Tag Archives: Parodia

Right Now, Wrong Then

1 Dic

“Es muy curiosa la vida, es como las películas, a veces intentas hacer una comedia y te sale un drama.”

Fernando Trueba

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Right Now, Wrong Then

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Right Now, Wrong Then

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Año: 2015.

Director: Sang-soo Hong.

Reparto: Jae-yeong Jeong, Min-hee Kim.

Tráiler

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            De vez en cuando aparecen en la red experimentos diseñados por aficionados al séptimo arte y con ganas de divertirse a costa de películas muy populares. Se trata de juegos irreverentes con los códigos y los tópicos del cine que, alterados o revertidos desde el conocimiento elemental de las convenciones narrativas, pueden servir para dar por completo la vuelta a las intenciones originales de estos filmes. Ahí tienen por ejemplo ese vídeo que recomponía los fotogramas de Mary Poppins hasta pergeñar el perfecto tráiler de una película de terror. Ya se sabe, en el cine es tan importante el qué se cuenta como la forma en que se cuenta.

Algo de eso enseñaba el maestro Alfred Hitchcock -un superdotado a la hora de despertar todo tipo de sensaciones en el espectador a partir de los recursos del cine-, en otro vídeo bastante conocido en el que explica, con él de impagable protagonista, el denominado efecto Kuleshov, basado en el empleo expresivo del montaje.

En definitiva, el estilo y la técnica son piedras angulares en la composición de una obra cinematográfica, capitales en la configuración no solo de su estética, sino fundamentalmente de la semántica de su narración y, en consecuencia, del mensaje que transmite. La utilización de los mismos puede tornar una historia solemne en una parodia; así como unos hechos a priori cómicos en un drama terrible.

            A través de una suerte de estructura rashomoniana, el cineasta surcoreano Sang-soo Hong aplica en Right Now, Wrong Then –aproximadamente, “acertado ahora; equivocado luego”- dos estilos, dos tonos y dos perspectivas distintas sobre un relato prácticamente idéntico –un director de cine que, durante un viaje fugaz para participar en un festival, se enamora de una muchacha local-. La primera, posee la apariencia de una comedia romántica para, con el devenir de los acontecimientos, evolucionar hacia regiones un tanto más dramáticas. La segunda, una variación casi especular respecto a la anterior, nace con el aspecto de un drama romántico que, poco a poco, se desliza hacia la comedia.

            Right Now, Wrong Then es un ensayo metalingüístico acerca del poder de las decisiones. Pero la obra no se reduce a este marco reflexivo o didáctico. Por fortuna, la experimentación se acompaña sabiamente de una vertiente narrativa fresca y tierna, gracias a la cual el espectador que considerara que estas indagaciones teóricas solo pertenecen a las escuelas de cine también puede encontrar motivos de interés, como ese retrato patético y reconocible del cortejo humano arropado por una atmósfera de irónico y autoconsciente aspecto naif a causa de la banda sonora y unos movimientos de cámara muy evidentes.

            De esta manera, esta exploración a propósito de la relevancia de las decisiones se traspasa del arte a la vida en un ejercicio semejante al que desarrollaba el belga Jaco van Dormael en Las vidas posibles de Mr. Nobody, aunque sin su fatigante aparatosidad; más simpático y natural.

Ganadora en Locarno y Gijón.

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Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 7,5.

Rey Gitano

29 Jul

“¿Necesitamos la comedia para sobrevivir a la dura realidad? Más bien la realidad ya nos proporciona la comedia preparada para consumir.”

Borja Cobeaga

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Rey Gitano

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Rey Gitano

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Año: 2015.

Director: Juanma Bajo Ulloa.

Reparto: Karra Elejalde, Manuel Manquiña, Arturo Valls, María León, Albert Pla, Rosa María Sardá, Charo López, Santiago Segura, Gorka Aguinagalde, Pilar Bardem.

Tráiler

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            Es difícil comprender cómo un cineasta independiente, con carácter y personalidad como Juanma Bajo Ulloa ha tardado 11 años –18, si se cuenta como su regreso a la comedia- para volver a la escena estrenando un proyecto como Rey Gitano, que tiene potencial de gamberrismo y mala uva, pero termina por ser una obra bastante ramplona, explotada promocionalmente como las rentas de Airbag, quizás la cinta menos característica de su universo aunque sin duda la más popular y recordada.

            Apegada a la España del momento –o de siempre, advierte con tino el director y guionista-, Rey Gitano resulta una especie de cóctel entre las tiras chuscas de El Jueves y las historietas de Mortadelo y Filemón -quienes por su parte han demostrado su cintura para con la actualidad en su último álbum, El tesorero, básicamente para que la grotesca realidad no le pase por encima y le robe los chistes-. José Mari (Karra Elejalde) y Primitivo (Manuel Manquiña), representantes de las dos Españas reconciliables –recurrente y todavía exitoso caldo de cultivo humorístico, como demostró el taquillazo de Ocho apellidos vascos-, observan desde sus ojos de perdedores incurables y melancólicos el estado de la nación y, al menos a uno de ellos, el nostálgico Primitivo, le duele España.

            A la caza de ADN regio por órdenes de un supuesto hijo bastardo del rey, estos dos espías dignos de la TIA recorren los callejones casposos de los poderes fácticos al sol y sombra, la decrepitud de la monarquía y los chanchullos del FMI y las potencias hegemónicas, verosímiles en sus tácticas chabacanas y sus tendencia a la farra de putas y drogas –consultar ‘bunga-bunga’ o la sección lores británicos, por ejemplo-.

Hijos de la chapuza typical spanish y el Spain is different, José Mari y Primitivo retornan al ruedo, como peces en el agua, asimilados por un presente unificado a golpe de cutrerío atávico y eterno, la misma carretera que le ha servido a José Luis Torrente para viajar desde la ranciedad del posdesarrollismo hasta las ruinas de una burbuja de ladrillo y boñiga, pasando por milagro económico de papel de plata, orquesta de pueblo y mundial de fúrbol. Aquella sobre la cual, en una autopista de pago paralela, la nobleza de rancio abolengo, no menos nauseabunda bajo sus ropajes de tela fina y sus modales de colegio concertado, ha sabido asimismo subirse al carro de la modernidad trastocando el paradigma tradicional de señorito dueño de su finca por los conceptos matemáticos de patria-empresa que el cine americano contemporáneo acostumbra a plasmar en medio de una avalancha de codicia y banderas estrelladas.

            El fondo de escenario es sólido y aguerrido, pero la mayoría de sus elementos están dibujados a brochazos, transcurren a trompicones y con previsibilidad y apenas se encuentran conectados entre ellos nada más que por el talento cómico de Elejalde y Manquiña, encargados de apuntalar a base de oficio y presencia la pobre arquitectura de la función, acentuada por la anodina puesta en escena del cineasta vitoriano, falta de chispa y de ese punto de fiereza necesario para que prenda definitivamente el polvorín, a excepción de destellos puntuales.

Así, como parte integrante –aunque marginal- de este microcosmos de mugre, corrupción y fluidos, ¿merecían estos pícaros iletrados –y esta película- semejante condescendencia como las que les depara Bajo Ulloa y ser eximidos de sus pecados? En fin, concedámosles una oportunidad de gracia, que la merecen más que toda la fauna que pulula a su alrededor. Porque España –y el mundo por extensión- es una mierda… concluye apesadumbrado Primitivo.

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Nota IMDB: 4,1.

Nota FilmAffinity: 3,5.

Nota del blog: 5.

Tucker & Dale contra el mal

8 Dic

“La ignorancia es el germen de la ira.”

Richard Gere

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Tucker & Dale contra el mal

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Tucker & Dale contra el mal.

Año: 2010.

Director: Eli Craig.

Reparto: Tyler Labine, Alan Tudyk, Katrina Bowden, Jesse Moss, Philip Granger, Brandon Jay McLaren, Christie Laing, Chelan Simmons, Travis Nelson, Alex Arsenault.

Tráiler

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            La parodia es una de las clases más bajas de humor, ya que consiste en burlarse de creaciones, ideas y aspiraciones ajenas más o menos elevadas dándoles un giro de 180 grados con el cruel objetivo de reducirlas al absurdo. Es facilísima, parasitaria y cobarde, pero, además de ocasionalmente efectiva a causa de su muy asequible juego de contrastes, si está realizada con inteligencia también puede arrojar nuevos ángulos de luz sobre temas del todo desgastados.

            Bajo su apariencia desenfadada, Tucker & Dale contra el mal esconde una parodia sobre el slasher –ya saben, el de jovencitos descocados que, aislados de la civilización, son asesinados brutalmente y uno a uno por un asesino despiadado, improvisado garante de la moral establecida-, la cual, no obstante, se desmarca de chabacanerías inmediatas e insípidas tipo Scary Movie para ofrecer una película más entrañable, divertida e inspirada.

            Tomando como punto de partida el choque de civilizaciones entre el entorno urbano y rural -foco de violento conflicto en películas como Defensa o La presa y, ya pasando al puro gore, en Viernes 13 o Las colinas tienen ojos-, centralizado en la tradicional cabaña perdida en la indómita y paupérrima Virginia Occidental, Tucker & Dale contra el mal juega con los estereotipos cultivados por el subgénero para, aparte de desarrollar un hilarante intercambio de roles fomentados por una serie de desdichados malentendidos, dialogar en paralelo acerca de cómo la ficción en general y el cine en particular modela la percepción y los prejuicios del individuo.

Es decir, que, siguiendo esta idea, el guion avanza a la metalingüística e inteligente La cabaña en el bosque, donde, a lo largo del metraje, los protagonistas acomodaban paulatinamente su comportamiento a los dictámenes que exigían de ellos los arquetipos del slasher y el cine.  La mención a la relevancia de las apariencias es de hecho explícita en alguna escena.

            Así, dos apacibles ‘rednecks’ locales –los simpáticos Tyler Labine y Alan Tudyk- sufren el barbárico asedio de unos universitarios sugestionados por los mitos del séptimo arte y por la violencia salvaje que reprimen con poco éxito sus modales urbanitas. La propuesta combina con acierto el gag físico (y sanguinolento) con el humor verbal y conceptual, virtudes que la permiten resistir con solvencia durante el metraje al completo sin que ni la ocurrencia, ni el cachondeo decaigan o pierdan vuelo.

            El agradecimiento por parte de los fieles de este campo del cine de terror se plasmaría en el reconocimiento de la obra como mejor película en el especializado Festival de Sitges en la sección Panorama -premières en España de títulos de temática fantástica y de horror con vocación independiente-.

 

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 6,5.

Machete Kills

1 Dic

“Adoro las películas. Incluso las malas. No suelen gustarme las pretenciosas y, la verdad, a veces no hay nada mejor que una mala película.”

Roddy McDowall

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Machete Kills

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kinopoisk.ru.

Año: 2013.

Director: Robert Rodríguez.

Reparto: Danny Trejo, Mel Gibson, Amber Heard, Demian Bichir, Michelle Rodríguez, Sofía Vergara, Charlie Sheen, Antonio BanderasLady Gaga, Cuba Gooding Jr., Vanessa Hudgens, Alexa PenaVega, Marko Zaror, Tom Savini, William Sadler, Jessica Alba.

Tráiler

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            Robert Rodríguez y su troupe se divierten de nuevo. Y además les pagan por ello. Machete Kills, continuación de la ilustre inauguradora de este blog, estira el chiste creado a partir de un chiste contado por primera vez en ese capricho—homenaje-chiste que era Grindhouse, sesión doble compuesta por la entretenida y despreocupada Planet Terror y la aburrida y amanerada Death Proof.

            Como es natural, una broma se desgasta a medida que más se repite, sobre todo si además dura ahora unos excesivos 110 minutos. El asunto es que el personaje posee el suficiente carisma, aferrado al rostro poroso y esforzadamente pétreo de Danny Trejo -tan entrañable-, como para aguantar este segundo asalto en el que se agrega una nueva ronda de apariciones estelares y cameos delirantes como, entre otros muchos, el de Charlie Sheen –acreditado con su verdadero nombre, el más galaico Carlos Estévez-, aquí convertido en Presidente de los Estados Unidos y, por tanto, al igual que hiciera en Platoon pero con indisimulada sorna, siguiendo de nuevo los pasos de su padre Martin, intérprete de varios roles presidenciales entre los que, por supuesto, destaca su icónico Jed Bartlet de El ala oeste de la Casa Blanca.

Ya con la debida autoconsciencia marcada desde el primer minuto por medio de la inserción del tráiler de una hipotética tercera parte, Machete Kills Again… In Space! –en el aire a causa de los pobres réditos obtenidos en taquilla por la presente-, el guion de Machete Kills, fruto de la tormenta de ideas de Robert Rodríguez, su hermano Marcel y el guionista Kyle Ward, convierte al bueno de Machete en una mezcla de James Bond, Jack Bauer y Han Solo, además de en la personificación de la venganza justiciera, de un trasnochado orgullo mexicano y, con la lógica contradicción que implica, de esa cultura híbrida tex-mex a la que pertenece Rodríguez. Sin olvidar, claro, los obligados homenajes a numerosos subgéneros e incluso las autocelebraciones onanistas.

            Una nueva entrega, en definitiva, en la que la arbitraria orgía de sangre, vísceras y erotismo de la mugrienta serie B originaria queda otra vez convenientemente ordenada, lavada y plastificada para todos los públicos, pese al nuevo y más difícil salto de la producción y hasta los tres muertos de ventaja que muestra el ‘body count’ del filme respecto a la primera parte.  Es decir, que la locura de una trama en la que parece que todo vale queda bajo un controlado descontrol, las tías buenas del reparto no se descocan y la hemoglobina digital salpica con perfecta pulcritud. Todo higienizado y un tanto insípido, aunque con el suficiente gancho como para pasar el corte y reírle otra vez la gracia. Desde luego, más auténtico, apropiado y sabroso hubiese sido empeñar parte del presupuesto en sucio kétchup, como en los viejos y auténticos tiempos del ‘exploit’.

 

Nota IMDB: 5,7.

Nota FilmAffinity: 4,7.

Nota del blog: 5.

Estrella oscura

12 Dic

Inaugurando el especial John Carpenter (vol.1), en Cine Archivo.

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La cabaña en el bosque

24 Nov

“No hay nada más fácil que asustar al espectador. Es mucho más difícil hacerlo reír, que se ría de verdad.”

Ingmar Bergman

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La cabaña en el bosque

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La cabaña en el bosque.

Año: 2011.

Director: Drew Goddard.

Reparto: Kristen Connolly, Chris Hemsworth, Anna Hutchinson, Frank Kranz, Jesse Williams, Richard Jenkins, Bradley Whitford, Sigourney Weaver.

Tráiler

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            Un género epidérmico por naturaleza como el cine de terror está sometido a la exigencia de una renovación continua para lograr el objetivo de burlar un envejecimiento en este caso especialmente rápido y pronunciado –ejemplo de ello es el ya manifiesto agotamiento de recientes vías abiertas como el ‘torture porn’ y el metraje encontrado-. En este sentido, el empleo repetitivo hasta la saciedad de una limitada serie de fórmulas y recursos provoca que estos hayan quedado deformados hasta el ridículo, pasando por esta misma razón a constituir un campo abonado para la parodia –ver Scary Movie y similares-.

La cabaña en el bosque parte con la lección bien aprendida de estas premisas para entremezclar un sentido homenaje al cine de terror popular junto con el despelleje irónico y despiadado de sus más evidentes desmanes. Más que una película de terror, La cabaña en el bosque es una película sobre las películas de terror.

            El guion de Drew Goddard –curtido en las enmarañadas tramas metafísicas de Perdidos– y Joss Whedon –un cineasta lo suficientemente inteligente como para haber dignificado el monótono ‘blockbuster’ superhéroico con Los vengadores– se presenta entonces como un auténtico estudio metalingüístico en el que el paradigmático esquema del ‘slasher’ entrecruza su camino con una tesis satírica sobre el acto demiúrgico de este universo en miniatura que es la ‘horror movie’, sujeto a leyes y códigos particulares y casi inmutables.

Si Wes Craven, personalidad de referencia en el terror contemporáneo, se erigía en pionero en el propósito de exponer el género ante su propio reflejo por medio de la saga Scream -donde la figura del fan, convertido en un personaje más, era capaz de predecir los pasos del asesino gracias a su irreductible cinefagia-, en La cabaña en el bosque son por su parte una pareja de metódicos funcionarios los que oficiarán de transmutación alegórica de los ideólogos y artífices de la función.

Son ellos los que, desde su cabina de mando, reclutan a los protagonistas a partir de un listado de arquetipos preestablecidos –la prostituta, el atleta, el loco, el erudito, la virgen-, proponen las reglas de juego, desencadenan una amenaza escogida de entre un millar de opciones posibles y se sientan a observar divertidos cómo evoluciona poco a poco su criatura, destinada a contentar a una clientela ávida de atrocidades malsanas –el público, dios supremo al que se ofrendan cruentos sacrificios desde la noche de los tiempos-. Incluso podría entenderse a una de las víctimas de la historia, el tópico amigo fumeta sentenciado por sistema a morir descuartizado a las primeras de cambio, como otra metáfora acerca de uno de los más habituales modos de consumo de esta clase de cintas: no hay nada como una experiencia en grupo y con unas risas al calor de la marihuana para desbaratar cualquier tipo de lógica o de atmósfera siniestra que se precie. 

            Es esta realidad/película paralela la que da sentido y sostiene a La cabaña en el bosque. La mirada cotidiana y profesional de los dos técnicos establece un estimulante marco autorreflexivo y un desternillante contrapunto cómico ideal para disfrutar con sonrisa complacida un argumento que, en su aspecto estrictamente terrorífico –factor secundario en esta ocasión, a pesar del excesivo peso que con menos acierto se le otorga en el desenlace-, no pasa de rutinario.

Es decir, que La cabaña en el bosque supone un sabroso pellizco crítico y amoroso a partes iguales que permite acercarse con placer renovado a un arte menor –pero arte al fin y al cabo- malherido por su galopante devaluación.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 7.

Malavita

21 Nov

Robert de Niro va al cineclub y le ponen Uno de los nuestros. Previously, en El Peliculista.

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