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Nada personal

1 Dic

GUIA NOTHING PERSONAL

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Año: 2009.

Directora: Urszula Antoniak.

Reparto: Lotte Vorbeek, Stephen Rea.

Tráiler

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           El proceso de duelo romántico y regeneración sentimental alcanzan en Nada personal una categoría casi literal, puesto que la película, como si adoptase en cierto modo la estructura de El curioso caso de Benjamin Button –o mejor, la de experimentos literarios como La flecha del tiempo-, reconstruye este camino íntimo por medio de un esquema en el que el comienzo y el final se confunden o, más bien, parecen intercambiables.

           El filme narra el encuentro fortuito entre dos almas derribadas por la soledad: una joven desengañada, sumida en un profundo vacío existencial, y un viudo dolorido que deja pasar sus penas cuidando de una isla -qué otro espacio geográfico podía ser-. Cada uno por sus razones y con mayor o menor grado de radicalidad, ha renunciado a la sociedad, a sus convenciones y a sus intercambios personales.

Así, ella (Lotte Vorbeek) se lanza a la carretera en un viaje que, con acierto, la realizadora y guionista Urszula Antoniak expone que no tiene nada de romanticismo beatnik y sí mucho de necesidad, por más que el sobrecogedor paisaje irlandés invite a rebuscar apuntes de espiritualidad por el contacto con la belleza, la inmortalidad y la trascendencia de la naturaleza desbordante. No es tanto una búsqueda como una desaparición. Por su parte, él (Stephen Rea) cultiva en solitario, haciendo aflorar la vida mientras se marchita a espaldas del mundo.

           La cineasta polaco-holandesa dibuja el encuentro con sensibilidad, sin traicionar el espíritu de la obra y de los personajes –son como son, no son así para disfrute del espectador- durante este inevitable proceso de contaminación y envolviéndolos en una puesta en escena de cuidada estética, de íntima calidez en su atmósfera y ávida de buscar la hermosura de lo cotidiano.

El amor y la pérdida, la esperanza y el desaliento, brotan y se entreveran en los fotogramas ante el transcurrir de este contacto insólito e imprescindible, donde paradójicamente el desarrollo del futuro ilumina las sombras del pasado.

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Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 7,5.

Alicia en las ciudades

13 May

“El ser humano será más humano cuando tenga conciencia de que hay aspectos de la realidad que uno no puede manejar.”

Akira Kurosawa

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Alicia en las ciudades

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Alicia en las ciudades.

Año: 1974.

Director: Wim Wenders.

Reparto: Rüdiger Vogler, Yella Rottländer, Lisa Kreuzer.

Tráiler

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             El cine de Wim Wenders se caracteriza por la itinerancia. El viaje, la búsqueda. La esencia original de todo relato, en definitiva. Surgido del floreciente e inconformista Nuevo Cine Alemán, Wenders comenzaría a consolidar su nombre en el panorama cinematográfico mundial gracias a Alicia en las ciudades, primera parte de una trilogía de ‘road movies’ culminada por En el curso del tiempo y Falso movimiento, también protagonizadas por Rüdiger Vogler (aunque, insistimos, este motivo del viaje aparecerá de manera recurrente en su obra posterior).

             En Alicia en las ciudades confluye el periplo de Philip, un periodista alienado por su estancia en los Estados Unidos -incapaz de “ver” la realidad, de “interpretar” el sentido de su desorientado deambular vital, de “palpar” su propia existencia-, y el de una niña, Alice, abandonada por su madre durante su retorno de Nueva York a Alemania.

Dos almas repudiadas por la circunstancias, en medio de ninguna parte, en camino de quién sabe dónde, anhelantes de una pieza en su interior que ni siquiera conocen. Reflejos inesperados la una de la otra.

             La relación trazada entre el hombre y la niña –a destacar la excelente química entre ambos actores- evoca en cierta manera a El chico y, a su vez, a películas posteriores sobre paternidades improvisadas como Un mundo perfecto o El verano de Kikujiro. Un vínculo insólito, entre la amistad y el improvisado pero fecundo nexo paternofilial, que aparece aquí más pesaroso que en el filme de Chaplin, si bien con todavía espacio para la ternura, para el redescubrimiento de emociones olvidadas y, en consecuencia, para el reencuentro con uno mismo.

             Dentro de esta historia introspectiva, de estilo minimalista y factura humilde, el paisaje sirve para conceptuar y plasmar el interior de sus protagonistas, su evolución sentimental compartida. Un desarrollo que atañe a Philip en especial, cuya contaminación provocada por el contacto con un ser humano conduce a la imprevista rehabilitación de su humanidad (proceso ejemplificado por el acto de despojarse de la cámara de fotos con la que trata de atrapar una realidad inasible, que se le escapaba entre los dedos).

             Una película sobre el desarraigo y la melancolía que, con sencillez y perspicacia, sabe tornarse cálida y optimista.

 

Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7,8.

Nota del blog: 7,5.

Y Dios está con nosotros

23 May

“Hay ocasiones que siento vergüenza de pertenecer a la raza humana.”

Coronel Dax (Senderos de gloria)

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Y Dios está con nosotros

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Año: 1970.

Director: Giulio Montaldo.

Reparto: Franco Nero, Richard Johnson, Larry Aubrey, Helmuth Schneider, Michael Goodliffe, Bud Spencer.

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            Dentro de un infierno real como es la guerra, la sinrazón absoluta, la más ridícula expresión humana, el homicidio del prójimo se justifica de mala manera por la defensa de unos ideales vagos, deformados hasta encajar en las ilógicas premisas que sustentan la lucha armada. Aún más difícil es, en cambio, hallar consuelo para una atrocidad todavía más aterradora: el ajusticiamiento premeditado del compañero de trincheras, de frente de batalla o de uniforme; del propio hermano. En infaustas ocasiones, el principio de autoridad y los códigos militares, supuestamente respetabilísimos y honorables, obligan.

He ahí casos como el descrito por Stanley Kubrick en la sobrecogedora obra maestra Senderos de gloria -las ejecuciones sumarias y ejemplarizantes por supuestos actos de cobardía en el ejército francés de la Primera Guerra Mundial-, o el recuerdo hecho cine de aquellos soldados soviéticos de Stalingrado empujados a un avance sin derecho a la duda, al miedo o a la retirada.

            Antes de dar el salto a la realización, el primero intérprete Giuliano Montaldo había colaborado como asistente de dirección junto a rostros del cine del compromiso sociopolítico italiano como Gillo Pontecorvo (Kapò, La batalla de Argel) y Elio Petri (El asesino).

Influido por estos, Montaldo comienza una carrera tras las cámaras marcada por el uso del cine como plataforma de difusión de mensajes de izquierdas y para la concienciación del público. Así, en sus inicios destacarán obras como Tiro al pichón, una cinta sobre la Resistencia italiana que evidencia su gusto por el discurso y la reflexión sobre acontecimientos históricos aplicables al presente, o Una bella grinta, denuncia sobre la especulación económica en Italia presentada en el Festival de Berlín.

Y Dios está con nosotros –referencia al lema de la Wehrmacht, ‘Gott Mit Uns’- será el primer capítulo de su trilogía sobre el poder y la opresión que éste ejerce sobre el individuo a través de la Historia, ya sea en su aspecto militar, como la presente, judicial (Sacco y Vanzetti) o religioso (Giordano Bruno).

            Con la excusa de un deleznable capítulo histórico acontecido en los primeros días de paz tras la Segunda Guerra Mundial –el juicio de dos desertores alemanes por su propio ejército, cautivo, desarmado y bajo custodia de tropas canadienses-, Montaldo plantea un sentido discurso antimilitar y antinazi en el que denuncia el cariz ilógico, totalitario, de un estamento social que ve la vida como objeto bajo su regulación, el mundo como predestinada finca particular –“¡la paz nos pertenece!, ¡el mundo nos pertenece!”-.

            Filmada con estilo feroz, con fotografía sucia, deslucida, luz mortecina, crepuscular, y un sonido perpetuamente enturbiado por el zumbido de los aviones para mayor claustrofobia y desasosiego –además de algunos defectos técnicos evidentes por la pobreza de la producción y puntuales fallos de dirección-, Y Dios está con nosotros presenta un guion sombrío –y con ciertas incoherencias idiomáticas- sobre campos de prisioneros en el que el protagonismo no recae en los intentos de evasión, sino en el duelo mental entre carceleros y presos, con un rebelde , una de las escasas muestras de lucidez y gusto por la vida a uno y otro lado de la alambrada (Franco Nero, estrella popular, algo pasado de rosca), atrapado entre dos fuegos mientras solo aspira a llegar a casa y olvidar el horror; sin embargocondenado por una casta militar –sindicato con solidaridad universal donde los haya- con una autoconcepción rayana en lo divino, capaces de arrogarse y aplicar a su antojo el derecho supremo sobre la vida y la muerte.

Contundente, dentro de sus evidentes limitaciones.

 

Nota IMDB: 6,4.

Nota FilmAffinity: -.

Nota del blog: 6,5.

Enviado especial

18 May

“‘Mac Guffin’ evoca un nombre escocés y es posible imaginarse una conversación entre dos hombres que viajan en un tren. Uno le dice al otro: ‘¿qué es ese paquete que ha colocado en la red?’. Y el otro responde: ‘Oh, es un Mc Guffin’. Entonces el primero vuelve a preguntar: ‘¿Qué es un Mac Guffin?’. Y el otro responde: ‘¡pues un aparato para atrapar leones en las montañas de Aridondaks!’ El primero exclama entonces ‘¡Pero si no hay leones en las Aridondaks!’. A lo que responde el segundo: ‘en ese caso, no es un Mac Guffin’. Esta anécdota muestra el vacío del ‘Mac Guffin’… la nada del ‘Mac Guffin’.”

Alfred Hitchcock

 

 

Enviado especial

 

Año: 1940.

Director: Alfred Hitchcock.

Reparto: Joel McCrea, Laraine Day, Herbert Marshall, George Sanders, Eduardo Ciannelli, Albert Bassermann, Robert Benchley.

Filme

 

 

            En 1940, Alfred Hitchcock, contaba ya con un buen número de películas célebres en su Reino Unido natal, títulos que unían su nombre de manera indisociable al cine criminal y de suspense, siempre en busca del ataque frontal contra las emociones y los sentimientos de un espectador con ganas de evasión. Fruto de ese prestigio y popularidad internacional, el productor David O. Selznick decidía invitar al orondo cineasta a dar sus primeros pasos en Hollywood.

Por su primera película, Rebeca, Hitchcock recibirá la nominación al Oscar como mejor director, mientras que la cinta se alzaría con el galardón a mejor película.

            En ese mismo año, Hitchcock emprende su segundo proyecto americano, Enviado especial, esta vez encuadrado en la serie B, la que por entonces correspondía a la aventura. El realizador inglés verá en la figura del corresponsal extranjero un elemento ideal para sentar las bases de un relato de intriga que explota uno de los grandes filones de su obra: el del individuo común enfrentado a una gran organización y conspiración criminal.

En este caso, el MacGuffin ni siquiera será un microfilme, sino dos cláusulas del tratado de defensa belga-holandés memorizadas por un anciano político de los Países Bajos y disputadas por la Alemania nazi en un asfixiante ambiente prebélico –el amanecer de los cuarenta, aún libre del mundo ultratecnologizado contemporáneo y posterior al conflicto-.

Por supuesto, el protagonista, Jones (Joel McCrea, habitual héroe de a pie), no es un informador modélico, sino más bien un antiperiodista o, empleado términos cercanos cronológicamente a su época, una figura en la periferia del muckraker al servicio de la prensa amarilla: inculto, desinformado, nada concienciado, prosaico, amoral, de métodos expeditivos y éticamente cuestionables. El tipo ideal para exprimir noticias en esa Europa del verano de 1939, infestada del hedor de la guerra venidera –de hecho, el libreto de la cinta iría adaptándose a diario en función de la evolución política-.

            Ese clima enrarecido contrasta con la irreverente y corrosiva ironía que preside el guion. Siempre hay en espacio para el humor, con algunas escenas y diálogos verdaderamente hilarantes, dentro de esa historia clásica de asesinatos -¿con un posible homenaje/saqueo a El acorazado Potemkin en su ejecución formal?-, secuestros y falsas apariencias.

La cuestión política, elemento que impone un cielo nublado omnipresente sobre el fondo del filme, se minimiza respecto a los aspectos policíacos de la trama, el de la investigación de un crimen por ese periodista -como hemos dicho, más bien detective privado-, menos incómodos e hirientes, más populares, concesiones a las que responde también un romance bastante convencional, resuelto pobremente.

            En este sentido, Enviado especial no posee el argumento más original o consistente de Hitchcock, realizador presto a renunciar a la verosimilitud en la realización de sus fantasías o la inclusión de pequeñas trampas y giros de guion forzados en aras del espectáculo emocional; pero sí se erige como un entretenimiento absorbente, bien narrado y rodado con gran pulso, y muy divertido, que goza de esas proverbiales secuencias –el asesino a sueldo austriaco, por ejemplo- donde brilla el talento del británico para la creación del suspense, siempre con la necesaria participación del público, consciente del peligro desde el primer momento, no impresionado por la sorpresa repentina.

            Finalmente, Hitchcock no se abstendrá de enviar un mensaje agresivo -compartido e impulsado por su productor, Walter Wagner, liberal concienciado, quien probablemente pretendía una cinta de contenido más propagandístico-, dirigido a una audiencia americana cuyo país todavía dudaba sobre la participación en una guerra considerada como un asunto europeo.

Una consigna esta instalada en el filme casi a modo de coda, escrita por el guionista Ben Hetch a posteriori del rodaje general, previendo unos bombardeos de Londres que tendrían lugar tan solo cinco días después de la partida del equipo.

 

Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 7,5.

Amphibious 3D

26 Ene

“Ninguna buena película es deprimente. Todas las películas malas son deprimentes.”

Roger Ebert

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Amphibious 3D

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Año: 2010.

Director: Brian Yuzna.

Reparto: Monica Sayangbati, Janna Fasaert, Michael Paré, Francis Bosco.

Tráiler

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            Brian Yuzna, director, productor y guionista de género, apasionado por su trabajo, experto en el splatter con guindas de humor y dueño de un talento que se definiría con cierta amabilidad como irregular, apuraba el primer cambio de década del milenio, paralelo a la pérdida de encanto y decadencia de su obra, en el viejo continente, en especial a las órdenes de productora española Filmax, de la cual dirige su terrorífica, en sentido amplio, división Fantastic Factory, a través de la cual, desde la producción y la dirección, abrirá el horizonte del cine patrio en los géneros fantástico y de terror.

De su actividad se podrán rescatar loables intentos como el de tratar de asentar el terror gótico español con la fallida Romasanta o el surgimiento de nombres como uno de los abanderados del nuevo, exitoso y exportable horror español, como Jaume Balagueró con Darkness o Paco Plaza con la anterior.

            Auspiciado ahora por la discreta industria cinematográfica holandesa, localizada en sus antiguos y exóticos territorios de ultramar -Indonesia, anteriores Indias Orientales neerlandesas- y rodada con un desopilante 3D anunciado a bombo y platillo, destinado a las mejores pantallas de portátil, Yuzna traslada sus andanzas a los Mares del Sur, lugar donde un antediluviano monstruo marino se dedicará a aterrorizar a los habitantes de una plataforma pesquera mantenida por medio de la esclavitud infantil –la excolonia, ese dechado de vicios y corrupciones, lo que también permite el tópico del niño especial como elemento inquietante por su conexión espiritual con la criatura-, así como a los tripulantes, más civilizados, del bote alquilado por una trabajadora bióloga marina con cicatrices de madre desatenta sin cerrar, un marinero occidental desastrado y vividor y su fiel ayudante local.

            Con un esquema típico que había practicado en Arachnid en la producción y Rottweiler tras las cámaras: un grupo de variopintas personas, personajes tan planos que compensan la imagen tridimensional, maniqueos, dibujados con el tópico como brocha, que tratan de escapar de la muerte o sucumben sangrientamente a ella, encarnada por un ser salvaje sobrenatural –araña gigante, perro biónico, escorpión marino prehistórico-.

            Yuzna conduce con ritmo esclerótico y nula tensión o sensación de inquietud una película cuyo argumento no está preparado para durar más de veinte minutos, no digamos ya una alargada casi hora y media. Sin planificación más allá del un monstruo-mata-gente, mal dirigida, peor interpretada y con un ser poco sugerente, Amphibious no logra conseguir llegar a los mínimos de distracción o gracia cutre que pueden exigirse a una película de sus características y pretensiones.

Enervante coñazo.

 

Nota IMDB: 5.

Nota FilmAffinity: 2,3.

Nota del blog: 2.

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