Tag Archives: Monarquía

Capricho imperial

4 Nov

Josef von Sternberg y Marlene Dietrich, el ogro y su diva, firman un cuento tétrico, onírico y sexual en la Rusia de los zares: Capricho imperial. Una obra dionisíaca y fascinante para la sección de cine clásico de Bandeja de Plata.

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Rey Gitano

29 Jul

“¿Necesitamos la comedia para sobrevivir a la dura realidad? Más bien la realidad ya nos proporciona la comedia preparada para consumir.”

Borja Cobeaga

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Rey Gitano

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Rey Gitano

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Año: 2015.

Director: Juanma Bajo Ulloa.

Reparto: Karra Elejalde, Manuel Manquiña, Arturo Valls, María León, Albert Pla, Rosa María Sardá, Charo López, Santiago Segura, Gorka Aguinagalde, Pilar Bardem.

Tráiler

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            Es difícil comprender cómo un cineasta independiente, con carácter y personalidad como Juanma Bajo Ulloa ha tardado 11 años –18, si se cuenta como su regreso a la comedia- para volver a la escena estrenando un proyecto como Rey Gitano, que tiene potencial de gamberrismo y mala uva, pero termina por ser una obra bastante ramplona, explotada promocionalmente como las rentas de Airbag, quizás la cinta menos característica de su universo aunque sin duda la más popular y recordada.

            Apegada a la España del momento –o de siempre, advierte con tino el director y guionista-, Rey Gitano resulta una especie de cóctel entre las tiras chuscas de El Jueves y las historietas de Mortadelo y Filemón -quienes por su parte han demostrado su cintura para con la actualidad en su último álbum, El tesorero, básicamente para que la grotesca realidad no le pase por encima y le robe los chistes-. José Mari (Karra Elejalde) y Primitivo (Manuel Manquiña), representantes de las dos Españas reconciliables –recurrente y todavía exitoso caldo de cultivo humorístico, como demostró el taquillazo de Ocho apellidos vascos-, observan desde sus ojos de perdedores incurables y melancólicos el estado de la nación y, al menos a uno de ellos, el nostálgico Primitivo, le duele España.

            A la caza de ADN regio por órdenes de un supuesto hijo bastardo del rey, estos dos espías dignos de la TIA recorren los callejones casposos de los poderes fácticos al sol y sombra, la decrepitud de la monarquía y los chanchullos del FMI y las potencias hegemónicas, verosímiles en sus tácticas chabacanas y sus tendencia a la farra de putas y drogas –consultar ‘bunga-bunga’ o la sección lores británicos, por ejemplo-.

Hijos de la chapuza typical spanish y el Spain is different, José Mari y Primitivo retornan al ruedo, como peces en el agua, asimilados por un presente unificado a golpe de cutrerío atávico y eterno, la misma carretera que le ha servido a José Luis Torrente para viajar desde la ranciedad del posdesarrollismo hasta las ruinas de una burbuja de ladrillo y boñiga, pasando por milagro económico de papel de plata, orquesta de pueblo y mundial de fúrbol. Aquella sobre la cual, en una autopista de pago paralela, la nobleza de rancio abolengo, no menos nauseabunda bajo sus ropajes de tela fina y sus modales de colegio concertado, ha sabido asimismo subirse al carro de la modernidad trastocando el paradigma tradicional de señorito dueño de su finca por los conceptos matemáticos de patria-empresa que el cine americano contemporáneo acostumbra a plasmar en medio de una avalancha de codicia y banderas estrelladas.

            El fondo de escenario es sólido y aguerrido, pero la mayoría de sus elementos están dibujados a brochazos, transcurren a trompicones y con previsibilidad y apenas se encuentran conectados entre ellos nada más que por el talento cómico de Elejalde y Manquiña, encargados de apuntalar a base de oficio y presencia la pobre arquitectura de la función, acentuada por la anodina puesta en escena del cineasta vitoriano, falta de chispa y de ese punto de fiereza necesario para que prenda definitivamente el polvorín, a excepción de destellos puntuales.

Así, como parte integrante –aunque marginal- de este microcosmos de mugre, corrupción y fluidos, ¿merecían estos pícaros iletrados –y esta película- semejante condescendencia como las que les depara Bajo Ulloa y ser eximidos de sus pecados? En fin, concedámosles una oportunidad de gracia, que la merecen más que toda la fauna que pulula a su alrededor. Porque España –y el mundo por extensión- es una mierda… concluye apesadumbrado Primitivo.

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Nota IMDB: 4,1.

Nota FilmAffinity: 3,5.

Nota del blog: 5.

Cleopatra

3 Jul

Cleopatra, la hybris griega y el séptimo arte. Para la sección de cine clásico de Bandeja de Plata.

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Stella Cadente (Estrella fugaz)

22 Ene

“Ah, por Baco, no entiendo nada, esto es una jaula de locos.”

Amadeo I

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Stella Cadente (Estrella fugaz)

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Stella Cadente (Estrella fugaz)

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Año: 2014.

Director: Luis Miñarro.

Reparto: Àlex Brandemühl, Lorenzo Balducci, Lola Dueñas, Bárbara Lennie, Àlex Batllori, Francesc Garrido, Gonzalo Cunill, Francesc Orella.

Tráiler

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           “¡Por Baco!”, exclaman los personajes de Stella Cadente (Estrella fugaz). El segundo largometraje de ficción de Luis Miñarro, centrado en el breve y anómalo reinado de Amadeo de Saboya en España, es, en efecto, una película dionisíaca.

           Bajo el prisma alucinado del cineasta catalán, la figura bienintencionada pero impotente del rey italiano que vino a reinar “en un país de locos” se transforma en un collage tragicómico, teatralizado y autoconsciente en el que lo mismo tienen cabida las referencias pictóricas como la música pop francesa de los sesenta, pasando por unas metáforas en absoluto veladas acerca del estado actual de una nación propiedad de los banqueros y sus acólitos políticos, según testimonio del progresista para la época Amadeo I, en pantalla un Àlex Brandemühl en progresiva catatonia, atrapado en un limbo ora onírico, ora bufonesco.

Por supuesto, no faltan en esta temeraria mezcolanza las concesiones simbolistas y surrealistas carentes por completo de inhibiciones o complejos y cuya pertinencia, o no, se deja en su mayor parte al juicio del espectador. En este sentido, los escasos medios de la producción no se disimulan, sino que se explota su anacronía como un elemento más en la construcción del tono experimental, iconoclasta y delirante de la propuesta –la fotografía digital, el castillo como evidente espacio turístico aprovechado también para componer postales de peliculero e impostado romanticismo en el reencuentro con la reina María Victoria-.

Son desbarres de justificación peregrina y sugerencias arbitrarias que convierten al filme en aquello que sería la María Antonieta de Sofia Coppola si, antes de cada rodaje, la directora hubiera optado por desayunarse un buen bol de peyote en vez de regalar su proyecto a un empalagoso decorador de interiores –y contase con un presupuesto cien veces inferior, claro-.

           En su perversa carrera hacia el sinsentido –rasgo que, insinúa el guion, parece dominar la eterna deriva social y política este país incomprensible “de espada y mantilla” y facciones en constante pie de guerra-,  Stella Candente husmea con retranca en la soledad del poderoso, en el desgaste personal que ejerce el gobierno (aunque sea simplemente nominal), en el fetichismo popular hacia el poder y en el repudio y marginalización sistemática que la sociedad aplica al diferente, al independiente o al librepensador que sabe ver más allá de sus narices.

Fracasado de antemano en sus aspiraciones modernizadoras y a fuerza de ser vilipendiado, vejado o ignorado en el mejor de los casos, tanto por el resto de personajes como por la sarcástica realización de Miñarro –su única corona será de sombra, lucida además en su único trono, un nada sutil retrete-, Amadeo I personifica ese abandono e incomprensión que, cita el desencantado monarca, por lo general le reserva el ser humano a sus semejantes, incentivados aquí por el absurdo aprisionamiento de un rey que no reina en un palacio que no es un palacio en un país que no es un país.

 

Nota IMDB: 5,4.

Nota FilmAffinity: 4,8.

Nota del blog: 6,5.

Tierra de faraones

8 Oct

Tierra de faraones, de Howard Hawks, es mi película favorita desde que siendo niño la vi por primera vez.”

Martin Scorsese

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Tierra de faraones

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Tierra de faraones.

Año: 1955.

Director: Howard Hawks.

Reparto: Jack Hawkins, Joan Collins, Dewey Martin, Alexis Minotis, James Robertson Justice, Luisella Boni, Sidney Chaplin, James Hayter, Kerima.

Filme

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            A Howard Hawks no le importa la época, ni el lugar. Para él, la humanidad se define por constantes juegos de tensiones, emociones y peligros, que son los que dan lugar a la aventura, a la acción, al romance y al drama. En definitiva, al cine, a la vida.

            En Tierra de faraones, su única incursión en el cine histórico, Hawks mira al Egipto regido por Keops y encuentra las mismas pulsiones vitales que en el Oeste americano o el Chicago de los años veinte: poder, ambición, nobleza, idealismo, rebeldía, egoísmo, razón, brutalidad, sacrificio. En efecto, las implicaciones políticas del convulso término de reinado de Keops, con su ansia desmedida por acumular riquezas y poder, podrían suplantarse incluso a las de Estados y gobernantes contemporáneos, cautivos por sus propios tesoros anhelados y su futura existencia ultraterrena –el petróleo y los recursos naturales, el legado para la Historia-.

La obsesión enajenada de Keops (Jack Hawkins) raya la lujuria en un hombre que, por otro lado, acostumbra a comportarse con juicio, apoyado sobre el báculo de su sumo sacerdote (Alexis Minotis), progresivamente sustituido por una ‘femme fatale’ chipriota que es la que espoleará su perdición (Joan Collins). Estamos pues ante una batalla de equilibrios y fuerzas antitéticas: la voz de la razón y las intrigas mezquinas y violentas, la devoción y la traición, la dignidad del esclavo y la voracidad del monarca, la humanidad y la crueldad.

            El filme cuenta con todo el boato y el colorido de las grandes superproducciones de Hollywood. Sin embargo, el pulso templado de Hawks domina la composición de la escena –la profundidad de campo y el empleo de los movimientos de masas son abrumadores- y la dota a la función de un majestuoso poderío visual y expresivo que, por supuesto, sale especialmente a relucir durante los instantes más íntimos del metraje. La potencia narrativa que imprime al filme impide que éste se ahogue en decorados de cartón piedra, folcklore de mercadillo y extras por doquier, a pesar de que subtramas como la del pueblo esclavizado queden finalmente un tanto descolgadas.

Tierra de faraones no alcanza la redondez de otras cintas de su realizador, pero aparece como una película seductora y vibrante, deslumbrante y sombría, a la que quizás le falte cierto carisma estelar de su reparto para redondear su espectacularidad, aunque uno tiende a pensar que el buen hacer de estos actores de perfil más bajo le favorece, más que le perjudica.

            En su época, se imputaría parte de su notorio fracaso en taquilla a esta ausencia de grandes nombres en el cartel promocional; primer tropiezo serio del hasta entonces imbatible Hawks. En consecuencia, el cineasta se tomaría un tiempo para refrescar su sabiduría como narrador de historias. No retomaría la silla de director hasta cuatro años más tarde, con una de sus obras más recordadas: Río Bravo.

 

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 7,5.

Los reyes del sol

14 Ago

“El cine consisten en hablarle a la gente acerca de una aventura que debe arrebatarlos de la cotidianeidad durante cerca de dos horas.”

Ridley Scott

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Los reyes del sol

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Los reyes del sol.

Año: 1963.

Director: J. Lee Thompson.

Reparto: Yul Brynner, Shirley Anne Field, George Chakiris, Richard Basehart, Brad Dexter.

Filme

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            Dentro de su clasicismo de aventura histórica-exótica, a Los reyes del sol hay que loarle que al menos sea atípica. Su argumento propone uno de esos improbables choques de civilizaciones entre los mayas de Chichen-Itza -condenados al éxodo por las rencorosas tribus cocomes de Hunac Ceel-, y los indios norteamericanos del jefe Águila Negra, encarnado por Yul Brynner, ejemplo de esa tradición de rostros carismáticos y cuerpos vigorosos que, a ojos de Hollywood, valían lo mismo para interpretar al rey de Siam, que a un monarca bíblico, que a un faraón egipcio, que a un sultán turco, que a Pancho Villa o que al caudillo tártaro Taras Bulba, precisamente su anterior película con J. Lee Thompson y, al igual que ésta, también destinada al consumo masivo navideño.

            Es atípica, decíamos, porque ante el choque de civilizaciones no apuesta por el conflicto sino por el entendimiento, a pesar de amenazas contra la concordia surgidos de unos puntales malentendidos que siguen un curso curiosamente paralelo al del triángulo amoroso que preside el fondo del filme.

Pálida en su concepción, su planteamiento, su desarrollo y su resolución, esta vertiente romántica de Los reyes del sol, ejemplifica asimismo la falta de pasión emocional y dinámica que, por otro lado, lastra a la propuesta. De ahí que moleste cuanto, en ocasiones, trate de apoderarse de la película. Extensión de este defecto, a las escenas bélicas le sobran extras y le falta garra. Tres cuartas partes de lo mismo sucede con los duelos entre macuahuitls y tomahawks.

Lee Thompson parece en cambio más audaz, atrevido y sugerente a la hora de explotar la sombra como elemento dramático en determinadas secuencias interiores, de corte más intimista. Aunque a veces puedan parecer un poco ingenuos –en especial en su forzado desenlace-, estar demasiado influenciados por una especie de conversión religiosa de evidentes tintes cristianizantes e incluir entre sus conclusiones una especie de “en USA, sea la época que sea, siempre se vive mejor que en México”, temas como el proceso de maduración del joven príncipe que sufre el destierro de su pueblo y la peliaguda convivencia con el Otro, con el extraño de al lado, poseen más interés que los endebles tejemanejes sentimentales del guion.

            Finalmente, el argumento no logra decidirse del todo entre épica precolombina, relato romántico y alegato político-religioso-pacifista, por lo que queda un poco tibio, a medio camino de todo.

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Nota IMDB: 6,3.

Nota FilmAffinity: 5,5.

Nota del blog: 5,5.

Campanadas a medianoche

17 Feb

Especial Orson Welles en Cine Archivo. Como es lógico, al chaval de Ávila le corresponde comentar Campanadas a medianoche, rodada en la ciudad de las murallas (además de revisar Una historia inmortal).

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