Tag Archives: Hermafrodita

XXY

26 Mar

“En la adolescencia me llevó mucho tiempo ser consciente de mi feminidad. He parecido un chico durante mucho tiempo. Ahora me siento una mujer.”

Kristen Stewart

 

 

XXY

 

Año: 2007.

Director: Lucía Puenzo.

Reparto: Inés Efron, Martín Piroyansky, Ricardo Darín, Valeria Bertuccelli, Germán Palacios, Carolina Pelleritti, Luciano Nóbile, Ailín Salas.

Tráiler

 

 

            La adolescencia. Ese mar de dilemas, rebeldía, problemas, caos y decisivas decisiones que tomar con la cabeza caliente y las hormonas en plena ebullición. El tiempo en el que uno define cómo ser a partir de una mezcla de aspiraciones personales más o menos confusas, presión familiar y genética y deseos de agradar.

Todo hijo de vecino padeció el drama, indefectiblemente ligado a frustraciones sobredimensionadas por el pavo, de decidirse entre rubias y morenas, los amigos o la novia, hacer caso a esos padres que no te comprenden o a unos amigos que parecen saber mucho de todo y poco de nada; hacer lo que crees que quieres, lo que realmente quieres o lo que dicen que debes,…

            Si esto era de todo menos sencillo, imagínense ahora pasar la adolescencia con el cuerpo de un hermafrodita de quince años. La sobredimensión máxima del problema común de la búsqueda de identidad trasladado a la ineludible elección de reafirmase como hombre o como mujer. La duda entre si esa tercera Y cromosómica es una X truncada o una Y de la que pende un colgajo mínimo.

Un tema extraño, espinoso y, cuanto menos, difícil de tratar sin caer en lo grotesco o lo involuntariamente cómico.

            La guionista bonaerense Lucía Puenzo daba el salto a la dirección sin renunciar a la escritura del libreto, basado en el cuento corto Cinismo de Sergio Bizzio. Y consigue superar el escollo de la inexperiencia tras las cámaras por medio de una historia que explora con seriedad y sensibilidad, contada con respeto y corrección, sin panfletismos, sensacionalismos o maniqueísmos, las tenues fronteras que separan el sexo biológico, división más ligada al estereotipo social que a un imperativo de la Naturaleza, sobre todo en un mundo en el que la ciencia del ser humano ha vencido barreras biológicas preestablecidas como la enfermedad, la selección natural evolutiva ligada a ella, etcétera.

            Así, es Álex (Inés Efron), nombre deliberadamente ambiguo, el personaje que toma decisiones, que se atreve y que experimenta tratando de encontrarse a sí mismo tal y como es, enfrentado a una realidad incómoda con esa mezcla de candor y agresividad propia de una época de desorientación, contradicciones, sonrisas y lágrimas. Sobre todo en comparación con Álvaro, su contrapartida, un joven retraído e inseguro, incapaz de asumir riesgos. Un personaje este mucho más desdibujado, protagonista de un poco original viaje iniciático –la madurez alcanzada con la salida de casa, el conocimiento y la vivencia de lo especial-. Una contradicción entre actitudes atribuidas tradicionalmente al sexo opuesto al que encarnan y que finalmente se convierte en torpe con el posterior desarrollo de la subtrama sobre la orientación sexual del chaval.

Lo menos creíble, incluida la impostada conversación última con su progenitor, de una película que en general destaca por su buen manejo de los personajes, de su mundo interior. Veraces, razonables, despiertan empatía con facilidad por su logrado reconocimiento e identificación por parte del espectador, que asume con asombrosa naturalidad la diferencia incluso tras el impacto de ciertas escenas –en ese rasgo de extremación, los clásicos momentos de vergüenza juvenil son aquí especialmente bochornosos-.

            En el fondo, insistimos, XXY no deja de ser una película que lleva al extremo el tópico de la difícil madurez del adolescente, por definición visto a sí mismo como un ente extraño, lo sea o no. Un canto a aceptar la diferencia, a valorarla, aún siendo parte de uno mismo. Y por otro lado, es también, como no podía ser menos, el problema asunción del cambio inevitable por sus padres. Ya nunca serán sus pequeños.

Un mundo en mutación, acertadamente ambientado en el entorno hostil que ofrece la desapacible costa uruguaya, envuelta en una fotografía plomiza, grave.

Y claro, está el empaque que Ricardo Darín le aporta a cualquier cosa en la que aparezca.

 

Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 6,5.

Nota del blog: 7.

A %d blogueros les gusta esto: