Tag Archives: Robocop

Robocop 3

28 Abr

“Hollywood está cada vez más dirigido por contables, no por realizadores.”

Jessica Lange

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Robocop 3

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Robocop 3

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Año: 1993.

Director: Fred Dekker.

Reparto: Robert John Burke, Remy Ryan, Jill Hennessy, Nancy Allen, CHH Pounder, John Castle, Robert DoQui, Judson Vaughn, Daniel von Bargen, Stephen Root, Felton Perry, Bradley Withford, Rip Torn, Mako.

Tráiler

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           Hay ocasiones en las que la primera escena sirve para augurar el porvenir de la película. Robocop 3 se abre con uno de esos anuncios que engrandecían a sus dos precedentes. No obstante, en su contenido no se aprecia su gloriosa ironía destructiva, sino que simplemente se limita a presentar, por contraposición, el escenario de la función, que ha avanzado en su lectura apocalíptica hasta sumergirse en las garras de un totalitarismo plutocrático que, eso sí, es bastante atrevido teniendo en cuenta la época y el lugar de su estreno.

En este sentido, y aparte de por factores logísticos como el hundimiento de la productora Orion, este sustrato contestatario contra los mandamientos del ultraliberalismo en boga sería uno de los motivos por los que, pese a rodarse en 1991, la cinta no llegaría a las salas estadounidenses hasta dos años después.

           Agotada prácticamente la historia y con la intención de obtener las últimas migajas de rentabilidad a bajo coste, Robocop 3 aparece como una producción residual de la que pueden dar buena cuenta la ausencia de Peter Weller en el protagonismo -que había renunciado para embarcarse en un proyecto de mayor prestigio como la adaptación de David Cronenberg de El almuerzo desnudo– y el hecho de que incluso la segunda de a bordo, Nancy Allen, ya bastante relegada en el segundo episodio, acepte comparecer en pantalla solo con la condición de tener un papel breve, apenas testimonial.

El filme tampoco goza de un director de renombre, como Paul Verhoeven o Irving Kershner, puesto que asume las riendas de la realización Fred Dekker, a quien se encarga seguir los pasos de la serie de televisión animada que había surgido en 1988 tras el éxito de la entrega inaugural. El apunte es significativo: Robocop 3 será la única de la trilogía en ser calificada con la categoría PG-13 americana en vez de la más restrictiva R.

           En efecto, aunque sobreviven puntuales chispazos de humor negrísimo en la historia de nuevo pergeñada por el historietista Frank Miller, el papel principal de una niña en la trama revela esta intención de extender el producto hacia un mercado más amplio y familiar, vinculado asimismo a un argumento absolutamente convencional -aparte de la reseñable reivindicación antineocon antes aludida, con una imagen de los desahucios por intereses económicos que de nuevo resulta bastante actual-.

El libreto recupera con indecisión los dilemas morales del héroe para conducirlos a la nada y, además, se perciben en él ciertas intenciones de aprovechar el rebufo de la taquillera y valorada Terminator 2: El juicio final, con su propio T-1000 ‘Made in Japan’.

           Sin embargo, las constantes vitales definitorias de la saga flaquean hasta el desmayo y la película se hunde con el carisma bajo mínimos, carente casi por completo de la personalidad y el encanto gamberro de sus antecesoras.

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Nota IMDB: 3,9.

Nota FilmAffinity: 3,5.

Nota del blog: 3,5.

Robocop 2

27 Abr

“Vivimos en un régimen de ocupación por parte de las multinacionales.”

Víctor Érice

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Robocop 2

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Robocop 2

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Año: 1990.

Director: Irvin Kershner.

Reparto: Peter Weller, Nancy Allen, Dan O’Herlihy, Belinda Bauer, Tom Noonan, Gabriel Damon, Willard E. Pugh, Felton Perry, Jeff McCarthy, Galyn Görg, Stephen Lee.

Tráiler

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           Los villanos de Robocop 2, que son una mezcla de dos de los terrores absolutos de la nación como Charles Manson y Pablo Escobar, cuelgan indistintamente en su guarida pósteres de la Madre Teresa de Calcuta y de Oliver North, uno de los altos mandos del Ejército estadounidense más siniestros de los de por sí siniestramente militaristas años ochenta, implicado en el turbulento escándalo Irán-Contra. Pero el verdadero Malo con mayúsculas es un ejecutivo blindado en su rascacielos de acero y dólares, miembro respetable de la élite de la sociedad, patriota que hace avanzar el país a golpe de iniciativa privada y dueño de una megaempresa que andando el metraje se revestirá con simbología y vestuario corporativos de ecos filonazis. Un campeón de la economía, en definitiva, que luce en el escritorio de su suntuoso despacho una fotografía con Ronald Reagan, adalid del ultraliberalismo de la década.

           Robocop 2 se hace fuerte atrincherada en una de las virtudes de su predecesora: su mala leche, disparada con brutalidad inmisericorde contra todo, y además reflejada en buena medida a través del electrodoméstico entonces hegemónico -el televisor- y de la herramienta definitoria de este sistema de vida -la publicidad-. Robocop 2 es una ciencia ficción que no renuncia a su esencia de serie B, sino que la potencia para no tomarse demasiado en serio a sí misma a la vez que, parapetada desde su posición dominante, dispara mil dardos envenenados contra la sociedad norteamericana coetánea, en este periodo regida por el neoconservadurismo más recalcitrante, aético y violento.

Es decir, un contexto socioeconómico perfectamente aplicable a nuestros días. La justificación de la conveniencia del tráfico de drogas por parte del cabecilla de la organización criminal, amparándose en la cantidad de puestos de empleo que genera, no puede ser más actual, digna de cualquier mandato de la troika, al igual también lo sería ese concepto de privatización total del espacio urbano.

           De este modo, el argumento deja de lado el paradigma de la criatura de Frankenstein que asomaba en la primera entrega, aunque a cambio se detectan rastros de King Kong en la desopilante presentación del segundo modelo del ciborg -por completo satíricos, eso sí-. Y lo hace para, por el contrario, travestida de negra farsa, centrarse en propinar palos a diestro y siniestro: a la tiranía del yuppie y la cultura del éxito económico sobre todas las cosas, a la plutocracia impuesta con mano de seda por las grandes corporaciones, al delirio de la tecnología para fines bélicos o represivos, a la dirigencia política encantada de asociarse cínicamente con hampones de todo pelaje a cambio de un par de monedas de plata, a los males de la revolución digital, a la decadencia industrial norteamericana, a la destrucción del equilibrio medioambiental, a la corrupción del concepto de libertad, al adormecimiento del espíritu crítico por medio de la corrección política radical, al paradigma del macho alfa como vigilante autónomo del orden,…

Nada queda a salvo de la mira láser de Robocop 2. El guion es una bola de demolición anárquica -e incluso un tanto ambigua en ocasiones; al reputado historietista Frank Miller no se le podrá acusar de izquierdista precisamente-, lo que la convierte a mi parecer en una obra muy divertida, más allá de su relativamente convencional trama policíaco-futurística.

           Para que vean que no dan puntadas sin hilo, la resolución empresarial del desenlace no es más que una trasposición de la forma en la que la administración Reagan, acosada por la polémica, se desharía del teniente coronel North.

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Nota IMDB: 5,7.

Nota FilmAffinity: 4,6.

Nota del blog: 6,5.

Robocop

3 Mar

“Aparte de la acción y la aventura, de las corruptelas y de las enloquecidas tramas empresariales, Robocop es en el fondo una fábula moral. Es como La Bella y la Bestia o como el hombre de hojalata de El mago de Oz. Es una pequeña gran joya como relato humano.”

Peter Weller

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Robocop

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Robocop.

Año: 1987.

Director: Paul Verhoeven.

Reparto: Peter Weller, Nancy Allen, Ronny Cox, Kurtwood Smith, Miguel Ferrer, Robert DoQui, Dan O’Herlihy.

Tráiler

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          La ciencia ficción de los ochenta desconfía de la máquina. Westworld, almas de metal, Blade Runner, TRON, Superman III, Terminator, Runaway, brigada especial,… Reflejos fantasiosos de un pesimismo real: el recrudecimiento de las tensiones de la Guerra Fría, consecuencia directa de la llegada a la presidencia de los Estados Unidos de Ronald Reagan. En su discurso fervientemente patriótico, el exactor abogaría por reimpulsar la carrera armamentística del país norteamericano en un delirio paranoide que alcanzaría su cúspide con el megalómano proyecto de escudo antimisiles rebautizado a nivel popular con el peliculero nombre de ‘La Guerra de las Galaxias’.

          En uno de los inspirados y descacharrantes insertos de noticiero que aparecen de vez en cuando a lo largo del metraje de Robocop, se dejan caer un par de alusiones a una plataforma de defensa estratégica con sospechosas similitudes con el proyecto de Reagan, siempre con cáusticas y maliciosas intenciones satíricas.

Y es que, por un lado, Robocop es lo que parece: una cinta que mezcla ciencia ficción con acción policíaco-justiciera nacida posiblemente a rebufo del éxito de Terminator. Pero por otro lado -aquel que parece más influido por un realizador excesivo y gamberro como el holandés Paul Verhoeven-, Robocop es una cinta que destila mucha mala baba hacia la cultura, la sociedad y el sistema capitalista estadounidense, que atravesaba por entonces uno de sus períodos de más orgulloso ultraliberalismo y conservadurismo.

En el filme, este artículo fabril mitad, robot mitad policía –como apunta Tonio L. Alarcón, expresión última y quasiparódica del agente/vigilante del cine de acción de los ochenta- es la creación de un émulo hortera del doctor Frankenstein, motivado no por la posibilidad de jugar a ser Dios, ni por loables intereses científicos, sino por cosechar un generoso montón de dólares e hincharse a farlopa, tías buenas, coches grandes y poder empresarial.

          Al contrario de la elección tomada por el reciente remake -que a imitación de las sobadas formas del cine de superhéroes actual trata de potenciar la complejidad y la dimensión trágica del malparado Murphy, sujeto víctima del experimento-, en este original primigenio, producto de una década artística desenfadada e irreverente, prefiere devolver la mirada a lo que se encuentra afuera de los fotogramas y hacer chanza sobre el escenario exterior que rodea a la película.

Y de ahí que, en algunos aspectos argumentales, la versión de 1987 contenga -dentro de su festiva tendencia a la hipérbole comiquera- más cuestiones de actualidad que este relanzamiento de 2014 –no obstante, tampoco desdeñable-, como por ejemplo esos servicios públicos elementales (organismos penitenciarios, salud, carrera espacial, contratas bélicas, seguridad ciudadana) subastados a siniestras y avariciosas compañías privadas.

          Más allá del entretenimiento garantizado desde el apartado de acción -sencillo en su concepción y efervescente de hemoglobina y vísceras en su ejecución-, impulsado por la banda sonora tecno-épica de Basil Poledouris, y del discreto combate íntimo de Murphy por recobrar su identidad humana –se agradece una falta de afectación que no sería necesariamente beneficiosa-, es la socarronería la virtud que hace que Robocop se eleve por encima del umbral al que, en principio, una obra de semejante perfil estaría destinada.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 5,9.

Nota del blog: 7.

Robocop

25 Feb

El agente Murphy vuelve de entre los muertos… otra vez. En El Peliculista.

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