Tag Archives: Irlanda del Norte

Omagh

2 Dic

.

Año: 2004.

Director: Pete Travis.

Reparto: Gerard McSorley, Michèle Forbes, Pauline Hutton, Fionna Glascott, Ian McElhinney, Alan Devlin, Stuart Graham, Kathy Kiera Clarke, Peter Ballance, Frankie McCafferty, Michael Liebmann, Brendan Coyle, Lorcan Cranitch, Brenda Fricker, Jonathan Ryan, Paul James Kelly.

Tráiler

.

         Realizador más bien desapercibido hasta entonces, Paul Greengrass catapultaría su carrera después de que el docudrama Bloody Sunday (Domingo sangriento) cosechase el Oso de oro en Berlín, compartido con El viaje de Chihiro. Antiguo periodista, siempre interesado por la tragedia que se rastrea en turbulencias reales, Omagh es una película para televisión que bien podría componer un díptico con la anterior, pues registra, como indica su título, el atentado más sangriento del conflicto norirlandés, con el añadido de que ocurrió tras el Acuerdo del Viernes Santo, los cimientos de la paz en Irlanda del Norte -eso sí, en caso de que no se reaviven las hostilidades al calor del regreso del ultranacionalismo, manifestado a través del Brexit y el Nuevo Ira-.

         Aunque aquí firma el guion junto a Guy Hibbert, mientras que la dirección queda en manos de Pete Travis, la impronta del estilo de Greengrass es evidente en un dispositivo visual que posee la estética urgente y sin filtrar del documental, mediante la cual se capturan los hechos desde una aproximación a pie de calle en la que la cámara, como si se tratase de un personaje más sorprendido en el escenario, observa lo cotidiano -que puede ser tanto preparar un coche bomba como acercarse al centro de la ciudad a comprarse unos vaqueros-.

En consecuencia, predominan las composiciones de apariencia inmediata, los planos trabados, los enfoques de teleobjetivo. Un aspecto, este último, que en cierto modo puede comprometer el naturalismo puro del planteamiento, porque, al fin y al cabo, no deja de ser una huella de que hay detrás alguien presente, grabando, interfiriendo. Con todo, el manejo del ritmo del montaje, en aceleración progresiva, pausa y caos, resuelve con fuerza la plasmación del atentado, al mismo tiempo que las reacciones posteriores de los personajes, zarandeados por ese desconcierto, quedan cargadas de emoción.

         No obstante, estas formas dejarán de ser eficientes después de la transición de Omagh hacia un drama de estructura más tradicional. De hecho, el lenguaje empleado por Travis terminará por ser híbrido, contaminado por la progresiva utilización de una gramática más clásica, que incorpora incluso elipsis explicadas con intertítulos -es decir, recursos por completo artificiales-.

La mezcolanza no funciona demasiado bien en ese retrato de un trauma imposible de borrar, de las dificultades de pasar página, de la indefensión del ciudadano común frente a los intereses estatales y de la imposibilidad de la justicia en la barbarie -temas que recuerdan al cine de entornos bélicos de Senderos de gloria, Rey y patria o Consejo de guerra-. En cualquier caso no dejan de ser facetas interesantes e ilustrativas acerca de la turbiedad de las cloacas del Estado.

.

Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 6,5.

Larga es la noche

11 Oct

.

Año: 1947.

Director: Carol Reed.

Reparto: James MansonKathleen Ryan, Denis O’Dea, W.G. Fay, Robert Beatty, Cyril Cusack, Dan O’Herlihy, Kitty Kirwan, F.J. McCormick, Robert Newton, Ewyn Brooke-Jones, Fay Compton, Beryl Measor, Roy Irving, Joseph Tomelty, William Hartnell.

Tráiler

.

         En el argumento de Larga es la noche se respira un clima de violencia, peligro y desesperación, pero prácticamente nunca se escuchará en ella un grito nervioso o una orden agresiva. En la apertura del filme, se desgrana el plan para perpetrar un atraco que provea de nuevos fondos a la ‘Organización’, un ente que, en el relato, asume la función del IRA en lucha armada contra el poder británico en Irlanda del Norte. Las instrucciones se dan con voz calmada, son casi susurros cansados.

Carol Reed no pretende tensionar al espectador con la expectativa de una trama criminal adrenalínica, sino adentrarlo en el pesimismo doliente y romántico que dominará la atmósfera de la obra. Su trama, de hecho, es una agonía que se extiende de principio a fin, en la que un hombre herido -por una bala en un hombro y por la sombra de los remordimientos de su paso por prisión- recorre las calles y las gentes en pos de su improbable salvación.

         El camino de espinas de Johnny McQueen (James Manson, precisamente actor de gestos suaves y educados) recuerda en parte al calvario de culpa que Gipo Nolan padecía en El delator desde el otro lado de esta ‘Organización’, aunque su lirismo amargo puede considerarse también heredero del realismo poético francés. El espacio urbano de Belfast, filmado a pie de calle y sumido en la oscuridad de la noche, hasta extremos cercanos al expresionismo alemán, se convierte en un escenario de trágica poesía a la espera del reencuentro de McQueen con su redención, que porta el rostro abnegado de Kathleen Ryan.

El frío, la humedad. Reed convierte la ambientación en un poderoso elemento sensitivo que hace acompañar y sentir el peso con el que carga McQueen, al mismo tiempo que transmite la amenaza y la inquietud de la situación a través de huidas y carreras por los callejones y la cara oculta de la ciudad, prefigurando con ello la escapada de El tercer hombre por las alcantarillas de la Viena derruida y despiezada, uno de los momentos más célebres y celebrados de su filmografía.

         Las campanadas de la torre anuncian constantemente que llega la hora final, tan frías y fatalistas como el perseguidor que sigue la pista de McQueen, para quien no existe el Bien y el Mal, sino los inocentes y los culpables, los individuos libres y aquellos a quienes se debe ejecutar. Y McQueen, aunque prófugo del penal, no es un hombre libre.

Desde su retrato costumbrista, engarzado en los distintos encuentros que traban McQueen y Kathleen, y que sirve para trazar una semblanza episódica de la sociedad norirlandesa de posguerra, Larga es la noche también se adentra en la reflexión acerca de la condición humana. De su misericordia, su egoísmo, su sometimiento a las circunstancias terrenas y su capacidad de trascendencia religiosa o moral. Un sacerdote y un mendigo conversan alegóricamente sobre los valores materiales e inmateriales, sobre la verdadera riqueza del ser humano. Un pintor y un médico, ambos indigentes marginales, discuten sobre el cuerpo y el alma de un hombre que, de fondo, se desmorona.

         Emocionante y terrible, el conflicto en el que se desangra Larga es la noche va más allá de una liberación física o legal.

.

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 8,5.

’71

31 Mar

“Hago películas sobre temas que me interesan. Pueden ser carreras de coches, aviones, un western o una comedia, pero el mejor drama para mí es el que muestra al hombre en peligro. No hay acción donde no hay peligro”

Howard Hawks

.

.

’71

.

'71

.

Año: 2014.

Director: Yann Demage.

Reparto: Jack O’Connell, Sean Harris, Sam Reid, Richard Dormer, Charlie Murphy, David Wilmot, Killian Scott, Barry Keoghan, Paul Anderson, Martin McCann, Corey McKinley.

Tráiler

.

           Cuando se protagoniza en solitario, el tema de del soldado abandonado tras las líneas enemigas, fundamental en el cine bélico y otros afines como el western, se convierte en un despiadado relato que conecta con el atávico espíritu de supervivencia del hombre, enfrentado a la hostilidad irracional del universo. Pero dado que aquí el factor de amenaza acostumbra a ser en exclusiva el hombre convertido en lobo para el hombre, dicha premisa puede ofrecer el escalpelo ideal para diseccionar la propia sinrazón humana.

           A través de su recorrido desesperado por las calles de la Belfast de 1971, infestadas de católicos nacionalistas y protestantes lealistas en permanente carnicería, el recluta Gary Hook (Jack O’Connell) desgrana involuntariamente el absurdo que constriñe a un conflicto enmarañado en una miríada de facciones y grupúsculos tan numerosos que, a fin de cuentas, disuelven cualquier motivación original que explique su odio o su adhesión a una causa para hermanarse en cambio en un delirio común, explotado por titiriteros como el capitán Browning de la contrainsurgencia británica (Sean Harris).

           ’71 entreteje con habilidad y tensión el espectáculo de acción que sirve la desorientada huida del militar inglés por territorio enemigo junto con un discurso antibélico de justificado pesimismo que retrata con economía y precisión un microcosmos despojado de honor y humanidad, conquistado a sangre y fuego por la guerra sucia, la violencia psicótica, el egoísmo recalcitrante y la animadversión irreconciliable. Pocos razonamientos se escuchan en los diálogos escritos por Gregory Burke, aparte de crudos y primarios insultos o vagas consignas de odio, adueñados de una ciudad enajenada donde los últimos vestigios de empatía elemental aparecen siempre marginados o acosados por esa masa encolerizada que se encuentra absorta en una inacabable espiral de destrucción.

           Debutante en el largometraje al igual que Burke, Yann Demage exhibe músculo y pulso narrativo en una combinación de cámara al hombro y arrebatos de naturalismo urgente al estilo de Paul Greengrass y su Bloody Sunday (Domingo sangriento) con un penetrante empleo de la luz y el color que juega con la densa oscuridad de la noche y su abrupto e inquietante contraste con el resplandor de la luz artificial y las llamaradas enrojecidas del fuego infernal que se ciernen sobre el protagonista desamparado.

La aventura por los infiernos de la razón del soldado Hook sigue un crescento paralelo al de la peligrosidad de las armas que se emplean contra él y al de la expansión del caos, la agresividad y el horror por la superficie de esa ratonera nocturna y destartalada de una Irlanda del Norte que es, a la vez, su mismo país y un escenario extraño, irreal, atroz e inexplicable. Una carrera al borde del abismo que, en consecuencia, representa el despertar del sueño de la inocencia a la pesadilla de la realidad.

 

Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 7,5.

Juego de lágrimas

2 Abr

“Una persona no puede olvidar a alguien que es bueno con ella.”

Bruce Lee

.

.

Juego de lágrimas

.

Juego de lágrimas.

Año: 1992.

Director: Neil Jordan.

Reparto: Stephen Rea, Jaye Davidson, Forest Withaker, Miranda Richardson, Adrian Dunbar, Jim Broadbent.

Tráiler

.

            Calificar a Neil Jordan como autor comprometido debido a su trilogía de filmes sobre el IRADanny Boy, Juego de lágrimas y Michael Collins-, no se ajustaría con exactitud al cariz de su obra. O no lo haría, al menos, desde el punto de vista tradicional del cine británico del compromiso político dentro de una época en la que los conflictos con la Isla Verde gozaba de un notable predicamento cinematográfico –Agenda oculta y En el nombre del padre en las industrias locales; Juego de patriotas en la hollywoodiense-.

            Como sucede en otros ejemplos de su filmografía, Juego de lágrimas es una cinta que rechaza anclarse en convenciones y encasillamientos temáticos y formales. Las fronteras que atraviesa el relato son por ende difusas e inciertas: fantasía y realidad, falsedad y verdad, héroes y villanos, identidad propia y ajena, masculinidad y femineidad.

            Protagonizada por un desertor del IRA, refugiado en Londres a causa de la deuda sentimental contraída con un soldado británico muerto -víctima del absurdo en todas sus acepciones-, Juego de lágrimas dibuja el recorrido de un hombre desorientado en el proceso de aceptación de su propia naturaleza bondadosa. Un viaje de redención y resarcimiento guiado por la mano de una mujer enigmática y ambigua que, al contrario que él, conoce y acepta sus circunstancias particulares, no precisamente idílicas.

            La firme construcción de personajes sostiene y dota de credibilidad emocional a un argumento excesivo en esencia, sobre todo en el desarrollo que sigue a la introducción de la obra: una excelente apertura, desbordante de intensidad y humanidad, tejida por el encuentro entre ese pobre hombre que se ha enrolado en la revolución porque aparentemente “no es bueno para nada” (Stephen Rea, habitual de Jordan) y un militar inglés al que es incapaz de ver como otra cosa que un tipo con las mismas inquietudes, anhelos y expectativas de futuro que él mismo (el estadounidense Forest Withaker).

            Un tanto más irregular por su misma vocación original y desconcertante, el posterior drama íntimo y romántico donde evoluciona ese juego de equívocos, búsquedas y liberaciones espirituales –cercano por momentos a la suplantación de personalidades, intermediada por actos físicos y escatológicos como el sexo y la muerte-, supone un aparente cambio de tercio que, en puridad, guarda una coherente relación de fondo con el comienzo del filme, confirmado por el cierto rasgo circular de su estructura dramática.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del filme: 7.

Hunger

27 Sep

“Nuestra venganza será la risa de nuestros niños.”

Bobby Sands

.

.

Hunger

.

Hunger.

Año: 2008.

Director: Steve McQueen.

Reparto: Michael Fassbender, Liam McMahon, Stuart Graham, Brian Milligan, Liam Cunningham.

Tráiler

.

             Recuerdo que, en su estreno, La pasión de Cristo levanto encendidas polémicas a propósito de su agresivo hiperrealismo, descalabrado en el puro gore con el presunto fin de retratar con la mayor crudeza posible el calvario de Jesucristo. En mi opinión, el problema de la película no era su delectación morbosa con una bestialidad gratuita e hipertrofiada, sino que esa misma realización sanguinolenta y sádica enmascaraba en realidad un desolador vacío de contenido: la figura del mesías cristiano quedaba huérfana de cualquier trascendencia.

Todo ideal, todo análisis íntimo de tan decisivo personaje, quedaba sometido a un superficial y epatante espectáculo ‘grand gignolesco’.

            Hunger, elogiado debut del británico Steve McQueen, creador polifacético interesado en el comienzo de su carrera por la imagen filmada como objeto de ensayo artístico, me inspira una sensación parecida. Recreación de la huelga de hambre de 1981 llevada a cabo por los prisioneros republicanos irlandeses y encabezada por el miembro del IRA Provisional e icono revolucionario Bobby Sands (Michael Fassbender), paso siguiente a las bautizadas como Protesta de la Manta y Protesta Sucia, las características del filme se aproximan peligrosamente a las de un imprecedente ejercicio de estilo.

Matizada con ligereza por tibios apuntes de guion destinados a otorgar un mínimo contexto histórico y personal al relato, todo en Hunger parece encaminado a la experimentación visual, al desarrollo y ejercitación por parte de McQueen de una técnica formal depurada, de notable refinamiento estético.

Pero a la hora de la verdad, Hunger tiene poco que aportar y casi nada que decir tanto sobre el género carcelario en general, como sobre el cruento conflicto norirlandés en particular.

             Abundancia de planos estáticos y de extensión desafiante –la escena central consiste en un diálogo sostenido durante 17 minutos a lo largo de una sola toma-, cierta tendencia al tratamiento esteticista de la miseria física y moral que sufren los prisioneros en su inhumano confinamiento, empleo del hiperrealismo escatológico como principal material de impacto.

Virtuosismo en la realización que no encuentra correspondencia en la construcción de un fondo consistente o siquiera con la transmisión de unas emociones o estados de ánimo que transformen su parquedad argumental en, cuanto menos, una experiencia sensorial fundamentada sobre el poder de la imagen.

             A excepción del apunte inicial a la equivalencia en la vida de los individuos a uno u otro lado de las rejas –un conflicto en eterno retorno en el que solo hay víctimas, con el miedo como única realidad cotidiana- y de la rememoración de Sands en presencia del sacerdote, Hunger no se molesta en elaborar un trazado psicológico o político de una mínima capacidad incisiva, lo que finalmente condena al resto de virtudes que pudiera presentar el conjunto. 

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7,5

Nota del blog: 5,5.

Bloody Sunday (Domingo Sangriento)

11 May

“Ellos no tienen nada en todo su arsenal imperial que pueda quebrar el espíritu de un irlandés que no quiere ser quebrado.”

Bobby Sands

 

 

Bloody Sunday (Domingo Sangriento)

 

Año: 2002.

Director: Paul Greengrass.

Reparto: James Nesbitt, Tim Pigott-Smith, Nicholas Farrell.

Tráiler

 

 

            El inglés Paul Greengrass, hasta el momento con un historial casi fundamentalmente televisivo,  irrumpía en el panorama cinematográfico internacional de la mano de esta recreación de los incidentes del Domingo Sangriento de Londonderry (Irlanda del Norte), con los disturbios entre manifestantes pro-derechos civiles y ejército británico en 1972, una muestra del compromiso y conciencia políticos que serán una constante en el director, como ejemplifican las posteriores United 93 y Green Zone: Distrito protegido y, algo menos, la loable renovación del género de espionaje de la saga Bourne.

            Domingo Sangriento rememora el conflicto en cuestión con un realista formato casi documental, cámara en mano y ambientación naturalista, muy acertado para el tipo de película del que se trata –al que quizás solo se le puede achacar el pésimo doblaje típico de este estilo de producciones pequeñas-, con marcados signos de puntuación para la transición de escenas, y presentada principalmente desde cuatro puntos de vista –un joven manifestante con antecedentes por rebeldía, el político pacifista organizador de la manifestación Ivan Cooper, un joven soldado escéptico ante la belicosidad de sus compañeros y el puesto de mando británico- en los que se demuestra que son la ignorancia, la incomprensión y la intolerancia presente en ambos bandos –sobre todo en los sectores militaristas, IRA provisional y Ejército de su Majestad, como es lógico y natural- los que, inexorablemente, conducen a la tragedia; una vehemente denuncia a la que se suma el posterior desenmascaramiento de los tejemanejes, manipulaciones y desvergüenzas políticas de turno para disimular la infamia.  

             Una tragedia presentada con detalle y verismo, poco maniquea pero sí posicionada con convicción, con una crudeza sobrecogedora gracias a la decidida dirección de Greengrass, que hace de una película pequeña un enorme alegato en favor del entendimiento político y contra la violencia como traba incompatible con cualquier proceso de conciliación o de paz.

Interesante y necesaria.

Premio del Público en Sundance y Oso de Oro en la Berlinale ex aequo con la maravillosa El viaje de Chihiro.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,5.

Nota del blog: 8,5.

A %d blogueros les gusta esto: