Tag Archives: Homosexualidad

Lirios de agua

21 Sep

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Año: 2007.

Directora: Céline Sciamma.

Reparto: Pauline Acquart, Adèle Haenel, Louise Blachère, Warren Jacquin.

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         La por ahora escueta carrera de Céline Sciamma, que reparte cuatro largometrajes a lo largo de una docena de años, muestra una coherencia en la exploración de la identidad sexual y de género entre mujeres por lo general jóvenes, es decir, en plena búsqueda de sí mismas. Lirios de agua, el filme con el que debutaba en 2007, traza por tanto las líneas maestras de esta trayectoria a través del relato de iniciación de una tímida preadolescente y su descubrimiento de la atraccion sexual de la mano de la díscola capitana de un equipo de natación sincronizada.

         Aunque la base argumental no es en absoluto novedosa, la cineasta francesa se hace fuerte a través del conocimiento y la sencilla verosimilitud con la que transmite el agitado interior de la apocada muchacha, que bulle en contraste con la hierática expresión de la actriz Pauline Acquart, protagonista de un drama aliviado en parte por el punto de vista que ofrece su mejor amiga, más extravagante pero también perfectamente creíble, más allá de constituir el tradicional recurso humorístico destinado a engrasar la empatía del espectador. Al fin y al cabo, la adolescencia es una comedia bufa, siempre que no nos toque el papel protagonista.

Sciamma confronta a Marie con el fin de la niñez y el comienzo de la juventud a través de su relación con el entorno -los dos equipos que actúan al comienzo, la actitud de su compañera de juegos, la admiración por su objeto de deseo…-, lo que se traduce asimismo en unas líneas de guión que, si bien las dirige hacia una interlocutora, en realidad se pueden aplicar a ella misma, desorientada en esta feria hormonal e identitaria. Dentro de este despiadado ecosistema en el que la directora y guionista suprime casi de raíz a los adultos -solo aparecen dos de forma significativa, y con unas intervenciones lamentables e incluso delictuosas-, y en el que ser medalla de plata también tiene tintes de derrota -tanto en el sentido competitivo como en el amoroso-, Lirios de agua desarrolla esa tensión que se establece entre el desesperado intento de satisfacer los deseos que dicta el interior con la conservación de la dignidad y de la fidelidad tanto hacia esa familia no elegida que son los amigos como hacia uno mismo.

         En este drama universal cuya explosividad natural está sabiamente contenida, Sciamma plasma con sobria autenticidad -lo que está ligado inevitablemente a sensaciones tan antipáticas como la frustración y la humillación- cuestiones íntimas como la desigualdad en las relaciones románticas -sobre todo en aquellas que implican un maestro y un aprendiz; un pretendido y un devoto- o la hiriente represión de los anhelos como mecanismo de autoprotección frente al todavía más trágico desengaño, así como otros asuntos de carácter social, caso de la presión estética y conductual -la depilación, tener pareja, satisfacerla y a la vez mantener la honra- que se agudizan de forma manifiesta en las féminas. Tirana y prisionera al mismo tiempo, la reina del baile siempre cumple con su rol.

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Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 7.

Una gran mujer (Beanpole)

18 Nov

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Año: 2019.

Director: Kantemir Bagalov.

Reparto: Viktoria Miroshnichenko, Vasilisa Perelygina, Andrey Bykov, Igor Shirokov, Konstantin Balakirev, Kseniya Kutepova, Olga Dragunova, Timofey Glazkov.

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         Iya trabaja en un hospital del Leningrado un año posterior a la Gran Guerra Patria, la victoria de los aliados sobre el nazismo. El catálogo de combatientes destrozados, física y mentalmente, parece extraído de Los mejores años de nuestra vida, el clásico hollywoodiense que homenajeaba a los hombres que regresaban de la batalla y a lo que se habían dejado en ella. No era, desde luego, el primer filme en explorar el estrés postraumático del soldado. De la Primera Guerra Mundial figuraban ya enseñas como Sin novedad en el frente o Remordimiento, esta última de hecho reinterpretada en la reciente Frantz, demostración de la vigencia de un trauma que se perpetúa y renueva con cada conflicto armado. La oposición popular a la Guerra de Vietnam, y su consiguiente presencia en el cine, probablemente haya dejado el mayor puñado de ejemplos de ello. Pero, por lo general, son obras que tratan de averiguar qué ve el guerrero trastornado con esa característica “mirada de las mil yardas”. Qué mella ha dejado en su cuerpo el horror absoluto. Son menos, pues, la que abordan el asunto desde un punto de vista femenino.

La periodista y escritora Svetlana Alexiévich -premio Nobel de Literatura de 2015 y relanzada al público por la adaptación de su estremecedor libro Voces de Chernóbil en la elogiada serie Chernobyl-, recogía en La guerra no tiene nombre de mujer la primera de sus recopilaciones de testimonios que, desde una perspectiva polifónica extraída a partir de entrevistas particulares, reconstruyen una tragedia común, en este caso el papel de las mujeres rusas en la Segunda Guerra Mundial. Una gran mujer -poco atinada retitulación española de un Dylda que, a grandes rasgos, viene a significar “larguirucha”- está inspirada en una de esas memorias de posguerra.

         Una gran mujer hurga en el vacío que queda tras la victoria, incluso a pesar de ella. La muerte y la esterilidad -es decir, la pérdida y la imposibilidad de regenerar una vida despedazada, con sus cicatrices y secuelas perfectamente visibles- son las constantes que encadenan en una turbia y tóxica relación a dos excompañeras del frente que comparten espacio en una Leningrado fantasmagórica, en ruinas materiales y espirituales. El soberbio empleo del color -la conjunción de las gamas de verde y de rojo, entreveradas con los dorados- es esencial no solo para componer pictóricamente el plano, sino también para saturar la atmósfera del relato y para expresar la personalidad y las emociones de las protagonistas. La belleza de secuencias como la del juego infantil -la calidez que envuelve la ternura que une a Iya y el pequeño Pashka- colisionará con la estrechez del espacio que, en ocasiones, encierra a Iya y Masha, asediadas por desconchones, sombras y frío.

         Los contrastes afloran igualmente en el turbulento retrato de estas dos mujeres, desafiando la comodidad de un espectador que se enfrenta a una psicología descompuesta por las inefables crueldades de la guerra, interpretada con precisión por Viktoria Miroshnichenko y Vasilisa Perelugina, quienes con su fragilidad y su obcecación encarnan, respectivamente, sendas manifestaciones de un trauma idéntico. Las deudas y fidelidades que las entrelazan espolean la angustiosa intensidad de este drama de interiores, narrado con una cadencia deliberada y excesivamente parsimoniosa.

         Premio a la mejor dirección y premio Fipresci en la sección Un Certain Regard del festival de Cannes.

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Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 7.

Todo sobre mi madre

5 Abr

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Año: 1999.

Director: Pedro Almodóvar.

Reparto: Cecilia Roth, Antonia San Juan, Penélope Cruz, Marisa Paredes, Candela Peña, Eloy Azorín, Rosa María Sardà, Fernando Fernán Gómez, Toni Cantó, Carlos Lozano, Cayetana Guillén Cuervo, Fernando Guillén.

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          Un tranvía llamado Deseo ejerce como leit motiv espiritual de Todo sobre mi madre. El texto de Tennessee Williams es uno de esos dasaforados dramones sureños, reconcentrados, sudorosos y de psicología opresiva marca de una casa a la que particularmente encuentro ajena y difícil aguantar. Todo sobre mi madre es todo eso y más, con relaciones de pareja tóxicas, paternidades cercenadas, travestidos que se prostituyen, novicias embarazadas y con sida, lesbianas atrapadas en el amor-odio, Alzhéimer y otros desgarros familiares. Un melodrama abiertamente tremendista y a todo color, como si lo firmase un Douglas Sirk que se ha salido del eje.

Además, sus constantes trágicas están marcadas con claridad: la delgada línea que media entre la vida y la muerte; la interrelación de ambas con la maternidad como centro de gravedad trascendental; el renacimiento con el regreso al origen y la enmienda de una historia de constantes idas y vueltas; las teatralizaciones que demanda la vida en sociedad… Y, sin embargo, todo funciona.

          Pedro Almodóvar consigue una de sus películas más celebradas vaciándose, con evidentes notas personales -el escritor que escribe directamente sobre el fotograma-, en un derroche de expresividad narrativa y emocional.

El filme regala una profunda admiración, piedad, simpatía y comprensión hacia los personajes y sus vivencias, en su lucha contra un constante dolor de fondo del que, no obstante, logran arrancar fulgurantes momentos de vitalidad y, por qué no, de felicidad rebelde. Aunque un mérito en absoluto inferior hay que atribuírselo a la labor del manchego como director de actores, puesto que el elenco, capitaneado por la argentina Cecilia Roth, está magnífico.

          Esta combinación de fuerza expositiva e interpretativa logra dar consistencia, autenticidad y capacidad conmovedora a un relato construido con estos mimbres a priori tan exagerados. Gracias a ello uno puede entrar a formar parte de esa pequeña comunidad de mujeres víctimas de los avatares de la existencia; de esa sororidad constituida informalmente, con una mujer con necesidad de rehacerse como hilo de unión, hasta conformar esa tribu imprescindible para sobrevivir con calor humano y dignidad. Frente a ella, los hombres se antojan seres caprichosos, fallidos, infantiles o, en el mejor de los casos, fantasmas involuntarios.

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Nota IMDB: 7,9.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 8.

18 comidas

29 Mar

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Año: 2010.

Director: Jorge Coira.

Reparto: Luis Tosar, Esperanza Pedreño, Víctor Clavijo, Sergio Peris Mencheta, Juan Carlos Vellido, Camila Bossa, Víctor Fábregas, Federico Pérez Rey, Pedro Alonso, Cristina Brondo, Xosé Barato, Antonio Mourelos, Nuncy Valcárcel, María Vázquez, Xosé Manuel Olveira ‘Pico’, Ricardo de Barreiro, Mario Zorrilla, Gael Nodar Fernández, Jorge Cabezas, Milan Tocinovski, José María Pérez García, María del Carmen Pereira Pena.

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          El cine gallego comenzó la década de 2010 con producciones que alcanzaron una notable repercusión dentro de Galicia (sitio distinto) e incluso trascendieron sus fronteras, como Crebinsky, Retornos, Todos vosotros sois capitanes o 18 comidas; anticipos de una cinematografía local que en adelante destacará especialmente en la producción de obras de corte experimental con querencia a explorar los límites genéricos y formales.

          18 comidas es una película que sobresale sobre todo en dos aspectos: un montaje muy bien resuelto y un soberbio trabajo actoral. Ambas son consecuencia del método de rodaje aplicado por el lucense Jorge Coira, que en apenas dos semanas de filmación acumuló 90 horas de material en bruto. La razón son las maratonianas sesiones a las que se sometía al elenco, con escasísimas indicaciones por parte del director y guionista, y con las cámaras siempre en activo, a fin de extraer de ellas una representación natural, inmediata, sin las artificiales imposiciones del libreto o del ensayo, ayudada igualmente por la elección de los intérpretes para su papel -como a Víctor Fábregas, que parece que lo han recogido del Maycar y han tirado para adelante-.

          Ese ‘laissez faire’ cinematográfico logra afinar una imitación bastante fidedigna de los ritmos y experiencias de la vida a través de seis historias repartidas a lo largo de las tres comidas de la jornada. La mesa como vértice de la comunidad, existencial e incluso litúrgico. Los relatos se entrecruzan y comunican por medio de los recorridos de los personajes -Santiago es en verdad una ciudad pequeña- y también de cierta visión de conjunto acerca de las relaciones humanas, de cierta búsqueda de la realización emocional y de sus conflictos por los distintos grados de éxito o frustración que puedan derivar de este atolladero diario. De ahí parte igualmente toda la gama de sentimientos y reacciones, desde la comedia a la tragedia, que concita la evolución de los acontecimientos.

          Y, mientras que en alguno de los episodios que podrían considerarse principales se aprecia más esa decisión de dejar transcurrir las secuencias -el de la esposa desencantada, que de regodearse en tanta indecisión termina por caer en un exceso de languidez- probablemente sean los de premisas minimalistas los que queden mejor redondeados, con mención destacada para el segmento de la pareja de abuelos -de una veracidad tierna, lírica y poderosa-, que es el que sublima las aspiraciones del filme.

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Nota IMDB: 6,4.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 7.

La favorita

28 Ene

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Año: 2018.

Director: Yorgos Lanthimos.

Reparto: Emma Stone, Rachel Weisz, Olivia Colman, Nicholas Hoult, Joe Alwyn, James Smith, Mark Gatiss.

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          Mientras la reina Ana de Gran Bretaña se atiborra a pasteles, un sirviente sostiene una lujosa copa de plata para que deposite sus regios vómitos. Su dama de compañía también hará lo propio en otra escena, esta vez empleando un jarrón de porcelana fina.

La favorita es un filme de época de fastuosa ambientación cortesana. No faltan los tapices, los pelucones ni las abigarradas estancias propias del palacio europeo de comienzos del siglo XVIII. Pero están ahí para constituir el decorado de un espectáculo de vulgaridad, de una carnavalada que examina desde la sátira cruel los resortes del poder y las tentaciones del arribismo. La opulencia material, la indigencia moral. Los lores británicos hacen la guerra contra el Francés de la misma manera que organizan carreras de patos; los habitantes de este microuniverso sórdido entre oropeles, alejado de toda realidad, lidian con los sentimientos como otro elemento propio de la política y de sus conspiraciones; la cabeza del Estado maneja el país como si se tratara de una finca particular.

          Los personajes de La favorita penan en el aislamiento dentro una trama psicológicamente opresiva; en una desesperación que lleva a la maldad; en la egoísta inmisericordia hacia el prójimo que se interpone en sus apetencias. Criaturas infantiles, lamentables, feroces, dignas de piedad. Yorgos Lanthimos, un autor a quien le fascina sumergirse y rebozarse en las entrañas podridas del ser humano, traslada este retrato grotesco a la imagen, donde se encuentran fotogramas deformados por grandes angulares y exagerados giros y movimientos de cámara. La combinación, que encuentra su naturaleza en el exceso, coquetea incluso con el surrealismo.

          En La favorita hay momentos de pavorosa hilaridad y espacios en los que brillan las contradicciones, en especial en esa reina encarnada con acierto por Olivia Colman y que inspira tanta lástima como repulsión, trágica por su vacío y por su condición que la aplasta; terrible por el poder que al fin y al cabo detenta, como demuestra el rotundo plano final. A pesar de ello, la marcadísima caricatura, la aparatosidad estilística y la estructura narrativa capitular provocan sin embargo que la película quede en conjunto demasiado sobrecargada.

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Nota IMDB: 7,9.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 6,5.

A esmorga

12 Sep

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Año: 2014.

Director: Ignacio Vilar.

Reparto: Miguel de Lira, Karra Elejalde, Antonio Durán ‘Morris’, Melania Cruz, Covadonga Verdiñas, Patxi Bisquert, Alfonso Agra, Ledicia Sola, Mela Casal, Mónica García, Sabela Arán.

Tráiler

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         Obra fundamental de la literatura gallega contemporánea, ya llevada a la gran pantalla -aunque trasladada fuera de sus fronteras originales- por Gonzalo Suárez en Parranda, la recuperación de A esmorga era un hito casi obligado en la floreciente producción cinematográfica gallega actual, reverenciada por la crítica por la audacia formal de unas propuestas que acostumbran a cabalgar entre el documental y la ficción, pero también poseedora de otros largometrajes de narrativa más clásica, entre los que Ignacio Vilar se revela como uno de los realizadores más activos.

         Rodada en gallego y ubicada en la ruta por donde transcurre la novela de Eduardo Blanco Amor, una odisea etílica que abarca alrededor de una jornada y que se convierte en un tremendista descenso a los infiernos en un país opresivamente tormentoso, A esmorga escarba entre los restos de esta herencia idiosincrásica y ubica al Castizo, el Bocas y el Milhomes en un régimen franquista que es todo miseria, frío, crueldad, sabañones y desesperación.

En ocasiones comparada con El extranjero de Albert Camusque también consta de su propia adaptación al cine-, A esmorga muestra a unos seres abandonados en la nada, sometidos a la opresión de las circunstancias que simbólicamente pueden reflejarse en el azote de la lluvia, el cual, de hecho, condiciona en parte el arranque de la aventura de Cibrán ‘O Castizo’: un tour de force de marcados tintes fatalistas del que el protagonista no logra -o subconscientemente no quiere- despegarse. Cabeza de un buen cásting, al personaje lo interpreta Miguel de Lira, actor de probada popularidad en Galicia al igual que Antonio Durán ‘Morris’, mientras que cierra el terceto un agente foráneo, Karra Elejalde, que puede ejercer de llave para la venta exterior de la cinta.

         Arropado por la pictórica fotografía, Vilar encuadra la travesía de los tres amigos bajo cielos siempre encapotados, en una perpetua humedad que cala hasta los huesos, subrayada en sus sensaciones por una banda sonora demasiado obvia. Los espectaculares escenarios naturales y urbanos conducen sus pasos, que se resuelven en un basural de aspecto apocalíptico, hacia una dimensión casi fabulosa o legendaria, lo que refuerza ese sentido de destino irreparable y lo dota además de un halo atemporal. 

Bajo estas condiciones se expone un relato de angustiosas pulsiones autodestructivas en el que, en un caldo violento, se recuecen trastornos sociales, económicas y sentimentales. Sin embargo, se echa en falta sentido de la embriaguez, de la alucinación dipsómana, para que A esmoga bulla definitivamente y la espiral de este impío via crucis, de esta huida hacia delante, arrastre con todo.

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Nota IMDB: 6,6.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 6,5.

Satyricon

16 Jul

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Año: 1969.

Director: Federico Fellini.

Reparto: Martin Potter, Hiram Keller, Max Born, Salvo Randone, Mario Romagnoli, Magali Noël, Capucine, Alain Cuny, Joseph Wheeler, Lucía Bosé, Hylette Adolphe, Pasquale Baldassarre, Gordon MitchellDonyale Luna, George Eastman, Fanfulla.

Tráiler

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         Para saber si estás en un sueño, trata de averiguar cómo has llegado hasta ahí; si no lo recuerdas, estás soñando, explican en Origen a la arquitecta primeriza. Federico Fellini descubre al escritor romano Petronio y le fascinan no solo las resonancias y evocaciones de lo que lee, sino sobre todo de lo que no lee. Los fragmentos perdidos de El satiricón estimulan su imaginación y su pasión por lo onírico.

         Después de jugarse la posesión de un joven amante, los estudiantes Encolpio y Ascilto recorren las entrañas de la primera Roma imperial, deformadas hasta la pesadilla. La caricatura de una sociedad decadente se transforma en una malsana odisea a través de escenarios teatralizados, con un recorrido que no es, en definitiva, demasiado diferente al que seguía el cronista social de La dolce vita por la Roma contemporánea. Sordidez sexual, sordidez moral. Suciedad y maquillaje. Oscuridad y colores desaforados. Su hipnotismo de traum-film la envuelve a medida que avanza el alucinado y penoso viaje iniciático de los protagonistas.

Satyricon se aleja decididamente de la postal de época, tan artificiosa en su monumentalidad como ésta lo es en su aspecto primario, crudo y fantasmagórico. También con detalles fantásticos e incluso de ciencia ficción, de un planeta extraterrestre llamado Roma. Las termas que se dirían sacadas del expresionismo alemán, las troglodíticas viviendas de la Suburra, los contrastes entre la exposición del museo y la del burdel, la mansión del liberto enriquecido como una catacumba subterránea a las puertas del averno, los santuarios con semidioses decrépitos, las desvirtuadas pruebas heroicas, el babélico caos lingüístico, las humillantes maldiciones escatológicas… Olor a mierda, a enfermedad venérea, a excesos de toda clase. Solo el suicidio de unos nobles de la campiña se reserva un extraño lirismo crepuscular, quizás acorde al fondo crítico del texto original.

       Fellini entrega una obra de narración libre, que flota entre los episodios de esta antiepopeya para constituir una experiencia sensorial y prácticamente subconsciente. Desaforada, asfixiante por momentos, el cineasta se sumerge de lleno en las sugerencias de una Roma antigua en la que quizás pueden entreverse ecos misteriosos con la Roma actual. Sus ruinas siguen presentes.

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Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 6,5.

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