Tag Archives: Paleto

Tucker & Dale contra el mal

8 Dic

“La ignorancia es el germen de la ira.”

Richard Gere

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Tucker & Dale contra el mal

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Tucker & Dale contra el mal.

Año: 2010.

Director: Eli Craig.

Reparto: Tyler Labine, Alan Tudyk, Katrina Bowden, Jesse Moss, Philip Granger, Brandon Jay McLaren, Christie Laing, Chelan Simmons, Travis Nelson, Alex Arsenault.

Tráiler

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            La parodia es una de las clases más bajas de humor, ya que consiste en burlarse de creaciones, ideas y aspiraciones ajenas más o menos elevadas dándoles un giro de 180 grados con el cruel objetivo de reducirlas al absurdo. Es facilísima, parasitaria y cobarde, pero, además de ocasionalmente efectiva a causa de su muy asequible juego de contrastes, si está realizada con inteligencia también puede arrojar nuevos ángulos de luz sobre temas del todo desgastados.

            Bajo su apariencia desenfadada, Tucker & Dale contra el mal esconde una parodia sobre el slasher –ya saben, el de jovencitos descocados que, aislados de la civilización, son asesinados brutalmente y uno a uno por un asesino despiadado, improvisado garante de la moral establecida-, la cual, no obstante, se desmarca de chabacanerías inmediatas e insípidas tipo Scary Movie para ofrecer una película más entrañable, divertida e inspirada.

            Tomando como punto de partida el choque de civilizaciones entre el entorno urbano y rural -foco de violento conflicto en películas como Defensa o La presa y, ya pasando al puro gore, en Viernes 13 o Las colinas tienen ojos-, centralizado en la tradicional cabaña perdida en la indómita y paupérrima Virginia Occidental, Tucker & Dale contra el mal juega con los estereotipos cultivados por el subgénero para, aparte de desarrollar un hilarante intercambio de roles fomentados por una serie de desdichados malentendidos, dialogar en paralelo acerca de cómo la ficción en general y el cine en particular modela la percepción y los prejuicios del individuo.

Es decir, que, siguiendo esta idea, el guion avanza a la metalingüística e inteligente La cabaña en el bosque, donde, a lo largo del metraje, los protagonistas acomodaban paulatinamente su comportamiento a los dictámenes que exigían de ellos los arquetipos del slasher y el cine.  La mención a la relevancia de las apariencias es de hecho explícita en alguna escena.

            Así, dos apacibles ‘rednecks’ locales –los simpáticos Tyler Labine y Alan Tudyk- sufren el barbárico asedio de unos universitarios sugestionados por los mitos del séptimo arte y por la violencia salvaje que reprimen con poco éxito sus modales urbanitas. La propuesta combina con acierto el gag físico (y sanguinolento) con el humor verbal y conceptual, virtudes que la permiten resistir con solvencia durante el metraje al completo sin que ni la ocurrencia, ni el cachondeo decaigan o pierdan vuelo.

            El agradecimiento por parte de los fieles de este campo del cine de terror se plasmaría en el reconocimiento de la obra como mejor película en el especializado Festival de Sitges en la sección Panorama -premières en España de títulos de temática fantástica y de horror con vocación independiente-.

 

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 6,5.

Surcos

12 Oct

“Sólo el tiempo nos puede decir si una película vale o no la pena.”

Curtis Hanson

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Surcos

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Surcos.

Año: 1951.

Director: José Antonio Nieves Conde.

Reparto: Francisco Arenzana, Marisa de Leza, José Prada, María Francés, Ricardo Lucía, María Asquerino, Félix Dafauce, Luis Peña.

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            Hay películas a las que su extraordinaria y determinante valentía ya les avala para entrar en la historia del séptimo arte. Surcos es una de ellas. En 1951, con el paupérrimo franquismo de nuevo envalentonado gracias a la solapada legitimación política y el soporte financiero norteamericano, no corrían buenos tiempos para la crítica social, aunque estuviera desprovista, al menos a simple vista, de carga ideológica –José Antonio Nieves Conde pertenecía al sector no oficialista de Falange y Gonzalo Torrente Ballester, colaborador en la escritura del libreto, también pertenecía al Movimiento-. En cualquier caso, el estreno del filme influiría de forma negativa en la trayectoria de su realizador.

            Con la máxima crudeza posible, trasgrediendo incluso algunos principios de la férrea censura del Régimen, Surcos levanta el acta del éxodo rural en la España apenas salida de la desastrosa autarquía y de las tragedias a él asociadas. En resumen, Surcos es la vida cotidiana transformada en historia, como propugnaban los cánones neorrealistas italianos, con toda la miseria económica y sobre todo moral que la dictadura trataba ignominiosamente de esconder bajo la alfombra. Un imprescindible giro social dentro de una industria local envilecida a golpe de irrisorio cine populachero.

             “Ahora lo que se lleva son las neorrealistas, de problemas sociales, gente de barrio,…”, explica un personaje a su amante. Surcos verbaliza a las claras sus filiaciones. Con absoluta explicitud. No es la sutileza la principal virtud del filme; ni siquiera en los guiños a sus acreedores. Tal y como parece reflejar la cita, Surcos toma del neorrealismo su aspecto más llamativo: los traumáticos apuros de las clases bajas. En consecuencia, debido a su afán de retratar la problemática mediante la ejemplificación, el guion acumula una cantidad insólita de desgracias, concentradas en una familia recién llegada del campo a Madrid para tratar de labrarse su futuro en el duro e ingrato asfalto de la capital.

La obra captura con exactitud el costumbrismo castizo del momento, con sus corralas, sus espectáculos de variedades, su sempiterna picaresca chusca y una jerga chulapa que vista a día de hoy resulta entrañable e irritante a partes iguales. Por el contrario, sus conclusiones, así como su desgarro emocional, van perdiendo por el camino impacto e interés a causa de los excesos discursivos del argumento, aplicados a través de estereotipos monolíticos. Mártires, en definitiva, de un ensañamiento melodramático y concienciador que, en su tremendismo, termina por ser casi cómico.

             No obstante, aparte de algunas delicadezas formales de notable expresividad –la orden de apagar la luz para nublar un sueño, la cortina de humo del final-, y una despiadada puntilla pronunciada por la matriarca –las vergüenzas condenadas a no cesar-, cabe reconocer en Surcos la pervivencia de arquetipos y mentalidades de la España atávica y contemporánea, caso de ese falso orgullo hidalgo o de señorito que junto a la hipócrita moral religiosa coaccionan la vida social, el aprecio por los chollos del estraperlo –sea tabaco, sea ropa de imitación- o el venerado prohombre enriquecido sobre la cochambre a fuerza de latrocinio, caciquismo y corrupción.

Es decir, todo aquello que suele acuñarse bajo el despreciable nombre de ‘marca España’ y que, como si no pasase el tiempo, continúa aplicándose sobre las testas uncidas de nosotros, nuevos españolitos, pobres catetos venidos a más y víctimas de los mismos sueños y engaños que los protagonistas de Surcos.

             Un hito de la cinematografía española.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 6,5.

Killer Joe

25 Jul

“Jamás he conocido a un actor que no repita a diario en su cabeza un discurso de aceptación del Óscar.”

James Woods

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Killer Joe

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Killer Joe.

Año: 2011.

Director: William Friedkin.

Reparto: Emile Hirsch, Juno Temple, Matthew McConaughey, Thomas Haden Church, Gina Gershon.

Tráiler

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            Matthew McConaughey, harto de encarnar galanes en dudosas comedietas románticas, dijo basta. El intérprete texano hizo un alto en el camino, oteó el horizonte y decidió cambiar el curso de sus pasos. Una reinvención artística que andando el tiempo -y sin que a un servidor le haya llegado a convencer aún de su talento-, le ha convertido en el actor de moda gracias fundamentalmente a su carismático Rust Cohle de True Detective y al Óscar por su papel protagonista en Dallas Buyers Club.

Killer Joe fue una de las primeras estaciones de este viaje transformador hacia la gloria y el reconocimiento. Obviamente, su enigmático detective de policía, dueño un próspero segundo negocio como sicario y con lascivas inclinaciones pederastas, poco tenía que ver con sus encasillados personajes pretéritos.

            Último largometraje hasta el momento del defenestrado William Friedkin -­uno de los cineastas de referencia de los setenta debido a obras como The French Connection: Contra el imperio de la droga y El exorcista-, Killer Joe presenta un thriller criminal con tono de farsa basado en la pieza teatral del actor televisivo y guionista ocasional Tracy Letts, estrenada en Broadway en 1998.

El estrafalario plan de una familia de deshechos sociales para asesinar a su madre y exesposa drogadicta respectivamente y así cobrar el montante de su seguro de vida sirve de punto de partida para explorar la cara más sórdida de una Texas decrépita y corrompida hasta lo caricaturesco, poblada por una versión todavía más despreciable y desastrosa de los patosos y avarientos delincuentes de los Coen.

La receta, no obstante, no siempre liga bien, por lo que en ocasiones la mezcla acaba cortándose y sacando al espectador de la película, caso de ciertos episodios en los cuales lo grotesco se escapa de las manos a través de escenas mal medidas en su ejecución.

            Frente a un Emile Hirsch histérico y un Matthew McConaughey con demasiada composición a cuestas (y demasiado evidente), es la británica Juno Temple la que con su combinación de inocencia, sexualidad y perversidad consigue robar el filme y cautivar a la platea. Su presencia –la virgen sacrificial ofrendada para conseguir el favor del monstruo y que se rebela contra su destino; la caperucita roja que se merienda al lobo-, permite en sostener en buena medida los altibajos de un libreto irregular que incluso se permite el lujo de abandonarse a un desenlace abierto que a uno le suena más a incapacidad por parte de su redactor que a posibles intenciones de aportar un toque de distinción y sugerencia.

 

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 6.

La última noche (L’ultimo capodanno)

7 Sep

“La comedia no es sino una tragedia que le sucede a otras personas.”

Angela Carter

 

 

La última noche (L’ultimo capodanno)

 

Año: 1998.

Director: Marco Risi.

Reparto: Max Mazzotta, Monica Bellucci, Claudio Santamaria, Marco Giallini, Beppe Fiorello, Alessandro Haber, Ricky Memphis, Ludovica Mondugno, Adriano Pappalardo.

Tráiler

 

 

            La última noche es una de esas enloquecidas comedias corales que juega con la aparición y concentración de múltiples y particularísimos personajes casi a modo de tiras cómicas alternadas, en este caso un 13, Rue del Percebe que desarrolla numerosas situaciones surrealistas, encuadradas en un vecindario en el que cada cual afronta como puede su respectiva Nochevieja.

            Como es pertinente, comienza con una rápida presentación de cada personaje y su problemática, regalando ya de inicio un gratuito -no por ello menos disfrutable- fullfrontal de la Bellucci, Diosa entre las diosas, para ir calentando la muela –y otras cosas-, lo que es al mismo tiempo una declaración de intenciones: La última noche no va a andarse con sutilezas, sino que tenderá más a mostrar todo a lo bruto, haya o no justificación.

Así, bajo esta premisa, se sucederán todo tipo de ocurrencias a propósito de temas tan variados y jugosos para el humor de sal gruesa, junto con elementos propios de la flora y fauna italiana –con el añadido de su extrema gestualidad-, como son la infidelidad, el contraste entre las particularidades del mundo civilizados y alegres terroni sureños -clásico del humor italiano, variante de una tendencia del humor mundial de contraste entre lo urbano y lo rural, lo sofisticado y lo popular e idiosincrático-, el sadomasoquismo, las drogas, los playboys de pago, unos peculiares ladrones tamarri muy del cine de Ritchie,…

El resultado es una cinta que combina gracietas divertidas y pasables –poco originales, no obstante- con otras dignas de lo más selecto del repertorio de Arévalo.

             De esta manera, La última noche viene marcada, como es típico en este tipo de formatos, por unos altibajos suplidos con cierto dinamismo narrativo y algún que otro golpe simpático.

 

Nota IMDB: 6,2.

Nota FilmAffinity: 4,5.

Nota del blog: 5,5.

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