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7 vírgenes

22 Abr

“Una película no es un movimiento político, ni un partido y ni siquiera un manifiesto. Es tan solo una película. Como mucho puede sumar su voz a la indignación pública ya existente.”

Ken Loach

 

 

7 vírgenes

 

Año: 2005.

Director: Alberto Rodríguez.

Reparto: Juan José Ballesta, Jesús Carroza, Alba Rodríguez, Vicente Romero.

Tráiler

 

 

           El éxito de crítica y público de Barrio en 1998 venía a recuperar para las pantallas el recuerdo de uno de los subgéneros más populares de aquella España de principios de la democracia: el feroz cine quinqui de la marginalidad trágica en el extrarradio de las ciudades en desarrollo, de la pequeña delincuencia juvenil, el destape de las drogas y la desesperanza como rasgo vital y social.

Melodramas sociales con vocación de generacional fresco ultrarrealista y descarnado que repetían ahora localización –la periferia capitalina en este caso-, protagonistas y modus operandi, si bien con la debida suavización y matización estética, de producción y reparto –las drogas no corren a raudales en el set de rodaje, el delincuente no se interpreta a sí mismo- e, incluso, temática, dando lugar a una veracidad menos agresiva y acre.

            7 vírgenes trata de repetir el éxito con la misma artillería: la Sevilla más depauperada, el joven Tano, sus 48 horas de permiso del reformatorio y su pandilla de amigos, buena gente a la que le gente a la que los sinsabores y decepciones de la vida, la desestructuración familiar y la ausencia total de oportunidades de porvenir empujan a jugar con fuego.

Tano ya ha tenido el primer aviso. Su hermano, protagonista del final deseable de toda persona de bien según la iconografía popular, una boda que da la sensación de todo menos de significar realización y felicidad, aporta la imagen de lo que aguarda si uno se atienes a la senda marcada.

            A pesar de que sus mimbres son de sobra conocidos, del mismo modo que también lo son los vericuetos que irá tomando la cinta, la propuesta no peca de falta de frescura. Y esto es debido, sobre todo, a la fluidez y franqueza con la que Rodríguez encaja las piezas de la estructura, a la credibilidad de la trama –excepto en un tipo de manido desenlace forzadamente dramático, supuesta metáfora obligada para expresar la falta de futuro-, sin voluntad de caer en/servir a la mitología choni.

Necesaria mención merece también la naturalidad de las actuaciones, con el siempre efectivo Juan José Ballesta a la cabeza, icono del cine social patrio desde su debut en El bola, bien secundado por un conjuntado grupo de actores no profesionales que bordan su trabajo, como ese amigo del alma, puro gracejo, picaresca y amargura interior, interpretado por Jesús Carroza, todo desparpajo.

Bastante aceptable.

 

Nota IMDB: 6,1.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 6,5.

El Lute: Camina o revienta

31 Dic

“La amargura es una herencia atávica que llevamos todos los españoles. Es muy difícil que un cineasta español haga una película optimista al estilo de Frank Capra.”

Luis García Berlanga

 

 

El Lute: Camina o revienta

 

Año: 1987.

Director: Vicente Aranda.

Reparto: Imanol Arias, Victoria Abril, Antonio Valero.

 

 

 

 

          El denominado cine quinqui es probablemente uno de los productos más auténticos y quizá minusvalorados del panorama cinematográfico nacional, que ha legado cintas no magníficas pero sí bastante interesantes como Perros callejeros, Deprisa, deprisa o El pico; películas que surgen como variantes del realismo social tradicional fruto de las circunstancias de la España de la época –la mezcla entre las libertades que ofrecía el fin del Régimen junto con los problemas socioeconómicos del inicio de la democracia-, además de equipararse con tendencias paralelas en desarrollo en el cine mundial: las exploitation movies como el blackxploitation norteamericano o algunas categorías del cine criminal europeo, centrados en temas considerados entonces morbosos y marginales y que no ahorraban en situaciones explícitas y polémicas.

El Lute: Camina o revienta forma parte de este cine quinqui que, por entonces, ya daba sus últimos coletazos en España, en gran parte porque los protagonistas y hacedores de dichas películas –“el Torete”, “el Pirri”, José Luis Manzano,…- irían desapareciendo progresivamente víctimas de situaciones muy similares a las de sus películas, también parte inherente de su propia vida: droga, marginalidad, delincuencia,… Más tarde se dará una cierta recuperación, con mayor calidad estética esta vez, por Fernando León de Aranoa (Barrio) y ya pervertido, aséptico y aburguesado en el nuevo milenio con el denominado new choni cinema.

            El Lute: Camina o revienta traslada a la pantalla la carrera criminal de Eleuterio Rodríguez Sánchez, “el Lute”, basada en la autobiografía del protagonista, desde sus inicios como ladrón de gallinas hasta convertirse en uno de los fugitivos más buscados del tardofranquismo, un proceso en el que se retrata de paso la sociedad española del momento, presa de un brutal terrorismo de Estado y de una pobreza que parecía ya endémica. Pese al interés del argumento, tanto una dirección artística poco elegante –como, no obstante, mandan los cánones del género- y unos personajes y diálogos que buscan el realismo pero que en ocasiones se presentan un poco de pandereta y que resultan mucho menos auténticos que los de otras obras anteriormente mencionadas, lo que disminuye la identificación con el personaje que sería posteriormente uno de los símbolos por la libertad y contra la opresión del franquismo pese al loable trabajo de Imanol Arias.

Una película que supone los últimos estertores de una corriente cinematográfica ya en vías de extinción.

Habría segunda parte de las andanzas del Lute, El Lute II: mañana seré libre.

 

Nota IMDB: 6,5.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 5,5.

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