Tag Archives: Giallo

¿Qué habéis hecho con Solange?

26 Oct

Cuchillos y jovencitas descocadas, sexo rampante y asesinatos en serie. ¿Qué habéis hecho con Solange?, pequeño clásico del giallo comentado para la sección de estrenos en Blu-ray/DVD de Cinearchivo.

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Seis mujeres para el asesino

8 Ene

“Dales placer, el mismo que consiguen cuando despiertan de una pesadilla.”

Alfred Hitchcock

 

 

Seis mujeres para el asesino

 

Seis mujeres para el asesino

Año: 1964.

Director: Mario Bava.

Reparto: Cameron Mitchell, Eva Bartok, Thomas Reiner, Ariana Gorini, Dante DiPaolo, Mary Arden.

Tráiler

 

 

            Aunque ya había apuntado ciertos rasgos del mismo en ese ejercicio de suspense hitchcockiano que era La muchacha que sabía demasiado, no es hasta Seis mujeres para el asesino cuando se considera que, de manera oficial, Mario Bava define los códigos del cine giallo, uno de los pilares del cine popular italiano de los sesenta y setenta y uno de los géneros más influyentes en el thriller y el cine de terror posterior.

            La trama criminal enrevesada y de cuestionable coherencia –su progresiva estilización la irá desquiciando hasta rayar el surrealismo- en la que un asesino misterioso, que generalmente oculta sus rasgos para incrementar la intriga, da muerte de las maneras más retorcidas a atractivas jovencitas semidesnudas, muchas veces con motivaciones sádicas, sexuales o psicoanalíticas subyacentes –y contando además con la complicidad con el espectador gracias al empleo del punto de vista subjetivo en el retrato de su tarea–, son las premisas que configuran el esqueleto fundamental de un cine que toma su nombre de la cubierta amarilla (gialla) de las novelas de misterio publicadas por la editorial Mondadori, recipientes de la literatura pulp más cruda y rebuscada, si bien no sería ésta la única influencia presente en el subgénero, con trazos presentes a su vez de las novelas de detectives clásicas.

             Seis mujeres para el asesino se muestra rauda desde su apertura: el brutal homicidio de una modelo desencadena un terrorífico juego de secretos, medias verdades y terror entre los miembros de una casa de alta costura que sembrará su camino con nuevos cadáveres de féminas, a cada cual más imaginativo –también se le considera uno de los primeros slashers del cine-, mientras el respetable, al más puro estilo de los referidos relatos detectivescos, los whodunit (‘quién lo hizo’), trata de desentrañar, entre los numerosos candidatos que encarnan los vicios de una sociedad enferma –drogas, traiciones amorosas, enfermedades mentales, miseria moral y económica camuflada en el culto a la apariencia-, el móvil y la identidad del perturbado asesino.

             Bava, experto fotógrafo, traslada el rojo de la sangre al escenario –los maniquíes, objeto icónico del giallo; el decorado, la iluminación- por medio de una puesta en escena de encendido y desbordado colorismo, capaz de crear un efecto similar, por dionisíaco, febril, deformante y desasosegante, al que el expresionismo alemán provocaba con sus juegos de sombras, composiciones y encuadres oblicuos y forzados.

             Es este plano artístico vibrante el que contrarresta otros aspectos de la película a los que el paso del tiempo no les ha sentado del todo bien, muchos por las carencias de su propio argumento, tramposete aunque muy entretenido, de suspense bien montado y dosificado, y otros derivados en gran medida por los recurrentes homenajes, imitaciones y plagios, producto de su evidente influencia en realizadores posteriores.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 6,5.

La muchacha que sabía demasiado

1 Jun

“Estoy seguro de que a cualquiera le gusta un buen crimen. Siempre que no sea la víctima.”

Alfred Hitchcock

 

 

La muchacha que sabía demasiado

 

Año: 1963.

Director: Mario Bava.

Reparto: Letícia Román, John Saxon, Valentina Cortese, Dante DiPaolo, Giovanni Di Benedetto.

Tráiler

 

 

            A mediados de los años sesenta y durante la década de los setenta, el giallo, en la cima de su popularidad, llenaba las pantallas de cine de Italia de crímenes macabros y sangrientos, de asesinos enmascarados que asesinaban a golpe de arma blanca a jovencitas semidesnudas, de intrigas llenas de giros retorcidos y soluciones impredecibles en ambientes morbosos, viciados y marginales.

Sin embargo, la considerada obra fundacional del género, navegaba por aguas un tanto distintas. La muchacha que sabía demasiado presenta ya desde su título unas cartas bien definidas: una trama que combina intriga y parodia en su carácter de ejercicio de recreación de un suspense hitchcockiano y, al mismo tiempo, trasvase literal, hilarante narrador incluido, de todo ese mundo sórdido y amenazante originario de la literatura gialla -denominada así por las cubiertas de color amarillo, giallo en italiano-, semillero primario de todo este cine posterior.

Aparece como punto de partida un elemento coincidencia entre ambas: el individuo común entremezclado en una intriga criminal, en este caso una inofensiva turista americana en Roma, precisamente obsesionada con la literatura gialla, que presencia el asesinato a cuchilladas de una joven en la escalinata monumental de Piazza di Spagna.

            Mario Bava, un autor cuya extracción underground frecuentemente eclipsa un notable talento visual y una loable valentía a la hora de innovar con diversos géneros –aparte de esta primera tipificación del giallo complementada definitivamente con Seis mujeres para el asesino, suya es también la configuración del terror gótico all’italiana-, compone un filme audaz en la mezcla de categorías dispares como el thriller y la comedia junto con elementos propios del cine de terror -recurrentes a lo largo de toda su trayectoria, independientemente del tipo de película-.

De este modo, surge ante el espectador una Roma gótica en la que se suceden asesinatos misteriosos, premoniciones y llamadas de un fatalismo de recorrido circular, suplantaciones de identidad y de Destino y un cuestionamiento constante de los límites entre ficción y realidad –la obsesión por la literatura criminal de la protagonista, la posibilidad de un percepción alterada, la jocosa presencia de la droga-.

            Pese a la habilidad manifiesta para la creación de tensión y expectación, evidenciada por una cuidada puesta en escena y, sobre todo, una más que sugerente fotografía en blanco y negro, Bava procura no tomarse demasiado en serio la película, trufando este puro divertimento de detalles de inopinada capacidad humorística e irónica que impregnan el argumento, los recursos visuales, un tema principal a cargo de Adriano Celentano -absoluta celebridad e incluso voz autorizada del país transalpino- y las propias interpretaciones de los actores, donde destacan una bellísima Letícia Román y el italoamericano John Saxon, un habitual del cine de género.

Simpático e inquietante entretenimiento.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 6,5.

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