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Predators

5 Oct

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Año: 2010.

Director: Nimród Antal.

Reparto: Adrien Brody, Alice Braga, Topher Grace, Walton Goggins, Oleg Taktarov, Mahershala Ali, Louis Ozawa Changchien, Danny Trejo, Laurence Fishburne.

Tráiler

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         Ya en un lejano 1994, Robert Rodriguez, un cineasta fascinado por el cine popular y por entonces a punto de alcanzar la fama gracias a cintas como Desperado o Abierto al amanecer, había presentado un guion a la 20th Century Fox para dar continuación a la saga de Predator, una criatura convertida en icono contemporáneo de la ciencia ficción y que cuatro años atrás había estrenado su primera secuela. Aunque no será hasta su (deplorable) revitalización, enfrentado a otro célebre alienígena como el xenomorfo de Alien, cuando Rodriguez consiga por fin sacar adelante el proyecto, que no obstante dirigirá, bajo su tutela como productor, Nimród Antal. Siempre me pareció una curiosa coincidencia que una entrega sobre este extraterrestre apasionado de la caza de todo tipo de criaturas, incluidas los humanos, recayese sobre un realizador que comparte nombre con el rey mesopotámico descrito en la Biblia como “robusto cazador ante Yahvé”.

         Predators devuelve el juego a la espesura de la jungla, con un mayor número de contrincantes extraterrestres y un mayor número de representantes de la especie humana; en este caso una heterogénea galería de asesinos de todo tipo y pelaje, y con su correspondiente colección de tópicos estereotípicos, como salidos de un cómic o de una tormenta de ideas en una junta de producción de serie B.

Pero esta premisa también arroja una vertiente reflexiva, ojo, puesto que a partir de este turbulento contingente de militares, guerrilleros y homicidas, la película abunda en ese concepto tan del malvado Zaroff, el del cazador cazado, que por un lado devuelve al orgulloso ser humano a los escalafones inferiores de la pirámide predatoria y, por otro, desenmascara su condición de despiadado agente de la muerte. El monstruo ante el espejo.

         Sea como fuere, las intenciones de Predators se concentran en el entretenimiento, en la acción y el survival bajo la amenaza de terror de una amenaza que juega en casa -y que además, con la variedad de razas del extraterrestres y el uso de ‘perros’ en la montería, abre una nueva puerta mitológica que, en cierto modo, parece explorar la recientemente estrenada Predator-. En este aspecto, la acción está rodada con solvencia y, por fortuna, sin caer en las tentaciones de los espectáculos digitales del periodo -que de tan pixelados acostumbran a carecer de textura o entidad física-.

Esto contribuye a que Predators sea una cinta que se deja ver con facilidad pese a tener poca cosa que decir. De hecho, resulta extraño que esa presencia ejecutiva de Rodriguez no revista a la película de una mayor personalidad propia.

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Nota IMDB: 6,4.

Nota FilmAffinity: 4,8.

Nota del blog: 5,5.

Depredador 2

3 Oct

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Año: 1990.

Director: Stephen Hopkins.

Reparto: Danny Glover, Gary Busey, Maria Conchita Alonso, Bill Paxton, Rubén Blades, Robert Davi, Adam Baldwin, Morton Downey Jr., Kent McCord, Calvin Lockhart, Elpidia Carrillo, Kevin Peter Hall.

Tráiler

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         Según los guionistas y padres del alienígena aficionado al ocio cinegético, Jim y John Thomas, el éxito de la serie de cómics basada en Depredador terminó de convencer a los ejecutivos de la Fox para el rodaje de una secuela de las andanzas del monstruo que se las había hecho pasar canutas a Arnold Schwarzenegger en la selva centroamericana de Val Verde. Sin embargo, esta vez no podrían contar con el gigante austríaco, que no estaba igual de atraído por las posibilidades de darle una segunda parte al asunto. Además, el escenario se trasladará a otra jungla, ahora de cristal pero en la que impera otra ley del más fuerte, dictada por las ultraviolentas bandas de narcotraficantes que luchan por dominar la degradada megalópolis, sumida en la anarquía y el caos.

         Más allá de esta variación que tiene como escenario Los Ángeles, el esquema es prácticamente calcado a la anterior, con un grupo de policías que reemplaza a los sufridos boinas verdes en su condición de presas del monstruo. También se reproducen los conflictos y traiciones jerárquicas con la intervención del presunto equipo de la DEA e incluso el personaje de Bill Paxton parece heredar los chascarrillos de aquel que interpretaba Shane Black -contratado como ‘script doctor’ en la primera y guionista y director de la nueva continuación estrenada este 2018-.

         No hay intención de darle una gran vuelta de tuerca a un factor sorpresa de por sí agotado, si bien la cinta sabe ser entretenida merced a un ritmo ágil y a unas eficientes escenas de acción. Ayuda aquí el recurso -también reivindicado por Predator– a una violencia explícita ahora prácticamente desterrada al irse atenuando en producciones de este tipo con el objetivo de lograr una calificación que permita acceder a un público más amplio.

Por otro lado, avanza detalles de curiosa ironía posmoderna -los tópicos en la relación de Harringan con sus superiores, dignos de un monólogo de Goyo Jiménez; la caracterización del cuarteto de agentes propia de un videojuego noventero, la limusina-submarino de los jamaicanos, el desenfundado general en el metro…- y unas astutas referencias que, andando el tiempo y los debates de los aficionados, abrirán la puerta a una mitología mixta con la saga Alien -con nefastos resultados-. Dos factores estos que le otorgan cierto encanto delirante a la película.

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Nota IMDB: 6,3.

Nota FilmAffinity: 5.

Nota del blog: 6.

Predator

17 Sep

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Año: 2018.

Director: Shane Black.

Reparto: Boyd Holbrook, Olivia Munn, Jacob Tremblay, Trevante Rhodes, Sterling K. Brown, Thomas Jane, Keegan-Michael Key, Augusto Aguilera, Alfie Allen, Yvonne Strahovski, Jake Busey.

Tráiler

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         Shane Black parece un tipo con sentido común y que, al mismo tiempo, sabe ser divertido. Su perspectiva del cine es saludablemente lúdica, y en ella demuestra que sabe tomar distancias del material que escribe y dirige para evitar solemnidades o grandilocuencias fuera de lugar. A la hora de afrontar la resurrección de la saga Predator -en cuya entrega inaugural participó contratado para pulir el guion y, además, interpretando a un soldado con afición por los chistes malos-, Black decide no fingir la sorpresa. Todos sabemos a lo que hemos venido. Así las cosas, la secuencia inicial, narrada desde el punto de vista del extraterrestre a la fuga, pone las cartas sobre la mesa y deriva la potencial intriga, el matiz novedoso, hacia el misterioso perseguidor. El cazador cazado.

Aunque en realidad, y dado que también podía observarse a su manera en la anterior Predators, tampoco es este un factor preponderante en el relato, repleto de ironía posmoderna y sentido del cachondeo. La ocurrencia festiva es pues la protagonista; la acción, el aderezo que la complementa y completa. La síntesis de esta naturaleza y este tono argumental es que quienes tratan de sobrevivir al monstruo no son ya un escuadrón de combatientes de élite, sino un puñado de despojos de psiquiátrico castrense -lo que introduce asimismo un ambiguo y errático deje antimilitar y antibélico al asunto-; acompañados por una bióloga de armas tomar y un niño con Asperger, todos ellos igual de deslenguados. 

         Black, decíamos, no se toma demasiado en serio el asunto y, como demostraba su personaje en Depredador, en una película con esencia de serie B siempre caben unas risas -más adolescentes que adultas-. El humor -que tiene una maldad negra, incorrecta y coprolálica que, al igual que la violencia gráfica, no son demasiado frecuentes en tiempos en los que el blockbuster busca clientes en todos los rangos de edades-, aligera así un espectáculo que, de base, tenía bastantes papeletas de sonar a ya visto, incluida la inevitable ración de referencias a sus precursoras -alguna, como la de las chopper, tremendamente delirante-. Y, por añadidura, resta importancia a los baches de verosimilitud que pudieran detectarse en el libreto.

         Cierto es que veces se pasa un tanto de rosca y no todos los gags funcionan al mismo nivel, mientras que alguno de los protagonistas termina por darse demasiado de sí entre tanta irreverencia/caricaturización. Pero Predator parece ser firme heredero de ese espíritu del entretenimiento que tanto se le atribuye al cine de los ochenta -el ambiente halloweenesco de todo- y al característico estilo del propio Black.

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Nota IMDB: 6,1.

Nota FilmAffinity: 5,1.

Nota del blog: 6.

Depredador

18 Abr

“Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre glorificarán al cazador.”

Proverbio africano

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Depredador

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Depredador

Año: 1987.

Director: John McTiernan.

Reparto: Arnold Schwarzenegger, Carl Weathers, Elpidia Carrillo, Bill Duke, Jesse Ventura, Sonny Landham, Richard Chaves, Shane Black, R.G. Armstrong, Kevin Peter Hall.

Tráiler

           El cine de entretenimiento, en especial el de acción, tan menospreciado desde ciertas posturas elitistas, también puede hacerse con respeto, sabiduría cinematográfica y sentido de la decencia. Sus intenciones de ofrecer un vehículo de evasión, indiscutiblemente legítimas, no tienen por qué estar en discusión con la calidad en su concepción y elaboración, dentro de su mayor o menor peso trascendente (así como esta trascendencia tampoco debería reñir con el entretenimiento).

             De entre aquellos productos conmemorados a la adrenalina y la pólvora, concebidos a mayor gloria de los musculosos y mononeuronales dinosaurios del género de acción, Depredador –generalmente conocida por su título original, Predator– es uno de sus más gozosos ejemplos.

Una de esas cintas que, si se prefiere, bien podrían ostentar esa etiqueta tan de moda (y tan repelente) de ‘placer culpable’.

            El filme esgrime como excusa argumental una de las premisas más eficaces para el cine de aventura, admisible en incontables escenarios distintos: el retrotraimiento del hombre a su condición primigenia de atemorizada presa. La indefensión frente a la Naturaleza hostil, encarnada por el despiadado depredador, sea cual sea su rostro.

Evidenciado en su mismo epígrafe, el brazo ejecutor es en este caso una declinación sublimada y extraterrestre del infame conde Zaroff: el cazador implacable que se divierte seleccionando como víctima al mismísimo ser humano, orgullosa cima de la pirámide evolutiva.

Una criatura, mitad hórrida alimaña, mitad ser antropomorfo y racional que, alumbrada por imaginativas manos del legendario Stan Winston, da lugar a uno de los monstruos más icónicos de las últimas décadas, pese al posterior maltrato sufrido a lo largo de olvidables secuelas.

            Con acierto, la película se cimienta sobre una trama con la suficiente sencillez, abstracción y ulterior distanciamiento irónico como para no caer ni en complicaciones que puedan acabar malparadas ni en una pretenciosidad que, en esta llamada directa a la epidermis y la hormona, no sería sino contraproducente.

El titánico apretón de manos entre Chuache –inmerso por entonces en la batalla a bofetones con Stallone por el título mundial de rey de la acción- y Carl ‘Apollo Creed’ Weathers, Jesse Ventura mascando y escupiendo tabaco “sin tiempo para sangrar”, el desopilante armamento con ‘La Impaciente’ –una ametralladora de helicóptero desmontada para su uso manual- a la cabeza, el perenne sudor perlando unos cuerpos hipertrofiados, el tono marcial de la banda sonora, la actitud condenadamente macarra de sus protagonistas y, por qué no, la presencia testimonial de R.G. Armstrong, uno de los más recios integrantes de la troupe de Sam ‘Bloody’ Peckinpah.

No sin socarronería autoconsciente y desengrasante, Depredador clama por la testosterona.

            John McTiernan, uno de los artesanos más hábiles del cine de acción, imprime un ritmo trepidante a este primario duelo entre el hombre y lo salvaje, lo barbárico, lo extraño. La estupenda dirección, una apreciable composición de la atmósfera y la estimable interpretación de sus protagonistas –Chuache no es Laurence Olivier, pero no siempre es tan malo como se comenta- confieren a Depredador un carisma especial, que lo convierte en un más que bienvenido divertimento de saludable intrascendencia.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 7,5.

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