Tag Archives: Metamorfosis

Ovejas asesinas

20 Dic

“No la quiero buena, pero la quiero para el martes.”

Jack Warner

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Ovejas asesinas

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Año: 2006.

Director: Jonathan King.

Reparto: Nathan Meister, Peter Feeney, Danielle Mason, Tammy Davis

Tráiler

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           Todavía un año antes del festival nostálgico, entregado y, en ocasiones, naftalínico del tándem TarantinoRodríguez con Planet Terror y Death Proof en sesión doble, la productora Manga Films organizaba de manera visionaria su propia sesión grindhouse emparentando en pantalla a dos productos como la británica Desmembrados y Ovejas asesinas, revisión actual de la exploitation más trasnochada y (literalmente) visceral desde un punto de vista refrescantemente humorístico.

            En el caso de Ovejas asesinas, fruto de la poco prolífica industria neozelandesa, se trataba de un ecoterror que recupera las claves y esencias más populares de la ozploitation que había conquistado la América del cambio de década entre los sesenta y setenta: el ambiente y los elementos típicamente australes aplicados a la exploitation de molde americano o europeo.

Como no podía ser de otra manera, es aquí la oveja, el animal más abundante y emblemático del país –dejando fuera el más enclenque y esquivo kiwi– el que ofrecerá la excusa de improbable terror apocalíptico. Un animal que, desde el atorreznamiento y el gregarismo de masa, podría funcionar como excelente metáfora del ser humano.

Obviamente, es la mano de este último quien rompe la armonía bucólico-pastoril natural desencadenando la desgracia por medio de maldades cainitas y pecados bíblicos –el vástago envidioso que atenta contra su santurrón hermano ganadero- y la no menos tradicional experimentación científica deshumanizada, en esta ocasión en con la poco ortodoxa búsqueda de la oveja perfecta, la cual resulta, por la torpe intervención de los siempre risibles (en estos filmes) ecologistas abraza-árboles, sanguinaria y carnicera y, en su grado último, una currada especie de bovinántropo.

            Toda la película es una constante de sorna y destrucción desde el absurdo del terror más casposo, bastante irregular, con bastante menor reverencia de lo que harán Tarantino y Rodríguez -lo que no es ni mucho menos malo-, con menores pretensiones, pero también con mucho menos poderío. Si bien Jonathan King, cabeza pensante del producto, trata de llevar la cinta a su terreno, su dirección no pasa de lo académico, demasiado funcional respecto al contexto de la cinta –se aprecia en esa cristalina fotografía digital o, incluso, en una banda sonora que parece compuesta para otros propósitos-, lo que le hace padecer una relativa falta garra a la hora de abordar el slapstick más cruel, que, aunque con cierta (o considerable) gracia, basa su arrojo en el simple chorreo de ketchup.

            Aún así, Ovejas asesinas es un divertimento sangriento, descerebrado y simpaticón.

 

Nota IMDB: 5,9.

Nota FilmAffinity: 4,8.

Nota del blog: 5,5.

El experimento del Dr. Quatermass

19 Jul

“Venimos en son de paz… Venimos en son de paz…”

Mars Attacks!

 

 

El experimento del Dr. Quatermass

 

Año: 1955.

Director: Val Guest.

Reparto: Brian Donlevy, Jack Warner, David King-Wood, Richard Wordsworth.

Tráiler

 

 

            Los albores de la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética poblaba las pantallas populares de las sesiones dobles y los drive-in de naves espaciales, ovnis y extraterrestres que amenazaban la seguridad de la ciudad, el país o el mundo, con una eficacia y éxito comprobado desde el experimento de Orson Welles con la retransmisión radiofónica de La guerra de los mundos de H.G. Wells en el Halloween de 1938.

            Fuera de los estudios norteamericanos, la productora británica Hammer optaba a partir de la década de los cincuenta, de la mano de James Carreras y vista su irregular contabilidad anterior, por un sistema similar al de la serie B estadounidense con la producción industrial de películas de bajo coste centradas en temas de probada rentabilidad, como los thrillers y, en este caso, la ciencia ficción, donde tampoco se prodigaría demasiado, más centrada en las dos décadas posteriores en la recuperación del terror gótico y el relanzamiento de los monstruos del Hollywood clásico como Frankenstein, Drácula, el Hombre Lobo y similares, proyectando al estrellato a actores como Christopher Lee o Peter Cushing.

            Con El experimento del Dr. Quatermass la Hammer apostaba sobre seguro, dado el éxito del que gozaba la serie televisiva basada en dicho personaje, el que será todo un icono de la ciencia ficción british, tetralogía cinematográfica -le seguirían Quatermass 2, considerada por muchos mejor que esta primera, ¿Qué ocurrió entonces? y Doctor Quatermass, ya de 1979- y nuevas series incluidas.

Para su primera aventura en el celuloide, se recurrió a un director que sería de los más reputados de la franquicia, Val Guest, y, para el protagonismo, a un actor que encarnaría muy correctamente la frialdad científica del personaje en las dos primeras entregas de la saga, Brian Donlevy.

La historia en cuestión versa sobre el accidentado retorno de un nuevo y experimental cohete espacial, lanzado por el Doctor Quatermass sin reparar en autorizaciones gubernamentales ni posibles costes humanos, y que regresa misteriosamente sin dos de sus tres tripulantes, con un único superviviente hecho un ecce homo, en estado de shock y totalmente consumido por una extraña afección que lo desgasta poco a poco, mutándolo en un nuevo ser que amenazará la seguridad de Londres, si no de todo el globo.

            Como sucede en sus homólogos yankis de serie B, El experimento del Dr. Quatermass no es una película que se distinga por sus grandes medios o sus efectos especiales, lo cual ha de suplir con expresividad formal y una conseguida solidez narrativa que la confieren una consistencia y un manejo de la tensión bastante aceptable, con personajes medianamente cuidados y, en general, bien interpretados -mención especial para el “monstruo” de Richard Wordsworth-, lo que logra en definitiva captar el interés necesario para que sea una película entretenida y con el cierto encanto retro de estas producciones, que poco más y nada menos se podía pedir.

Un buen ejemplo de la sugerente ciencia ficción de los cincuenta.

 

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 7.

La mujer pantera

5 Jun

“Yo era afectuoso y bueno; la desgracia me ha convertido en un demonio. Hazme nuevamente feliz y volveré a ser virtuoso.”

El Monstruo (Frankenstein o el moderno Prometeo)

 

 

La mujer pantera

 

Año: 1942.

Director: Jacques Tourneur.

Reparto: Simone Simon, Kent Smith, Jane Randolph, Tom Conway.

Tráiler

 

 

           En 1942 Jacques Tourneur renovó por completo la concepción del cine de terror de Hollywood con La mujer pantera, película rodada en 18 días, con un presupuesto pírrico y aprovechando los decorados que había dejado Orson Welles de su película El cuarto mandamiento. Características estas propias de los cánones de la serie B o C de los estudios, obras hechas con restos de fábrica en medios e ideas, muchas veces compuestas simplemente a partir de un título atractivo, y destinadas a programas dobles. Sin embargo, su popularidad será tal que en la década de los cuarenta más de la mitad de las producciones se encuadraban dentro de esta serie B, hecho al que el enorme éxito de La mujer pantera contribuyó de manera decisiva.

            En el fondo, la propuesta de Tourneur, escrita por DeWitt Bodeen, no difería demasiado del concepto de uno de los monstruos clásicos de Hollywood, el hombre lobo; es decir, un ser humano que se transforma en animal y amenaza a la sociedad, lo que en realidad no es sino un destino trágico en el que el individuo en cuestión no es más que otra víctima del propio monstruo que se oculta en su interior.  

De nuevo, como en Drácula y El hombre lobo, versión de 1941, la criatura proviene de la remota y exótica Europa Oriental, en este caso bajo los dulces rasgos de Irena (Simone Simon), una joven inmigrante serbia perseguida por un lejano y turbio pasado, acosada por un miedo y unas supersticiones que no logra superar siquiera de la mano de su enamorado y luego esposo americano (Ken Smith). Una imposibilidad de huir de un destino que le hace imposible vivir el presente, tanto a ella como a sus seres queridos, y que, finalmente, precipita el drama ante los celos generados por un matrimonio que se hunde irremisiblemente.

            Obviamente han pasado casi setenta años y muchas películas de terror tras La mujer pantera pero es aún innegable su enorme atractivo, explotado por virtudes como la expresividad que siempre gozan las películas de Tourneur, un maestro en el manejo de la puesta en escena y la iluminación, y, en especial, por la enormemente eficaz dosificación del misterio y lo inquietante en torno a la trágica figura de Irena, sucediéndose un progresivo y pausado aumento del desasosiego, con la amenaza latente, hasta picos de tensión enseguida contrapuestos por la aún contradictoria sensación de indefensión y vulnerabilidad que provoca una protagonista que es retratada con gran amargura, además del uso de códigos y técnicas innovadoras, luego muy imitadas, como la clarividencia animal del peligro o el llamado bus effect, es decir, la aparición abrupta de un elemento tranquilizador tras el incremento de lo siniestro.

Una obra de merecida revisión que sienta muchas de las bases del género, posteriormente explotadas hasta la saciedad.

Conocerá una continuación, un remake ochentero e, incluso, un homenaje porno a cargo de los hermanos Lapiedra.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 7,5.

Nota del blog: 7,5.

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