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Godzilla

27 May

“Tengo una idea sobre una película de Godzilla que siempre he querido llevar a cabo. El asunto va sobre el papel de Godzilla en Tokio, donde siempre está luchando contra otros monstruos y salvando a la humanidad una y otra vez. ¿No acabaría esto convirtiéndole en dios? Se podría titular Bajo el imperio de Godzilla. Y muestra cómo es la sociedad cuando un puto lagarto verde gigante domina tu mundo.”

Quentin Tarantino

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Godzilla

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Godzilla.

Año: 2014.

Director: Gareth Edwards.

Reparto: Aaron Taylor-Johnson, Elizabeth Olsen, Bryan Cranston, Ken Watanabe, Carson Bolde, Sally Hawkins, David Starthaim, Juliette Binoche.

Tráiler

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            En su sexagésimo aniversario, y después de una desafortunada visita en 1998, Godzilla vuelve a América. Pero el rey de los monstruos no parece sentirse cómodo jugando fuera de casa.

            Nacido como metáfora del enemigo descomunal, mortífero y despiadado –los Estados Unidos de la bomba atómica-, adoptado posterior y ocasionalmente como icónico defensor frente a otros monstruos –opción benefactora que, disfrazada de fuerza kármica de la naturaleza, se retoma en la presente cinta-, Godzilla bien podría haber encajado en la mentalidad del Hollywood de los años posteriores al 11-S. De hecho, son numerosas las influencias y los ecos de éste y otros traumas –los tsunamis de 2004 y 2011, el accidente nuclear Fukushimaque resuenan en los fotogramas de este ‘reboot’, el cual, en realidad, poco aporta a la longeva y dilatada franquicia.

Son códigos y expresiones visuales característicos del ‘blockbuster’ catastrófico contemporáneo que remiten desde a La guerra de los mundos hasta a Lo imposible, con un punto de influencia principal que gravita sobre el tema del desastre global reducido a una lucha familiar en la que mezclan pulsiones de venganza con la supervivencia épica –lo que aquí amenaza con coronarse hasta con un duelo directo tirando a ridículo-.

            En Godzilla no es notoria, por tanto, la influencia de Gareth Edwards, cineasta que había conquistado prestigio dentro del género por su aproximación al mismo precisamente desde un ángulo diferente y original: Monsters, una fábula intimista donde las (no tan) terribles criaturas invasoras eran un factor escénico casi secundario. Aquí, su realización se limita a ser correcta. Más plana que clásica, aunque eficaz en el rodaje de las batallas de colosos. Solo el vuelo en picado de los paracaidistas –que ya se exhibe en el tráiler del filme- irrumpe como un sobresalto de creatividad –con el Réquiem de György Ligeti empleado por Stanley Kubrick en 2001: Una odiosea del espacio, todo se dicho- frente a la atonía general de la cinta.

            Esta acumulación de fórmulas consabidas provoca que el alma de Godzilla brille por su ausencia y su sabor sea escaso, insipidez que afecta asimismo a los profusos y algo ñoños homenajes del filme –extendidos hasta a la fisionomía del monstruo, tan poco grácil y poco estilizado como su antecesor primigenio de la Toho-. Problemas generados por un guion acreditado a Max Borenstein pero al que hubieron de echar mano abundantes ‘script doctors’, entre ellos nombres reconocidos como los de David S. Goyer o Frank Darabont.

Demasiados, en vista de los ramplones resultados obtenidos, que comienzan su desarrollo desde una introducción científica bastante farragosa y concluyen con unos subtextos y relecturas más bien difusos o ambiguos.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 5,7.

Nota del blog: 5.

Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo

9 Abr

Godzilla es la obra maestra de las películas de dinosaurios. Consigue hacerte creer que lo que ocurre en ella es cierto.”

Steven Spielberg

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Godzilla,

Japón bajo el terror del monstruo

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Godzilla.

Año: 1954.

Director: Ishirô Honda.

Reparto: Akira Takarada, Momoko Kôchi, Akihiro Hirata, Takashi Shimura.

Tráiler

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            La realidad es cine y el cine es realidad. Como si de un crisol se tratase, la productora Toho, con Tomoyuki Tanaka al mando de la operación, amalgamaría el trauma nacional japonés de la devastación nuclear de Hiroshima y Nagasaki junto con la fascinación popular provocada por el reestreno en 1952 del clásico King Kong y el éxito de cintas coetáneas como El monstruo de los tiempos remotos. El fruto de tan furiosa mezcolanza sería el nacimiento del proclamado rey de los monstruos, Godzilla, y con ello de uno de los géneros emblemáticos de la industria nipona, el ‘kaiju eiga’, de gran influencia en el séptimo arte e incluso enseña cultural del país asiático.

            Proveniente de allende los mares, invulnerable frente las fuerzas militares nativas y armado de su temible aliento atómico, Godzilla es así la somatización de los nocivos pecados del hombre y otra consecuencia más de la mortífera guerra, como el envenenamiento del pescado o la lluvia ácida. Una lectura sociopolítica que, sin embargo, conduce al filme a concentrarse en el aspecto más lúdico de su carácter catastrófico en comparación frente a su precursora King Kong, relato que poseía un evidente trasfondo moral.

El alma de la propuesta consiste por tanto en sobrecoger al espectador a través de la destrucción monumental. Un vívido simulacro de Apocalipsis que haga rebrotar en su mente escenas por desgracia impresas a fuego en la memoria colectiva.

            El argumento queda así trazado a partir de la base de un discurso que llama al recuerdo pasado y a la conciencia futura, y sobre el que se añade los modestos ingredientes de una fórmula luego mil veces reproducida y modernizada.

Perjudica al filme el papel primordial de unos efectos especiales efectivos aunque un tanto ingenuos –maquetas y ‘suit motion‘, peor envejecido que el ‘stop motion‘ estadounidense de Ray Harryhausen-. Trucos visuales que, no obstante, quedan suplidos por las colosales marchas de Akira Ifukube, el pulso del que será un auténtico experto en el género, Ishirô Honda, y la riqueza de interpretaciones del mensaje de fondo: la responsabilidad del ser humano consigo mismo y con la naturaleza, el servicio postrero del Japón veterano de guerra, el uso dual de la tecnología –resulta significativo que, en versiones posteriores, Godzilla, verdugo y víctima de la radiación, sea asimilado como parte integral del Japón, aliado y escudo bélico frente a otras temibles amenazas-,….

            Huelga mencionar el tremendo carisma de la criatura, protagonista de incontables secuelas para la Toho, cedido ocasionalmente a otras productoras locales para enfrentamientos épicos con nuevas criaturas –incluido el Kong seminal-, exportado a Norteamérica por medio de dos remakes –aquel olvidable de 1998 y el venidero de este 2014 y sujeto de un millar de referencias y homenajes, entre ellos una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 6,5.

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