Tag Archives: Hombre lobo

Romasanta, la caza de la bestia

27 Mar

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Año: 2004.

Director: Paco Plaza.

Reparto: Elsa Pataky, Julian Sands, Gary Piquer, John Sharian, David Gant, Maru Valdivielso, Luna McGill, Laura Mañá, Ivana Baquero.

Tráiler

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          Paco Plaza tiene una buena baza entre manos -la fusión de crónica negra y folclore que se desprende de los asesinatos en serie de Manuel Blanco Romasanta, conocido como el hombre lobo de Allariz, y que ya había sido trasladada a la pantalla desde una aproximación psicológica y sociocultural en la estimable El bosque del lobo-, pero no la sabe jugar.

          Romasanta, la caza de la bestia es una de las películas que se rodaron a comienzos del milenio amparadas bajo el sello Fantastic Film de la catalana Filmax, especializada en el cine de terror y fantástico con base fundamentalmente española pero rodada en inglés, con el estadounidense Brian Yuzna ejerciendo tareas de coordinación, tanto desde el rol de productor como de director. La casa impulsará las carreras de dos cineastas señeros del cine español de género: Jaume Balagueró, con Darkness -la obra que cosecharía mayor prestigio en esta casa-, y el propio Plaza.

          Volviendo a Romasanta, la caza de la bestia, su argumento entremezcla, sucesivamente, terror gótico con raíces en la tradición, investigación policiaco-científica vintage y de aromas a cómic, una vuelta de tuerca al cuento de Caperucita Roja desde la perspectiva de una inocente sexy y vengadora, y la tragedia del monstruo romántico. Sin embargo, son vertientes a las que no se logra dar coherencia narrativa y que finalmente parecen tres películas distintas y prácticamente deshilvanadas. A la vista queda en las confesiones finales del villano acerca de su transformación íntima, acerca de su supuesto renacimiento humano, que parecen un simple ardid judicial debido a que esa manifestación verbal no se había conseguido plasmar previamente ni desde la interpretación ni, sobre todo, desde la realización.

Muestras de talento visual como el carro en llamas que atraviesa el bosque quedan así disueltas en un conjunto que va perdiendo fuerza a medida que avanza el metraje y el relato no termina de saber a qué agarrarse.

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Nota IMDB: 5,3.

Nota FilmAffinity: 4,4.

Nota del blog: 3,5.

El bosque del lobo

1 Mar

El lobo son los otros. El bosque del lobo, la España negra reconcentrada en la sección de cine clásico de Bandeja de Plata.

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En compañía de lobos

3 Jul

“Me encanta estar rodeada de monstruos. Es algo que se remonta a mi niñez, cuando adoraba los cuentos de hadas, las fábulas de Esopo y los relatos de los hermanos Grimm.”

Selma Blair

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En compañía de lobos

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En compañia de lobos.

Año: 1984.

Director: Neil Jordan.

Reparto: Sarah Patterson, Angela Lansbury, David Warner, Tusse Silberg, Micha Bergese, Stephen Rea, Terence Stamp.

Filme

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            En muchas de las películas de Neil Jordan, la línea que separa el realismo y la fábula permanece deliberadamente difusa y ambigua con el fin de extrapolar de manera fidedigna el punto de vista, las necesidades y los anhelos vitales de sus protagonistas. No obstante, en sentido estricto, son tres sus acercamientos al género fantástico, donde se toma como referencia a monstruos del terror clásico hollywoodiense como el hombre lobo (En compañía de lobos) y el vampiro (Entrevista con el vampiro, Byzantium), si bien para su reinvención desde una óptica novedosa y en buena medida particular –al menos en el primer y el último caso, donde participa en la elaboración del libreto-.

            En compañía de lobos constituye uno de los grandes éxitos del cine de terror británico de los ochenta, escrito por Neil Jordan en colaboración con Angela Carter, novelista que ofrecería como cimiento narrativo sus relatos cortos Licantropía, En compañía de lobos y Lobalicia. Su estructura -varios cuentos enhebrados dentro del sueño de una adolescente rebelde-, sirve para desnudar toda la oscura y aleccionadora simbología característica del cuento tradicional –los peligros de un mundo despiadado y, especialmente, de la sexualidad-, y ejemplificar así el dificultoso paso de la niñez a la edad adulta de la protagonista.

El escenario ingeniado por Jordan entremezcla con habilidad estos códigos y elementos arquetípicos -endulzados por el devenir de los siglos y el lavado timorato de Disney-, junto con macabros, agresivos y nada disimulados dobles sentidos que atentan directamente contra el status quo social, moral y sexual. Poderosos temas puestos en tela de juicio e interpretados siempre desde la mirada inquisitiva y subversiva de esta anti-caperucita roja encarnada por la fascinante y primeriza Sarah Patterson con un oportuno poso de malicia y provocativo ‘lolitismo’ –su rostro angelical le serviría no obstante para hacerse un año más tarde con el papel de otra heroína de cuento, Blancanieves-.

            Por otro lado, esta intrincada arquitectura argumental, la naturaleza fragmentaria del guion y la abrumadora abundancia de subtextos expuestos tienen como consecuencia que el conjunto eche de menos un poco más de homogeneidad en su desarrollo.

            A pesar de que en su día recibió en su día varios premios por sus efectos especiales, utilizados de forma impactante y algo exhibicionista, En compañía de lobos demuestra también que la prosaica carne, flexible y maleable, potenciada por la sugerencia atávica de la sombra, es suficiente material para describir esta espeluznante transformación de hombre a bestia.

 

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 7.

Hotel Transilvania

23 May

“Hoy en día, las películas persiguen el terror de una manera epidérmica. No hay interés por las motivaciones del monstruo.”

Lon Chaney Jr.

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Hotel Transilvania

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Hotel Transilvania

Año: 2012.

Director: Genndy Tartakovski.

Reparto (V.O.): Adam Sandler, Andy Samberg, Selena Gómez, Kevin James, Steve Buscemi, CeeLo Green, David Spade, Fran Drescher.

Tráiler

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            Por derecho propio, el cine de animación se ha ganado el respeto de crítica y público a lo largo de propuestas que captan y reproducen a la perfección el sentir particular y compartido de niños y adultos. Películas capaces de conjugar la imaginación desbordante y el gusto por narrar historias con elegancia clásica, obras que hacen aflorar con viveza emociones, diversión sin reservas y amor incondicional por el cine.

Un estatus excepcional que provoca el recibimiento ilusionado de los estrenos de temporada procedentes de factorías como Pixar pero que, a su vez, tampoco debe provocar la caída en la condescendencia u olvidar que entre geniales obras de arte también hay lugar para obras menores, regulares, simplemente pasables o, por qué no, mediocres. En todo caso, se trata por norma general de productos elaborados con un sentido de la dignidad y un respeto por el medio y el espectador que parece olvidado en otras películas destinadas a rangos de edad superiores.

            Hotel Transilvania, por ejemplo, no aporta ninguna novedad al sobado conflicto generacional entre padres e hijos, ni al choque racial y cultural que, dentro de la lógica desprejuiciada de la infancia, ha de plasmarse por medio de un más brusco contraste entre monstruos y humanos.

El primero, prefigura un tópico indispensable en cualquier película sobre ritos de paso e iniciación. El segundo, ya aparecía en formato animado en otras cintas como Monstruos, S.A., con la que la presente comparte además reparto tanto en versión original (Steve Buscemi), como en el doblaje al español castellano (Santiago Segura).

            Por otro lado, su alegato en favor del diferente –no por nada, una acepción etimológica de la palabra monstruo, “lo contra natura”- se resuelve de manera bastante pálida. Mientras, el argumento en sí mismo, la cerrazón de un ultraprotector padre en lucha contra la curiosidad adolescente de su hija respecto al mundo y al amor, no es de las que más sustancia alberga dentro de su categoría ni en su vertiente moralizante, ni en su pegada humorística, lejos de sus ejemplos más audaces en ingenio y tempo cómico, quizás con un punto más de orientación infantil y con menos mala leche de lo acostumbrado en los buques insignia de la corriente.

De hecho, algo desaborida parecen haberla encontrado los responsables del doblaje al castellano, que han optado por desplegar todo un festival de acentos inexistentes en el original –sin llegar al delirante y memorable extremo de Kung-Fu Sion-, como ese hombre lobo gaditano, los gremlins porteños o las cabezas jibarizadas antillanas.

            Sin embargo, Hotel Transilvania aún sabe mantenerse como una película con la agradable ligereza y sencillez de esa serie B que la inspira, y en la que destaca un simpático diseño de personajes que convierte a sus monstruitos y criaturas en seres queribles, si bien el amantísimo conde Drácula resulta un tanto irregular en su mal medido protagonismo y escasamente aprovechable en el caso del amenazante contrapunto humano.

Pequeñas pero estimables virtudes que dotan al asunto del suficiente carisma como para que se halle ya en marcha una secuela.

 

Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 6.

El hombre lobo (The Wolf Man)

9 Ago

“Oigo decir a los actores: ‘tengo que ir a trabajar mañana’. Tonterías. Trabajar es estar ocho horas en una mina o en una oficina del gobierno. Levantarse por la mañana, ponerse un divertido bigote, disfrazarse, es jugar, y por ello estamos maravillosamente sobrerremunerados.”

David Niven

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El hombre lobo (The Wolf Man)

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Año: 2010.

Director: Joe Johnston.

Reparto: Benicio del Toro, Emily Blunt, Anthony Hopkins, Hugo Weaving.

Tráiler

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             En los agitados sesenta, la factoría británica Hammer decidió recuperar a los buques insignia del terror del Hollywood de la década de 1930, los monstruos clásicos como Drácula, Frankenstein, el hombre lobo, la momia,…, seres que habían muerto de éxito en la década posterior. La principal aportación de la Hammer vino de la mano de las mayores posibilidades técnicas que explotaban una cuidada ambientación con fotografía en color y, sobre todo, la necesidad de nuevas formas de terror para los espectadores del momento, a los que ya no les bastaba con un monstruo aullador y de grotesco maquillaje para revolverse en sus butacas. Así, la imagen que define al nuevo monstruo será la de Christopher Lee con la boca llena de sangre tras morder el cuello de una de sus víctimas.

             Como monstruos inmortales de atracción eterna que son, reflejo de miedos universales del ser humano, el cine contemporáneo tampoco olvida tampoco su influjo, trastocándolos de una y mil maneras, las más de las veces aberrantes, pero también retomando sus modos más clásicos, en busca de su pureza original. De ahí el fallido Frankenstein de Kenneth Brannagh o el destacable Drácula de Francis Ford Coppola, que, no obstante, indagaba en el mito del vampiro para darle un nuevo sentido como obra operística sobre el amor y la muerte.

En el caso de este El hombre lobo, se retoma casi de manera literal el guion de Curt Siodmak para la versión de 1941, segunda producción sobre las andanzas del licántropo. Es, como en el caso de la Hammer, un reboot destinado una nueva audiencia que ha desarrollado callo tras presenciar en gran pantalla horrores de todos los tipos y colores. Es decir, la imaginación se destina principalmente a idear cómo salpicar las vísceras y las partes desmembradas de las víctimas de un hombre lobo que estrena pelaje digital y poco más.

              Y el caso es que el filme no comienza del todo mal, envuelto en unas conseguidas tinieblas góticas que preceden al horror y en las que la tensión se alarga sin llegar a estallar. Y es en la segunda mitad, cuando se desenmascara todo, cuando la película pierde hasta la ambientación e intensidad que la hacían presagiar al menos tolerable, entregada ya a la orgía de sangre de un monstruo al que no se le quiere entregar -más allá de cierta apariencia superficial- un mayor trasfondo dramático y trágico que, como al Drácula de Coppola, le de una consistencia a la función más allá de lo justo y necesario para llenar con rutina, desgana y no demasiado talento un par de líneas de guion.

Tampoco ayuda un reparto irregular, con un Benicio del Toro físicamente muy apropiado para el papel pero que se pierde en muchos momentos en una afectación excesiva y una Emily Blunt que no pasa de poner carita de preocupación durante toda la cinta. Más acertado está un Anthony Hopkins que últimamente se había acostumbrado a poco más que dejarse ver en pantalla y cobrar.

Si al menos hubieran dado más tiempo en pantalla y más sentido a un personaje prometedor como el Abberline del siempre interesante Hugo Weaving…

Aunque no es el monstruo que mejor resista el paso del tiempo, daba para muchísimo más.

 

Nota IMDB: 6.

Nota FilmAffinity: 5,1.

Nota del blog: 5,5.

La conquista de la tierra perdida

30 Jun

“Algunos me tienen por loco porque siempre intento escapar de los límites, ser un terrorista del género. Me mantengo dentro pero, de vez en cuando, pongo una bomba para intentar volarlo por los aires.”

Lucio Fulci

 

 

La conquista de la tierra perdida

 

Año: 1983.

Director: Lucio Fulci.

Reparto: George Rivero, Andrea Occhipinti, Sabrina Siani, Conrado San Martín.

Tráiler

 

 

            En cine italiano, que tantas obras maestras había legado en las décadas anteriores, se encontraba ya en los ochenta sumido en una decadencia absoluta, envilecido por la perversión de la commedia all’italiana en forma del éxito de la commedia erotica all’italiana, paralela al destape español, y por producciones que basaban todo su ser en la copia indisimulada de los modelos en boga en el cine norteamericano, desde el spaghetti western y el peplum, el giallo como vuelta de tuerca propia del thriller estadounidense y la ciencia ficción hasta todo tipo de películas de explotación y el terror, películas rodadas con escaso presupuesto, exageración hasta el desquiciamiento de sus códigos arquetípicos y la renuncia a gran parte de la calidad a cambio de la cantidad. No obstante, surgen creadores de cierto talento que renuevan, innovan y extienden nuevas formas de entender estos géneros, influyendo decisivamente en autores posteriores que reivindicarán sin tapujos esta herencia trash o de serie Z.

Este es el caso de Lucio Fulci, músico, productor, director, guionista, actor…, creador de películas de violencia tratada de forma casi pornográfica, provocadoras, tan cínicas como macabras, considerado uno de los padres del gore y reverenciado y referenciado en muchas de sus obras por Quentin Tarantino, en el icono de la posmodernidad cinematográfica.

            Los años ochenta verían nacer el auge del cine de espada y brujería de la mano del éxito de Conan, el bárbaro, que derivará posteriormente en multitud de copias e imitaciones a uno y otro lado del Atlántico (El señor de las bestias, Ator el poderoso,…). La conquista de las tierras perdidas es una coproducción española-italiana-mexicana que busca precisamente sumarse a esta corriente, experimento que sería también probado en tierras patrias en un par de producciones de Paul Naschy, imagen del terror nacional, Los cántabros o La bestia y la espada mágica. La película contiene muchos de los elementos característicos de este cine, como la localización en un remoto y mítico pasado inconcreto, el musculoso y rubicundo héroe errante libertador, perversos tiranos enmascarados, brujas sicalípticas,…

Fulci imprime su carácter a la obra -pese a ser totalmente de encargo como reconocería más tarde, ante las acusaciones de decadencia de su cine-, con la hipertrofia de las fórmulas que supuestamente hacía triunfar a estas películas, en este caso una ración doble de tetas, seres monstruosos y sangre y grotescas escalpaciones craneales, con un par de números gratuitos de gore de lo más desagradable que incluyen entre sus víctimas a la sobrina de Camilo José Cela, a la sazón actriz, Violeta Cela.

             Por lo demás, la película sigue más o menos el esquema tradicional de epopeya del héroe (Mace, el mexicano George Rivero, bastante mejor actor que otros forzudos del estilo) y su compañero y su encuentro con una malvada tirana y sus secuaces, que subyugan con violencia y terror todo un territorio, y a quien no cabrá más remedio que quitar de en medio atravesando mil y una aventuras que mezclan, sin demasiado sentido, elementos fantásticos, bárbaros y detalles de mitología griega.

Con una banda sonora, efectos de sonido y una estética tremebunda sacados de lo peor de los ochenta –que ya es decir- La conquista de las tierras perdidas ofrece una serie Z pura, de diálogos, escenografía y calidad artística deplorable, aunque si bien con una acción dinámica favorecida por la buena ración de bizarros enemigos que saldrán al paso de los héroes y un cierto punto interesante en la fotografía brumosa, con un desmedido gusto por las imágenes a contraluz, que dan un curioso aire onírico a la cinta que, no obstante, no convendría haber extendido a todo el metraje, que se ve fatal.

A grandes rasgos irritante, pero con algún ocasional encanto tonto e inexplicable.

 

Nota IMDB: 4,8.

Nota FilmAffinity: 3,8.

Nota del blog: 3.

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