Tag Archives: Tardofranquismo

La fuga de Segovia

22 Ago

.

Año: 1981.

Director: Imanol Uribe.

Reparto: Mario Pardo, Xabier Elorriaga, Patxi Bisquert, Imanol Gaztelumendi, Ramón Barea, Álex Angulo, Guillermo Montesinos, Ovidi Montllor, José Manuel Cervino, Santiago Ramos, Claudio Rodríguez, Chema Muñoz, Virginia Mataix, Klara Badiola, Arantxa Urretavizcaya.

.

          En cierta manera, la trayectoria de Imanol Uribe, sobre todo en sus comienzos, transcurre paralela a la situación de la banda terrorista ETA, que centra largometrajes como El proceso de Burgos, La fuga de Segovia o La muerte de Mikel. Amparado en el florecimiento de las industrias cinematográficas autonómicas durante la Transición -la presente, estrenada en el festival de San Sebastián, recibiría subvenciones del Gobierno y de varias entidades bancarias vascas-, y a pesar de las acusaciones de realizar una obra militante en la órbita de Herri Batasuna, Uribe había conseguido el favor de la taquilla con la primera de ellas, un documental en el que se reconstruía el juicio militar sumarísimo a 16 miembros de ETA en la Capitanía de Burgos en 1970 a raíz del asesinato dos años antes del comisario de la brigada político-social de Guipúzcoa, Melitón Manzanas, primer atentado premeditado de la organización.

La fuga de Segovia, reconstrucción de la evasión carcelaria de 24 presos de ETA y otros cinco catalanes de distintas organizaciones antifranquistas, recoge parte de este espíritu de testimonio por medio de una realización verista, casi de la crónica periodística -de hecho hay segmentos narrados en formato de entrevista, que no obstante luego terminan por abandonarse sin más-. En ella comparecen incluso, dentro del elenco actoral, Patxi Bisquert e Imanol Gaztelumendi, partícipes en los hechos, así como del locutor que radió la fuga en su momento.

          Prácticamente ajeno a protagonismos y a aderezos dramáticos secundarios, focalizado en la descripción minuciosa y sobria de los trabajos de escape con un tono cercano al del clásico La evasión -una concentración en la acción de los personajes, en resumen, que será algo más confusa durante el intento del cruce de la frontera-, el filme rebaja así en parte una carga política que, en cualquier caso, es ineludible, dados los protagonistas del relato y las circunstancias que los rodean.

En este contexto se enmarcan detalles como la alusión a las divisiones intestinas de ETA o las referencias finales a la amnistía, que sugieren una tímida posibilidad de reconciliación que, ya por la fecha de estreno, 1981, sonaba altamente improbable a tenor de las cruentas campañas de la banda durante este periodo en el que Euskadi ya contaba con el Estatuto de Gernika y había celebrado elecciones a su propio parlamento, factores que ponían en tela de juicio la necesidad de sostener una lucha armada.

          Esta vía que apunta a la reconciliación -y que contaba originalmente con un prólogo con un discurso mucho más directo, luego recortado- se puede extraer también del reflejo un tanto idealizado de los etarras, que aparecen como un grupo de resistencia contra la dictadura de Francisco Franco, representada fundamentalmente por la Guardia Civil -las agresivas declaraciones de un cabo, las siniestras siluetas que se recortan en la noche, la persecución infatigable y violenta-, y no en lucha contra España en sí misma, representada por la ciudadanía -aparte de la comunión con otra nacionalidad periférica como la catalana, se cita a los madrileños como gente “maja” y hasta las relaciones con los funcionarios de prisiones son relativamente cordiales-.

          La opresión en la que viven los presos queda reflejada en el entorno carcelario en el que conviven, pero especialmente en la oscura secuencia en la que tiene lugar, entre exclamaciones desgarradas, el conocimiento de las ejecuciones de Txiki y Otaegui. En la misma línea aparecen escenas como la de la boda en prisión, donde la luz que captura la fotografía de Javier Aguirresarobe, acompañada de la banda sonora, dibuja un halo poético en contraste abrupto con la sequedad de la fórmula y de los concurrentes en la ceremonia, al igual que ocurre con la posterior celebración entre rejas -una eufórica válvula de escape- y la exterior -sombría y triste, reflejo de unas víctimas colaterales-, y no digamos ya con el humillante cacheo a los novios.

Por lo general -quizás se pueda salvar el pictórico y doliente transporte de un cadáver por el bosque-, las incursiones líricas como esta chirrían por su tosca elaboración y, principalmente, porque no casan adecuadamente con la frugal factura que domina la crónica.

.

Nota IMDB: 6,6.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 6,5.

2 francos, 40 pesetas

16 Dic

Siguiendo los pasos de Wall Street 2: El dinero nunca duerme, 2 francos, 40 pesetas dilapida nuevamente una jugosísima oportunidad de reivindicar la lucidez, la capacidad analítica y la utilidad social y emocional del séptimo arte. Las razones, incluido un minucioso making off, en Ultramundo.

.

Sigue leyendo

Vivir es fácil con los ojos cerrados

14 Nov

El cine español no muerde, en El Peliculista.

.

Sigue leyendo

Furtivos

9 Ene

“Lo reduzco todo a cine. Incluso cuando leo un libro, lo reduzco también a cine. Y cuando voy por la vida. Y cuando viajo. Siempre pienso: pues esta casa, para una película… Este tipo de balcones… pues aquí podría vivir no sé quién.”

José Luis Borau

 

 

Furtivos

 

Furtivos

Año: 1975.

Director: José Luis Borau.

Reparto: Lola Gaos, Olivi Montllor, Alicia Sánchez, Felipe Solano, José Luis Borau, Ismael Merlo.

Filme

 

 

            Recientemente desaparecido, José Luis Borau siempre quiso y supo ir a su aire, defendiendo su manera de sentir la vida y el cine. Un individualismo militante que no reñía con la cordialidad y la humanidad, siempre bien considerado por aquellos que le rodearon y trabajaron con él, incluso a pesar de haber defendido el incómodo sillón de la presidencia de la Academia de Cine española, a la que consiguió dar su espaldarazo definitivo. Solo pero en paz, sin ofender a nadie. O a casi nadie. 

Porque Furtivos, su obra más celebrada, bien supo soliviantar a la inefable censura de los estertores del franquismo, que exigió cerca de cuarenta cortes en el metraje. Borau no cedió ni un centímetro de celuloide. La posterior Concha de Oro en el festival de San Sebastián confirmaría que algo estaba cambiando en el cine y en todo el país.

             Y es que, sin resultar nunca explícita, Furtivos escarba en las podredumbres y miserias heredadas de un régimen agonizante por medio de una serie de personajes condenados por el mismo a la marginalidad, la violencia y la crueldad como único modo de vida.

Un trampero furtivo y su madre, regente de un rústico caserón de montaña -posta para las partidas de caza de ciervos reducidas por la imposición de una larga veda- enfrentan la hiel largamente enquistada en sus entrañas ante la aparición de una joven fugada de un reformatorio, novia de un agresivo asaltador de medio pelo.

             Borau, apoyado en el libreto escrito a cuatro manos con Manuel Gutierrez Aragón, expone un filme que cabalga entre la atmósfera del cuento y el más crudo realismo para entregar una fábula costumbrista y agria sobre la que sobrevuelan las últimas miserias de un régimen feudal, primitivo –la caza no deja de ser una actividad prehistórica perpetuada en el tiempo-, que abusa, deseca y exprime a su capricho el país –literal en el caso de ese ama de cría reducida a huesos, pellejo y rencor- y cala e infecta sin remedio a la tierra con su primario barbarismo.

             El sobrecogedor paisaje, con el impenetrable bosque cubierto de hojarasca como un personaje más, sirve para envolver y aislar el escenario de un tenebroso drama dominado por la violencia más salvaje, latente hasta que estalla en la cara del espectador de manera áspera, repentina y brutal –no hace falta comentar la archiconocida escena de la loba, en la que se sacrificó realmente al animal-, y en el que el alma cándida y bondadosa del alimañero (una inocencia que el cantautor Ovidi Montllor parece querer imprimir en su composición, un tanto insulsa) queda brutalmente zarandeada por la castrante correa de una madre terrible, tiránica, y posesiva hasta lo sexual (poderorísima Lola Gaos) y las ambigüedades de su inconstante e imprevisible amante.

            Una emblemática, osada y feroz alegoría de la España negra, escondida tras un sugestivo y contundente relato.

 

Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 8.

Salvador (Puig Antich)

13 Ene

“Libertad, libertad para ser una clavija redonda en un agujero cuadrado.”

Aldous Huxley (Un mundo feliz)

 

 

Salvador (Puig Antich)

 

Año: 2006.

Director: Manuel Huerga.

Reparto: Daniel Brühl, Tristán Ulloa, Leonardo Sbaraglia, Leonor Watling, Joel Joan, Joaquín Climent, Andrea Ros.

Tráiler

 

 

            Una misma historia puede ofrecer, al mismo tiempo, dos vertientes: la que realmente interesa al director, en la que se siente cómodo, generalmente respaldada por un ambiente y una documentación previa más precisa, y otra accesoria, más difusa, evitable o no dependiendo de su juicio (o el del productor). También en función de su genio y su creatividad, el cineasta puede sacarla igual de jugo o, cuanto menos hacerla fluida, perfecta ligazón con el tema central. A Salvador lo condena.

            Partiendo desde unas firmes intenciones de reivindicación política y moral, Manuel Huerga recupera la figura del icónico anarquista Salvador Puig Antich, último preso ajusticiado por el régimen franquista tras su condena por la controvertida muerte de un policía de la Brigada Político-Social, la policía política. El símbolo visible contra el totalitarismo opresivo, inhumano e irracional que entonaba el canto del cisne.

            Como decíamos, la película se divide en dos mitades claras: la ilustración, mediante la confesión a su abogado, de la trayectoria político-activista de Puig Antich hasta su captura, y la posterior agonía de su procesamiento, encarcelamiento y ejecución.

Huerga tira la primera a la basura. Sin saber del todo qué hacer con esta cara más ignota del libertario catalán, reconstruye contexto e individuo mediante el tópico y el brochazo. Fallidas pretensiones de crónica histórica. Puig Antich queda desdibujado y antipático, inmerso en una banalidad popera parangonable a la del peor terrorismo de pasarela de R.A.F. Facción del Ejército Rojo. Memorables temas musicales de la época metidos con calzador, efectismos visuales que no encajan y distancian, niñatos con barba y melena que pagan el pavo reventando sucursales bancarias, historietillas de amor mal introducidas y nada creíbles, malos de opereta encarnados por el facha prototípico, varonil, testosterónico y malhablado,…

Plana, mal dirigida, de nulo interés o complejidad. Lamentable.

            Si sobrevive, sobre todo asido a la tabla de salvación de un reparto magnífico, el espectador puede observar cómo durante el encierro de Antich surgen pequeños relieves que dan forma a la personalidad del joven, que lo hacen querible y reivindicable. Se le comprende. Surgen subtramas con posibilidades como la amistad con el carcelero, también icono de un sistema represivo, donde no hay derecho a la divergencia, a la personalidad propia, sin embargo también desaprovechada por un desarrollo simplista y apresurado: dos escenas bastan para crear una amistad incondicional entre antagonistas, para convertir al profano (para convertir a toda el país).

Pero algo es algo. Huerga se entona. La forma se acopla al fondo, lo complementa y lo aporta atractivo. Acumula sabiamente la emotividad en ese clímax final dramático y alargadísimo: la angustia del que se sabe muerto y al que la muerte no le llega. Funciona el alegato a favor de poseer la total libertad para ser diferente, de vivir de acuerdo con uno mismo, de poder creer en el futuro sin temer al presente.

            No hay mejor metáfora que el verdugo, ese diligente funcionario, para representar la mediocridad y brutalidad de un régimen inadmisible desde cualquier punto de vista moral o de justicia.

Lástima esa deplorable primera mitad.

 

Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 6.

El gran Vázquez

16 Feb

“A fin de cuentas, todo es un chiste.”

Charles Chaplin

 

 

El gran Vázquez

 

Año: 2010.

Director: Óscar Aibar.

Reparto: Santiago Segura, Álex Angulo, Mercè Llorens, Enrique Villén, Manolo Solo.

Tráiler

 

 

           Manolo Vázquez: vividor, geta, canalla, crápula,… genial dibujante de cómic, ajeno a la corrección política y subversivo dentro de los límites que se imponían en el tardofranquismo.

Las aventuras del peculiar historietista, madrileño pero residente en Barcelona, son la excusa que toma Óscar Aibar, en calidad tanto de director como de guionista y antiguo compañero de trabajo del propio Vázquez, para realizar una película a caballo entre el homenaje y la caricaturización tanto de un personaje como de una época de la historia del país, definidos ambos por grandes claroscuros: el ingenio luminoso y la oscura mezquindad, las renovadas esperanzas de futuro y las sempiternas miserias de un país en perpetua contradicción. Un mundo en el que sólo tiene cabida la tragicomedia.

           El Gran Vázquez es una película que se mueve en ese tono entre burlesco y agridulce, donde se combinan unos cuantos diálogos y situaciones con chispa, en las que destaca sobre todo la relación entre Vázquez y su retoño, aspirante a vivalavirgen como su padre; con otros cuantos de poca enjundia y otros que resultan directamente impostados, muchas veces porque Santiago Segura, un gran tipo y un crack del humor por otra parte, sigue una de las grandes tradiciones interpretativas patrias: hacer de sí mismo (o de su personaje más característico) allá donde aparezca. Por otra parte, es de agradecer la presencia en papeles secundarios de actores siempre cumplidores como Álex Angulo –nominación al Goya por este trabajo– o un ya clásico del cine patrio como Enrique Villén.

En cuanto al ritmo del film, se alternan, con enormes altibajos, momentos interesantes con otros tantos que se inclinan más hacia el aburrimiento; incluso con una secuencia que imita la acción propia del cómic del todo carente de la fuerza que sí se había conseguido en otro de los homenajes al tebeo nacional como es La gran aventura de Mortadelo y Filemón. Todo ello hace que, en definitiva, la película resulte más larga de lo que debería.

Sí habría que destacar en lo positivo una preciosa fotografía de tonos amarillentos, nostálgica, junto con detalles de un colorismo de viñeta para retratar a esa Barcelona del desarrollismo de los sesenta en donde se desarrolla el grueso de la cinta.

           Fallida celebración de uno de los héroes de la historieta española.

 

Nota IMDB: 6,6.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 5.

El Lute: Camina o revienta

31 Dic

“La amargura es una herencia atávica que llevamos todos los españoles. Es muy difícil que un cineasta español haga una película optimista al estilo de Frank Capra.”

Luis García Berlanga

 

 

El Lute: Camina o revienta

 

Año: 1987.

Director: Vicente Aranda.

Reparto: Imanol Arias, Victoria Abril, Antonio Valero.

 

 

 

 

          El denominado cine quinqui es probablemente uno de los productos más auténticos y quizá minusvalorados del panorama cinematográfico nacional, que ha legado cintas no magníficas pero sí bastante interesantes como Perros callejeros, Deprisa, deprisa o El pico; películas que surgen como variantes del realismo social tradicional fruto de las circunstancias de la España de la época –la mezcla entre las libertades que ofrecía el fin del Régimen junto con los problemas socioeconómicos del inicio de la democracia-, además de equipararse con tendencias paralelas en desarrollo en el cine mundial: las exploitation movies como el blackxploitation norteamericano o algunas categorías del cine criminal europeo, centrados en temas considerados entonces morbosos y marginales y que no ahorraban en situaciones explícitas y polémicas.

El Lute: Camina o revienta forma parte de este cine quinqui que, por entonces, ya daba sus últimos coletazos en España, en gran parte porque los protagonistas y hacedores de dichas películas –“el Torete”, “el Pirri”, José Luis Manzano,…- irían desapareciendo progresivamente víctimas de situaciones muy similares a las de sus películas, también parte inherente de su propia vida: droga, marginalidad, delincuencia,… Más tarde se dará una cierta recuperación, con mayor calidad estética esta vez, por Fernando León de Aranoa (Barrio) y ya pervertido, aséptico y aburguesado en el nuevo milenio con el denominado new choni cinema.

            El Lute: Camina o revienta traslada a la pantalla la carrera criminal de Eleuterio Rodríguez Sánchez, “el Lute”, basada en la autobiografía del protagonista, desde sus inicios como ladrón de gallinas hasta convertirse en uno de los fugitivos más buscados del tardofranquismo, un proceso en el que se retrata de paso la sociedad española del momento, presa de un brutal terrorismo de Estado y de una pobreza que parecía ya endémica. Pese al interés del argumento, tanto una dirección artística poco elegante –como, no obstante, mandan los cánones del género- y unos personajes y diálogos que buscan el realismo pero que en ocasiones se presentan un poco de pandereta y que resultan mucho menos auténticos que los de otras obras anteriormente mencionadas, lo que disminuye la identificación con el personaje que sería posteriormente uno de los símbolos por la libertad y contra la opresión del franquismo pese al loable trabajo de Imanol Arias.

Una película que supone los últimos estertores de una corriente cinematográfica ya en vías de extinción.

Habría segunda parte de las andanzas del Lute, El Lute II: mañana seré libre.

 

Nota IMDB: 6,5.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 5,5.

A %d blogueros les gusta esto: