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Los comancheros

4 Feb

“Por casi medio siglo, el señor Wayne ha servido honorablemente de símbolo de los mejores valores morales y de los principios de prudencia de la sociedad americana.”

Frank Sinatra

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Los comancheros

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Los comancheros

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Año: 1961.

Director: Michael Curtiz.

Reparto: John Wayne, Stuart Withman, Ina Balin, Nehemiah Persoff, Michael Ansara, Bruce Cabot, Patrick Wayne, Joan O’Brien, Lee Marvin.

Tráiler

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           Quizás fuese un facha recalcitrante y hay quien cuestionaría sus dotes interpretativas, pero John Wayne tenía la pinta de ser un tipo en el que se podría confiar, probablemente herencia de su atractiva galería de personajes feos, fuertes y formales. John Wayne tomaría las riendas de las cámaras durante buena parte del rodaje de Los comancheros debido a que el director titular, el veterano Michael Curtiz, se hallaba postrado en la cama del hospital a causa de un cáncer que acabaría llevándose su vida pocos días después de concluir el filme. Wayne rechazaría tajantemente figurar como realizador en los créditos, cediéndoselos en exclusiva al malogrado cineasta.

           Curtiz, uno de los contadores de historias al modo clásico de Hollywood, se despedía así del cine con un western ligero, aventurero y desenfadado que si bien no es particularmente intenso, sí ofrece una buena película de diversión despreocupada y ágil.

El esquema de Los comancheros se aproxima al de una buddy movie en el que dos compañeros por obligación, un playboy sureño en busca y captura tras vencer en un duelo a muerte (Stuart Whitman) y el campechano ranger de Texas que lo persigue (John Wayne), acaban compartiendo códigos, ideales, peligrosa acción y desvelos amorosos a lo largo de una misión mayor que sus triviales rencillas y que ha unido definitivamente sus caminos: la desarticulación de una tribu de comanches que, bajo la dirección de un grupo de hombres blancos, diezma cruelmente el estado de la estrella solitaria. El encuentro entre el urbanita refinado y el pueblerino rudo y noble, ligados por el honor, por el romanticismo y por el sentido del deber.

           El guion de Los comancheros luce algún agujero en sus páginas –la ambigua contrapartida femenina de Ina Balin, más desdibujada– y no persigue líneas grandilocuentes acerca de un universo, el del western como género, que, por agotamiento interno y erosión externa, comenzaría a mutar durante la presente década, aunque en sus mecanismos ya aparecen ciertos elementos que luego resonaran en obras señeras del western crepuscular, tales como Río Conchos –el personaje de Whitman, semejante en ambas; esa especie de reino alucinado, destructivo y perdido en la nada- o El hombre que mató a Liberty Valance –el breve pero carismático cuatrero encarnado por el gran Lee Marvin-.

           Cinta lúdica y colorista, la voluntad de Los comancheros pasa por sumergir al espectador en un cálido divertimento en el que las sensaciones adversas –el peligro de los indios, el abandono sentimental, el ocaso de la independencia texana de la que el capitán Jack Cutter de Wayne es encarnación directa- quedan relegadas por el ánimo optimista, el resuelto valor y la humanidad de sus protagonistas.

 

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 6,5.

Traición sin límites

15 Nov

“¿Narcotraficantes mexicanos? Tenemos que bajar allí, matarlos a todos y arrasar el lugar con bulldozers para que cuando despiertes al día siguiente, no quede nada en absoluto. Creo que si se tiene fuerza militar, hay que emplearla.”

John Milius

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Traición sin límites

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Año: 1987.

Director: Walter Hill.

Reparto: Nick Nolte, Powers Boothe, María Conchita Alonso, Michael Ironside, Clancy Brown, Rip Torn.

Tráiler

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            No podía esperarse menos de la colaboración entre Walter Hill y John Milius, guionistas capaces de escribir libretos más que notables –La huida, Límite: 48 horas; Dillinger, Apocalypse Now, Conan, el bárbaro, respectivamente- pero propensos a la irregularidad y a la loa a la fuerza bruta y al militarismo hasta extremos a veces risibles –Aliens: el regreso, Danko: calor rojo; Amanecer rojo, inspirar el personaje paródico de ese Walter Sobchak incapaz de dejar atrás la Guerra del Vietnam inclusive-, que una cinta de tipos duros, justicieros con pistola y militares heroicos y crepusculares.

           Traición sin límites es un batiburrillo con aire de western en el que un incorruptible ranger de Texas (Nick Nolte) ha de lidiar día a día en su feudo con la degradación espiritual y la violencia del tráfico de drogas, dirigido por su amigo de toda la vida (Powers Boothe) desde el lado opuesto de la frontera, de la moral, de la ley y del corazón de su chica (María Conchita Alonso). Por si no fuera suficiente, esta titánica y viril lucha entre camaradas va a pillar por medio a un secreto cuerpo de élite del ejército, émulos del entonces exitoso Equipo-A, que busca recuperar del banco local pruebas incriminatorias del susodicho narco, disimulándolo astutamente con un robo a la luz del día, con explosivos y tecnología puntera (de los ochenta). Casi nada.

            Un guion delirante que da lugar a una historia sin demasiada lógica al servicio de una ensalada de tiros, testosterona mal controlada, mexicanos desaliñados, justicia sumarísima, cocaína, melodrama machista forzado y algún tímido chascarrillo metido con calzador, todo ello aderezado con una de esas deleznables bandas sonoras propias de la década –qué afición por el sonido electrónico y por marcar los tiempos con la batería, señor, señor-, y que, no contento con incluir sin venir a cuento una presentación inicial de personajes que homenajea a un western mayúsculo como Los profesionales, tiene finalmente la desfachatez de dedicarle otro execrable tributo a la gigantesca Grupo salvaje.

            Poco se puede rescatar del naufragio, a excepción de un Nick Nolte que por lo menos le pone empeño al asunto.

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Nota IMDB: 6,3.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 3,5.

Valor de ley (True Grit)

10 Jul

“He interpretado a John Wayne en cada película que he hecho independientemente del personaje. Y lo he estado haciendo bien, ¿no?”

John Wayne

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Valor de ley (True Grit)

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Año: 2010.

Directores: Joel Coen, Ethan Coen.

Reparto: Jeff Bridges, Hailee Steinfeld, Matt Damon, Josh Brolin.

Tráiler

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            Joel y Ethan Coen se atrevían a poner su particular mirada sobre el género cinematográfico por excelencia, el western, que conoció tiempos más gloriosos, y, más concretamente, sobre una notable película de Henry Hathaway, Valor de ley –a su vez basada en la novela homónima de Charles Portis-, protagonizada por un sinónimo del cine del Oeste, John Wayne, y en la que se encuentran presentes muchos de grandes códigos, como el sentido de aventura, de búsqueda y de justicia individual frente a la anomia del territorio aún casi salvaje, aunque con aires desmitificadores que provienen sobre todo de la contraposición entre el rudo, bebedor, violento, gordo y envejecido marshall justiciero y la testaruda y mandona niña que lo contrata para llevar a cabo la venganza por la muerte de su padre. 

Si bien en anteriores remakes como Ladykillers, sobre el filme original inglés, traducido como El quinteto de la muerte en España, y sobre todo en su particular parodia de Con la muerte en los talones, a la vez sátira sobre la sociedad americana, que es la excelente El gran Lebowski, los Coen habían reflejado claramente su autoría en todo el tratamiento de ambas películas, en esta ocasión optaban en cambio por la tendencia a un mayor clasicismo y respeto por el original y su género, aunque menos inocente, menos complaciente y más oscura que la versión de Hathaway, más poderosa en ciertos aspectos, siempre con la añadidura de su enorme habilidad en la puesta en escena o en el retrato de cada personaje, llenándolo de sentido, bien definido dentro de su singularidad.

             Con esta idea, Valor de ley comienza conservando todo el sabor de los grandes westerns, sostenido por el protagonismo de una sorprendente Hailee Steinfeld y la evolución de su entrañable relación, repleta al mismo tiempo de detalles de enorme amargura, con el viejo Rooster Cogburn, rol para el que Jeff Bridges se mete en el parche de John Wayne, un actor al cual se podría decir que solo le bastaba con ser él mismo, con explotar su icono y el de un cine que iba apagándose por entonces, para clavar la actuación. Aún así, Bridges hace totalmente suyo el personaje en una muestra de su magnífica madurez interpretativa, llena de matices mascullados entre dientes y miradas tuertas. El trío principal lo completa un Matt Damon al que hay que reconocer que hace una interpretación incluso buena del ranger de Texas –personaje algo más destemplado, eso sí, que los de Bridges y Steinfeld- que también persigue obsesivamente al asesino Tom Chaney (Josh Brolin, que repite con los Coen tras No es país para viejos).

             Un poco a diferencia del original, en la que todas las miradas acababa por acapararlas el carismático Wayne y sus andanzas, el principal atractivo del filme se mantiene en ese inicio con el viaje casi paternofilial y de cambios en lo más profundo de cada uno entre Cogburn y la pequeña pero aguerrida Mattie Ross y puede que sea por eso mismo por lo que la película acabe perdiendo parte de su fuerza según avanza el metraje, más centrado en el cerco sobre Chaney y los cuatreros que lo acompañan, que da la sensación de ser abordado de manera más acelerada, un poco menos pulida por el prisma de los hermanos, por lo que resulta, sin ser en absoluto despreciable, algo más superficial, luego enmendado en parte por un final que sabe retomar la enorme emotividad de dos personajes unidos en el cambio de sus propias vidas.

Quizás no sea la mejor de los Coen ni su obra más representativa, pero aún así Valor de ley es una película bastante buena y en la que siempre merece prestar atención a un Jeff Bridges estelar.

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Nota IMDB: 7,9.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 8.

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