora criatura de Park Chan-wook fluye con su particular firma, alambicada en el fondo –si bien un tanto menos que en sus dos precedentes-, repleta de un insólito surrealismo y humor negro y atentísima a la forma para construir imágenes originales, innovadoras e intensas.

Un recargamiento estético que incide en ese aire irreal del relato y a través del cual el realizador seulés desata una creatividad que frisa con la pura autorrecreación –aspecto que se extremará definitivamente en obras posteriores como Thirst-, lleno de encuadres complejos, movimientos de cámara imposibles, subyugantes, con gran sentido de la escena y dotados de excelencia descriptiva, expresiva iluminación y colorido, sorprendentes efectos visuales,…

No obstante, y probablemente a causa de este abigarramiento autocomplaciente, este poderío técnico no logra alcanzar el apabullante nivel de la Oldboy, que también arrollaba al espectador por la irresistible vorágine de su argumento.

             Sympathy for Lady Vengeance conduce y traslada en último término al ciudadano común, a modo de catársis, esa confrontación definitiva de los sentimientos de humanidad y la necesidad fisiológica de venganza, y lo hace por medio de un juicio irregular, sumario y, obviamente, poco honesto en sus planteamientos, efectista y malicioso psicológica y emocionalmente, con las partes actuando también como jueces y ejecutores ante la callada connivencia de una autoridad comprensiva, justificando tramposamente lo injustificable.

Porque pasar de un desahogo nihilista y misántropo típicamente cinematográfico -y, por tanto, divertido e inofensivo- a plantear de manera trascendente un supuesto dilema ético sobre la condición y legitimidad de la venganza son dos cosas bien distintas.

En cualquier caso, atractiva e intrincada película.

 

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 7,5.

Oldboy

29 Ene

“Sea un grano de arena o una roca, en el agua se hunden de igual manera.”

Oh Daesu (Oldboy)

 

 

Oldboy

 

Oldboy

Año: 2003.

Director: Park Chan-wook.

Reparto: Choi Min-sik, Gang Hye-Jung, Yu Ji-Tae, Yi Dae-Han, Oh Dal-Su, Byeong-ok Kim.

Tráiler

 

 

            Hay ocasiones en las que, cuando uno piensa que está todo visto e inventado en el cine, el séptimo arte recupera su capacidad de sorprender, de asombrar la mirada del público con lo que parece cine nuevo, jamás visto u hollado.

            Oldboy fue la mejor noticia de la invasión de productos ligados de alguna manera al tétrico, morboso y poco entusiasmante terror japonés de principios de milenio, que, por fortuna, serviría a la postre para descubrir la renovación original y absoluta del thriller y el cine negro que florecía por entonces en Corea del Sur, industria poco transitada por las distribuidoras estadounidenses y europeas a excepción de la cierta estima crítica y festivalera por las obras de Kim Ki-Duk y similares.

             Oldboy aparecía entonces como una melodía rabiosa y sofisticada, un vals ardiente y a flor de piel que dibuja un crescendo progresivo que, en su arrolladora espiral ascendente, absorbe sin remedio al atónito espectador.

Segundo capítulo en su improvisada Trilogía de la venganza, Park Chan-wook esgrime el concepto de vendetta como necesidad fisiológica más que de justicia -tan intrínseca a la vida como comer, dormir o follar- a partir del icónico Oh Daesu (memorable Choi Min-sik), secuestrado en un zulo durante quince años sin razón aparente y, posteriormente, liberado para encontrar venganza y hallar la verdad que se esconde tras el irracional e inmisericorde encierro en un plazo de cinco días.

Un enigma, un pecado y una venganza ligados a la mezquina naturaleza humana y al más despiadado absurdo que se reproduce y nace de hasta el más nimio acto del hombre.

             La película empieza altísima con la aparición poderosa y a la vez ridícula del protagonista y el disparo a bocajarro del insólito e intrincado argumento, y, a partir de ahí, mantiene prodigiosamente intacto a lo largo de todo el metraje su inigualable capacidad de seducción.

El cineasta seulés perfecciona todavía más su poderío técnico y visual, legando una abundante ración de imágenes innovadoras, sugestivas y geniales -deudoras del manga original pero traducidas con desbordante creatividad propia a un lenguaje indudablemente cinematográfico-, y soluciona las irregularidades del ritmo que había mostrado en su anterior Sympathy for Mr. Vengeance, dejando fluir la obra al compás de una poderosa banda sonora guiada por los movimientos de ese hipnótico vals que ejerce de leitmotiv sonoro, que gira y gira obsesivo hasta el delirio, arrollando violentamente a su paso argumento, personajes y público.

              Da igual que la piedra angular sobre la que se sostiene la trama, revelada al final, no sea sólida y pueda inducir alguna trampa; la incitante crueldad, los inusitados golpes de acidez y el retorcido y bestial sadismo de la cinta se basta para hechizar los sentidos, perturbar la mente, dejar sin respiración y desnudar al hombre como alimaña venida a más por una mal entendida y peor aplicada racionalidad -no se trata sino de la víscera actuando por otros medios-.

Fascinante.

 

Nota IMDB: 8,4.

Nota FilmAffinity: 7,9.

Nota del blog: 10.

Sympathy for Mr. Vengeance

20 Oct

“La violencia es una de mis obsesiones y uno de los componentes fundamentales del alma humana. En realidad soy una persona pacífica y tranquila, y quizá exorcizo mis pulsiones con estas historias llenas de odio”.

Park Chan-wook

 

 

Sympathy for Mr. Vengeance

 

Año: 2002.

Director: Park Chan-wook.

Reparto: Ha-kyun Shin, Kang-ho Son, Doona Bae, Ji-Eun Lim, Bo-bae Han.

Tráiler

 

 

              Agotado en sus fuentes primigenias, el cine negro y su derivación, el thriller, verían, pasado el cambio de milenio, cómo desde un país en principio tan extraño a él como es Corea del Sur, aparecía ahora su más importante e interesante corriente de renovación, decostrucción y, en casos, demolición. 

              Park Chan-wook surge aquí como el nombre más reconocido del proceso, sobre todo tras la consecución de la Palma de oro con la magistral Oldboy, segundo capítulo de su -según él mismo involuntaria- trilogía de la venganza. Una trilogía que, precisamente, daba el pistoletazo de salida con Sympathy for Mr. Vengeance.

              De espíritu altamente destructivo, Park Chan-wook dibuja la historia de dos hombres a los que el destino, verdadero motor burlón y despiadado de la trama, obliga a la consecución de sendas venganzas entrelazadas, dando lugar a un filme de estructura dual, un juego de espejos en el que los dos personajes se reflejan uno en el otro, intercambiando a mitad de metraje el punto de vista -y con ello la cadencia, incluso- de la película.

Son dos relatos paralelos y confluyentes que comparten un profundo dolor derivado de la incapacidad de poner solución a un drama–la enfermedad terminal de la hermana, el secuestro de la hija- que resulta finalmente en la tragedia de una muerte.

Son seres, por tanto, impotentes ante la fortuna, a los que solo les queda la venganza como única reacción posible (ni siquiera grito de furia, se diría). Una rabia resignada e igual de ridícula e inútil que el resto de sus acciones anteriores.

            De esta manera, es el absurdo -uno de los grandes temas y rasgos característicos de la filmografía del cineasta seulés- el protagonista de ambas vendettas, en las que el humor negro y el regodeo en la expresión explícita y desagradable de la violencia parecen formar las dos caras de una misma moneda.

Sympathy for Mr. Vengeance surge así como una obra altamente corrosiva en el fondo que contrasta con la pulcritud y estilización característica del Park Chan-wook en la puesta en escena y, por qué no, con un ritmo bastante irregular, aún lejos de ese vals musculoso, absorbente y obsesivo que hará gala en la magnífica Oldboy.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 7,5.

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